El gran engaño lunar de 1835

Imagen de un valle lunar -con sus cataratas, río, animales y hombres murciélago- publicada en el periódico ‘The Sun’“Acabamos de enterarnos a través de un eminente editor de esta ciudad (Edimburgo) de que sir John Herschel ha hecho en el cabo de Buena Esperanza algunos descubrimientos astronómicos de la descripción más maravillosa por medio de un inmenso telescopio basado en un principio completamente nuevo”, anunciaba el periódico neoyorquino The Sun en su segunda página el 21 de agosto de 1835. La nota, titulada “Descubrimientos celestiales”, procedía del diario Edinburgh Courant; de ahí la referencia a la capital escocesa. Cuatro días después, The Sun empezaba a dar cuenta de los hallazgos y cautivaba al mundo con la primera noticia falsa de alcance planetario: había vida en la Luna.

Del 25 al 31 de agosto de 1835, vieron la luz en el periódico seis entregas de un serial titulado Grandes descubrimientos astronómicos hechos recientemente por sir John Hershel en el cabo de Buena Esperanza. Sin firma, se presentaban como extractos de un artículo escrito por Andrew Grant, discípulo de William Hershel -descubridor de Urano y padre de John Hershel-, para el Supplement to the Edinburgh Journal of Science. Compañero de viajes y “amanuense” de Hershel hijo, Grant aseguraba que este había desarrollado un nuevo tipo de telescopio con el que había hecho “los más extraordinarios descubrimientos en todos los planetas de nuestro sistema solar” y visto “planetas en otros sistemas solares”.

Los hombres murciélago

Tras un primer artículo dedicado a las características técnicas del telescopio, el segundo se centraba en la primera observación de la superficie lunar, donde podían verse objetos con la misma claridad que “la simple vista los distingue en la Tierra a la distancia de 90 metros poco más o menos”. Cuando el 10 de enero de 1835 Hershel apuntó su instrumento óptico hacia el satélite, vio árboles, ríos, un lago, cascadas, “una playa de brillante arena blanca”, cuadrúpedos de color pardo que parecían bisontes, una especie de cabra con un solo cuerno, pelícanos, grullas, peces y otros animales.

El hombre alado de la Luna o 'Vespertilio homo'.En los días siguientes, el astrónomo identificó en la Luna 38 especies de árboles, casi el doble de plantas, 5 de ovíparos y 9 de vivíparos, incluido un castor bípedo que “lleva a sus hijuelos en sus brazos como un ser humano”, construye “chozas mucho más altas y mejor acabadas que muchas tribus de hombres salvajes” y “conoce el uso del fuego”. El clímax llegó en la cuarta entrega, el viernes 28 de agosto, con los hombres alados (Vespertilio homo), seres inteligentes, pero más avanzados que el castor bípedo, que medían 1,2 metros de altura, tenían alas de murciélago y el cuerpo, excepto el rostro, cubierto “de un pelo corto y lustroso de color cobre”. En un mundo con templos de zafiro cuyos habitantes en armonía por la ausencia de carnívoros, los hombres murciélago “pasaban sus felices horas en coger varias frutas en los bosques, en comer, volar, bañarse y divertirse”.

Los hallazgos lunares hicieron que las ventas de The Sun -un diario considerado serio- se dispararan de 8.000 ejemplares a más de 19.000, con lo que se convirtió en el periódico más leído del mundo. Pero tuvo que suspender la serie porque, informó, un incendio accidental había destruido el telescopio de Ciudad del Cabo. Para entonces, otros diarios y revistas de Nueva York habían empezado a reproducir la historia para hacerse con su trozo de la tarta. Aseguraban haber tenido acceso a la fuente original, pero lo cierto es que esta no existía. Ni el Edinburgh Courant había publicado ningún anuncio como el del 21 de agosto, ni un tal Andrew Grant había escrito nada sobre la Luna en ninguna revista científica escocesa, ni el astrónomo John Hershel sabía nada del asunto.

