Ovnis y extraterrestres

Cuando Steven Spielberg creía en los ovnis

Los científicos asisten al aterrizaje de la gran nave nodriza en la base secreta de la Torre del Diablo, en Wyoming, al final de 'Encuentros en la tercera fase'.

El ingeniero eléctrico sacó a su primogénito de la cama. Sin quitarle el pijama, lo metió en el coche. Quería que el niño, de once años, viera un cometa que pasaba cerca de la Tierra. Salieron de Phoenix (Arizona) y se adentraron en el desierto de Sonora. Media hora más tarde, estaban tumbados en la arena sobre una manta, rodeados de decenas de personas con la mirada clavada en el cielo. No vieron el cometa prometido, pero sí una espectacular lluvia de estrellas. El pequeño volvió a casa encantado. Se hizo con un telescopio, empezó a leer ciencia ficción, disfrutó con películas como Ultimátum a la Tierra (1951) y Planeta prohibido (1956), se sintió fascinado por el fenómeno de los platillos volantes y, veinte años después, localizó en el desierto de Sonora el inicio de su obra más largamente soñada.

Cuando Steven Spielberg (Cincinnati, 1946) estrenó Encuentros en la tercera fase el 15 de noviembre de 1977, creía que el contacto con seres de otros mundos era inminente. “En los 70 estaba absolutamente convencido de que estábamos siendo visitados por extraterrestres”, reconocía en agosto de 2005. Encuentros es la versión comercial de una película, Firelight (Luz de fuego), que había rodado con sólo 16 años, un presupuesto de 500 dólares y amigos y familiares como actores. Su estrenó en marzo de 1964 en Phoenix se había saldado con un beneficio de un dólar y con el joven Spielberg empeñado en trasladar la cinta de 8 milímetros a la pantalla grande.

Spielberg, con 16 años, prepara el rodaje de un despegue para 'Firelight'. Foto: Archivo de Steven Spielberg.El éxito de Tiburón (1975) le ofreció la oportunidad de hacerlo cuando todavía no había cumplido 30 años. En un principio pensó en titular la película Watch the skies! (¡Vigilad los cielos!), por la frase final de El enigma de otro mundo (1951). Al final optó por Close encounters of the third kind (Encuentros cercanos del tercer tipo, literalmente). Como casi todo en el filme, el título tiene su origen en la subcultura ufológica, de la que el realizador se empapó en su adolescencia y juventud.

El astrónomo Joseph Allen Hynek, de la Universidad del Noroeste, había sido durante más de veinte años asesor de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en la investigación de casos de platillos volantes cuando, a finales de los 60, se cayó del caballo de la incredulidad para convertirse en el padre de la ufología científica. En 1972 publicó The ufo experience (La experiencia ovni), libro en el que divide los avistamientos en observaciones lejanas y cercanas, siendo estas últimas las que tienen lugar a menos de 150 metros del testigo. Dentro de las primeras, distingue las luces nocturnas, los discos diurnos y los objetos detectados por radar, y entre las segundas están los encuentros cercanos del primer tipo -el objeto no interactúa ni con el testigo ni con el entorno-, los del segundo tipo -deja pruebas en forma de huellas, quemaduras…- y los del tercer tipo –se ve a los tripulantes–, que dan el título original a la película, mal traducido al español como Encuentros en la tercera fase.

Joseph Allen Hynek, en 'Encuentros en la tercera fase'.Ufólogos en la ONU

Nada más enterarse por la prensa del proyecto de Spielberg, Hynek le escribe para expresarle su malestar. “Aparentemente el título ha sido tomado de mi libro The ufo experience“, le dice en una carta el 8 de enero de 1976. Días después, el cineasta le explica que el título se lo ha sugerido un amigo tras leer el libro y que va a exigir a los miembros del equipo creativo de la película que lo lean. El ufólogo recibirá 10.000 dólares en concepto de derechos cinematográficos y otros 1.500 como asesor técnico. Además, saldrá en la película 8 segundos abriéndose paso, con su característica pipa, entre los asistentes al encuentro con los visitantes en la base de la Torre del Diablo (Wyoming) y conseguirá que Columbia pague 20.000 dólares por 2.000 suscripciones al boletín de su Centro para el Estudio de los Ovnis. Excepto los discos diurnos, que hubieran matado la sorpresa final, en la película se suceden los demás tipos de encuentros, basados en casos reales con la excepción de la abducción del niño y el apoteósico primer contacto.

