El jesuita mexicano que fotografiaba espíritus

El padre Carlos María de Heredia empuja un taburete con la ayuda de un brazo astral.“Todos los que creen en el fenómeno espiritista, así como los que son abiertamente escépticos, no pueden dejar de interesarse por las imágenes espirituales hechas por el padre jesuita De Heredia”, comenzaba en 1923 un reportaje de la revista Popular Mechanics sobre la habilidad de un sacerdote mexicano a la hora de fotografiar espíritus. El clérigo en cuestión era Carlos María de Heredia, profesor de la Universidad de la Santa Cruz (Worcester, EE UU), ilusionista aficionado y amigo de Harry Houdini y John Mulholland, dos magos que también luchaban entonces contra la charlatanería mediúmnica.

Carlos María de Heredia nació en 1872 en Ciudad de México en el seno de una familia acomodada. “Su padre era un mexicano muy rico que construyó un teatro privado para él y sus hermanos. Cuando una celebridad visitaba México, negociaba con ella para que actuara en una sesión privada en el teatro de sus hijos. Una vez (Alexander) Herrmann, el famoso mago, visitó México y actuó ante los niños. La pericia del mago impresionó tanto al padre (de Carlos María de Heredia) que se las arregló para que enseñara su arte a sus hijos”, recuerda el editor en el prólogo de Spiritism and common sense (Espiritismo y sentido común, 1922), una de las obras fundamentales del jesuita. Así surgió en el pequeño De Heredia el interés por la magia. Años después, ya sacerdote, recurrió a ella para desvelar los engaños de los médiums, incluidas las fotografías de espíritus.

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Cómo detectar noticias falsas

Cría de 'Draco alatus', terópodo carnívoro. Autor: Alex CF.Un amigo me comentó ayer una noticia extraordinaria: hay un museo en Londres que expone restos de especies negadas por la ciencia. “Ya sé dónde voy a ir en mi próximo viaje a la ciudad”, me dijo. “Y yo”, pensé a la vista de varias fotos. Cuando pinché el enlace, las expectativas fueron todavía mayores: resulta que el Museo Merrylin de Críptidos tiene en su colección osamentas de dragones, vampiros, hadas, gnomos, elfos… Contaban en la información periodística que se descubrieron en 2006 en un sótano sellado de la capital británica. Definitivamente, tenía que visitar ese museo, lo mismo que hago con varias librerías ocultistas londineneses en cuanto tengo oportunidad.

Así que, desde la noticia que hablaba de la institución, salté a la web del centro para saber dónde estaba y cómo era posible que no me hubiera enterado antes de su existencia. Ahí llegó mi primera decepción. No, no me decepcionó que, de magnífica apariencia, los restos óseos fueran evidentes montajes. Eso ya lo suponía, Me decepcionó que no existía la información básica que suele contener una web de una institución, por muy loca que sea ésta. No sólo no había una dirección física, sino que además, cuando accedías a la página de contacto, te indicaban que “la colección y todos los personajes son de la exclusiva propiedad de Alex CF”, que no se puede visitar y que mejor no te pongas en contacto con ellos si les vas a preguntar si la colección es real. En este último caso, “por favor, ahórrate el esfuerzo”, advierten

¿Esta noticia es falsa? Infografía: IFLA.En otro apartado de la web, explicaban que la colección es el legado del criptonaturalista y xenoarqueólogo Thomas Merrylin, un científico real, decían. No leí más. Almaceno entre las orejas muchos datos poco convencionales, incluidos los nombres de decenas de modernos galileos, desde el pionero Charles Fort hasta Charles Berlitz y más acá, pero nunca había oído hablar del profesor Merrylin. Era lógico, porque no existe. Una rápida búsqueda en Internet revela que su nombre sólo aparece relacionado con el citado museo y que todo es un montaje de Alex CF, un “escritor, ilustrador y escultor” británico, además de cantante en varias bandas. Thomas Merrylin, el Museo Merrylin de Críptidos y todos sus bichos y objetos son creaciones de este artista, al estilo de instalaciones de Joan Fontcuberta como el cosmonauta fantasma.

Los rumores, las noticias falsas y los montajes como el de Alex CF pueden llevarnos a equívoco. Para evitarlo o minimizar la probabilidad de que algo así ocurra, nada mejor que seguir los pasos de la infografía que acompaña a estas líneas, obra de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA). Describe los pasos que hay que seguir a la hora de comprobar la autenticidad de una historia, desde tener en cuenta la fuente -no es lo mismo una revista esotérica que una científica- hasta consultar con especialistas -como los de Snopes, que explican el montaje del Alex CF-, pasando por comprobar si el autor es un tipo fiable  -no, Iker Jiménez, Javier Sierra y Enrique de Vicente no lo son-, consultar otras fuentes que hablen del tema y tener en cuenta que todo puede ser una broma -como el Museo Merrylin de Crípticos y el estudio que demuestra que mirar los pechos femeninos alarga la vida del hombre-, un montaje de una empresa para conseguir publicidad gratuita -como el meteorito letón de 2009 y los falsos ovnis de Terra del mismo año-, una invención o tergiversación periodística -como el uso de videntes por la Ertzainta y la pérdida total de hielo de Groenlandia– o uno de las innumerables fantasías del mal llamado periodismo del misterio, como la base extraterrestre de la Luna de  Juan José Benítez, las dos muertes de García Lorca de Juan jesús Haro Vallejo y la conspiración de Alternativa 3 de Fernando Jiménez del Oso.

