El diario ‘Perú.21’ elimina el horóscopo de sus páginas

Así anunció 'Perú.21' la eliminación del horóscopo.Perú.21, uno de los periódicos más importantes de Perú, entró en 2017 sin horóscopo. “Así como no entrevistamos a videntes ni damos espacio a chamanes, hemos decidido comenzar este nuevo año con la necesaria decisión de eliminar todo rastro de esoterismo del diario”, se anunciaba en el Blog de la Redacción. Mientras otros medios publicaban los típicos vaticinios de charlatanes para el nuevo año, el diario limeño daba la espalda a la superstición. Una buena noticia de la que me enteré gracias al periodista Robert Basic.

“En pleno siglo XXI, sabemos que la astrología es una creencia que jamás revelará los misterios del Universo como lo hace la precisa y científica astronomía”, decía la nota de la redacción que anunciaba la medida. Y añadía que el horóscopo no es sólo algo “anacrónico”, sino que además su publicación contraviene los principios éticos del diario y su “compromiso con la veracidad”. Algo que debería ser evidente para todo periodista, pero, al parecer, no lo es. “Tras una amplia reflexión, Perú.21 empieza el 2017 sin el horóscopo y nos sentimos contentos de anunciarlo pues sabemos que nuestra audiencia también nos solicita, y reclama, cada vez más rigor, cada vez más periodismo”, concluye el texto.

Ahora que tanto se critica, con razón, la propensión a la mentira y la tergiversación por parte de algunos políticos -particularmente por Donald Trump y los promotores del Brexit-, estaría bien que los medios de comunicación serios dejaran para siempre de dar cancha a la astrología, los denominados misterios paranormales y la anticiencia, porque al hacerlo fomentan la superstición, la ignorancia, la incultura y la mentira, y traicionan el principio básico del periodismo, contar la verdad.

Posesiones demoniacas y exorcismos, en M80 Radio

Juan Luis CanoMaría Gómez y yo hablamos el lunes de posesiones y exorcismos, en la decimosexta entrega de la temporada de mi colaboración semanal en ¡Arriba España!, en M80 Radio. Si quiere, puede escuchar el programa completo.

“Me preocupa la tendencia siniestra hacia el populismo ignorante y fanático”, dice Richard Dawkins

Richard Dawkins, en la Conferencia de Ateos Estadounidenses de 2008. Foto: Mike Cornwell.“En Bruselas, el corazón de la Europa ilustrada, me avergüenzo de ser inglés después de la catástrofe del Brexit“, dijo el biólogo y divulgador científico Richard Dawkins (Nairobi, 1941) hace unas semanas en la biblioteca del Parlamento Europeo. Azote de la religión desde la publicación de su libro El espejismo de Dios (2006) -traducido a 35 idiomas y del que se han vendido más de 3 millones de ejemplares-, visitó la capital belga para intervenir en Euromind, un foro sobre ciencia y humanismo creado por la europarlamentaria Teresa Giménez Barbat. “Estoy en contra de la religión porque nos enseña a estar satisfechos con no entender el mundo”, ha escrito este científico educado en la fe anglicana que recuerda que “todos somos ateos respecto a la mayoría de dioses en los que la Humanidad ha creído alguna vez. Algunos simplemente vamos un dios más allá”.

Dawkins tiene una extraordinaria capacidad para contagiar su pasión por la ciencia a través de sus libros, vídeos y conferencias, y aborrece las respuestas falsas a la curiosidad humana. Por eso lucha desde hace décadas contra la pseudociencia y la superstición, como en su día hicieron su admirado Carl Sagan -de cuya muerte acaban de cumplirse 20 años-, Isaac Asimov y Martin Gardner, miembros como él del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), una organización que promueve el pensamiento crítico. La Fundación Richard Dawkins para la Razón y la Ciencia, que nació en 2006, acaba de fusionarse con el Centro para la Investigación (CfI), del que depende el CSI y que promueve “la ciencia, la razón, la libertad de investigación y los valores humanistas”. “No saber es bueno; es algo con lo que podemos trabajar”, dice el biólogo en alusión al objetivo último de la ciencia: explicar la realidad. Recuperado de un ictus que sufrió en febrero en su casa de Oxford y recientemente separado de su tercera esposa, el pensador inglés habla en esta entrevista de algunos de los temas que más le preocupan.