Hynek no es el único ufólogo involucrado en Encuentros. Claude Lacombe, el personaje interpretado por François Truffaut que descubre el lenguaje musical de los visitantes, está inspirado en Jacques Vallée, ufólogo galo y colaborador del autor de The ufo experience. En julio de 1978, Hynek, Vallée y el también francés Claude Poher se reúnen en Nueva York con Kurt Waldheim, secretario general de la ONU, para informarle sobre los ovnis. En noviembre, Hynek pide ante la Asamblea General de la ONU que se cree una agencia multinacional para su estudio. En su opinión, detrás del fenómeno hay “alguna forma de inteligencia”.

Roy Neary, rodeado por los extraterrestres en 'Encuentros en la tercera fase'.Es lo que piensa gran parte de la opinión pública en los años 70, cuando los gobiernos todavía mantienen el secreto sobre sus investigaciones de visiones de ovnis. Ahora sabemos que en los archivos de la CIA, el FBI y el Ejército del Aire español no hay extraterrestres, sino en el mejor de los casos testigos impresionables que toman estímulos convencionales -planetas, estrellas, faros de coches…- por naves de otros mundos y pruebas militares convenientemente ocultas tras la cortina de humo extraterrestre. Como pasó en Canarias el 5 de marzo de 1979, cuando decenas de miles de personas presenciaron un espectáculo nocturno causado por el lanzamiento de un misil desde un submarino estadounidense, pero en los medios se habló de ovnis durante años.

El triángulo de las Bermudas

Steven Spielberg coge la idea de la investigación gubernamental y las abducciones, en aquella época algo marginal en la ufología, y las combina con otro misterio de moda, el de las desapariciones del triángulo de las Bermudas. Al principio de Encuentros, aparecen en el desierto de Sonora, intactos, cinco aviones torpederos desaparecidos durante un vuelo de entrenamiento cerca de Florida el 5 de diciembre de 1945. Al final del filme, los tripulantes de ese escuadrón, el Vuelo 19, bajan de la nave nodriza que aterriza en la Torre del Diablo sin que por ellos haya pasado el tiempo.

Hallazgo de los aviones del 'Vuelo 19' en el desierto de Sonora en 'Encuentros en la tercera fase'.

El misterio del triángulo de las Bermudas no existió fuera de los libros de Charles Berlitz, nieto del fundador de las academias de idiomas que se hizo millonario con el montaje. Él y otros autores de su escuela tergiversaron sucesos reales para rodear la región -un triángulo imaginario con vértices en Florida, Bermudas y Puerto Rico- de un aura de misterio, llegando a inventarse accidentes que nunca ocurrieron. En el caso del Vuelo 19, ocultaron a sus lectores que se trataba de una misión de adiestramiento en orientación sin instrumental y que una cadena de errores llevó a los pilotos a perderse hasta que se les acabó el combustible sobre el Atlántico.

Encuentros no es ciencia ficción; son hechos científicos”, dijo Spielberg al actor Bob Balaban en marzo de 1976 cuando le propuso participar en el filme. Hace años que no piensa así. Ya no cree que nos visiten seres de otros mundo por, entre otras razones, la falta de pruebas: en un mundo lleno de videocámaras, las imágenes de ovnis siguen siendo tan malas como las de los 50 y 60. Pero nada de eso quita mérito a Encuentros, la mejor película sobre el mito de las visitas extraterrestres, una obra maestra que costó 20 millones de dólares y recaudó 300.

¿Sabía qué…?

George Lucas, Steven Spielberg y François Truffaut, en Mobile, durante el rodaje de 'Encuentros en la tercera fase'.Spielberg ganó millones con… La guerra de las galaxias

George Lucas visitó en julio de 1976 el hangar de Mobile (Alabama) donde se rodaba el desembarco alienígena final. Estaba convencido de que la película de su amigo iba a ser un taquillazo, no como la que él estaba acabando. “Te daré el 2,5% de mis beneficios de La guerra de las galaxias si me das el 2,5% de los tuyos de Encuentros en la tercera fase“, propuso a Steven Spielberg. Aceptó e hizo un gran negocio.

R2D2 viaja en la nave nodriza de la Torre del Diablo

R2D2 es una de las miniaturas escondidas en la inmensa nave que aterriza en la Torre del Diablo. Visible cuando el ovni pasa sobre la madre del niño abducido, es una broma del diseñador Ralph McQuarrie, creador también del universo visual de Star wars, incluidos Darth Vader, C-3PO y R2D2. La maqueta está en el Museo Nacional del Aire y el Espacio del Instituto Smithsoniano, en Washington

300 combinaciones de 5 notas

Trescientas combinaciones de cinco notas presentó John Williams a Spielberg para el saludo musical de los alienígenas. Eligieron la ahora inconfundible re-mi-do-do-sol. En la jam session final, la nave nodriza se expresa a través de una tuba y un oboe; los humanos, mediante sintetizadores.

