Ovnis y extraterrestres

El viejo mito de la influencia alienígena


La tercera ley de Clarke dice: “Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. La formuló el escritor británico de ciencia ficción Arthur C. Clarke en 1973, en la edición revisada de su libro Perfiles del futuro. Cinco años antes, él (como guionista) y Stanley Kubrick habían llevado este concepto al cine en 2001: una odisea del espacio, película sobre la que mucha gente tiene aún una idea errónea.

Seguro que conoces a alguien para quien el famoso monolito de la historia es una suerte de instrumento divino. Y lo es, pero no en el sentido clásico de divinidad, sino en el de quienes proponen que nuestros antepasados fueron ayudados en su desarrollo por extraterrestres a los que luego elevaron a los altares…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 451, diciembre de 2018).

“Platillos volantes. El origen del mito”, el sábado en Bilbao

“Platillos volantes. El origen del mito” es el titulo de la charla que daré este sábado (18 horas) en el marco de los encuentros Enigmas y Birras de Bilbao, organizados desde mayo de 2011 por el Círculo Escéptico y que en la actualidad se celebran en el Dock (Paseo de Uribitarte, 3).

“Al piloto civil norteamericano Kenneth Arnold le cabe la gloria bastante discutible de haber bautizado a las naves de los misteriosos señores del espacio. Fue Arnold, en efecto, quien creó el tan desdichado nombre de platillo volante”, cuenta Antonio Ribera en su libro El gran enigma de los platillos volantes (1966). Con ligeras variaciones es lo que sostiene la mayoría de los ufólogos, que el caso de Arnold fue el germen de la fiebre de visitas extraterrestres que sufrimos en la segunda mitad del siglo XX. La realidad es, sin embargo, bastante más compleja.

El mito de los platillos volantes, entendidos como naves de otros mundos, surge tras décadas de obsesión marciana, en un mundo que consideraba posible la visita de extraterrestres, en el que los medios de comunicación tienen un inmenso poder, en pleno auge de la ciencia ficción y poco después de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Con esos componente se prepara el terreno para la llegada a la Tierra en 1947 de los platillos volantes y, años después, de los extraterrestres. De todo esto hablaré el sábado. Ah, y mostraré algunas viejas imágenes que les sorprenderán.

Viñetas, misterio y ovnis, en el Salón del Cómic de Getxo

Cartel del 17º Salón del Cómic de Getxo.Viñetas, misterio & ovnis. Fenómenos extraños de tebeo es el título de la mesa redonda en la que participaremos Anabel Colazo, Pablo Ríos y yo el viernes (20.15 horas) en el Aula de Cultura de Romo, en el marco del 17º Salón del Cómic de Getxo. Colazo es autora de Encuentros cercanos (2017), una novela gráfica que nos lleva de viaje a El Cruce,  un pueblo donde ocurren hechos forteanos. Ríos cuenta en Azul y pálido (2012) las historias de algunos de los personajes más patéticos de la historia de la ufología (George Adamski, Betty y Barney Hill, Giorgio Bongiovanni, Sixto Paz, Billy Meier, y José Luis Jordán Peña y los ummitas, entre otros). Son dos libros recomendables y muy diferentes cuyos autores tienen un grado de conocimiento del fenómeno ovni bastante superior a la media, lo que les permite salpicar sus trabajos con detalles que pasarán desapercibidos al lego. Supongo que la pasión de los tres por el tema impregnará la mesa redonda del viernes que moderará el experto en cultura popular Daniel Ausente.

Cuando la ciencia puso en su sitio las historias de platillos volantes

Edward Condon era uno de los físicos más distinguidos del mundo cuando en el otoño de 1966 aceptó dirigir el primer estudio científico sobre el fenómeno ovni. La iniciativa pretendía resolver de una vez por todas la controversia sobre los platillos volantes, vistos por primera vez en los cielos de Estados Unidos en junio de 1947. Tras revisar toda la documentación recogida hasta entonces por la Fuerza Aérea, el llamado Panel Robertson había concluido en 1953 que los ovnis no suponían una amenaza para la seguridad nacional y que no había pruebas de que fueran naves de otros mundos…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 449, octubre de 2018).