– ¿Las victorias del Brexit y de Donald Trump son accidentales o nos indican por dónde van a ir las cosas en el futuro?

– Son representativas de una tendencia siniestra, que me preocupa, hacia el populismo y la desconfianza en los expertos. Uno de los líderes del Brexit, Michael Gove, dijo a la gente: “No confíen en los expertos; ustedes son los expertos”. No es así. El pueblo británico no es experto. Y en Estados Unidos ha pasado lo mismo. Me preocupa esta tendencia siniestra hacia el populismo ignorante y fanático, un problema que espero que sea temporal.

– Pero puede extenderse a otros países europeos.

– Sí. A Francia, Holanda… Espero que no pase.

– Al día siguiente del referéndum sobre el Brexit y de las elecciones estadounidenses, muchos no nos podíamos creer los resultados.

– Yo tampoco.

– Es increíble que EE UU vaya  a ser gobernado por antievolucionistas, negacionistas del cambio climático y supremacistas blancos.

– Sí. Trump parece ser tan voluble que no es posible saber hacia dónde va a saltar. Lo veo como una especie de delincuente juvenil, un narcisista irresponsable, una broma como presidente… No es posible saber qué políticas va a seguir. Puede cambiar de opinión en cualquier momento.

– ¿No está perdiendo la razón demasiado terreno en Occidente?

– Creo que es algo temporal. Hay que mirar al largo plazo, en el que nos movemos en la dirección correcta, aunque ahora hayamos dado  un paso en la errónea. El problema del cambio climático es especialmente preocupante porque es a largo plazo y podría ser muy tarde cuando se corrigieran las cosas. En Estados Unidos, el otro problema a largo plazo es el Tribunal Supremo porque sus miembros no se jubilan y, por eso, cubrir una vacante (algo que Trump tiene ahora en sus manos) tendrá efectos durante muchos años.

La pseudociencia

– ¿Cómo explica que ahora que disfrutamos de más esperanza de vida que nunca gracias a la ciencia y la tecnología haya mucha gente en las sociedades desarrolladas que confíe en la medicinas alternativa y los remedios mágicos?

– Entiendo su preocupación, pero no soy psicólogo ni sociólogo, ni soy un experto en por qué la gente cree en disparates.

– ¿Qué le parece que la legislación europea permita que los productos homeopáticos se vendan como medicamentos sin tener que demostrar que curan nada?

– Los fármacos de verdad tienen que demostrar que funcionan, deben someterse a rigurosos test antes de recibir el visto bueno de las agencias nacionales de medicamentos, mientras que la medicina alternativa no tiene que hacerlo. Es evidente la doble vara de medir. Los efectos de la homeopatía y otras prácticas similares pueden explicarse por el placebo. Además, los médicos de verdad están sobrecargados de trabajo, deben atender a un paciente cada pocos minutos y carecen de tiempo para sentarse con él y decirle cosas reconfortantes, como hacen los homeópatas.

Las tres sociedades científicas de farmacéuticos españolas han reconocido hace poco que la homeopatía no funciona. ¿La comunidad científica no tarda demasiado en reaccionar ante la anticiencia?

– Sí. En el caso de los productos homeopáticos, no es que no funcionen, es que no pueden funcionar porque no tienen nada. La única posibilidad de que funcionaran sería que el agua tuviera memoria, algo que es un disparate y nadie ha demostrado. Si alguien lo demostrara, ganaría el premio Nobel de Física.

– Pero sería muy, muy peligroso que el agua tuviera memoria, ¿no?

– Jajajaja… Sí. Este vaso de agua -dice apuntando el que tiene en la mesa- contiene al menos una molécula que pasó a través de la vejiga de Julio César o de Oliver Cromwell.

– Divulgadores como Carl Sagan, Martin Gardner y usted han dedicado mucho tiempo y esfuerzo a la lucha contra la pseudociencia. Alguien puede pensar que no hay nada malo en creer en el espiritismo, los platillos volantes y los poderes paranormales.

