Fraudes

El forense Francisco Etxeberria dictaminó en 2007 que el ‘extraterrestre de Atacama’ es un feto humano

La criatura que va a protagonizar el nuevo fraude de la autopsia del marciano es, en realidad, un feto humano momificado, según un estudio realizado en 2007 por Francisco Etxeberria, profesor de Medicina Legal y Forense de la Universidad del País Vasco (UPV), presidente de la Sociedad de Ciencias de Aranzadi, secretario de la Asociación Española de Paleopatología y subdirector del Instituto Vasco de Criminología. Sin embargo, Telecinco ha presentado hoy en sus informativos al ser como un pequeño alienígena y ha llegado a decir que su ADN no es humano, algo de lo que me he enterado gracias a Gustavo Vázquez, miembro del Círculo Escéptico. Es lo que se sostiene en Sirius, un documental que se estrena en Los Ángeles el 22 de abril, Steven Greer, un médico estadounidense que afirma que “hay civilizaciones extraterrestres que están queriendo tomar contacto con nosotros de forma pacífica, pero aún no ha habido nadie que haya contestado. Los extraterrestres nos llaman, pero nadie contesta”. Activo exopolítico, dice que a los humanos nos crearon en un laboratorio alienígena.

Imagen de la autopsia al 'extraterrestre de Atacama'.

Conocido en Chile como el Extraterrestre de La Noria -por la localidad en la cual se encontró-, el Feto, Cochayuyo y el Alien nortino, estamos ante un humanoide cabezón de unos 15 centímetros de altura. Fue desenterrado en el invierno de 2003 por el saqueador de yacimientos arqueológicos Óscar Muñoz en el antiguo poblado de La Noria, en el desierto de Atacama. Poco después, se lo enseñó a un joven fotógrafo y empezó el negocio. “Según Mario Pizarro, representante de Aion (una organización ufológica) en la zona norte, hay gente que está dispuesta a pagar hasta 80 millones de pesos (unos 113.000 euros) por la criatura. Asimismo, el propietario del esqueleto cobra 500.000 pesos (860 euros) por permitir tomarle una foto y 750.000 por dos imágenes”, contaba Camilo Aravena Arriagada en el diario La Estrella de Iquique el 19 octubre de 2003. El periodista indicaba que un científico le había dicho que se trataba de un feto humano.

La cabeza del supuesto extraterrestre de Atacama.Eso mismo sospechaba entonces el ufólogo chileno Rodrigo Fuenzalida, quien no pasaba por alto que la criatura había sido desenterrada en las inmediaciones de un cementerio y bajo tierra había estado envuelta en una tela blanca. “Tras observar de cerca la pequeña figura, logré apreciar algo que parecen ser restos del cordón umbilical, y es notorio un fuerte golpe en la zona parietal izquierda, que pudo haber desencajado el cráneo dándole la forma tan sorprendente que presenta actualmente. Este tema responde más a un enigma al que deberán dar respuesta profesionales del área de la medicina o la biología, ya que no se trata de un caso ufológico ni tiene relación alguna con seres extraterrestres”.

El estudio del espécimen

El forense Francisco Etxeberria examinó el espécimen el 24 de febrero de 2007 por encargo de Ramón Navia-Osorio Villar y Jaume Ametller Viñamata, del Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos, una veterana organización ufológica española que acabó adquiriendo la criatura. El científico concluyó en el informe que se trata de un “cuerpo momificado con todas las características humanas propias de un feto. El cuerpo tiene una longitud de 14 centímetros y presenta todas estructuras y conexiones anatómicas normales en cabeza tronco y extremidades. En toda la superficie corporal muestra el tegumento propio de la piel que consolida las estructuras de partes blandas y los huesos”.

El forense vasco Francisco Etxeberria. Foto: Mikel Fraile.“En su conjunto, la proporcionalidad de las estructuras anatómicas (esqueléticas y de partes blandas), el grado de desarrollo de cada uno de los huesos y su configuración macroscópica, permiten interpretar, fuera de toda duda, que se trata de un feto humano momificado completamente normal. La longitud de las clavículas es de unos 15 milímetros y la de los fémures de unos 20 milímetros. Tanto por la longitud total del cuerpo como por las longitudes de estos huesos, se puede estimar que se trata de un feto con una edad de gestación próxima a las 15 semanas”, dictaminó Etxeberria. Y añadió que, “con el nivel de análisis realizado, no nos resulta posible establecer si este feto momificado es resultado de un aborto espontáneo o provocado” ni era posible precisar su antigüedad.

