Navidad

¡Felices fiestas!

Los no creyentes siempre hemos celebrado las fiestas de fin de año. Como explicaba hace tres años David Silverman, director de los Ateos Americanos, “ninguna de las prácticas tradicionales de la Navidad nació con el cristianismo. Lo que llamamos Navidad tiene su origen en eventos seculares como el solsticio de invierno y el cambio de las estaciones, así como fiestas paganas como las fiestas de Yule“.

Este año, el Centro para la Investigación (CfI) desea felices fiestas a todos en un anuncio de 15 segundos en un luminoso de Times Square (Nueva York), que comienza diciendo que “millones [de personas] expresan alegría y buena voluntad sin la religión” y se despide con un: “Le deseamos la paz y la iluminación en el Año Nuevo”. Ronald Lindsay, presidente de la organización, ha recordado que los buenos deseos de los humanistas seculares son para todo el mundo y para todos los días. “Nuestro deseo de paz e iluminación, alegría y buena voluntad, no requiere de ninguna creencia religiosa ni está reservado a ningún día sagrado. El calor y la simpatía de estos días son cosas que tratamos de fomentar durante todo el año, para los creyentes y no creyentes por igual”.

El CfI cierra con esta felicitación la campaña Vivir sin religión, cuyo lema es: “No necesitas a Dios para tener esperanza, para ser solidario, para amar, para vivir”. Promovida en España por el CfI y el Círculo Escéptico, partía del hecho de que “la integridad humana no depende de las creencias religiosas. Hay creyentes buenos y no creyentes buenos, y hay creyentes y no creyentes malvados. No se puede predecir el carácter moral de alguien sólo por sus creencias metafísicas”.

Sea negro, blanco, mestizo… Alto, bajo, gordo, delgado… Mujer u hombre. Heterosexual, homosexual o bisexual. De izquierdas, derechas o apolítico. Creyente o no creyente. Sea lo que sea, si es honesto y cree que todo ser humano tiene derecho a vivir como quiera mientras no haga daño a los demás, le deseo felices fiestas, lo mejor para el próximo año y que disfrute de estos días junto a sus seres queridos. Yo así lo pienso hacer.

Feliz Navidad 2013.La felicitación es obra de Matt Bors para el Comité para la Investigación Escéptica (CSI).

Benedicto XVI, la mula, el buey, la virginidad de María, la estrella de Belén y otros cuentos infantiles

Natividad del Maestro de Ávila (siglo XV).Jesús nació en Belén de María virgen, la estrella que guió a los Reyes Magos fue una supernova, el malvado Herodes ordenó una matanza de bebés para librarse del futuro Mesías… Benedicto XVI acaba de publicar un libro, La infancia de Jesús, en el que defiende la historicidad de la mayoría de los episodios bíblicos que rodean la concepción y el nacimiento de Jesús de Nazaret, incluidos, por supuesto, lo citados. Sus argumentos son de una endeblez pasmosa: el obispo de Roma, vicario de Cristo, sucesor de Pedro, siervo de los siervos de Dios, Santo Padre y Sumo Pontífice mantiene que “los evangelistas no pretenden engañar a sus lectores, sino que quieren contar hechos históricos”, y que, además, lo narrado encaja con los vaticinios de los profetas del Antiguo Testamento.

¿De verdad se cree el Papa lo que dice? Con la misma autoridad que él sostiene que los autores de los evangelios de Lucas y Mateo no quieren engañar a su público, yo puedo decir lo contrario. ¿Es que no se le ha pasado por la cabeza que los autores de los evangelios construyeran el relato de la infancia de Jesús para que encajara con las profecías y la tradición, y recalcar así el carácter extraordinario del protagonista? Supongo que sí, pero es que Benedicto XVI siempre ha rechazado el análisis crítico de los textos sagrados del Cristianismo, y tiene sus razones. Cuando se lleva a cabo, queda claro que, por ejemplo, el relato de la Navidad es una ficción tejida con tradiciones y leyendas para dotar de un origen mítico a Jesús, desde la concepción virginal hasta la huida a Egipto, pasando por la adoración de los magos.

Lectura infantiloide

Los historiadores, incluidos los cristianos, no consideran que el Antiguo Testamento narre hechos históricos ni que el Nuevo Testamento lo haga en lo que se refiere a la infancia de Jesús. Así, el sacerdote, teólogo e historiador Rafael Aguirre sostiene, tal como publiqué hace siete años, que los textos sobre la infancia son una especie de “prólogos teológicos elaborados de acuerdo con la hermenéutica judía, que recurre al Antiguo Testamento, a técnicas midrásicas, a leyendas… No estamos ante relatos históricos, lo que no quiere decir que no incluyan datos históricos”. Y precisaba un año después en un artículo titulado “El mito de los orígenes”: “Los estudiosos del tema saben que no es claro que Jesús naciera en Belén, porque pudo haberlo hecho en Nazaret; ni que su nacimiento tuviera lugar en una cueva, que no es mencionada nunca en los Evangelios canónicos; por supuesto, no sabemos la fecha y son sumamente improbables la matanza de los inocentes y la huida a Egipto de Jesús y sus padres. Se trata de leyendas y mitos acuñados por los primeros creyentes en Jesús, utilizando elementos del mundo helenístico y judío y que han servido para legitimar en nuestra cultura las fiestas universales del solsticio de invierno…”.