– Algunas personas han destacado que creer en esas cosas puede tener efectos perjudiciales directos. Yo soy más partidario de la aproximación al problema de Carl Sagan: esa gente se está perdiendo muchas cosas porque la realidad es tan maravillosa y fascinante que creer en tonterías resulta empobrecedor. Como educador, creo que es terrible que haya gente que malgaste su tiempo así cuando podría estar estudiando ciencia de verdad.

– ¿Explicar por qué creemos en cosas increíbles sirve para saber más sobre nosotros mismos?

– Supongo que sí. No soy psicólogo, pero me gustaría saber por qué a la gente le seducen esas cosas. La respuesta podría estar en la educación. Necesitamos más educación.

 Ariane Sherine, creadora de la campaña del autobús ateo, con Richard Dawkins en su lanzamiento en Londres en 2009. Foto: Zoe Margolis.

Ciencia y religión

– Usted considera que ciencia y religión no pueden ser compatibles.

– Muchos científicos piensan que sí. Yo no. Es importante distinguir entre creencias evidentemente ridículas como el creacionismo, en las que podemos ver una incompatibilidad clara, y la incompatibilidad más sutil que para mí existe entre la ciencia y la religión más respetable. Hasta cuando no se trata de un creacionismo ingenuo, cuando la creencia es solo en un dios que creó el Universo, hay incompatibilidad.

– Hay quien cree en un dios que puso en marcha el Universo y no hizo nada más. Ese dios no explica nada, ¿no?

– No, no es necesario. La evolución explica cómo la ilusión compleja de un diseño es producto de mecanismos naturales. El darwinismo explica la vida, que es el gran ejemplo de ilusión compleja de diseño. Llevarse al creador al origen del Universo no solo resulta innecesario, sino que además socava la tarea científica, cuyo objetivo es explicar cómo se produce la ilusión de diseño.

– Si hay un dios, no hay por qué buscar explicaciones a nada.

– Exactamente.

– ¿Cree que todo en la realidad se va a poder explicar desde un punto de vista naturalista, científico?

– No lo sé. Es una pregunta abierta. Puede haber preguntas que nunca podamos responder. Lo que sí podemos decir es que, si hay algo que la ciencia no puede explicar, no se podrá explicar de otro modo. Es totalmente ilógico pensar que, si la ciencia no puede explicar algo, lo podrá explicar la religión. Yo creo que algún día la física lo explicará todo, pero, incluso si no lo hace, la religión nunca lo hará.

– ¿La religión es siempre el camino equivocado para explicar las cosas?

– Sí.

– Europa es un crisol de gente de diferentes orígenes, culturas y creencias. ¿Cómo puede protegerse frente a los fundamentalismos sin violar los principios de igualdad y libertad que están en su esencia?

– En general, somos personas buenas y tolerantes que no quieren ser elitistas. ¿Cómo podemos protegernos de la locura sin convertirnos en exclusivistas y elitistas? Yo he empezado a pensar que no me importa que me llamen elitista. La gente necesita educación.

– Con gente mejor educada, ¿Trump no sería presidente y el Brexit habría fracasado?

– Sí.

– Si un fundamentalista musulmán potencialmente peligroso estuviera a las puertas de Europa, ¿deberíamos dejarle entrar?

– Somos personas buenas y tolerantes; no debemos discriminar a nadie por su credo. Para mí es importante distinguir entre los musulmanes, la mayoría buenas personas, y el islam en sí, que creo que es una doctrina perniciosa y malvada.

– ¿Y el cristianismo?

– También, pero menos peligrosa.

– Incluso en Occidente, ser ateo en Europa no es lo mismo que serlo en EE UU. ¿Veremos pronto a un ateo en la Casa Blanca?

– Hoy es algo imposible. Ningún miembro del Congreso de EE UU, y son 535, admite abiertamente ser ateo, cuando obviamente muchos lo son. En este sentido, las estadísticas en EE UU se están moviendo en la dirección correcta. Más del 20% de la población no abraza ninguna religión. Eso no significa que todos sean ateos, pero muchos lo son. Sospecho que puede haber habido ya un presidente ateo en EE UU, pero no lo ha podido admitir. Creo que eso llegará, pero ahora es imposible. En EE UU mi fundación apoya una campaña, llamada Abiertamente laico, para animar a los no creyentes a que salgan del armario y se muestren públicamente orgullosos de su ateísmo con el objetivo de que eso lleve a otros -especialmente, a los políticos- a seguir sus pasos.