A Navia-Osorio, sin embargo, no le convenció el dictamen del experto. “No tenemos pruebas concluyentes que determinen la naturaleza del espécimen. En este proceso, las personas más indicadas para saber si es o no feto son las madres que han tenido hijos, pues a todas a las que hemos preguntado han dicho que es imposible que eso sea un feto. Me fío más de las madres, que de aquellos otros que por miedo dicen lo que no piensan. Y así, poco a poco, se va escribiendo la historia, naturalmente toda falsa”, escribió en un artículo publicado en la revista Espacio Compartido (Nº 50). El razonamiento sobre las madres es puro delirio. Lo más sorprendente, sin embargo, es que el texto incluía el informe de Etxeberria, que es concluyente. “Es un disparate”, me ha comentado el forense vasco hoy después de ver lo que están contando las televisiones de medio mundo. Ahora mismo, el científico está en Chile para intentar aclarar la muerte de Pablo Neruda.

En las próximas semanas, Steven Greer venderá su montaje a medio mundo, como en 1995 hizo el productor televisivo Ray Santilli con la infame autopsia de Roswell. ¡Están avisados!

Informe médico pericial

Francisco Etxeberria Gabilondo, Doctor en Medicina, Profesor Titular de Medicina Legal y Forense de la Universidad del País Vasco, Médico Especialista en Medicina Legal y Forense, Especialista en Antropología Forense por la Universidad Complutense de Madrid, Médico Colegiado en Guipúzcoa nº 3538, elabora el siguiente informe médico pericial a solicitud de D. Ramón Navia-Osorio Villar y D. Jaume Ametller Viñamata del Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos en relación a una momia encontrada en el expoblado minero de La Noria, región I de Chile presentada en forma de poster al VI Congreso Mundial de Estudios sobre Momias celebrado en Teguise, Lanzarote (España).

Operaciones practicadas

  • Estudio de la documentación aportada al Congreso, en la que se describe el lugar de procedencia, las características del hallazgo y dos fotografías del espécimen (Foto 1).

  • Inspección directa del espécimen efectuada el día 24 de los corrientes.

Valoración

Se trata del cuerpo momificado con todas las características humanas propias de un feto. El cuerpo tiene una longitud de 14 centímetros y presenta todas estructuras y conexiones anatómicas normales en cabeza tronco y extremidades. En toda la superficie corporal muestra el tegumento propio de la piel que consolida las estructuras de partes blandas y los huesos.

En las regiones articulares la coloración es más oscura así como en general en aquellos lugares en los cuales predominan las partes blandas que se encuentran resecadas y retraídas.

En la región abdominal se evidencia la existencia de una porción de cordón umbilical.

El cráneo se muestra aplastado lateralmente y presenta todas las estructuras entre las que se identifican las fontanelas lambdática y frontal.

En su conjunto, la proporcionalidad de las estructuras anatómicas (esqueléticas y de partes blandas), el grado de desarrollo de cada uno de los huesos y su configuración macroscópica, permiten interpretar, fuera de toda duda, que se trata de un feto humano momificado completamente normal.

La longitud de las clavículas es de unos 15 milímetros y la de los fémures de unos 20 milímetros. Tanto por la longitud total del cuerpo como por las longitudes de estos huesos, se puede estimar que se trata de un feto con una edad de gestación próxima a las 15 semanas.

Con respecto a la data del espécimen hay que considerar que existen zonas de tejido muy oscuras que contrastan con otras de color parduzco y por ello parece razonable estimar que no se trata de una momificación muy antigua entendiendo por ello varios centenares de años.

En cuanto a la momificación resulta sencillo explicar este proceso si tenemos presente que los fetos no tienen flora bacteriana en el tubo digestivo que es donde se inicia la putrefacción de los cadáveres, unido a la circunstancia de la pérdida de sangre como consecuencia de no haber mantenido ninguna precaución con el cordón umbilical. De este modo, la hipovolemia habría favorecido el proceso de conservación del cadáver.