Los grises se impusieron al resto de los extraterrestres

El niño Cary Guffey y el extraterrestre de 'Encuentros en la tercera fase'.Aunque ya había en la historia de la ufología extraterrestres grises de ojos almendrados, Encuentros hace que este modelo desbanque al resto -desde gigantes rubios hasta enanos peludos- en la imaginería ovni. Carlo Rambaldi diseña el rostro del jefe de los alienígenas basándose en fotos de Cary Guffey, el niño abducido, para transmitir la amabilidad que buscaba Spielberg en los visitantes.

Night skies, la secuela que nunca existió

Encuentros sacó de la bancarrota a Columbia, que pidió a Spielberg una secuela. Les ofreció en principio Night skies (Cielos nocturnos), una terrorífica historia de una familia asediada por violentos extraterrestres en un pueblo de la América profunda. Basada en un caso ovni de 1955, en el que unos gañanes se liaron a tiros con unos alienígenas que en realidad eran búhos, al final Spielberg renunció a rodarla porque, después de En busca del arca perdida, quería algo más tranquilo. Así nació ET.

Bettina Rodríguez Aguilera: la congresista abducida

Bettina Rodríguez Aguilera tenía 7 años cuando una noche que estaba en casa con sus padres abandonó la seguridad del hogar. “Telepáticamente (los extraterrestres) me dijeron que fuera para fuera”, recordaba cuatro décadas después en un programa de un canal de televisión hispano de Florida. Fuera, contaba en 2009, la esperaban tres seres “rubios y corpulentos”, dos mujeres y un hombre, con los que se metió en una “nave redonda”. Fue el primero de los “cinco o seis” encuentros en la tercera fase que ha vivido la empresaria, concejala de la ciudad de Doral y ahora candidata republicana a la Cámara de Representantes.

Nadie se acordó de las aventuras marcianas de Rodríguez Aguilera hasta que el lunes las sacó a la luz The Miami Herald. El diario había descubierto en YouTube dos vídeos de Arrebatados, un programa de entrevistas y debate de América TeVé, en los que la aspirante a congresista hablaba de sus experiencias con los extraterrestres. Los alienígenas con los que contactó a los 7 años, explica en los vídeos, llevaban “vestimentas de una pieza” y se parecían al Cristo de Corcovado. La nave tenía “asientos redondos y piedras de cuarzo” como mandos. No queda claro si la llevaron a dar una vuelta por esos mundos de Dios o solo disfrutó de una visita guiada por la nave. Pero sí que se encontró los visitantes varias veces durante los años siguientes y le revelaron algunos secretos.

Bettina Rodríguez Aguilera con Ivanka Trump en septiembre.Siempre telepáticamente, le contaron que en unas cuevas de la isla de Malta “hay 30.000 cráneos diferentes a los nuestros”; que “el centro de la energía del mundo está en África”; que “Dios es una energía universal”; y que el Castillo de Coral de Miami, una atracción turística construida en 1920 por un excéntrico, en realidad “es una pirámide de Egipto”. “Me explicaron las cosas que iban a pasar y que están pasando”, aseguraba Rodríguez Aguilera, que eludía dar más detalles a pesar del interés de la conductora del programa, la periodista María Laria.

Cuando The Miami Herald le preguntó el viernes sobre sus encuentros con alienígenas, la política republicana respondió con un comunicado en el que no aclaraba nada. Recordaba que mucha gente, asegura haber visto ovnis y que científicos como Stephen Hawking y el Vaticano creen que “probablemente no estamos solos” en el Cosmos. Y añadía: “Me uno a la mayoría de los estadounidenses que creen que debe haber vida inteligente en los miles de millones de planetas y galaxias que hay en el Universo”. ¿Adónde vas? Manzanas traigo. Porque una cosa es que haya vida extraterrestre y otra que humanoides rubios te abduzcan repetidamente. El martes, Bettina Rodríguez Aguilera, cuyo yerno Yarrod Ager es vicejefe del gabinete del vicepresidente Mike Pence, acusaba en Facebook a The Miami Herald de destacar “de manera negativa una experiencia que tuve cuando era una niña de 7 años”.

