Los creyentes en lo paranormal son más proclives a las ilusiones causales

Puesto de adivinas en la Avenida de las Américas, en Nueva York. Foto: L.A. Gámez.«No hay que ser tonto para creer en fenómenos paranormales», asegura Fernando Blanco, investigador del Laboratorio de Psicología Experimental (Labpsico) de la Universidad de Deusto. Aunque hubo un tiempo en que se pensó que las creencias paranormales podían achacarse a una menor formación o capacidad intelectual, las pruebas experimentales han descartado ambos extremos. Hay genios, como Steve Jobs y Peter Sellers, que perdieron la vida por confiar en curas milagrosas a graves enfermedades. Entonces, ¿a qué se debe que una persona crea en fenómenos paranormalesy otra sea escéptica? Los psicólogos llevan décadas intentando averiguarlo. «Es una pregunta sobre la que hay trabajos ya en los años 60 del siglo pasado».
Una encuesta del Foro Pew sobre Religión y Vida Pública reveló en 2009 que dos de cada tres estadounidenses tienen una creencia paranormal o han vivido una experiencia sobrenatural. Así, nada menos que un tercio cree estar en contacto con algún muerto y uno de cada cinco ha sentido o visto un fantasma. A escala mundial, una de cada cinco personas está convencida de que hay extraterrestres caminando entre nosotros, según una encuesta de Ipsos para Reuters de 2010 en la que participaron 23.000 adultos de 22 países que representan el 75% del PIB mundial. Esas personas con creencias extrañas ni están locas ni son estúpidas.
El equipo del Labpsico, liderado por la psicóloga Helena Matute, investiga los mecanismos mentales del pensamiento mágico. Blanco planteó hace un año la siguiente hipótesis: que la ilusión causal y la tendencia a no contemplar explicaciones alternativas estuvieran relacionadas con una mayor creencia en cosas raras. La ilusión causal es un sesgo cognitivo o atajo mental, independiente de la inteligencia y la formación, que hace que percibamos una relación causa-efecto donde sólo hay una coincidencia. Nadie está libre de caer en ella. Está en el origen de que creamos que un objeto nos da buena suerte a la hora de superar un examen porque una vez lo llevamos y sacamos buena nota.
El experimento
Para poner a prueba esa hipótesis, Blanco, Matute e Itxaso Barberia, que ya habían hecho estudios en el laboratorio sobre la ilusión causal, pidieron a 64 estudiantes de primero de psicología que participaran en un juego de ordenador. Obviamente, los universitarios no sabían cuál era el objetivo. «Tenían que jugar a ser doctores e intentar curar a los personajes del juego, que sufrían una enfermedad ficticia. Para ello podían administrarles o no una medicina ficticia de la que luego tenían que determinar si era efectiva o no. Es un clásico nuestro», explica el psicólogo. La conclusión, que esta semana publica la revista PLOS ONE, es que los creyentes en lo paranormal tienden a sufrir ilusiones causales con más frecuencia que los escépticos y a probar menos hipótesis alternativas para dar con la explicación de cualquier fenómeno.
En el juego había dos escenarios, cada uno protagonizado por una enfermedad ficticia y una medicina ficticia: en el primero, el fármaco no hacía nada -«los enfermos se curaban o no aleatoriamente, lo recibieran o no»-; en el segundo, la medicina «era muy efectiva». Además de completar la prueba, los sujetos hicieron un test sobre creencias paranormales. Al analizar los resultados, los investigadores comprobaron que los más creyentes desarrollaban también la creencia de que la medicina inefectiva funcionaba, es decir, sufrían una ilusión causal, y que además usaban la medicina mucho más que los escépticos, con lo que introducían otro sesgo, al no probar si algunos enfermos podían curarse sin darles el medicamento.
«Como administraban la medicina a la mayoría de los pacientes, no podían saber si se habrían curado o no de no haberla tomado. Esto nos ocurre a todos a diario, por ejemplo, cuando nos exponemos a la publicidad. Si queremos saber si un nuevo dentífrico funciona para blanquear los dientes, probablemente preguntaremos a personas que lo han probado, y no nos plantearemos si las personas que no usan ese dentífrico también están satisfechas con el suyo», explica Blanco. En el caso del amuleto de los exámenes, tenderemos a pasar por alto los casos en que no funcionó, buscando, en ocasiones, justificaciones ad hoc.

El artículo

Blanco; F.: Barberia, I.; y Matute, H. (2015): «Individuals who believe in the paranormal expose themselves to biased information and develop more causal illusions than nonbelievers in the laboratory». PLOS ONE. Vol. 10, Nº 7 (15 de julio). 16 páginas. DOI: 10.1371/journal.pone.0131378.

15 comentarios

  1. Nos ha llevado 200.000 años comenzar a desarrollar un método fiable para conocer el mundo. Si la superstición es principalmente debida a los sesgos cognitivos de nuestro cerebro, con la variación individual y añadamos también la enfermedad mental, los «escépticos» deberíamos tener una actitud más respetuosa, menos arrogante hacia los «crédulos», con comillas porque es un continuo sin categorías separadas. Además, si lo que se pretende es educar en el pensamiento crítico o divulgar ciencia, una actitud menos agresiva obtendría menos rechazo. Por ej. nunca me sentí cómodo con la denominación «piramidiota».