A lo anterior cabe añadir otros factores externos de carácter medioambiental y climático como son la sequedad y alta temperatura que caracterizan el lugar del hallazgo que además de favorecer la momificación, aseguran su posterior conservación.

Conclusiones

1.- Se trata de un feto momificado de unas 15 semanas de gestación.

2.- Con el nivel de análisis realizado no nos resulta posible establecer si este feto momificado es resultado de un aborto espontáneo o provocado.

3.- Con el nivel de análisis realizado no nos resulta posible precisar la data del mismo aunque creemos que es más posible que su cronología sea reciente y contemporánea.

La criatura de La Noria.

Fotografía tomada del póster presentado al VI Congreso Mundial de Estudios sobre momias celebrado en Teguise, Lanzarote (España). Ramón Navia-Osorio Villar y Jaume Ametller Viñamata.

Fdo. Dr. Fco. Etxeberria Gabilondo.

En Donostia, a 28 de febrero de 2007.

La exposición del Antiquarium de Sevilla sobre la sábana santa es un cúmulo de falsedades

Los responsables de la exposición La sábana santa, abierta en el Antiquarium de Sevilla hasta el 28 de junio, han marcado un nuevo hito en la escandalosa historia de la sindonología, la pseudociencia que tiene como objeto de sus especulaciones la falsa reliquia de Turín: se han inventado una postura imposible del cuerpo que habría cubierto la tela para que encaje con la imagen de la pieza de lino. Obviamente, son tantas las incongruencias de la figura del sudario de Turín, los agujeros de su historia y de su supuesta validación científica que ni aún haciendo trampas logran su objetivo.

La sábana santa es una pieza de lino de 4,32 metros de longitud y 1,10 de anchura, en la que se ven la parte frontal y dorsal del cuerpo de un hombre barbado. El hombre de la sábana santa, que superaría los 1,80 metros de altura y los 80 kilos de peso, está en una postura imposible. Mientras que en la imagen frontal aparece relajado, con las piernas totalmente estiradas, en la vista dorsal está impresa la planta del pie derecho, lo que exigiría que hubiera doblado una rodilla. En el rostro no hay ninguna simetría y la larga melena no cae hacia la nuca, sino que se mantiene suspendida en el aire como por arte de magia. Pero aún hay más. La distancia entre la parte superior de la frente y la parte trasera del cráneo es ridícula y, además, cuando alguien se tumba de espaldas, las nalgas quedan aplastadas contra la superficie en la que el cuerpo reposa y eso no ocurre con la figura de la sábana, que, en el colmo del puritanismo, oculta los genitales con las manos, algo imposible. Si no me cree, pruebe a tumbarse en una superficie plana y taparse los genitales con las manos sin levantar los hombros del suelo.

El hombre de la sabana, según el escultor y sindonólogo Juan Manuel Miñarro.

Ante tanta incongruencia, los promotores de la muestra han puesto al hombre de la sábana en una postura semiencogida, con las piernas dobladas y la cabeza como si estuviera apoyada en una almohada invisible. Así, izan los hombros de la figura al aire y consiguen que nuestro protagonista se cubra los genitales. Y el escultor Juan Manuel Miñarro, miembro del pseudocientífico Centro Español de Sindonología (CES), ha hecho la correspondiente talla. ¡Milagro! Bueno, más bien, trampa descarada. Ellos aseguran que, gracias a esa postura que se han sacado de la manga, “el resultado es un perfecto amortajamiento judio” y que “cuerpo y sábana son compatibles” y coinciden las heridas, las proporciones… Sin embargo, el pelo sigue flotando mágicamente y no cayendo, las nalgas aplastadas continúan sin estarlo en la imagen y tampoco se explica cómo es posible que en la tela la distancia entre las partes anterior y posterior de la cabeza ronde los 12 centímetros.