– Ahora mismo, ¿es más fácil en EE UU ser un homosexual declarado que un ateo declarado?

– Sí, lo es.

Txumari Alfaro dice en ETB que cura la celiaquía

El curandero Txumari Alfaro, en ETB 2.Txumari Alfaro afirmó el jueves por la tarde en la televisión pública vasca que cura la celiaquía, la intolerancia a la lactosa y cualquier otra alergia, atacando el origen emocional de la misma. Según el curandero navarro, ahora practicante de la llamada nueva medicina germánica, la causa última de todo mal es un conflicto emocional no asumido y basta con que seamos conscientes de ello para que la enfermedad desaparezca. “Nos curamos cuando sabemos por qué hemos enfermado” porque “el cuerpo grita lo que el inconsciente no puede expresar”, dijo en el programa ¡Ahora!, de ETB 2.

El pseudomédico explicó que, si un niño que nunca ha probado el pescado sufre alergia a ese alimento, puede deberse a que su madre se atragantó con una espina cuando estaba embarazada y eso traumatizó al feto en el seno materno. Además, “los mocos en un niño se deben a que no huele a su madre y desarrolla un conflicto de separación para protestar ante la madre”. La intolerancia al gluten tiene para él su origen en que el paciente no ha asumido un conflicto familiar y ha identificado el pan con el problema.

Tras afirmar que para la mayoría de los seres humanos “el pan representa la unión familiar”, Alfaro dijo que “todo celiaco va a vivir una desestructuración familiar y, en esa desestructuración familiar, el conflicto a nivel inconsciente es pan igual a separación familiar. Entonces, hago una intolerancia (al gluten) porque (el pan) representa la separación de mi familia”. Aunque la celiaquía es incurable, tuvo la desvergüenza de asegurar que él cura a todos los enfermos de ese mal que pasan por su consulta y que, además, basta con asistir a una de sus conferencias para decir adiós a cualquier alergia.

Los doce minutos de intervención televisiva de Alfaro fueron una demostración de lo que nunca debe ser un medio de comunicación público, un aspersor de basura anticientífica peligrosa para la salud. El charlatán , que defiende la conveniencia de beber la propia orina, aprovechó la oportunidad para promocionar la denominada nueva medicina germánica, una pseudoterapia inventada por el exmédico alemán Ryke Geerd Hamer, quien considera que hasta enfermedades como el cáncer y el sida -niega la existencia del VIH- se deben a conflictos emocionales no asumidos y dice que la medicina convencional es parte de una conspiración judía para eliminar a los no judíos. Hamer ha sido inhabilitado en su país, y sus disparatadas ideas son rechazadas en todo el mundo por los centros que investigan y tratan el cáncer. Sin embargo, uno de sus profetas tiene a su disposición la televisión pública vasca para propagar sus ideas.

Los afectados, indignados

Las palabras del curandero -un invitado habitual del programa por lo que me han contado- indignaron a los celiacos vascos, que pidieron inmediatamente explicaciones a la cadena. Dany Faccio, autora de la web Singlutenismo y celiaca, alertó en las redes sociales a los enfermos de la intervención de Alfaro en ETB. “Que este señor quite importancia a enfermedades y patologías reales, prometa una curación que en realidad es imposible, se lucre con eso y encima se anuncie a bombo y platillo en la televisión pública es el colmo. Muchos de nosotros trabajamos muy duramente para informarnos, contrastar información y hablar hasta donde podemos hablar desde nuestra no-titulación de médicos o nutricionistas, siempre citando fuentes y demás. Que sea el trabajo de este señor el que tenga cabida, aceptación y remuneración en este mundo y no el nuestro me parece indignante”, me ha comentado. Faccio pidió a la cadena una rectificación porque, escribió en Facebook, “me parece que este señor y esta televisión pública se están riendo de todos nosotros, nos están tratando de estúpidos y nos están intentando vender la moto, con todo lo que puede conllevar a nivel de salud el creerse semejantes bazofias”.

