Cinco preguntas para después de una crisis criptozoológica

Después del intenso fin de semana vivido en Vizcaya cerca del hospital de Gorliz por el presunto avistamiento de una pantera, ayer amanecimos sin felino. La Policía autónoma vasca suspendió el domingo la búsqueda del animal en el pinar en el que se habría refugiado, al no hallar ni una prueba de que se encontrara allí ni de que hubiera estado alguna vez. La pantera se esfumó, como era de esperar, y la Ertzaintza y los guardas forestales de la Diputación vizcaína se retiraron después de haber cerrado durante casi 24 horas la zona al público, haber montado un rastreo de película y que uno de los policías asegurara haber disparado contra el animal. Una fiera de cuya existencia ahora duda el Departamento de Interior del Gobierno vasco. La crisis criptozoológica -la criptozoología es la pseudociencia que estudia los animales ocultos, fuera de lugar en el espacio o el tiempo- se ha cerrado como hace dos años, sin siquiera un mechón de pelo del amenazador felino que llevarnos al laboratorio. Habrá que ver si reaparece, supera su timidez, posa diligentemente ante las cámaras -no valen fotos movidas y sin puntos de referencia- y deja algún rastro, que otros bichos como Nessie y el Bigfoot también tuvieron inicios humildes en el imaginario popular y su fama ya es universal. Tiene nuestro monstruo una ventaja sobre sus colegas del lago Ness y de los bosques norteamericanos: las panteras existen.
Sin embargo, antes de dar por zanjado el asunto, no está de más exponer algunas preguntas y sus posibles respuestas:
1. ¿Qué vieron Emilio Torvisco y su sobrino de 14 años el sábado por la tarde junto al sanatorio de Gorliz? No hay ninguna prueba de que vieran lo que dicen haber visto. Esto no quiere decir que engañaran conscientemente a nadie, sino que pudieron tomar un perro o un gato por un gran felino. Es la hipótesis que, según el diario El Mundo, manejan ahora la Ertzaintza y el personal de seguridad del centro sanitario.
2. ¿Contra qué disparó el agente de la Ertzaintza que se adentró en el pinar a la caza de la fiera a unas horas en las que, en esta época el año, el Sol ya está poniéndose? Fuentes de la Policía autónoma enmendaron ayer la plana al agente que decía haber disparado contra el animal. Un portavoz del cuerpo dijo que el ertzaina «disparó contra algo que se movía detrás de unos matorrales, sin saber si era la pantera, un perro o un gato. Lo que sí está claro es que no se encontraron rastros de sangre». En otras palabras, no se sabe contra qué disparó el agente; sólo que apuntó hacia unos matorrales detrás de los cuales creyó ver algo.
3. ¿Se cerró la zona al público después de que expertos en detectaran algún rastro de un posible animal salvaje o sólo a partir de las declaraciones de los testigos? Da la impresión de que primero se actuó y luego se empezaron a buscar indicios de la presencia de un gran felino en la zona. Resulta justificable por el carácter de la posible amenaza y por que, dada la proximidad del anochecer, los expertos poco podían hacer el sábado. Por eso, no fue hasta el domingo a primera hora de la tarde cuando se levantó el cerco policial, después de una mañana de rastreo infructuoso. Y, entonces, tomaron el pinar los vecinos de la Gorliz -niños y mayores-, ya que es una de las principales zonas de recreo de un pueblo en el que pocos se creyeron la historia. Casi sobra decir que, si la seguridad no fuera total, no se habría eliminado toda vigilancia en la tarde del domingo.
4. ¿Alguien pensó en algún momento en que una pantera tiene que dejar numerosas pruebas de su presencia, desde huellas hasta heces, pasando por restos de presas? La mayoría de los medios de comunicación ha dado poca importancia a las pruebas y se ha dejado llevar por las declaraciones de los testigos. No estaría mal que después el fiasco felino hicieramos nuestra la máxima de Hume y no nos dejáramos llevar por declaraciones extraordinarias -las haga quien las haga-, a no ser que vayan acompañadas de pruebas igualmente extraordinarias. Parémonos a pensar unos segundos: lo mismo que en 2003, seguimos sin ninguna prueba concluyente de que alguna vez haya habido una pantera suelta por Vizcaya, a pesar de las llamativas declaraciones de los testigos y del despliegue policial.
5. ¿Quién puede creerse que una pantera huya espantada por un estornudo, como dijo a los periodistas Isabel García, una mujer que sostiene que vio al felino en compañía de su marido y que la fiera salió por patas cuando el hombre estornudó? Si se hubiera tratado de un auténtico animal salvaje, habría hecho falta el hipohuracanado grito de Pepe Pótamo para espantarlo. Si se hubiera tratado de un animal doméstico, estaría más que acostumbrado a los estornudos humanos. En cualquier caso, que una pantera se asuste por un estornudo demuestra lo absurdo de toda esta historia. ¿O no?