Postura ad hoc

“Lo que no dicen es que esa historia del cadáver con posturita es una hipótesis ad hoc para tratar de explicar los defectos anatómicos que algunos llevábamos años señalando -apunta el historiador José Luis calvo-. Como se dieron cuenta de que la postura resultante es absurda si estuviéramos hablando de un cadáver real, los sindonólogos se inventaron una nueva hipótesis ad hoc: una piedra sepulcral semejante a una bañera y tallada de tal forma que obligase al cuerpo a adoptar esa postura. Por supuesto, cuando les preguntas dónde se ha encontrado una piedra sepulcral judía semejante a ese artefacto, lo único que obtenías era la callada por respuesta, algo obvio. Para los judíos de la época, el entierro tenía dos fases: en la primera, el cuerpo era depositado amortajado sobre la lápida sepulcral sólo hasta la putrefacción del cadáver. Entonces, los huesos eran depositados es una cista (una urna tallada en piedra caliza). Dado que esta primera fase era temporal, no tiene ningún sentido que alguien se gastase una cantidad importante de dinero tallando la lápida para que el cuerpo estuviera cómodo“.

Osarios judios de tiempos de Jesús de Nazaret en el Museo Hecht, de la Universidad de Haifa.Otro problema de la nueva postura es que, además, invalida las conclusiones -nunca avaladas por la ciencia- del creyente Proyecto para la Investigación del Sudario de Turín (STURP). En 1978, tras someter una fotografía de la reliquia a un analizador de imágenes VP-8, John Jackson y Eric Jumper concluyeron que la imagen de la sábana santa era tridimensional. Sólo había un problema: habían adaptado los datos a lo que buscaban después de que “el primer resultado obtenido fue el de una imagen humana en tres dimensiones distorsionada en varios lugares”, tal como explicaba el periodista científico Michel Rouzé en 1983. Jackson y Jumper modificaron, entonces, los datos para evitar que el resultado fuera una imagen grotesca y obtener la representación tridimensional ideal que tenían en mente desde el principio para Jesús de Nazaret. ¿Y qué tiene que ver esto con la postura de la escultura sevillana? Pues que Jackson y Jumper usaron en su experimento un modelo humano tumbado sobre una superficie plana y con las piernas estiradas. “Los autores de la exposición se cargan también la historieta sindonológica de que la impresión sólo tuvo lugar hasta una distancia máxima -otro invento ad hoc para justificar que no aparezca en la imagen parte del cráneo- porque, si las rodillas hubieran estado flexionadas, la sábana hubiera quedado mucho más alejada de las piernas que de la cabeza”, indica Calvo.

Y además, “si ya era raro un judío de la época de 1,8 metros, si tuviera las rodillas flexionadas y la cabeza alzada, la altura real rondaría los 1,95 o 2 metros”, apunta el historiador. Jesús sería un gigante, físicamente hablando, lo que podría caber dentro de lo posible, pero genera otro grave problema. “La piedra sepulcral tendría que haber sido tallada  más o menos a medida -la postura sería completamente distinta en otro caso-, pero, en el caso de Jesús, según los Evangelios, éste fue enterrado en un sepulcro que no era suyo, sino de José de Arimatea. Ya es coincidencia que José tuviera una talla semejante a la de Jesús y que ambas fueran excepcionales, tanto que no sé que haya ningún resto de judío de la época con tal estatura”, destaca Calvo. Además, que el cuerpo fuera depositado en el sepulcro tal cual tampoco casa con la tradición. “Un cadáver sin afeitar y sin lavar no puede ser un entierro judío normal porque el rito del lavado purificador es obligatorio tanto entonces como hoy”.

Mentiras y más mentiras

Los promotores de la muestra sevillana -“estos tipos se hacen trampas jugando al solitario”, ironiza Calvo- no sólo falsean las pruebas, sino que también mienten descaradamente cuando dicen cosas como que “la ciencia forense ha demostrado que esta tela en algún momento de su historia cubrió a un hombre que sufrió una tortura que se corresponde con los datos que mantiene el cristianismo”, que “la imagen es anatómicamente correcta”, que “posee nueve características a las que la ciencia no puede dar explicación”, que “hay elementos que certtifican que la sábana ya existía antes de la datación del carbono 14”, que “los datos son atroces y la ciencia forense no deja duda, la sábana santa envolvió el cuerpo de un hombre que sufrió una tortura extrema”.