El viernes, la conductora del programa, Adela González, reconocía antes las cámaras que habían recibido “muchas llamadas” y “muchos mensajes” de enfermos “indignados con las palabras de Txumari”. “Desde la cadena, comprendemos ese malestar y, si se han sentido ofendidos, les pedimos disculpas”, dijo la presentadora, que anunció que esta semana llevarán médicos especialistas al espacio para dejar las cosas claras y concluyó su rectificación con una autoexculpación de la cadena: “Las palabras de Txumari Alfaro eran suyas. En ningún momento, las hacemos nuestras”. Entonces, ¿por qué ETB hizo de altavoz de los disparates del curandero sin ninguna oposición ni réplica?, ¿haría lo mismo con un negacionista del Holocausto, con alguien que defendiera que la mujer tiene que someterse al hombre o que conducir borracho no supone ningún peligro?

ETB ha vuelto a fallar como servicio público, a no ser que nos estemos refiriendo al del fondo a la derecha.

“Si viviéramos una vida natural, viviríamos una vida miserable”, dice el biofísico Félix Goñi

El biofísico Félix Goñi, en un laboratorio de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad del País Vasco. Foto: Ignacio Pérez. Amante de la buena mesa, intérprete de los lieder de Schubert y fabricante aficionado de fuegos artificiales -impulsó el concurso de Bilbao-, Félix Goñi (San Sebastián, 1951) es catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad del País Vasco (UPV). Médico de formación y biofísico de profesión, sus investigaciones sobre las membranas celulares, que pueden dar con vías hacia la curacion del sida y del alzhéimer, le han valido el reconocimiento internacional, incluido el nombramiento de doctor honoris causa por la Universidad de Burdeos el pasado miércoles. Ilustre de Vizcaya, creó en 2001 la Unidad de Biofísica, el primer centro mixto de la UPV y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el territorio, y recibió un año después el premio Euskadi de Investigación. El recién elegido presidente de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular habla en esta entrevista de ondas de telefonía y salud, transgénicos y terapias alternativas.

– ¿Sigue sin móvil?

– Sí.

– ¿Por miedo a las ondas?

– Ja, ja,ja… No. Sigo sin móvil por comodidad. Por lo mismo que sigo sin coche. Antes de usar algo, sopeso si las ventajas van ser mayores que los inconvenientes. Para mí es mucho más cómodo y barato usar el transporte público que tener coche. Por mi trabajo y por mi vida, no puedo prescindir del correo electrónico, pero sí del móvil. Lo veo como una esclavitud extraordinaria, aunque hay gente que lo necesita.

– ¿Conoce a alguien que no lo use porque cree que sus emisiones son perjudiciales para la salud?

– No, no conozco a nadie.

– Pero hay quien tiene ese temor.

– Yo estudio la interacción de la radiación electromagnética con la materia viva y decir que las ondas del móvil o de la wifi causan enfermedades es un disparate.

– ¿Me puede demostrar que son inocuas?

– No puedo demostrárselo. La ciencia no puede demostrar que una cosa no causa un efecto. La ciencia es la herramienta más poderosa que tenemos para conocer, pero tiene sus limitaciones y una de ellas es que no puede demostrar que una cosa no ocurre.

– Que Papá Noel no existe.

– No, no puedo demostrar que Papá Noel o Dios no existen.

– ¿Y que existen?

– La ciencia no puede decir ni sí, ni no, ni nada de cosas que no son accesibles a la experimentación, y a Dios no lo podemos tocar.

La educación científica

– Volviendo a las ondas, ¿qué dice la ciencia?

– La ciencia puede demostrar qué tipos de ondas afectan a la materia viva.

– Los rayos X, por ejemplo.

– Sí. La ciencia sabe la cantidad de energía asociada a los rayos X y a las ondas de radio. Sabemos que las antenas de telefonía emiten el mismo tipo de ondas que las de Radio Bilbao y ETB.

– Si creemos que las ondas de telefonía son nocivas, ¿también deberíamos apagar la radio y la tele?

– Por supuesto. No hay ningún motivo por el cual las ondas de telefonía móvil vayan a ser dañinas si las ondas de Radio Bilbao y ETB son inocuas. Si unas son dañinas, también lo son las otras; si unas son inocuas, las otras también. Hemos medido la cantidad de energía que necesita una onda para producir alteraciones en las moléculas y es millones de veces superior a la de las ondas de radiofrecuencia.

