Una pantera anda suelta

Una pantera hurtó protagonismo al coronavirus en los telediarios del pasado septiembre: rondaba Ventas de Huelma, un pueblo de la provincia de Granada. La alarma la dio el Ayuntamiento en su página de Facebook en la madrugada del día 12. Dijo que unos vecinos habían visto al felino la tarde anterior y pidió a la gente «extremar la precaución». Así empezó la caza de la fiera. Agentes del Seprona la buscaron por tierra y aire durante una semana, hasta que descartaron su existencia. La pantera fantasma había vuelto a hacer de las suyas y, tras disfrutar de la atención entusiasta de los medios, se esfumó, quién sabe hasta cuándo… 

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 478, marzo de 2021).

El guion de toda crisis ‘panterológica’

La Pantera Rosa.El 19 de agosto, estalló en la localidad almeriense de Berja una crisis panterológica tras informar un vecino a la Guardia Civil de la presencia «un gran felino» en el parque de Castala. Inmediatamente, se cerró ese espacio de recreo, y efectivos del Seprona, Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y Protección Civil de Berja emprendieron la caza de la pantera fantasma. Instalaron en la sierra de Gádor cámaras de grabación nocturna y jaulas-trampa con cebo para atrapar al animal vivo, anestesiarlo y trasladarlo al zoológico de Tabernas, «cuyos propietarios se han ofrecido a acogerlo”, explicaba hace una semana el Gobierno andaluz. Nueve días después, se ha reabierto el parque al público y sigue sin haber ninguna prueba de la existencia del animal: ni huellas, ni heces, ni restos de presas, ni nada de nada. Sólo testimonios de vecinos que dicen haberlo visto. Y, poco a poco, la historia va desvaneciéndose en los medios…
Michael Goss estableció en 1992, en su artículo «Alien big cat sightings in Britain: a possible tumour legend?» («Los avistamientos de grandes gatos extraños en Reino Unido: ¿una posible leyenda?»), publicado en la revista Folklore (Vol. 103, Nº 2), las características generales de una crisis panterológica. Están presentes, en mayor o menor medida, en todas las historias de grandes felinos habituales en la prensa sensacionalista británica desde principios de los años 60. El episodio de Berja encaja perfectamente en el esquema de doce puntos de Goss:

1. Alguien, con nombre y apellidos, asegura haber visto un gran felino no nativo de Reino Unido. En el caso almeriense, el testigo inicial es Fernando, un joven de 24 años.

2. Lo ha visto en campo abierto, y esto incluye parques, campos de golf, espacios verdes próximos a poblaciones… En Berja, el animal rondaría el parque periurbano de Castala, una zona verde de 13,8 hectáreas.

3. El avistamiento es breve y los testigos -pueden ser uno o varios- van a pie o en vehículos. El joven almeriense iba en bicicleta cuando vio fugazmente al animal dos semanas antes de denunciar los hechos.

4. Los testigos identifican inicialmente el animal como un gato de gran tamaño… En ocasiones, añaden que es más grande que un perro grande. Posteriormente, llegan las comparaciones con pumas, leones, panteras, linces… En Berja, el primer testigo habló de un felino de gran tamaño. Tras la denuncia a la Guardia Civil, el alcalde de la localidad, Antonio Torres, empezó a decir que él también había visto el bicho y que era una pantera. Y el misterioso animal se convirtió en una pantera.

5. Un avistamiento aislado se conecta con otros registrados en la zona con una separación de días, meses y hasta años. En Berja, lo más que hemos tenido hasta ahora es una aparición de hace un mes a la que han seguido varias de otros vecinos después de haber saltado la historia a los medios. Es posible que en los próximos años se repita algo así en la localidad y se conecte con los sucesos de este agosto. Cuando en 2005, hubo gente que creyó que había una pantera suelta en Gorliz (Vizcaya), algunos conectaron el episodio con la supuesta visión de otro gran felino en la cercana Armintza dos años antes. Argumentaban que alguien en la zona tenía un gran felino como mascota y se le había escapado esas dos veces. No se encontró ninguna prueba física en ninguna de las operacioens de rastreo.

6. El animal es bautizado con un nombre del estilo de Bestia de Margam, León de Nottingham, Bestia de Exmoor… En Almería, se habla del Bicho de Castala, una denominación que deja traslucir el escepticismo y cachondeo que se ha ido adueñando de la población.

7. Se asume que el animal puede ser peligroso. En Berja, ese temor lleva, el miécoles de la semana pasada, a cerrar el parque sólo porque alguien ha dicho que ha visto lo que le parece un gato muy grande.