Para empezar, lo que la ciencia ha demostrado, y está publicado en la revista Nature desde 1989, es que el lino de la tela data de “entre 1260 y 1390 (±10 años), con una fiabilidad del 95%”, según el carbono 14. Con ese dato objetivo debería bastar, pero es que tampoco hay ninguna prueba de la existencia de la reliquia antes de esa época, la presunta sangre ha resultado ser pintura y la iconografía, los materiales y las técnicas empleadas sitúan la confección de la reliquia en Francia a mediados del siglo XIV. Es decir, es un invento medieval realizado, muy posiblemente, a partir de un bajorrelieve. En más de un siglo de presuntos estudios, los sindonólogos no han publicado en una revista con revisión por pares ni un artículo que respalde que el sudario de Turín sea de la época de Jesús de Nazaret y, desde 1989, ni un estudio ha refutado los datos del carbono 14, que son sólo la puntilla a la disparatada historia de la pieza.

Nada de esto se cuenta en la muestra del museo arqueológico sevillano, patrocinada por el Ayuntamiento de la ciudad y la Archidiócesis de Sevilla, como el año pasado lo estuvo en Málaga por las correspondientes instituciones locales. La verdad les es ajena a los sindonólogos en general y a los promotores de la exposición sevillana en particular, que venden un montón de mentiras a quienes pagan 6 (precio reducido) u 8 euros por entrar a la muestra. Y que el Antiquarium acoja una exposición de estas características no sólo desprestigia a ese museo, sino que, además, es un insulto a la arqueología y la historia.

La mancha milagrosa de Joe Montana

Las andanzas de un seguidor de los San Francisco 49ers tras mancharse la camiseta de su equipo con tomate mientras come patatas fritas viendo la tele protagonizaron uno de los mejores anuncios de la pasada final de la Super Bowl, jugada el 4 de febrero. En un minuto, el fanático identifica en el lamparón al quarterback Joe Montana, los medios difunden la noticia y medio mundo acaba peregrinando a la casa hasta que su esposa lava la camiseta a propósito porque es seguidora del equipo rival, los Baltimore Ravens, que en el mundo real acabaron ganando el partido. Es un anuncio del detergente Tide, para el cual “ninguna mancha es sagrada”.

Mientras tanto, en España, la Diputación de Jaén y el Ayuntamiento de Bélmez de la Moraleda inauguraban seis días después un museo para mayor gloria de uno de los grandes timos de la parapsicología mundial, el de las caras de Bélmez, que empezaron en 1971 siendo manchas de grasa como la del anuncio de Tide. El presidente de la Diputación de Jaén, el socialista Francisco Reyes, dijo en la apertura del centro que las caras de Bélmez son “el mayor fenómeno paranormal del siglo XX”. Sí, equiparable a la visión de Joe Montana en una mancha de tomate. La del museo de Bélmez sería una historia divertida si Reyes y el alcalde de la localidad, el también socialista Pedro Justicia, no hubieran gastado 850.000 euros de dinero público -parte procedente de la UE- en ese insulto a la inteligencia.

Bélmez de la Moraleda es ya nuestro Montanaland, un motivo más de vergüenza nacional y una prueba más de la mala gestión del dinero de todos.

Las caras de Bélmez ya tienen museo: dinero de la UE para fomentar la incultura y la superstición

El alcalde socialista de Bélmez de la Moraleda, Pedro Justicia, y el presidente de la Diputación de Jaén, el también socialista Francisco Reyes, han inaugurado hoy un centro de interpretación de las caras de Bélmez, el fraude más cutre de la historia de la parapsicología española. “No podemos separar la historia de este municipio de este suceso que ha atraído a esta tierra a una gran cantidad de interesados y curiosos que, además, siguen llegando cuarenta años después”, ha dicho Reyes e informa la institución que preside. Como si el vínculo de la localidad jienense al fraude de las caras de cemento fuera algo de lo que enorgullecerse.

'La Pava'.El enigma de las caras de Bélmez nació cuando una vecina de la localidad, María Gómez Cámara, creyó ver un rostro en una mancha de grasa en el suelo de su cocina el 23 de agosto de 1971. Poco días después, la casa era ya un centro de peregrinación al que la gente iba a ver una cara, conocida como La Pava. Y la familia de Gómez Cámara rentabilizó de inmediato el fenómeno: empezó a cobrar la voluntad por la entrada a la cocina y 10 pesetas por cada foto del enigmático rostro. En enero siguiente, llegó Antonio Casado, del diario Pueblo, y tras él muchos otros periodistas, parapsicólogos y todo tipo de chiflados que convirtieron el pueblo un circo paranormal.