– ¿A qué achaca entonces el miedo de cierta gente a las ondas de telefonía y wifi?

– Es una pregunta que no puede contestarse ni desde la física ni desde la biológica. La podrá contestar un psicólogo o un sociólogo. Es un fenómeno interesantísimo, subyugante, que una sociedad cada vez más dependiente de la ciencia y la tecnología desarrolle, al mismo tiempo, fobias inexplicables hacia la tecnología.

– Parece que hay un divorcio entre una parte de la sociedad…

– Hay que hacer algo: se llama educación.

– Según las encuestas, el 65% de los españoles cree que los tomates que come no tienen genes, pero los producidos por ingeniería genética sí. Y todos han pasado por la escuela.

– Nuestra educación científica es muy deficiente. Seguimos pensando que una persona educada tiene que saber algo de los Reyes Católicos, Jorge Manrique y Cervantes, pero puede no saber nada de la radiación electromagnética.

– O de la evolución, como Tom Wolfe, que la considera un mito.

– Lo que claramente me dice eso es que el señor Wolf es un ignorante en materia científica. Hoy en día, la ciencia está tan inextricablemente unida a nuestra vida que no podemos ser humanistas ignorándola. No está bien situado en este mundo el que no sabe quién era Platón y no tiene una mínima idea de su contribución a la filosofía, pero también está perido el que no sabe quién era Darwin ni su contribución a la biología, al origen del hombre. Creo que las cosas están cambiando, aunque mucho más lentamente de lo que quisiéramos.

La homeopatía

– Pero siguen saliendo de la Universidad licenciados en Medicina convencidos de que la homeopatía funciona.

– Y farmacéuticos que venden remedios homeopáticos. Eso indica que hay todavía gravísimos defectos educativos. Hay médicos que confunden el efecto placebo con los procedimientos terapéuticos basados en la evidencia, que son muy imperfectos, pero funcionan, no como la homeopatía, que se basa en el efecto placebo.

– En el “cura cura sana, culito de rana”.

– Sí. Sabemos el número de moléculas que hay en un litro de agua y el que hay en una gota, y podemos demostrar que los remedios homeopáticos no contienen ni una molécula de la supuesta sustancia curativa. ¡No tienen nada! ¡Son bolitas de azúcar!

– Las Autoridades me castigan si vendo leche aguada, pero permiten la venta de bolitas de azúcar como medicamentos…

– … y a un precio increíblemente alto. No sé por qué ocurre, pero es muy triste que esté pasando.

– ¿Como se explica que haya gente que desconfíe de los médicos…

– Con mucha razón, porque los médicos se equivocan.

– … y al mismo tiempo ponga su salud en manos de alguien que dice que cura, por ejemplo, reconduciendo una energía que sólo él detecta?

– Creo que hay varias razones. La primera es que la medicina del hombre blanco es imperfecta. A mí me dicen que esto no tiene cura, pero quiero curarme. En vez de reconocer que la medicina tiene límites, preferimos creer que hay otros que más listos que nos van a curar. Si oyes o lees a alguno, la diabetes tipo 2 no se cura porque las farmacéuticas quieren seguir vendiéndote la metformina, pero, si le pagas a él 500 euros, te curarías en quince días. No es verdad, pero puede que le pagues. El otro motivo por el que buscamos curas alternativas y nos funcionan es bien conocido: más de la mitad de las personas que entran en una consulta no tienen ninguna lesión orgánica demostrable, pero se sienten mal, luego son enfermos.

– Necesitan algo, pero no medicamentos ni tratamientos.

– Claro, y ahí entra el efecto placebo, que puede incluir desde las estampas de santos hasta los curanderos, pasando por la homeopatía y otras llamadas medicinas alternativas. Como el problema está en tu cabeza, si te convences de que te vas a curar, a lo mejor te curas.

– No me curaré de un cáncer ni una neumonía, pero sí del malestar general.

– Y de una variedad infinita de síntomas que pueden tener origen psicosomático, que están en tu cabeza

– Ha sacado a colación antes la conspiración de las farmacéuticas.

