¡Meta la sábana santa en clase de ciencias y enseñe física y pensamiento crítico!

Vista frontal de la imagen de la sábana santa.Enrique García, profesor de física y química de Secundaria en Madrid, tuvo una idea a principios de abril tras leer un tuit: ¿por qué no plantear un problema a sus alumnos de 2º de Bachillerato a partir de los resultados de las pruebas de radiocarbono a las que se sometió la sábana santa en 1988? Dicho y hecho, preparó un ejercicio, disponible para quien quiera usarlo en clase. “Aparte de la física, creo que aporta una visión científica de un tema controvertido, que permite tener ideas claras a los alumnos de cómo hacer una afirmación científica a prueba de dudas y, por supuesto, que tengan claro que la sábana santa es un timo”, me ha explicado.

Le gusta usar en sus clases ejemplos reales que luego cuelga en su web. “Tocaba ese tema [por la Semana Santa] y, al ver tu tuit, me vino la idea. Busco ideas en temas recientes. Por ejemplo, en noviembre, hice un ejercicio sobre Philae y, en abril, otro sobre el segundo ciclo de funcionamiento del Gran Colisionador de Hadrones (LHC). Tengo la idea de hacer un problema simple usando el lanzamiento de la pluma y el martillo en la Luna. A mis alumnos de la ESO les pongo el vídeo porque aporta pruebas en contra del mito de que no se fue a la Luna“. Enrique está constantemente dándole vueltas a posibles nuevos ejercicios -“los apunto en la lista infinita de tareas pendientes”- y, además, combate en el aula la quimiofobia, la homeopatía y otras ideas erróneas. Aunque él ya ha demostrado que es posible, cree que meter los fenómenos misteriosos o paranormales en el aula “es interesante, pero complicado”. No obstante, él considera que, “si se quiere y se dedica tiempo, los mismos contenidos de ciencias se pueden tratar con ejemplos reales, más atractivos, menos aburridos, y que enseñan más cosas al alumno. He tenido una referencia en mi colega Francisco Barradas“.

Me alegra que haya profesores tan innovadores y entregados, y no les voy a negar que me encanta que algo tan simplón como un tuit sobre la sábana santa derive en un ejercicio escolar que meta el pensamiento crítico en clase. Gracias, Enrique.