Las maldiciones de los Kennedy, Tutankamon y ‘Terminator’, en Punto Radio Bizkaia

Patxi Herranz y yo hablamos el 22 de mayo en Bizkaia y Punto, en Punto Radio Bizkaia, de las maldiciones de los Kennedy, Tutankamon y Terminator, en la trigésima cuarta entrega del curso 2011-2012 de Magonia, mi espacio semanal dedicado al pensamiento crítico en la emisora de Vocento.

Las estúpidas maldiciones de ‘Terminator’, los Kennedy, Ötzi, Tutankamon…

Claire Danes, Nick Stahl y Arnold Schwarzenegger, 'Terminator 3: la rebelión de las máquinas'.

El mundo está maldito. Muy maldito. Y hay que tener cuidado con quienes emparenta uno y en qué proyectos participa. No lo digo yo, que conste. Lo dicen algunos colegas. Esta semana, sin ir más lejos, me he enterado de una nueva víctima de la maldición de los Kennedy y otra más de la maldición de Terminator, de cuya existencia -me avergüenza mi ignorancia- no sabía nada hasta hace unas horas.
El suicidio por ahorcamiento de Mary Richardson Kennedy, exmujer del Robert Kennedy Jr -sobrino de JFK-, ha sumado «una nueva tragedia a la maldición que parece perseguir al clan Kennedy», informaba anteayer la agencia Efe. Y, ayer, Europa Press alertaba de que Nick Stahl, actor que interpretó a John Connor en la tercera entrega Terminator, es la última victima de la maldición que rodea a esa saga cinematográfica, ya que no se sabe nada de él desde el miércoles de la semana pasada.
«Los medios están traicionando al público al dar por hecho que no pasa nada por hablar acríticamente de estas cosas», me comentaba James Randi el domingo en Bilbao. Hablábamos  de la creencia en lo paranormal y de cómo la mala práctica periodística tiene mucha culpa del auge del pensamiento mágico, la superstición, la anticiencia. Y aquí estoy, pocos días después, ante dos muestras de periodismo gilipollas a cargo de dos de las principales agencias de noticias españolas. Achacar, en 2012, sucesos a maldiciones sólo puede deberse al sensacionalismo o la ignorancia  del periodista de turno. Permítanme que sea piadoso y me incline por la segunda opción cuando se trata de medios generalistas y no de los especializados en lo paranormal que viven de engañar al público.
La respuesta está en la ‘Wikipedia’
Como ya comenté aquí en su día cuando murió Edward Kennedy, el mal fario del famoso clan no existe. La maldición de los Kennedy es un invento periodístico, una trola perpetuada por los medios. ¿Que han ocurrido desgracias en esa familia? Pues, claro, pero no más que en cualquier otra. Y, para comprobarlo, basta consultar la entrada sobre la familia Kennedy de la Wikipedia. El clan fundado por Joseph P. Kennedy y Rose Elizabeth Fitzgerald cuenta, desde ellos hasta sus biznietos -incluidos los esposos y esposas de sus hijos-, con 53 miembros nacidos entre 1915 y 1997, de los cuales viven 34. De los nueve hijos de Joseph y Rose, vive todavía Jean y cuatro murieron a edades avanzadas. Los descendientes de esa generación fueron en total 31, nacidos entre 1954 y 1972, de los que han fallecido 5. Así que, de maldición de los Kennedy, nada de nada. Otra cosa es que los medios amplifiquemos las desgracias de esa familia.
En su despacho sobre la desaparición de Nick Stahl, Europa Press llama la atención sobre el hecho de que no es más que el último de los actores que han dado vida a John Connor que ha sufrido la maldición peliculera. Thomas Dekker, que interpretó ese personaje en la serie Terminator: las crónicas de Sarah Connor, «fue arrestado en 2009 por conducir bajo los efectos del alcohol y otras sustancias» tras un atropello; Edward Furlong, John Connor en Terminator 2: el juicio final, ingresó en un centro de rehabilitación y acabó divorciado; y «Christian Bale fue detenido en varias ocasiones por sus problemas para controlar su ira, llegando a insultar a su madre y a su hermana, tras meterse en la piel de John Connor en Terminator Salvation«.
Ya las maldiciones no son lo que eran: ahora vale cualquier cosa, hasta que te pillen conduciendo borrracho y drogado. Por cierto, el mismo teletipo recuerda que «Arnold Schwarzenegger, el terminator original, tampoco se salva de la maldición. El exgobernador de California ha sido acusado durante décadas por supuestos tocamientos indebidos a sus compañeras de rodaje». ¡Qué oportunidad perdida! Ya puesto, el autor podía haber recordado que Schwarzenegger es maldito por partida doble, por su papel de robot y por su matrimonio con Maria Shriver, una Kennedy.
Las maldiciones cinematográficas son un clásico –Poltergeist, El Cuervo…- porque, con toda la gente que participa en una gran producción, es fácil dar con un puñado al que, pasados unos pocos años, le haya ocurrido alguna desgracia personal o familiar.
Momias y periodismo gilipollas
La más popular de todas las maldiciones es la que, que, según la tradición, acabó tempranamente con la vida de quienes en 1922 descubrieron la tumba de Tutankamon. En 2002, un artículo publicado en la revista British Medical Journal (BMJ) dio el tiro de gracia a la maldición de Tutankamon, propagada durante décadas en ambientes ocultistas. El epidemiólogo Mark R. Nelson, de la Universidad Monash de Australia, comprobó que los occidentales que se expusieron a la ira del faraón al participar en las aperturas de la tumba y del sarcófago murieron a una edad media de 70 años, frente a los 75 de los que no corrieron el riesgo y cuya fecha de fallecimiento pudo determinar. “La exposición no tuvo efectos en la supervivencia”, sentenció Nelson.
Pero momias, maldiciones y periodismo gilipollas van de la mano y, recientemente, han coincidido varias veces en el caso de Ötzi, el europeo de hace 5.200 años descubierto en los Alpes austriacos el 19 de septiembre de 1991. En los últimos años, se han achacado las muertes de individuos vinculados al hallazgo y estudio de esa momia a, ¡cómo no!, una maldición. ¿Que el alpinista que la descubrió pierde la vida en un accidente de montaña trece años después, a los 69? La culpa es de la maldición de Ötzi. ¿Que un arqueólogo fallece de cáncer once años después de empezar a estudiar los restos? La culpa es de la maldición de Ötzi. A todo esto, ¿por qué hay que esperar tanto para que se materialice la ira de quien sea, Tutankamon, Ötzi o Skynet?