Izquierda Unida de Guadarrama rechaza las Jornadas de Parapsicología y la ‘Alerta ovni’

Comunicado de IU de Guadarrama sobre las VI Jornadas de Parapsicología y la 'Alerta ovni' celebradas en la localidad.Izquierda Unida de Guadarrama se desmarca en un comunicado de la organización de las VI Jornadas de Parapsicología y la Alerta ovni, y rechaza su celebración. Dice la organización local que no tiene nada que ver con esos montajes pseudocientíficos y que la concejala Leonor Villazala, que figura en el Ayuntamiento de Guadarrama como representante de IU y es la principal promotora de esos actos, no pertenece a la formación y “no mantiene ningún tipo de relación con IU ni en Madrid ni a nivel federal”. Según ellos, Villazala usa ilegítimamente desde hace años tanto el nombre como el logotipo de la coalición de izquierdas, algo que a un lego como yo le resulta inexplicable porque para algo está la Justicia

IU de Guadarrama censura en el comunicado el derroche de dinero público que suponen “celebraciones de este tipo” y asegura que desde hace años lucha “contra toda pseudociencia que sea contraria al desarrollo del conocimiento y la comprensión de nuestra sociedad y entorno”. Me alegro y les deseo éxitos -y ofrezco mi colaboración- en esa lucha, como al resto de las formaciones políticas. Espero, además, que otras secciones autonómicas y locales de IU tomen nota y dejen de una vez de oponerse a los transgénicos, de promover el pánico antiondas y de dar pábulo a los conspiranoicos de los chemtrails.

Ahora sólo falta que se pronuncien respecto a las VI Jornadas de Parapsicología y la Alerta ovni de Guadarrama las formaciones con representación municipal, que son las que tienen en su mano dejar de tirar el dinero de los contribuyentes en despropósitos como éste: la Agrupación Popular Por Guadarrama -que ostenta la Alcaldía-, el PP, Sí Se Puede Guadarrama, el PSOE y Vox. El encuentro pseudocientífico lleva celebrándose seis años y la salida campestre a la caza de platillos volantes, al menos tres sin que esos partidos hayan dicho hasta el momento ni mu.

Comunicado de Izquierda Unida de Guadarrama

El pasado día 29 tuvieron lugar en nuestro pueblo las VI Jornadas parapsicológicas organizadas por el Ayuntamiento de Guadarrama y en las que se le ha atribuido a nuestra asamblea un papel clave en el desarrollo de dichas jornadas. Afirmación que es rotundamente falsa.

Hace ya varios años, concretamente en la X asamblea federal de Izquierda Unida celebrada en 2012, nos convertimos en la primera organización política en rechazar todo tipo de pseudociencias tales como la ufología, la homeopatía y cualquier actividad que no pueda ser demostrada empírica ni científicamente por ser entendida como un engaño.

Con este comunicado queremos, en primer lugar, desmentir que Izquierda Unida en ninguno de sus niveles haya tenido participación alguna en estas jornadas, pues va totalmente en contra de la línea política y científica que defendemos. En segundo lugar, queremos recalcar que la concejala Leonor Villazala no pertenece a nuestra organización y en la actualidad no mantiene ningún tipo de relación con Izquierda Unida ni en Madrid ni a nivel Federal. Por lo tanto, su participación a nivel personal no tiene ninguna vinculación con nosotros.

Este tipo de gastos son habituales en el equipo de gobierno de Guadarrama que siempre ha sido propenso a malgastar el dinero de los guadarrameños con celebraciones de este tipo en lugar de invertir en las necesidades de nuestro municipio y de nuestros vecinos.

Desde nuestra asamblea seguiremos luchando contra toda pseudociencia que sea contraria al desarrollo del conocimiento y la comprensión de nuestra sociedad y entorno. Por ello, como organización no hemos participado ni participaremos en este tipo de actos y actividades.

El Ayuntamiento de Guadarrama lleva tres años organizando ‘Alertas ovni’ por iniciativa de IU

Cartel de la 'Alerta ovni' de Guadarrama del sábado.El Ayuntamiento de Guadarrama (Madrid) organizó el sabado un Alerta ovni en las cercanías el embalse de La Jarosa. El acto se enmarcaba dentro de las VI Jornadas de Parapsicología de la localidad y participaron en él un centenar de personas, según Telemadrid. Los asistentes vieron estrellas fugaces y satélites, aunque alguno creyó ver por la orilla del pantano algo “muy extraño” que desaparecía en el agua. “Hemos sido pioneros en el tema de las Alertas ovni y, sobre todo, en el tema de las jornadas de parapsicología. Somos el primer Ayuntamiento que las reconocemos como unas jornadas con el escudo de nuestro Ayuntamiento”, declaraba orgullosa al canal autonómico Leonor Villazala, portavoz municipal de Izquierda Unida y organizadora de los actos.