Por lo que ha trascendido a los medios, lo que hace Joseph Ratzinger en su nuevo libro es una lectura infantiloide de los orígenes de Jesús de Nazaret -y, por consiguiente, del cristianismo-, como el padre que quiere mantener a sus hijos en la ilusión de un mundo de hadas y monstruos pasada la más tierna infancia. Mientras vivan en ese territorio mágico, las criaturas no se preguntarán por las contradicciones e injusticias del mundo real. Ignoro qué le lleva al Papa a rechazar la historicidad de los Reyes Magos y la presencia de la mula y el buey en el pesebre de Belén. ¿Por qué borra a esos personajes del relato y admite otros hechos tan o más inverosímiles, como el nacimiento de virgen, la matanza de los inocentes y la existencia de la estrella de Belén, otro elemento puesto ahí para remarcar que el recién nacido no es un cualquiera? La verdad es que tampoco me inquieta la respuesta.

Si quieren explorar los orígenes de la Navidad, les recomiendo que El nacimiento de Jesús (The Nativity history and legend, 2006), un delicioso librito del teólogo e historiador Geza Vermes, para quien, parafraseando a los estudiosos William D. Davies y Dale C. Allison, “los evangelios de la infancia no son «el material del que está hecha la historia»”.

Santa Claus no viste de rojo por Coca-Cola

Lo escuché el sábado en la tele, en un reportaje sobre la Navidad en Nueva York que emitió La Sexta, y leo hoy casi lo mismo en El País:

“La popularización de Santa Claus se produjo en 1931, cuando Coca-Cola incorporó su figura a su campaña publicitaria de Navidad y el artista Haddon Sundblom dio con la imagen de Papá Noel que se ha convertido en su estereotipo, con su gorro rojo y su barba blanca.”

El anuncio de Santa Claus dibujado por Haddon Sundblom para Coca-Cola en 1931. Foto: Coca-Cola.La idea -con variantes- se repite desde hace años: Santa Claus, vestido de rojo y con barba blanca, fue un invento publicitario de Coca-Cola. Seguro que a ustedes se lo han contado alguna vez. Demuestra el enorme poder de la multinacional de los refrescos, capaz de hacer a medio mundo devoto de un personaje creado por un publicista o, en la versión apuntada tanto por La Sexta como por El País, hacer que la apariencia de un popular personaje cambie para siempre para llevar los colores de su marca. ¿O no? Pues, más bien, no.

Que Santa Claus, o San Nicolás, viste de rojo y blanco porque son los colores de Coca-Cola es una leyenda urbana, igual que la de la autoestopista fantasma, la de las asombrosas coincidencias entre Lincoln y Kennedy, y la del origen español de Walt Disney. Hasta en la Wikipedia, se cuenta cómo este personaje navideño no nació tal cual de la noche a la mañana, sino que es fruto de una evolución que empezó hace unos 200 años. Y se hace referencia a la campaña publicitaria de Coca-Cola, diciendo que la imagen de Santa Claus que ha llegado hasta nosotros ya existía cuando Haddon Sundblom la utilizó para promocionar esa bebida y cómo eso ha dado lugar a la leyenda urbana.

Es cierto que Sundblom dibujó en 1931 un Santa Claus barbado y de rojo para los anuncios navideños del refresco y que eso popularizó esa imagen del personaje; pero -y esto es importante- el publicista no inventó nada. Ese tipo de Santa Claus existía desde décadas antes, aunque competía con otros Santas ataviados de blanco, verde, azul… Pueden ver ejemplos del personaje de rojo anteriores en el tiempo en el artículo correspondiente de Snopes, un sitio especializado en leyendas urbanas que debería estar entre las fuentes de todo periodista. Yo les traigo aquí dos portadas de la revista satírica Puck que datan de 1902 y 1905, protagonizadas por un Santa Claus barbado, bonachón, con sobrepeso, y vestido de rojo y blanco. Ese tipo de Santa era ya popular cuando Haddon Sundblom (1899-1976) era un niño.

Santa Claus, en la portada de la revista 'Puck', en diciembre de 1902 y de 1905

‘Magonia’ y el Círculo Escéptico les deseamos felices fiestas

Feliz Navidad 2011.

Aprovechando estas fechas, desde Magonia y el Círculo Escéptico (CE) les deseamos que disfruten de las fiestas navideñas y que 2012 les depare lo mejor. Y, ya de paso, yo les invito a unirse al CE, asociación que promueve el pensamiento crítico en España organizando y colaborando en actos públicos como el Día de Darwin y los Coloquios Escépticos, además de los encuentros Enigmas y Birras y numerosas charlas. Del CE formamos parte un creciente grupo de personas -científicos, divulgadores, pensadores y profesionales de todos los ramos- que consideramos que “una posición intelectual crítica es la mejor herramienta para desenvolvernos en las realidades natural y social”.

La felicitación la ha dibujado Matt Bors para el Comité para la Investigación Escéptica (CSI), entidad con la que el CE colabora estrechamente y que nos la ha cedido para nuestro uso.