Marte

Telegramas a Marte a 18 peniques por palabra

Hugh Mansfield Robinson, de pie con auriculares, intentando captar un mensaje de Marte en octubre de 1928. Abajo a la izquierda agachado, el ingeniero Archibald Low, uno de los pioneros de la televisión.

“A las doce y cuarto de esta madrugada se ha enviado al planeta Marte un mensaje radiotelegráfico por conducto de la estación de Rugby. Hasta las tres, según noticias particulares, no se ha recibido contestación”, informaba El Pueblo Vasco en su primera página el 25 de octubre de 1928. El telegrama, contaba el periódico bilbaíno con 24 horas de demora, lo había puesto el “físico e investigador” Hugh Mansfield Robinson, que aseguraba no solo tener “frecuentes comunicaciones con Marte”, sino también haber viajado allí. En la estación de Rugby permanecieron a la espera de respuesta de nuestros vecinos, sin éxito. Aunque, según contaba La Vanguardia aquel mismo día, un tal doctor Low había interceptado un mensaje marciano “en una estación particular de Chiswick”. Era indescifrable hasta para “el doctor Robinson”, advertía el diario barcelonés… 

Sigue en el diario El Correo (suscripción).

Sin ‘La guerra de los mundos’ de Orson Welles, no existiría ‘Casablanca’

Orson Welles, durante la emisión de 'La guerra de los mundos'.Sin la versión radiofónica de Orson Welles de La guerra de los mundos, no existiría Casablanca (1942). O, por lo menos, la película protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman no sería la que es. Porque Howard Koch, uno de los tres guionistas del filme de Michael Curtiz, llegó a Hollywood gracias a la invasión extraterrestre del 30 de octubre de 1938. Aquella noche de hace 79 años, en un clima prebélico, muchos estadounidenses –aunque no tantos como se ha dicho posteriormente– creyeron estar viviendo a través de la radio un ataque marciano en directo gracias al ingenio de Welles y el Mercury Theatre, y el guion de Koch.

La consecuencia inmediata del revuelo que se montó en torno a la famosa emisión de radio de la CBS fue que Hollywood fichó a los principales implicados en el montaje y, mientras Welles y sus compañeros rodaron Ciudadano Kane (1941) -una de las grandes películas de todos los tiempos-, Koch firmó un contrato de siete años con la Warner Brothers. Al principio, cuenta el guionista en su libro La emisión del pánico (1970), el estudio no tenía muy claro qué podía escribir, pero con el tiempo le encomendaron un proyecto:

Finalmente, heredé algunas escenas y fragmentos de diálogos abandonados por dos escritores anteriores. Me pidieron que construyera una historia incorporando estos fragmentos para una producción cuyo comienzo estaba programado para dentro de dos meses. Con la cámara pisándome los talones, comencé a escribir desesperadamente, con la única y vaga noción de cuál era el orden de cada escena, deseando que una condujera a otra, y a otra y a otra y que la suma total, si vivía para entonces, equivaliera a una película que no fuera tan mala como para dar por finalizada mi breve carrera en Hollywood.

El resultado final fue Casablanca, película por la que Julius Epstein, Philip Epstein y Koch ganaron el Oscar al mejor guion adaptado. La cinta se llevó, además, los premios a mejor película y mejor director. 75 años después, y sin desmerecer las contribuciones de los hermanos Epstein, merece la pena recordar que, si no llega a ser por la adaptación radiofónica de Orson Welles de la novela de ciencia ficción de H.G. Wells, Casablanca sería otra película.

El vídeo del anuncio de Clinton del hallazgo de vida en Marte

Hace veinte años, Bill Clinton, entonces presidente de Estados Unidos, anunció el descubrimiento de pruebas de vida extraterrestre en el meteorito marciano ALH 84001, que cayó en la Tierra hace 13.000 años. Al final, fue una falsa alarma, pero la comparecencia pública dio un mazazo a las especulaciones sobre el encubrimiento de un hallazgo de este tipo que tanto han explotado ciertos ufólogos. Hace cuatro años publiqué aquí la declaración oficial de la Casa Blanca traducida al español -hoy vuelvo a hacerlo-, pero no el vídeo de la conferencia de prensa. No fui capaz de encontrarlo en ningún lado. Anoche el escéptico Joan Figueras me informó en Twitter de que la grabación está ahora en YouTube, y aquí la tienen. El vídeo lo subió en julio del año pasado la Biblioteca Presidencial de William Jefferson Clinton.

Parte del metraje de esta histórica rueda de prensa fue utilizado por Robert Zemeckis en Contact (1997), película basada en la novela homónima de Carl Sagan, lo que llevó a Charles Ruff, consejero de la Casa Blanca, a mandar una carta de queja a Warner Bros por el uso “inapropiado” de la imagen del presidente. Al final de esta anotación, tienen ese fragmento de Contact.


Declaración del presidente Clinton sobre
el descubrimiento del meteorito de Marte

La Casa Blanca
Oficina del Secretario de Prensa
Para su publicación inmediata
7 de agosto de 1996

Declaraciones del presidente
A la salida
Jardín Sur
13.15 horas

Presidente: Buenas tardes. Me complace haberme reunido con mi asesor de ciencia y tecnología, el doctor Jack Gibbons, para hacer algunos comentarios sobre el anuncio de hoy de la NASA.