Para febrero de 1972, Juan Pereira, el marido de María Gómez Cámara, y un fotógrafo local ya habían vendido 10.000 imágenes de La Pava, según datos publicados por el diario El Alcázar y recogidos por Manuel Martín Serrano en su libro Sociología del milagro. Las caras de Bélmez (1972). Un mes después, la revista Lecturas cifraba los ingresos de la familia en más de 250.000 pesetas. Súmese a eso el dinero que dejaban los visitantes en los comercios locales y se entenderá por qué este fenómeno fue una bendición para un pueblo de unos 2.200 habitantes.

La mancha de grasa inicial fue una pareidolia: María Gómez Cámara creyó ver en el cemento una cara como podemos verla en una mesa de mármol o en las nubes. Luego, se le sumaron con el tiempo otras manchas retocadas o directamente pintadas para seguir con el negocio. Pura picaresca. Muchos años después de que el fenómeno cayera en el olvido como el fraude que era, Iker Jiménez y Lorenzo Fernández lo resucitaron en septiembre de 1997 en la revista Enigmas (Año III, Nº 6), dirigida por Fernando Jiménez del Oso. “Las caras de Bélmez son auténticas”, sentenciaban.

“Misterio ridículo”

“Este caso lo monta realmente Emilio Romero (director de Pueblo). Sin Emilio Romero, ahora no estaríamos hablando de este asunto”, declaraba hace unos años Ramos Perera, en la época presidente de la Sociedad Española de Parapsicología, a Javier Cavanilles y Franciso Máñez,  autores de Los caras de Bélmez (Ediciones Redactors i Editors). Demuestran en ese libro que, “en el fondo, de lo que estamos hablando en Bélmez es de un intento de aprovechar unas manchas en el suelo para hacer caja”. “Es un misterio ridículo, divertido, curioso, cutre… Es todo muy loco”, me decía Cavanilles en 2007. “Es una típica trola de colegio”, remachaba Máñez.

A ese burdo misterio del Tardofranquismo y la España más analfabeta, la Diputación de Jaén y el Ayuntamiento de Bélmez de la Moraleda le han levantado un museo con más de medio millón de euros de fondos europeos. Una vergüenza. Como decía Juan Antonio Aguilera, bioquímico y compañero del Círculo Escéptico, hace dos años en una carta publicada en el diario Ideal, que las instalaciones ocupen en lugar donde en su día hubo una escuela “tiene enjundia simbólica: se sustituye la honesta promoción del conocimiento por la funesta difusión del embrutecimiento”.

Según la Diputación jienense, en el centro se “guía al visitante mediante diferentes soportes audiovisuales y gráficos a través de los acontecimientos históricos que han ido rodeando este fenómeno paranormal desde su aparición en los años 70 hasta la actualidad, mostrando documentación sobre su repercusión mediática a lo largo de los años, las publicaciones dedicadas a este hecho, así como una referencia a las diferentes teorías e hipótesis elaboradas sobre esta cuestión”. No encuentro palabras para describir lo que siento al ver el orgullo, patente en la foto, con el que los políticos citados y otras autoridades han inaugurado hoy el museo dedicado a glorificar el fraude de las caras de Bélmez. ¿Estamos en 1971 o en 2013?

Francisco Reyes, Pedro Justicia y otras autoridades, durante la inauguración del centro de interpretación de las caras de Bélmez. Foto: Diputación de Jaén

El día que Iker Jiménez tomó a una mendiga de Cuenca por una “aparición que irradia algo sombrío”

“Da la impresión de [que es] una especie de aparición que irradia algo. Algo sombrio, desde luego. Incluso a mí me parece, a ojo de buen cubero, que esto tiene unas dimensiones grandísimas; pero quizá la gente de Cuenca nos pueda ayudar, sepa muy bien la medida de esa columnata que aparece en el fondo y nos saque de dudas. En fin, una de esas [fotos] que no se puede resolver, y a mí me encanta terminar así”, decía Iker Jiménez en Cuarto Milenio el 12 de octubre de 2008. Juanto a su esposa, Carmen Porter, acababa de analizar una imagen que les habían mandado unos participantes en la Ruta Quetzal de 1998. Se trataba de una foto de grupo que se habían sacado ante la catedral de Cuenca, en la que habían detectado una extraña figura apoyada en la fachada del templo.