Una Alerta ovni es un encuentro de creyentes en las visitas extraterrestres que consiste en una salida nocturna para ver supuestas naves de otros mundos. La primera la organizó en España el 14 de agosto de 1979 el periodista Antonio José Alés, desde la Cadena SER. “Ochocientos cincuenta grupos organizados vigilarían aquella noche, acompañados de millones de personas que desde sus terrazas, camping, lugares de veraneo, aceptaban el juego con la esperanza de comunicar sus hallazgos. Los datos de las encuestas nos hablan aproximadamente de once millones de hombres, mujeres y niños, repartidos por toda la geografía nacional”, contaban después Alés y Andrés Madrid en su libro Alerta: ovni (1979). Desde entonces, se han organizado muchas; todas con los mismos resultados.

No es la primera vez que una Administración pública patrocina un encuentro pseudocientífico, pero posiblemente sí que lo organiza. El Ayuntamiento de Guadarrama lleva años promocionando la incultura y la superstición gracias a Villazala, organizadora de las Jornadas de Parapsicología junto con el Grupo Daguian y el programa de radio Dimensión Insólita. Además, hasta que me he puesto a escribir estas líneas alertado por un colega escéptico, creía que era la primera vez que una Corporación municipal montaba una salida campestre para ver platillos volantes, pero no es así: Villazala ya consiguió en 2015 y 2016 la implicación del Ayumtamiento de Guadarrama en la caza de ovnis. ¿Qué será lo próximo, salidas para asistir a una aparición mariana? ¿Alguien de iU en Madrid tiene algo que decir? ¿Respaldan la iniciativa todos los partidos con representación municipal en Guadarrama: la Agrupación Popular Por Guadarrama, el PP, Sí Se Puede Guadarrama, el PSOE y Vox?

De verdad, da mucha vergüenza.

El incidente Roswell

Primera página del 'Roswell Daily Record' del 8 de julio de 1947, anunciando la captura de un platillo volante por los militares.Arqueólogos de la Universidad de Nuevo México (UNM) excavaron en un rancho cercano a Roswell en septiembre de 2002. Buscaban restos del platillo volante que, según la literatura ufológica, se había estrellado en julio de 1947 en esa región del suroeste de Estados Unidos. Algo que se hubieran dejado en el desierto los militares que recuperaron el ingenio y los cuerpos de sus tripulantes. “Estamos cavando agujeros para buscar pruebas físicas del impacto de una nave extraterrestre”, explicó el arqueólogo William Doleman, director del equipo de la UNM. El proyecto, financiado por SyFy -entonces, Sci-Fi Channel-, fue un fiasco. No encontraron nada que apoyara la realidad de unos hechos sobre los que se han escrito decenas de libros y emitido centenares de horas de programas de televisión.

El incidente Roswell ocurrió dos semanas después de que Kenneth Arnold viera, el 24 de junio de 1947 cerca del monte Rainier, nueve objetos con forma de bumerán que “volaban erráticos, como un platillo si lo lanzas sobre el agua”. En las crónicas periodísticas se habló de platillos volantes -confundiendo la forma con el modo de vuelo-, y estos invadieron los cielos de EE UU. El 6 y 7 de julio se registraron 150 avistamientos al día, y el 8 el diario Roswell Daily Record contaba en su primera página que los militares habían capturado uno de esos objetos.

El general Roger Ramey y el coronel Thomas Dubois, con los restos del objeto accidentado.“Los muchos rumores sobre platillos volantes se hicieron realidad ayer cuando la oficina de Inteligencia del Grupo de Bombarderos 509 de la Octava Fuera Aérea, Aeródromo del Ejército de Roswell (RAAF), tuvo la suerte de obtener un disco gracias a la cooperación de uno de los granjeros locales y de la oficina del sheriff del condado de Chávez”, decía el comunicado de prensa dictado por el teniente Walter Hau. Al día siguiente, los militares rectificaron. Aseguraron que los restos correspondían a un globo meteorológico, y mostraron a la Prensa trozos de madera de balsa y papel de aluminio encontrados en su rancho por Marc Brazel, “uno de los más respetados y fiables” vecinos de la localidad. Y el incidente Roswell cayó en el olvido.

