‘El archivo del misterio’: la llegada del hombre a la Luna

La primera entrega de El archivo del misterio, mi sección en Órbita Laika (La 2), la dedicamos a la conspiración lunar. Hasta principios de la década pasada, yo la consideraba algo marginal, pero entonces comprobé repetidamente que la creencia en que los alunizajes fueron montajes estaba muy extendida entre los españoles. Tomado un colectivo cualquiera -y lo hice con universitarios, posgraduados y jubilados-, lo habitual era que al menos un 30% negara la realidad de las misiones a la Luna. Como en un par de minutos sólo cabe contar lo fundamental, les ofrezco en estas líneas más datos -sigan los enlaces si quieren ampliar información- I’m sobre el origen y la historia de la conspiración lunar para completar El archivo del misterio.

La conspiración lunar nació poco después del éxito del Apollo 11, pero pasaron cinco años desde el primer alunizaje hasta que Bill Kaysing, un bibliotecario que había trabajado para la empresa fabricante de los motores de los Saturno 5 antes del proyecto Apollo, la dio forma en su libro We never went to the Moon (Nunca fuimos a la Luna). La obra, autoeditada, tuvo una circulación muy limitada hasta el advenimiento de Internet. Su tesis, que los paseos lunares se rodaron en un hangar de Nevada, fue considerada durante muchos años una excentricidad propia de tipos como los que invocan a los extraterrestres en Montserrat el día 11 de cada mes o participan en ceremonias rituales en Stonehenge en el solsticio de verano. Para que se hagan a la idea, una de las primeras organizaciones en abrazar los argumentos de Kaysing fue la Sociedad de la Tierra Plana, que defiende lo que su nombre dice.

Todo cambió el 14 de febrero de 2001 cuando la cadena Fox emitió en Estados Unidos el documental Conspiracy theory: did we land on the Moon? (Teoría de la conspiración: ¿aterrizamos en la Luna?). Presentado por Mitch Pileggi -el jefe de Mulder y Scully en Expediente X-, tenía como principal fuente a Kaysing y defendía que las imágenes de los alunizajes de los Apollo se habían rodado en el Área 51. La NASA recicló inmediatamente una breve nota de prensa que había sacado en junio de 1977 como respuesta a preguntas que había recibido con motivo de la publicación de We never went to the Moon y, días después, colgó en su web una más completa. Desde entonces, la conspiración lunar ha ganado adeptos en todo el mundo, incluida España, donde ha recibido el respaldo, entre otros, del veterano periodista José María Íñigo y del conspiranoico Santiago Camacho, que últimamente ha aceptado la realidad de los alunizajes, aunque ahora dice que nos ocultaron lo que en realidad pasó en la Luna, que allí se encontró algo raro. De la misma opinión es el ufólogo y novelista Juan José Benítez, quien en su serie Planeta encantado dijo en 2004 que Estados Unidos destruyó con bombas atómicas unas ruinas extraterrestres lunares que habían descubierto los astronautas de las misiones Apollo.

Es cierto que ocurrieron muchas cosas en Base Tranquilidad en julio de 1969, pero ninguna de las que defienden los teóricos de la conspiración, se apelliden Kaysing, Benítez o Camacho, individuos que pueden decir hoy una cosa y mañana la contraria con el mismo descaro que algunos políticos.