Éste es el producto de años de exploración y meses de estudio intensivo por parte de los científicos más distinguidos del mundo. Como todos los descubrimientos, éste será y debería seguir siendo revisado, examinado y analizado. Tienen que confirmarlo otros científicos. Pero está claro que el hecho de que algo de esta magnitud se esté investigando es una reivindicación más del programa espacial de Estados Unidos y de nuestro continuo apoyo al mismo, incluso en estos tiempos financieros difíciles. Estoy decidido a que el programa espacial estadounidense ponga su potencia intelectual y capacidad tecnológica a disposición de la búsqueda de más pruebas de vida en Marte.

En primer lugar, he pedido al administrador (de la NASA Daniel) Goldin que se asegure de que este hallazgo es objeto de un proceso metódico de revisión y validación. En segundo lugar, he pedido al vicepresidente (Al Gore) que convoque, en la Casa Blanca antes de que acabe el año, una cumbre bipartidista sobre el futuro del programa espacial de EE UU. Uno de los objetivos de esa cumbre será discutir cómo EE UU debe seguir buscando respuestas a las preguntas científicas planteadas por este descubrimiento. En tercer lugar, estamos comprometidos con el agresivo plan que hemos puesto en marcha para la exploración robótica de Marte. La próxima misión no tripulada de EE UU a Marte está programada para despegar del Centro Espacial Kennedy en noviembre. La seguirá una segunda misión en diciembre. Os tengo que decir que la primera misión está programada para aterrizar en Marte el 4 de julio de 1997, Día de la Independencia.

Vale la pena saber cómo hemos llegado a este descubrimiento. Hace más de 4.000 millones de años, este trozo de roca se formó como parte de la corteza original de Marte. Después de miles de millones de años, se separó de la superficie y comenzó un viaje espacial de 16 millones de años que terminó aquí en la Tierra. Llegó como parte de una lluvia de meteoritos hace 13.000 años. Y, en 1984, un científico estadounidense de una misión anual del Gobierno para buscar meteoritos en la Antártida lo descubrió y recogió para estudiarlo. Fue el primer meteorito recuperado aquel año: su número de roca es el 84001.

Hoy, la roca 84001 nos habla a través de todos esos miles de millones de años y millones de kilómetros. Habla de la posibilidad de vida. Si este descubrimiento se confirma, seguramente será una de las revelaciones más sorprendentes de nuestro universo que haya hecho la ciencia. Sus implicaciones son tan trascendentales e impresionantes como pueda imaginarse. A pesar de que promete respuestas a algunas de nuestras más antiguas preguntas, plantea otras aún más fundamentales.

Vamos a seguir escuchando con atención lo que tenga que decirnos a medida que continuamos la búsqueda de respuestas y de conocimiento que es tan antigua como la Humanidad misma, pero esencial para el futuro de nuestro pueblo.

Gracias.

Así eran los marcianos en 1906

Así se creía en 1906 que eran los marcianos. Ilustración: 'Alrededor del Mundo'.

Marte era hace cien años un mundo vivo. Estaba habitado por seres inteligentes que habían construido unos canales para llevar agua desde los polos hasta las sedientas latitudes ecuatoriales. Unas conducciones gigantescas que había visto el astrónomo estadounidense Percival Lowell desde su observatorio de Flagstaff (Arizona). El tiempo confirmó que los canales marcianos eran obra de una inteligencia, pero que estaba a este lado del telescopio, como apunta Carl Sagan en Cosmos (1980). Sin embargo, en 1904 se daba por hecha la existencia de una civilización avanzada en el planeta rojo y, por eso, el premio Guzman para quien primero contactase con extraterrestres, convocado por la Academia Francesa de Ciencias y dotado con 100.000 francos, excluía expresamente a los marcianos. Y, dos años después, Guglielmo Marconi aseguraba que antes de diez se hablaría con ellos a través del telégrafo.

“Tan posible parece ahora la comunicación interplanetaria que ya se piensa en la dificultad que podrán tener los habitantes de Marte en aprender nuestro código de señales. En opinión del mismo [Nikola] Tesla, esta dificultad no será muy grande, pues, aunque no hay dos hombres de ciencia que se figuren del mismo modo a estas misteriosas gentes, todos convienen en que deben disfrutar de un intelecto muy superior al nuestro”, indicaba la revista  española Alrededor del Mundo el 19 de abril de 1906. La publicación madrileña añadía que el inventor serbio se proponía “emplear una de sus torres de telegrafía sin hilos para enviar mensajes no ya a Marte, sino cien veces más lejos, hasta Neptuno si necesario fuese”. Ya en 1899 Tesla creía haber captado señales procedentes de Marte en su laboratorio de Colorado Springs.

Cuando hace 110 años Alrededor del Mundo informaba sobre el inminente contacto con los marcianos, incluía la ilustración sobre “cómo suponen los hombres de ciencia a los habitantes de Marte” que acompaña a estas líneas, de cuya existencia he sabido gracias al periodista Mario Tascón.