Hasta enero de 1950, casi nadie creía que los platillos vinieran de otros mundos. Entonces, a raíz del libro The flying saucers are real (Los platillos volantes son reales), del militar retirado Donald Keyhoe, los misteriosos objetos pasaron a ser naves extraterrestres. Un par de años después, George Adamski, un cocinero de un puesto de hamburguesas, se encontró cara a cara con los visitantes en el desierto de California y, a mediados de los años 60, salió a la luz la primera abducción: la de Betty y Barney Hill. Los militares siguen investigando las apariciones de ovnis -la Fuerza Aérea acuñó la denominación objeto volante no identificado en 1953- hasta que el Informe Condon -llamado así popularmente por su director, el físico Edward U. Condon- dictamina en 1968 que en veintiún años el estudio del fenómeno “no ha aportado nada al conocimiento científico” y que no merece la pena prestarle más atención.

Disneylandia alienígena

Visitantes en el Museo Ovni de Roswell. Foto: AP.El caso de Roswell no existe para la ufología de los años 40, 50, 60 y 70. Ni siquiera para los autores más enloquecidos. Como mucho, se cita como la historia de una confusión. Hasta que en 1980 llega a las librerías The Roswell incident (El incidente Roswell), firmado por Charles Berlitz y William Moore. No son dos autores dignos precisamente de crédito. Un año antes han publicado The Philadelphia experiment (El experimento Filadelfia), donde afirman que EE UU ha conseguido hacer invisible un destructor y a sus tripulantes. Berlitz, además, había escrito en 1974 el libro que populariza el mito de las desapariciones del triángulo de las Bermudas, del que se venden más de 20 millones de ejemplares en 30 idiomas. Con ese bagaje de misterios inventados y unos cuantos testigos sacados de la manga, los autores de The Roswell incident reescriben la historia y hablan por primera vez del hallazgo en el desierto de cadáveres alienígenas.

Berlitz y Moore convierten un suceso olvidado en un gran negocio. Otros ufólogos se suman inmediatamente a la lucrativa moda, salen testigos de debajo de las piedras, Roswell abre un museo ovni y se convierte en la Disneylandia de los extraterrestres. Las versiones del suceso original se multiplican, como el punto del supuesto accidente, que varios lugareños trasladan a su gusto para situar el siniestro en sus tierras y sacar así pasta a los turistas. Y entonces ocurre algo realmente inesperado: se rompe el secreto oficial sobre el caso Roswell.

La Fuerza Aérea reconoce en 1994 que, efectivamente, recuperó en julio de 1947 restos de un objeto accidentado en el desierto de Nuevo México, aunque no de una nave extraterrestre. Se trataba de un globo -de ahí la madera de balsa y el papel de aluminio, materiales en principio poco  aptos para el viaje interplanetario- de un proyecto secreto llamado Mogul, cuyo objetivo era detectar las ondas sonoras provocadas por las esperadas primeras pruebas nucleares soviéticas. ¿Pero de dónde habían salido las historias de cadáveres de alienígenas cabezones? Aunque muy probablemente fueran meras invenciones de ufólogos o de supuestos testigos ansiosos de gloria, un informe de 1997 apunta que pudo tratarse de maniquíes que la Fuerza Aérea lanzó a cientos sobre Nuevo México en pruebas de caída libre entre 1953 y 1959. Los testigos habrían confundido las fechas.

Setenta años después, la realidad, sin embargo, no importa a los miles de personas que estos días invaden Roswell buscando huellas de unos extraterrestres que nunca existieron antes de Charles Berlitz.

 

El fraude de la autopsia del marciano

John Humphreys, experto en efectos especiales de series como Max Headroom y películas como Charlie y la fábrica de chocolate, recorrió Londres una noche de 1995 repartiendo entre cubos de basura los restos de unos monigotes de extraterrestres cabezones. Los había hecho él y no quería dejar rastro de su trabajo después de haberlos empleado en el rodaje de una película en blanco y negro en la que simulaba ser un médico que practicaba la autopsia a un alienígena accidentado en Roswell en 1947. Poco después, las revistas esotéricas de todo el mundo se hacían eco de la existencia de la cinta y ufólogos, como el español Javier Sierra, defendían su autenticidad hasta el extremo de afirmar que demostraba que alguno de los tripulantes del platillo volante de Roswell había sobrevivido al siniestro.