– Todas las teorías de la conspiración tienen mucho éxito. Nos encantan. Y, claro, las farmacéuticas son malísimas, quieren ganar dinero, no como usted y yo ni el señor Paco, que va a trabajar por amor al arte, ¿verdad? Hombre, todos queremos ganar dinero, y en el caso de las farmacéuticas, que tienen que invertir cientos de millones para sacar un medicamento nuevo, sus accionistas quieren recuperar ese dinero. Incomprensible, ¿verdad?

El biofísico Félix Goñi, camino de clase, en los pasillos de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad del País Vasco. Foto: Ignacio Pérez.

Los transgénicos

– 109 premios Nobel acusaron en junio a Greenpeace de crímenes contra la Humanidad por su oposición al arroz dorado, un transgénico que salvaría de la ceguera a cientos de miles de niños de cada año en el Sudeste asiático. ¿Qué le parece?

– Creo que es ponerse al nivel de locura de Greenpeace, pero esos científicos consideraron que había que atacar al enemigo con sus propias armas. El camelo de la agricultura biológica o ecológica está bien para los ricos, entre los cuales estamos los lectores de este periódico, usted y yo. Es para gente que no duda de que hoy, mañana y pasado va a comer. Pero los que se mueren de hambre lo que quieren es comer, y la mejora de plantas a través de ingeniería genética va a permitir que coma mejor la gente en el mundo –no en este rinconcito donde se tira comida, sino donde hay hambre– y que muchas personas se libren de la ceguera gracias al arroz dorado.

– Llevamos miles de años modificando genomas, pero ahora algunos rechazan los transgénicos. ¿No es un contrasentido?

– Llevamos unos 11.000 años, desde que se inventó la agricultura, cruzando genomas a ciegas sin saber qué va a pasar. Ahora, la ingeniería genética modifica los genes de uno en uno y sabiendo lo que va a pasar. Eso es fatal, pero no lo que llevamos haciendo desde hace 11.000 años, que ha dado lugar a los productos agrícolas actuales, muchos de los cuales son tan distintos de sus originales que hasta a Linneo se le escapó, por ejemplo, que el maíz es el teosinte domesticado. Otro caso llamativo es el de la zanahoria, que en el siglo XIII no tenía color de zanahoria, sino que era blanquecina. Todas las frutas y verduras del supermercado son consecuencia de mezclas de genes al azar hechas por nosotros. Eso no es problema, pero meter en una planta un gen que sabemos lo que va a hacer es el fin del mundo.

– Hay mucha gente que dice que nunca hemos comido peor.

– ¡Nunca hemos comido mejor! Entre otras razones, porque ahora hay frigoríficos. No voy a retroceder mucho en el tiempo. Si ahora nos sacaran a la mesa lo que comía Alfonso XIII, nos pondríamos a morir. El olor del pescado que comía el Rey de España en Madrid hace cien años nos resultaría insufrible, y con la carne pasaría otro tanto. Comemos infinitamente mejor. Tenemos controlados todos los pasos de la cadena de producción hasta nuestra mesa. ¿Qué pasa aquí? Por un lado, está la fobia a la tecnología de la que ya hemos hablado antes y, por otro, que la memoria falsifica los recuerdos. Todo lo recordamos mejor: la tortilla de patatas y la merluza frita que hacía nuestra abuela es inmejorable. ¡Es falso! Lo que pasa es que la tenemos idealizada en nuestro recuerdo porque la memoria borra las partes negativas. Si no fuera así, nos hubiéramos suicidado todos hace tiempo.

– Si fuera verdad que comemos peor, ¿no moriríamos mucho antes que nuestros bisabuelos?

– Pues, claro. La gente se ha muerto a los 40 años hasta ayer, quitando reyes, obispos… Los de la pasta. Hoy, en grandes partes del planeta, la gente sigue muriéndose a los 40 años porque estamos hechos básicamente para durar ese tiempo.

– ¿Cuanto más nos protegemos de la naturaleza más vivimos?

– Por supuesto. Vivimos más cuanto más dominamos la naturaleza gracias a la tecnología, el ars de los latinos, la techné de los griegos. Si viviéramos una vida natural, viviríamos una vida miserable: la cuarta parte de nosotros moriría en el primer año de vida y el resto a los 30 o 40 años.

Una versión reducida de esta entrevista se publicó originalmente en el diario El Correo.