8. Los medios informan de que se han encontrado huellas, animales muertos y otros restos que probarían la presencia de una fiera. La semana pasada, llegó a decirse que se había descubierto en el parque de Castala una huella de gran felino, y el alcalde atribuyó la desaparición de carne usada como cebo a la presencia de la fiera. Sin embargo, fuentes de la Guardia Civil y de la Junta de Andalucía me confirmaron, poco después, que no se había detectado ningún rastro y que la desaparición del cebo podía ser obra de zorros y otros predadores. Durante la noche siguiente, un zorro y un gato doméstico quedaron atrapados en sendas jaulas-trampa.

9. Las informaciones incluyen referencias y declaraciones de autoridades, así como la indicación de que la Policía se toma el asunto muy en serio. El Seprona, la Junta de Andalucía y Protección Civil de Berja han participado en la búsqueda de la pantera fantasma de Almería y dijeron que iban a mantener el operativo mientras fuera necesario. El alcalde de la localidad ha sido uno de los que más han alimentado el misterio, con declaraciones del estilo de: «Yo lo he visto y no sé lo que es, pero no me gustaría encontrármelo de frente».

10. La explicación favorita es que la fiera se le ha escapado a alguien, a quien nunca se encuentra. Así, el alcalde de Berja decía hace una semana que para él todo se debía a que «alguien, de manera imprudente, haya soltado [la pantera] en la sierra tras tenerla de mascota». En Vizcaya en 2003 y 2005, también fue ésa la explicación favorita de los partidarios de la existencia de un gran felino.

11. Se organizan batidas, auspiciadas por las autoridades o los ciudadanos, que nunca dan resultado. Tanto en Berja como en Armintza y Gorliz, todo volvió a la normalidad tras unos días. En realidad, como apunta Goss en su artículo, a pesar de que ha habido miles de denuncias desde 1963 sólo en Reino Unido, “ningún felino extraño ha sido capturado o muerto, aparte de un puma domesticado en Escocia en 1980 y un pequeño gato de los pantanos  atropellado accidentalmente en la isla de Hayling (Hampshire) en 1988″.

12. El gato misterioso desaparece del campo y de los periódicos a la vez.

La pantera fantasma de Berja ya no es un peligro para nadie. El parque de Castala está abierto al público, este fin de semana se acaban las vacaciones para muchos y volverá la rutina diaria. Toda afirmación extraordinaria exige pruebas igualmente extraordinarias. Si un gran felino anda suelto, tiene que haber huellas, restos de presas, pelos y heces del animal… Sin embargo, por ahora, en los relatos de panteras fantasma como la almeriense no contamos nada más que con testigos visuales, como en los casos de hadas, fantasmas, extraterrestres y el Diablo, aunque historias como la de Berja tengan un punto a su favor: las panteras existen.