Como no podía ser de otro modo, Jiménez y Porter se entusiasmaron con la silueta. “Lleva una sotana o una especie de traje talar”, apuntó él. “Pero una sotana de las antiguas, de las que ya casi no se ven”, puntualizó ella. “Parece un poco un personaje de terror”, añadió él. “La verdad es que es impresionante”, dijo ella antes de pedir “a los amigos de la Ruta Quetzal” que les mandaran más fotos en las que se viera la figura, “para analizar paso por paso quién puede ser este extraño personaje. Porque puede ser que sea un sacerdote que, curioso por toda la gente que estaba allí reunida, pues, se escondió para ver qué salía en esa imagen”. Jiménez no lo creía así: “Hombre, pues un sacerdote con aspecto como del siglo XII…”. Y añadía: “¡Parece un auténtica aparición! ¡Parece una auténtica aparición!”. ¿Un gran enigma? Pues, no.

En Cuenca, lo tenían claro desde el principio. Como ha pasado otras muchas veces con Cuarto Milenio, el enigma no era tal para quienes viven donde presuntamente se localizaba. Así, por ejemplo, mientras casi toda España puede pensar que en Vitoria un fantasma vaga por un palacete porque así lo dicen Jiménez y su troupe, los espectadores vitorianos de Cuatro se carcajeaban en su día de esa historia. Cambien el presunto enigma y la ciudad y es lo que ha hecho el programa desde sus inicios: engordar misterios que no se creen los lugareños de turno, pero los reporteros cuartomilenarios venden como tales al resto de los españoles. En la madrugada del 12 de octubre de 2008, muchos conquenses se tuvieron que partir de risa al ver en la tele esa “especie de aparición que irradia algo”.

Un espectro con nombre y apellidos

“Lo siento, Iker, pero nosotros ya teníamos una imagen del espectro un poco más clara. Si nos hubieras preguntado, te lo habríamos contado”, escribían dos días después en el blog Ataka, que enlazaba una foto del espectro con una señal de tráfico al hombro. “Efectivamente, Iker, la gente de Cuenca te puede ayudar… a quedar como el perfecto imbécil que eres”, sentenciaban en el blog Gachas a la Antigua cuatro días después de la emisión del programa. Y es que la enigmática figura que tanto había intrigado a Jiménez, Porter y su informático de cabecera –el mismo que había certificado dos años antes la autenticidad de una foto de niñas fantasmales que era un burdo montaje– correspondía a una mendiga apodada La ET, muy popular en Cuenca. Remedios González Maya -así se llamaba- murió el 26 de octubre de 2011. Era, según su breve obituario, “una habitual de la entrada a la catedral, desde la que pedía limosna a los visitantes. Generaciones de conquenses la han conocido y convertido en un icono del paisanaje más típico de la capital”. A los investigadores de Cuarto Milenio, les hubiera bastado con llamar a cualquier conquense para dar con una explicación mundana al irresoluble misterio.

Me acordé de esta anécdota el domingo cuando discutía en Twitter con un seguidor de Jiménez que minimizaba sus numerosísimos errores. Tras una corta búsqueda por la web, vi que corría el peligro de olvidarse y he decidido recordarla para que se incluya como es debido en el palmarés del misteriólogo vitoriano, quien ha presentado como enigmas el caso del cosmonauta fantasma, la maldición de Ochate, el fraude de las caras de Bélmez, la historia de El Caminante de Boisaca, las similitudes entre los asesinatos de Lincoln y Kennedy y otras muchas fantasías. Dicen, en algunos foros, que Jiménez pidió disculpas a la semana siguiente por su metedura de pata en el caso de la mendiga de Cuenca. No he visto ese vídeo ni dudo de que lo hiciera. Cuando le pillan con algo tan descarado, suele disculparse como si se tratara de un error aislado, cuando en su caso lo aislado son los aciertos.