Sábana santa

A vueltas con la sábana santa

No hay año sin un nuevo hallazgo sobre el sudario de Turín, preferentemente publicado alrededor de la Semana Santa, cuando los cristianos conmemoran la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Es lógico. Ese lienzo es para muchos creyentes la prueba de que Jesucristo sobrevivió a su crucifixión. Ya lo decían los titulares de Prensa de finales de los años 70: “Cristo resucitó. Sensacionales descubrimientos de la NASA”. ¿Qué pintaba la NASA estudiando una reliquia? Nada. De hecho, la agencia espacial nunca hizo ningún análisis de la tela…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 456, mayo de 2019).

Este no es el rostro de Jesús de Nazaret

El rostro del hombre de la sábana santa, que algunos identifican con el de Jesús de Nazaret.
El rostro del hombre de la sábana santa, que algunos identifican con el de Jesús de Nazaret.

El turrón es a la Navidad lo que el sudario de Turín a la Semana Santa. No hay año en que por estas fechas los adoradores de esa reliquia, que supuestamente habría envuelto el cadáver de Jesús de Nazaret, no nos sorprendan con una nueva afirmación en apoyo de su autenticidad. No importa lo estrafalaria que sea. En 2014, por ejemplo, tres sindonólogos -así se llaman los estudiosos de la sábana santa- italianos plantearon en la revista Meccanica que una emisión de neutrones consecuencia de un terremoto registrado en Jerusalén grabó la imagen y alteró la cantidad de carbono 14 del lino, lo que explicaría, según ellos, que parezca medieval a ojos de la ciencia. No explicaban por qué no hay ningún otro objeto de la época con el C-14 alterado ni miles de santos sudarios coetáneos y posteriores, con todos los terremotos que han pillado a alguien entre las sábanas…

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Un estudio experimental de los regueros de sangre de la sábana santa confirma que es una falsificación medieval

Luigi Garlaschelli, como el hombre de la sábana santa, durante uno de los experimentos. Foto: Matteo Borrini y Luigi Garlaschelli.

Dos científicos italianos acaban de poner otro clavo más en el ataúd de la reliquia más popular de la cristiandad. Algunos regueros de sangre de la sábana santa que han examinado son incompatibles con los de un cuerpo crucificado y, por lo tanto, la reliquia es falsa, dicen el antropólogo forense Matteo Borrini y el químico Luigi Garlaschelli en el Journal of Forensic Sciences. Fundamentan esa afirmación en los resultados de intentos de replicar varias manchas de sangre de la figura humana del también llamado sudario de Turín.

La sábana santa es una pieza de lino de 4,32 metros de longitud y 1,10 de anchura. Se ven en ella la parte frontal y dorsal del cuerpo de un hombre con las lesiones que la tradición atribuye al Jesús crucificado. Apareció a mediados del siglo XIV en Lirey (Francia) sin que su propietario, el caballero Geoffroy de Charny, aclarara cómo había llegado a sus manos. Identificada desde el principio como una tela que habría envuelto el cadáver de Cristo y en la que se habría imprimido milagrosamente su imagen, hubo dudas sobre su autenticidad desde su aparición y desde 1578 está en la catedral de Turín.

El microanalista forense Walter McCrone examinó en 1978 la sangre de la reliquia y determinó que era pintura. El estudio lo hizo en el marco de un proyecto de un colectivo científico de creyentes al que pertenecía y del que le expulsaron por su herejía. Además, aventuró en 1980 que, si algún día se sometía la tela a la prueba del carbono 14, el resultado sería que la habían hecho “el 14 de agosto de 1356, diez años más o menos”. En 1989 el radiocarbono le dio la razón al fechar “el lino del sudario de Turín entre 1260 y 1390 (±10 años)”, época en la que casa el estilo de la imagen.

Reguero de sangre de la mano cayendo por el antebrazo de Luigi Garlaschelli. Foto: Matteo Borrini y Luigi Garlaschelli.Borrini y Garlaschelli, que consideran la sábana una obra de arte medieval, hicieron sus experimentos sobre los regueros de sangre en 2014. El segundo hizo las veces de crucificado, adoptando diferentes posturas con una cánula de la que manaba sangre real y sintética colocada en el dorso de sus manos. Para conseguir un reguero como el del antebrazo izquierdo, “debía tener los brazos levantados con un ángulo entre 80º y 100º”, pero el del dorso de la mano exigía que fuera de 45º. El reguero del lanzazo del pecho correspondería aun individuo de pie y la herida de la espalda, a uno tumbado.

Tanta incongruencia no es rara en una pieza cuya imagen frontal tiene las piernas estiradas y en la dorsal se ve la planta de un pie, y que oculta los genitales con las manos, algo imposible si uno esta completamente tumbado. Su trabajo, dicen Borrini y Garlaschelli, encaja con todos los estudios científicos anteriores, que apuntan a que la reliquia fue confeccionada en el siglo XIV. Garlaschelli hizo en 2009 una réplica de la sábana de Turín prácticamente indistinguible del original

¡Meta la sábana santa en clase de ciencias y enseñe física y pensamiento crítico!

Vista frontal de la imagen de la sábana santa.Enrique García, profesor de física y química de Secundaria en Madrid, tuvo una idea a principios de abril tras leer un tuit: ¿por qué no plantear un problema a sus alumnos de 2º de Bachillerato a partir de los resultados de las pruebas de radiocarbono a las que se sometió la sábana santa en 1988? Dicho y hecho, preparó un ejercicio, disponible para quien quiera usarlo en clase. “Aparte de la física, creo que aporta una visión científica de un tema controvertido, que permite tener ideas claras a los alumnos de cómo hacer una afirmación científica a prueba de dudas y, por supuesto, que tengan claro que la sábana santa es un timo”, me ha explicado.

Le gusta usar en sus clases ejemplos reales que luego cuelga en su web. “Tocaba ese tema [por la Semana Santa] y, al ver tu tuit, me vino la idea. Busco ideas en temas recientes. Por ejemplo, en noviembre, hice un ejercicio sobre Philae y, en abril, otro sobre el segundo ciclo de funcionamiento del Gran Colisionador de Hadrones (LHC). Tengo la idea de hacer un problema simple usando el lanzamiento de la pluma y el martillo en la Luna. A mis alumnos de la ESO les pongo el vídeo porque aporta pruebas en contra del mito de que no se fue a la Luna“. Enrique está constantemente dándole vueltas a posibles nuevos ejercicios -“los apunto en la lista infinita de tareas pendientes”- y, además, combate en el aula la quimiofobia, la homeopatía y otras ideas erróneas. Aunque él ya ha demostrado que es posible, cree que meter los fenómenos misteriosos o paranormales en el aula “es interesante, pero complicado”. No obstante, él considera que, “si se quiere y se dedica tiempo, los mismos contenidos de ciencias se pueden tratar con ejemplos reales, más atractivos, menos aburridos, y que enseñan más cosas al alumno. He tenido una referencia en mi colega Francisco Barradas“.

Me alegra que haya profesores tan innovadores y entregados, y no les voy a negar que me encanta que algo tan simplón como un tuit sobre la sábana santa derive en un ejercicio escolar que meta el pensamiento crítico en clase. Gracias, Enrique.