Todo había sido un invento de Richard Adams Locke, un periodista inglés que trabajaba para The Sun. Aunque nunca admitió abiertamente la autoría del engaño, poco después figuraba como autor del librito que se publicó recopilando los artículos. Murió a los 71 años en Staten Island el 16 de febrero de 1871. Tres días después, The Sun, que nunca había admitido el fraude hasta entonces, publicaba su obituario en primera página. Decía: “El señor Locke fue el autor del engaño de la Luna, la broma científica más exitosa jamás publicada, que apareció originalmente en The Sun. La historia fue contada con una minuciosidad en los detalles y un uso tan diestro de frases técnicas que no solo fue aceptada como real por el lector ordinario, sino que también engañó y desconcertó a los hombres de ciencia en un grado asombroso”.

En España, un año más tarde

La historia llegó a España en 1836, cuando varios diarios la reprodujeron y una imprenta barcelonesa publicó el librito Grandes descubrimientos astronómicos hechos recientemente por sir John Hershel en el cabo de Buena Esperanza, firmado por Richard Adams Locke. “La Luna contiene en su superficie objetos admirables y está poblada de vegetales, aves, animales y diferentes razas de seres alados, semejantes en lo demás a la especie humana”, aseguraba en la introducción el traductor, Francisco de Carrión. “Decir no lo creo porque no lo he visto u otras trivialidades, o por lo chocante que parezca el que haya hombres con alas en la Luna, y antojarse, sin más examen, paparrucha inventada por la imaginación fecunda de un burlón no es modo de raciocinar”, sentenciaba.

Txumari Alfaro, de entrañable curandero a peligro público

Txumari Alfaro firma libros el día de Sant Jordi de 2009. Foto: Dovidena del Campo.Se ha paseado desde 1996 como un gurú de la salud por las principales cadenas de televisión, radios y periódicos españoles. En los últimos veinte años, Txumari Alfaro ha recomendado a mis conciudadanos desde comer rabos de pasa y llevar una nuez en el bolsillo para mejorar la memoria –dado el parecido entre este fruto seco y el cerebro– hasta beber la propia orina. Pero no ha sido hasta ahora que los mismos grandes medios que le han promocionado acríticamente durante dos décadas han puesto el grito en el cielo: se han enterado de que aconseja a las enfermas de cáncer de mama renunciar a cualquier tratamiento médico si quieren curarse. ¿Pero qué se pensaban que ha hecho siempre?

El curandero navarro Txumari Alfaro intervino el 13 de enero en Barcelona en el congreso Un mundo sin cáncer: lo que tu médico no te cuenta. Antes de la celebración del encuentro, en el que participó lo más granado de la comunidad pseudomédica, el Colegio de Médicos de Barcelona pidió la intervención del Departamento de Salud catalán porque se ponía en duda “de manera explícita, el papel de los médicos a la hora de informar de manera veraz sobre el cáncer a los pacientes y los ciudadanos en general”. Y el Gobierno catalán envió un observador al congreso, que se celebró con gran éxito de público en el hotel Barceló Sants, donde Alfaro y sus colegas difundieron, ante gente desesperada, sus peligrosas ideas sobre el cáncer…

… Sigue en “¡Paparruchas!”.

El accidente de Fukushima y la energía nuclear, en ‘Hoy por hoy’

Toni Garrido, Pablo M. DíezJ.M. Mulet, Tom Kallene y yo hablamos el miércoles del accidente de Fukushima y la energía nuclear, en la decimoquinta entrega de la temporada de mi colaboración en Hoy por hoy, en la Cadena SER.

‘Redacción Médica’ piratea ‘Magonia’

Redacción Médica ha publicado una información sobre Oprah Winfrey, su apoyo a los antivacunas y las pseudoterapias que es una mera copia de la anotación aparecida aquí. Citan este blog un par de veces y resumen lo aquí publicado. Es la caza del clic. Como periodista, tengo muy claro el derecho de cita -lo uso habitualmente- y lo que es un abuso, y lo de Redacción Médica entra dentro de la segunda categoría. Su aportación al tema es cero. Por eso mismo no les enlazo y les dejo una imagen con el texto original y la copia para que comprueben ustedes mismos hasta dónde llega la desvergüenza de algunos.