La maldición de Tutankamon y ‘La guerra de los mundos’ de Orson Welles, en Punto Radio Bilbao

Almudena Cacho y yo hablamos el 7 de noviembre en Protagonistas Bizkaia, en Punto Radio Bilbao, de la maldición de Tutankamon y La guerra de los mundos de Orson Welles, en la quinta entrega de la temporada 2007-2008 del espacio que la emisora de Vocento dedica semanalmente al escepticismo.

¡Maldita momia!

Tutankamon gobernó Egipto durante un decenio y murió a los dieciocho años. Enterrado en el Valle de los Reyes hace más de 3.000 años, su última morada se salvó de los saqueadores que vaciaron el complejo funerario de Luxor. Gracias a eso, el británico Howard Carter escribió, con el hallazgo de su tumba en noviembre de 1922, una de las páginas más brillantes de la arqueología del siglo XX. El tesoro del monarca fue la recompensa; el castigo, una maldición que, según la leyenda, acabó con la vida de quienes perturbaron el reposo del faraón.
Ochenta años después del descubrimiento de la tumba de Tutankamon, un artículo publicado en diciembre de 2002 en la prestigiosa revista British Medical Journal (BMJ) dio el tiro de gracia a la maldición. Agonizaba desde hace décadas, alimentada únicamente por las revistas esotéricas, en las que también se defiende que seres extraterrestres enseñaron a los antiguos egipcios a construir las pirámides. «No era necesario que fuera refutada científicamente porque es una tontería, pero es la primera vez que he visto que se haya afrontado el tema de una manera científica», dijo sobre el estudio Neal Spencer, egiptólogo del Museo Británico.
La maldición nació en 1923, cuando Lord Carnarvon, quien había financiado las excavaciones, falleció en Egipto a los 57 años víctima de una infección provocada por la picadura de un mosquito. Según la leyenda, en aquel instante, El Cairo sufrió un apagón eléctrico y el perro del noble inglés murió en Londres. Buena parte de la prensa empezó entonces a hablar de la maldición de la momia: toda muerte de alguien vinculado, aunque fuera remotamente, al hallazgo de Luxor se achacó a la ira de Tutankamon.
El estudio del epidemiólogo Mark R. Nelson, de la Universidad Monash de Australia, publicado en BMJ se centra en los 25 occidentales que, de los 44 citados por Carter en sus diarios, presenciaron las roturas de los sellos sagrados, la apertura de la tercera puerta de la tumba y de los sarcófagos, y el examen de la momia. Parte de que, si hubiera existido una maldición, se habrían expuesto a ella en esos momentos. Nelson ha comprobado que quienes se expusieron a la ira del faraón murieron a una edad media de 70 años, frente a los 75 de los once que no corrieron el riesgo y cuya fecha de fallecimiento ha podido determinar. «La exposición no tuvo efectos en la supervivencia», sentencia. La realidad confirma así lo que Howard Carter, quien murió en 1939, dijo de la maldición: «Todas las personas cuerdas deberían rechazar con desprecio estas invenciones».
Sin embargo, siempre hay espacio para revender el misterio inexistente e ignorar las pruebas molestas para remoldear la realidad a gusto de uno, como hizo el pasado domingo la misterióloga Gloria Garrido en las páginas de El Semanal. La autora es una firma habitual de Más Allá y Año Cero, revistas que compiten cada mes por la publicación del mayor disparate paranormal. El último número de Año Cero incluye, por ejemplo, un reportaje de Garrido sobre «Dante esotérico» en el que desentraña las «claves ocultas de La divina comedia«, a vuelta de página de otro texto sobre las «terapias alternativas contra el cáncer» en el que se alaba el Bio-Bac, entre otros productos milagrosos.
Publicado originalmente en el diario El Correo, con la excepción del último párrafo, incorporado hoy tras la lectura del reportaje de El Semanal.