Milagros y apariciones marianas, en M80 Radio

Juan Luis CanoMaría Gómez y yo hablamos el lunes sobre milagros y apariciones marianas, en la trigésima segunda entrega de la temporada de mi colaboración semanal en ¡Arriba España!, en M80 Radio. Si quiere, puede escuchar el programa completo.

‘El peligro de creer’, en formato digital a 5,99 euros

'El peligro de creer', de Luis Alfonso Gámez.Léeme Libros acaba de sacar a la venta El peligro de creer en formato digital a 5,99 euros. Puede comprarse ya en Amazon y la FNAC, donde también lo venden en papel. Acaba así una aventura que empezó a principios de 2011. Tras ver el episodio piloto de EscépticosJosé Antonio Menor, director de Léeme Libros, me propuso escribir uno. Aunque hace mucho que tengo en mente ponerme a trabajar en un libro sobre el mito de las visitas extraterrestres, quería hacer otra cosa. Así que di vueltas a varias ideas. Al final, dos años después, decidí escribir sobre quienes se aprovechan de nosotros cuando somos más humanos, cuando nos enfrentamos a la muerte y la enfermedad. Por eso, en El peligro de creer, que se publicó en papel en mayo de 2015, hablo de espiritismo, de las mal llamadas medicinas alternativas y de la tecnofobia.

“Creer en lo increíble puede salirnos muy caro: podemos perder dinero, la salud y, en ocasiones, hasta la vida. No basta con que seamos inteligentes para protegernos de este tipo de engaños; tenemos que saber dónde y cómo mirar. Alfred Russel Wallace y Steve Jobs fueron genios, pero, aún así, el primero creía en el espiritismo y el segundo murió prematuramente por su confianza en las medicinas alternativas”, digo en el epílogo. En las 224 páginas de El peligro de creer, aparecen magos, médiums, parapsicólogos y dotados, sinvergüenzas y sus víctimas, y desvelo lo que hay detrás de la güija, el horóscopo, el zahorismo, las pseudoterapias y los poderes paranormales. Pero, sobre todo, dejo claro que por creer en cosas extraordinarias uno para mí no es tonto, sino que simplemente está confundido.

El libro está escrito desde el asombro porque yo mismo fui descubriendo historias extraordinarias página a página. Así, por ejemplo, cuando intentaba hacerme una idea de cómo evolucionó la comunicación mediúmnica desde los simples golpes de los espíritus hasta la güija, se cruzaron en mi camino Michael Faraday y las mesas parlantes. Y la historia de Harry Houdini contra Argamasilla, el aristócrata español con visión de rayos X, me llevó a descubrir un apasionante debate periodístico sobre los poderes paranormales entre grandes figuras de la cultura española de los años 20.

Hasta que empecé a escribir El peligro de creer, mi interés por la mayoría de los asuntos de los que trata  era marginal. La historia del espiritismo, de la que cuelgan varias subtramas, nunca me había llamado la atención más allá de un par de anécdotas y en mi biblioteca sólo había dos libros sobre esa materia. Hoy superan el medio centenar, además de los consultados por vía electrónica. Durante la elaboración del libro, cada vez que me encontraba con algo extraño, la curiosidad me obligaba a tirar del hilo. A veces sufrí bastante hasta dar con el otro extremo, pero al final aprendí muchas cosas. Eso también hizo que la redacción me llevara dos años de trabajo, con momentos en los que estuve a punto de tirar la toalla.

Ahora pueden disfrutar del resultado por la mitad de lo que cuesta en España un menú del día. Les agradeceré si dejan sus opiniones sobre El peligro de creer en las páginas de Amazon, de la FNAC, de otras librerías y aquí mismo. Estaré encantado de aprender de sus críticas de cara a futuros proyectos, si es que los hay, porque no se crean que es fácil encontrar un editor tan valiente como José Antonio Menor.

El juego de la ballena azul, en M80 Radio

Juan Luis CanoMaría Gómez y yo hablamos el lunes sobre el juego de la ballena azul, en la trigésima primera entrega de la temporada de mi colaboración semanal en ¡Arriba España!, en M80 Radio. Si quiere, puede escuchar el programa completo.