La amenaza de la pantera fantasma

Una fiera anda suelta por la sierra de Gádor. O, al menos, eso creen en Berja (Almería), donde varios vecinos aseguran haber visto un gran felino en el parque de Castala, una zona verde de recreo de 13,8 hectáreas. «Un chaval se presentó el lunes en el puesto de la Guardia Civil diciendo que días antes había visto un felino de gran tamaño que podía ser una pantera», indican en el instituto armado. Esa misma tarde, empezó la caza del animal, a cargo de efectivos del Seprona, Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y Protección Civil de Berja.
El joven que dio la voz de alarma decía haber visto a la bestia hace dos semanas y no haberlo denunciado antes por miedo al ridículo. Otro de los testigos es el alcalde de Berja, Antonio Torres. «Yo lo he visto y no sé lo que es, pero no me gustaría encontrármelo de frente», explicaba el martes el regidor, quien añadía que se trata de «un felino de dimensiones considerables y de color negro». Sospechaba que puede ser una pantera «que alguien, de manera imprudente, haya soltado en la sierra tras tenerla de mascota».
Un zorro, atrapado en la jaula-trampa instalada en el parque de Castala, en Berja. Foto: Junta de Andalucía.«Ningún agente de la Guardia Civil ha visto la pantera», advierten en el cuerpo. Tampoco la ha visto ningún técnico de la Junta de Andalucía ni de Protección Civil. Ni han encontrado rastro alguno de un  gran felino en la sierra. Ni huellas, ni heces, ni restos de presas, ni nada de nada. «Yo no veo a un animal así viviendo ahí, aunque ahora mismo tampoco lo puedo descartar al 100%», admite un portavoz del instituto armado. Por eso, el Ayuntamiento de Berja cerró el miércoles el parque, donde se instaló una jaula-trampa de grandes dimensiones con un trozo de carne en su interior, en la que en la noche del jueves quedaron atrapados un gato doméstico y un zorro, liberado inmediatamente.
La Junta de Andalucía colocó ayer dos jaulas más cerca de sendas fuentes de agua, así como dos cámaras de grabación nocturna que se activan cuando detectan movimiento en las proximidades. «Si el felino entra en alguna de las jaulas, los agentes utilizarán un rifle anestésico para dormirlo y trasladarlo posteriormente a un zoológico de Tabernas cuyos propietarios  se han ofrecido a acogerlo», han explicado desde el Gobierno andaluz. ¿Pero hay una pantera suelta por los alrededores de Berja? De momento, sólo contamos con testimonios visuales y no sería la primera vez, ni mucho menos, que alguien toma un perro o un gato grande por lo que no es.
Fotograma del vídeo de la pantera fantasma grabado en Vizcaya en 2003. Sin referencias, bien puede tratarse de un gato. Foto: 'El Correo'.En octubre de 2005, una pantera fantasma tuvo en vilo durante dos días a la Ertzaintza en Gorliz (Vizvaya), donde un vecino de Erandio aseguraba haberla visto cuando paseaba por un aparcamiento acompañado de su sobrino. «Estaba a diez metros de nosotros. Avanzó despacio unos cinco metros, se paró, volvió la cabeza y nos miró muy fijamente. Le brillaban los ojos como a un demonio. Después salió corriendo y se introdujo en el pinar. Nos quedamos paralizados. A mí me temblaban las piernas», contaba el testigo a El Correo. Cuando llegó una patrulla de la Policía autónoma, una agente se adentró en el pinar y efectuó un disparo. Contra el animal, dijo. Después de más de un día de búsqueda, la fiera se esfumó, como dos años antes había ocurrido en la cercana Armintza con un animal «muy grande» que «tenía la cola larguísima y anda como un felino». Fue grabado en vídeo en una escenario sin referencias que no permitía descartar que fuera un simple gato negro.
‘Alien big cats’
Los grandes felinos forman, como  Nessie y los círculos de los cultivos, parte del folclore británico. Las primeras apariciones de alien big cats (grandes gatos extraños al lugar) datan de principios de los años 60 y, desde entonces, se les han achacado muertes de ganado y mascotas. Como pasa con el monstruo del lago Ness, a pesar de los intimidantes nombres que se ha dado a algunos de estos animales -­el León de Nottingham, la Bestia de Exmoor…-, nunca se ha capturado a ninguno. Y no por falta de ganas.
El 18 de julio de 1963, un camionero, David Back, conducía por el sureste de Londres a la una de la madrugada cuando vio cómo un gato grande entraba en el bosque de Oxleas. Poco después, un «gran animal dorado» saltaba sobre el capó de un coche de la Policía y huía. Se montó una operación de búsqueda a lo grande, con 126 policías con 21 perros, 30 soldados y varios miembros de la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales, que rastrearon 344 hectáreas a la caza del felino. No dieron con él, aunque encontraron un rastro de grandes garras que algunos atribuyen a un guepardo. Desde entonces, la historia se ha repetido en innumerables ocasiones.
Reportaje sobre los 'alíen big cats', en la revista 'Fortean Times'.
Los alien big cats son unos habituales de la prensa sensacionalista británica. «La típica historia de gran gato extraño -como el animal que la protagoniza- aparece de la nada y desaparece con la misma rapidez, con la habilidad y determinación de un fantasma», indicaba  Michael Goss en la revista Folklore en 1992. Jacqueline Simpson y Steve Roud apuntan en A dictionary of English folklore (Un diccionario del foclore inglés. 2000) que, sólo en 1997, se registraron en la prensa 304 casos. Y añaden que, a pesar de las numerosas denuncias, «ningún felino extraño ha sido capturado o muerto, aparte de un puma domesticado en Escocia en 1980 y un pequeño gato de los pantanos  atropellado accidentalmente en la isla de Hayling (Hampshire) en 1988».
Como Goss apuntaba en Folklore, no hay nada que indique que, desde que se extinguió el lobo, viva en las Islas Británicas un carnívoro más grande que el tejón común (Meles meles). Así, la pantera fotografiada en Peterborough en enero resultó ser un peluche, como el tigre que, desde el tejado de un viejo hotel, sorprendió a decenas de conductores en Houston (Estados Unidos) en enero del año pasado.

Iker Jiménez mezcla dos ‘no-misterios’ y crea otro falso: el de la pantera fantasma que mata ovejas en Vizcaya

Se cogen dos sucesos no relacionados, se mezclan en la coctelera del misterio y ya hay un nuevo enigma cuartomilenario. Iker Jiménez y Carmen Porter se inventaron ayer, en Cuatro, el misterio de la pantera fantasma que mata ovejas en Vizcaya. Lo hicieron en cuatro minutos a partir de la mezcla de dos sucesos separados por años y decenas de kilómetros: la muerte de ovejas en la comarca de Las Encartaciones por ataques de cánidos en 1996 y la visión de un extraño felino en la de Uribe Kosta en 2003. Menos mal que estaba viento el programa Pedro Luis Gómez Barrondo, compañero del Círculo Escéptico, que, si no, no me hubiera enterado de este nuevo hito en el periodismo del misterio.
Fotograma del vídeo de la pantera fantasma grabado en Vizcaya en 2003. Sin referencias, bien puede tratarse de un gato. Foto: 'El Correo'.Según Jiménez, a lo largo de la última década, «la denuncia de casos de felinos salvajes también llegó a nuestro país. Lo que están viendo -explicaba ayer en Cuarto milenio– son decenas de ovejas atacadas por un extraño animal en la comarca de Las Encartaciones de Vizcaya. Varias personas, incluida la Policía autónoma vasca, aseguraron haber visto una pantera negra de grandes dimensiones. Ésta es la fotografía -decía mostrando la imagen que ven junto a estas líneas-. El lugar, Lemoiz; el año, 2003. Y, como en Reino Unido, el nerviosismo, las búsquedas con perros y el temor de los vecinos no se hicieron esperar».
Luego, Porter explicaba cómo fue en Lemoiz y Armintza, hace ocho años, donde hubo gente que empezó a decir que había visto «un gato muy grande que, incluso, ha pasado muy cerca, que ha matado ganado», y cómo los rastreos no dieron resultado. «Será dos años después, en Gorliz, cuando un vecino va, con su sobrino de 14 años, a ver a un familiar que estaba ingresado en un hospital y se encuentra de frente con esto -enseñando la misma foto-, con este animal que él decía que era gigantesco, que le llegaba por las rodillas, que tenía una cola muy alargada y que, claro, le temblaban las piernas teniéndolo delante. Al parecer, en un gesto, el animal se asusta y sale corriendo. Se adentra en el bosque». Porter recordaba cómo uno de los ertzainas se había adentrado en la arboleda y abierto fuego contra la fiera. Según la periodista, «creen que lo hieren», pero no se encuentran restos. «Y había habido muchas matanzas de ganado en la zona», puntualizaba Jiménez. «Algunas; no muchas», corregía su esposa, quien añadía que, en una semana, llegaron a ver a la pantera en localidades que distan 70 kilómetros entre sí. ¿Impresionante? Sí, ¡y casi todo falso!
El chupacabras en Euskadi
Reportaje de Bruno Cardeñosa en la revista 'Año cero' en 1996, en el que atribuye las muertes de ovejas en Vizcaya a ataques del chupacabras.Durante el verano de 1996, alimañas mataron a decenas de ovejas en la comarca de Las Encartaciones, al oeste de Vizcaya. La Ertzaintza apuntaba en su informe de los hechos a la presencia de «cánidos asilvestrados o no controlados» y cómo un ganadero había visto en las inmediaciones «un perro grande y oscuro». Sin embargo, Bruno Cardeñosa y Javier Sierra, colegas de Jiménez y Porter, achacaron las muertes a misteriosos animales. Cardeñosa visitó la zona como colaborador de la revista Año Cero y concluyó que los ataques habían sido obra del chupacabras.
Sierra, enviado por Más Allá a Vizcaya, habló con las mismas personas que su colega y llegó a diferentes conclusiones; aunque también misteriosas. «Según pude comprobar durante mi rastreo a lo largo de la sierra de Las Encartaciones -escenario natural entre Burgos y Vizcaya donde se ha concentrado el mayor número de agresiones-, durante estos meses se han mezclado al menos dos clases bien diferentes de agresiones: las ya tradicionales atribuibles a perros asilvestrados y las muertes con agujeros. En estas últimas, y a diferencia de lo que sucede con el chupacabras caribeño, el agresor no desangra totalmente a sus víctimas». El ahora novelista de éxito añadía que un portavoz de la Ertzaintza le había informado de que la mayoría de los casos se referían a «mordeduras de perros», que sólo uno de los animales había fallecido por un pinchazo en el cuello y que, en ningún caso, había aparecido el cuerpo seco, sin sangre. Año y medio después, Iker Jiménez achacaba al chupacabras la muerte de decenas de ovejas en Valle de Tabladillo, Segovia, aunque los pastores de la zona culpaban al lobo.
En abril de 2003, agentes de la Ertzaintza y guardas forestales buscaron durante días por la comarca de Uribe Kosta a un gran felino después de que una mujer dijo haber visto una pantera a través de la ventana del baño de su casa, en Lemoiz. «Al principio pensé que era un perro, pero por los gestos enseguida me di cuenta de que se trataba de otra cosa», declaró a El Correo. La testigo grabó al animal en un vídeo del que se extrajo la imagen que Jiménez y Porter enseñaron ayer en la tele. Dos años más tarde, en octubre de 2005, un agente de la Policía autónoma disparó en una arboleda de Gorliz contra lo que creía que era un gran felino, después de que un hombre que paseaba por la zona con su sobrino de 14 años creyera ver una pantera. «Avanzó despacio unos cinco metros, se paró, volvió la cabeza y nos miró muy fijamente. Le brillaban los ojos como a un demonio. Después salió corriendo y se introdujo en el pinar. Nos quedamos paralizados, a mí me temblaban las piernas», contaba el protagonista en El Correo. Y se montó la habitual operación de caza y captura de la fiera sin que se diera con ella. Es más, como en 2003, los expertos no encontraron ningún rastro que apoyara la posible existencia de un gran felino en la zona, la pantera fantasma tampoco atacó a ningún animal y un portavoz de la Etzaintza explicó que el agente «disparó contra algo que se movía detrás de unos matorrales, sin saber si era la pantera, un perro o un gato. Lo que sí está claro es que no se encontraron rastros de sangre». Vamos, que nadie pudo confirmar que por Gorliz se hubiera paseado un gran felino.
Ya ven: Iker Jiménez y Carmen Porter cogen dos hechos asilados en el tiempo y el espacio -Uribe Kosta está a decenas de kilómetros de Las Encartaciones con el Gran Bilbao de por medio-, los mezclan convenientemente olvidando las explicaciones racionales -que los ataques a ovejas fueron de perros salvajes y que la pantera de Lemoiz y Gorliz nunca existió-, y ya hay nuevo enigma cuartomilenario al canto, el de la pantera fantasma que mata ovejas en Vizcaya. Por cierto, que alguien le explique al misteriólogo de Cuatro que el tigre de Tasmania, a pesar de su nombre, se parecía más a un lobo -de hecho, se le conoce como el lobo marsupial- que a un gran felino.

La leona fantasma

La Pantera Rosa.Panteras en los montes de Vizcaya, cocodrilos en los pantanos madrileños y ahora leones sueltos por Levante. Al episodio del gran felino fantasma que en los últimos días ha movilizado a los cuerpos de seguridad en Tarragona y Castellón le quedan un par de telediarios, como mucho. Porque ha sido un remake a la española de los casos de ABC (alien big cats o grandes gatos extraños) habituales en Reino Unido, un episodio similar al que vivimos en Vizcaya en octubre de 2005, protagonizado entonces por una supuesta pantera a la que un agente de la Ertzaintza llegó a disparar en un pinar de Gorliz.
Como en el caso levantino, la fiera vasca era muy tímida, tanto que salió espantada cuando estornudó un testigo de una de sus apariciones. Todo empezó también con dos personas que creyeron haber visto una pantera. A partir de ahí, y sin más pruebas, se montó la consiguiente operación de búsqueda y captura, con declaraciones de veterinarios y expertos en el comportamiento de grandes felinos para regocijo de los medios. No importaba que nadie detectara ni rastro de un bicho de ese tipo: ni huellas, ni heces, ni nada. Al final, la pantera vasca desapareció sin más, como va a pasar con la leona catalano-valenciana supuestamente escapada de un circo sin identificar.
Fotograma del vídeo de la pantera fantasma grabado en Vizcaya en 2003. Sin referencias, bien puede tratarse de un gato. Foto: 'El Correo'.Según las últimas informaciones, todo apunta a que se trata de un perro asilvestrado que ha sido visto rondando contenedores de basura buscando comida. «Lo que los agentes han podido ver ha sido un perro. Se trata de un animal de dimensiones importantes, posiblemente de raza dogo o parecido, y que tiene unas características, no sólo el tamaño, sino también el pelo corto, la cola larga y arqueada, la cabeza grande, posiblemente de un macho, que nos han hecho pensar y recordar la silueta de un león. Es como un Scooby Doo», ha declarado a los medios Miquel Ángel García, subinspector de los agentes rurales de Tarragona. Por no haber, esta vez no ha habido ni foto borrosa de la leona, mientras que en el caso vasco tuvimos, cerca de Lemoiz, a un gato filmado sin referencias que podía dar el pego de pantera.