  2. Yo tengo entendido que sí existe una clara relación inversa entre la educación científica recibida y el apego al pensamiento mágico (superstición = religión + parapsicología). Los casos anecdóticos como el de Steve Jobs no invalidan dicha relación causal, que seguiría siendo estadísticamente verdadera, como se comprueba por ejemplo en la encuesta que Larson planteó en 1998 a los integrantes de la estadounidense Academia Nacional de Ciencias: sólo el 7 por ciento de ellos era creyente. En el caso de los científicos de la británica Royal Society, el porcentaje de creyentes es mucho más bajo aún.
    El Foro Pew informa de una encuesta reciente que quizá indique el comienzo del final de la anómala hiperreligiosidad estadounidense:
    http://www.pewforum.org/2015/05/12/americas-changing-religious-landscape/pr_15-05-12_rls-00/
    Entre 2007 y 2014, los no creyentes estadounidenses han aumentado casi 7 puntos mientras que los cristianos han bajado casi 8 puntos.

  3. Está bien, hay que investigar pero no aclara nada, me explico
    Este un informes de estudios de laboratorios psicología experimental y psicólogos.
    También hay quien piensa la psicología una seudociencia que todavía le queda muchísimo que avanzar para que los resultados tengan una aceptación más generalizada.
    Y visto el panorama que según un estudio de Gallup11 en 2005 en EE. UU., 73% de los encuestados creían en al menos uno de diez fenómenos paranormales incluidos…
    • Percepción extrasensorial (41%)
    • Casas embrujadas (37%)
    • Fantasmas (32%)
    • Telepatía (31%)
    • Brujas (21%)
    • Comunicación con los muertos (21%)
    • Reencarnación (20%)
    • Canalización de entidades espirituales (9%).
    Entonces dejemos que cuanto más gente investigue e indague en áreas enigmática mejor, no vaya a ser que un día se descubra algo y aclare un poco más las cosas, fíjate que el martes se comunica el descubrimiento de una partícula más, el (pentaquark) cuando ya solo se creía que había 6 tipos de quarks.
    Aquí Gilgamesh ironiza con la nueva partícula descubierta….
    http://tiemposllegados.blogspot.com.es/2015/07/locos-tiempos.html
    Aparte, el calificar de ilusorio el indagamiento en estas áreas ya descritas me parece muy poco científico. Me parece más científico indagar en ellas.

    1. Cary,
      Siguen habiendo solo 6 tipos de quark. Un pentaquark es solo una partícula formada por la combinación de 5 quarks, esto lo dicen incluso en el artículo que tú has enlazado. Pero aún así parece ser que el descubrimiento no es un verdadero pentaquark (http://francis.naukas.com/2015/07/15/cuidado-lhcb-ha-observado-una-molecula-hadronica-no-un-pentaquark/)
      Y por favor, no compares el descubrimiento (o casi) del pentaquark, con la investigación en lo paranormal. La primera se hace en base a estandares de calidad, seriedad y evidencia contrastados, y que funcionan. La segunda no ha conseguido nada de nada, aunque mucha gente sigáis empeñadas en darle explicaciones mágicas a las casualidades, al hilo de lo que se comenta en la entrada.

      1. Tiene use razón, ha sido un lapsus de mi parte y eso que estoy un poco puesto en el tema, y respecto a lo ultimo, solo decir que cierto fenómenos no se puedan explicar no quieren decir que no existan.
        Fenómenos inexplicables hay muchos, y se tardaran siglos en descubrir su naturaleza, y porque y como funcionan.

    2. Nadie impide a nadie investigar lo que le de la gana, otra cosa es valorar si existen razones para investigar ciertos temas. La vida humana es limitada y los recursos económicos más. Por esa razón, antes de investigar nada uno evalúa si tiene sentido hacerlo. Te pondré un ejemplo facilitó.
      Pepito comparte piso con Jaimito. Jaimito es un goloso reconocido y un día al llegar Pepito se encuentra con que de la tarta que había comprado para la fiesta de su cumpleaños solo queda la mitad.
      A) Se pone a investigar si se la han comido los iratxos (duendes)
      B) Se pone a investigar si han sido los illuminati-reptilianos
      C) Se pone a hacer números hasta que obtiene 2/3 de la masa de Plutón en unidades mayas y …
      D) Manda a Jaimito a tomar por c…
      Imagina encima que esto ya ha ocurrido antes
      Pues esos es lo que pasa la mayor parte de las veces en estos temas «inexplicados». Que encima ya han sido investigados y no se ha encontrado nada digno como para seguir por esa línea.

      1. Claro, y la policía también hace lo mismo, por ejemplo:
        Hay miles y miles de niños desparedados, han investigado y no han encontrado nada, caso archivado, Que se archive no quiere decir que no hay enigma
        El enigma sigue ahí, ¿que ha sido de esos niños?
        Por otra parte, el poder considera por limitación de recursos que hay cosas que son mas importantes y otra menos importantes, otras mar urgentes y otras menos urgente de investigar.
        Y muchas veces prima lo practico, lo pragmático y lo resultadista, ¡resultados ya!, o no hay mas dinero para invertir en según que investigación.
        Por otra parte esta las tendencias, las modas o corrientes, el que un tema de repente tome interés cuando antes no lo tenia.
        ¡Que no jonlarmann!,… que las cosa no son como los escépticos te lo han dibujado.

        1. En la «lógica» que te han «dibujado» a ti,que no se hayan encontrado esos niños desparecidos (o que no se hayan identificado unos OVNIS) abre la puerta a cualquier explicación» cuando- algo- no -se- sabe – es -lo-que -a-mí -me -de- la- gana».
          Huelga señalar el Himalaya de conocimientos que hemos acumulado por tal modo de proceder.

  4. Dentro de lo paranormal y enigmático lo que más me fascina es la numerología y sus Sincronicidades. Para mí no es ilusorio, y el poder que maneja las riendas de planeta las utiliza, y no crea que sepan más que yo del tema, pero ahí está, voy a dejar un par de enlaces en que más de un escéptico se quedara de piedra o sin palabras después de haber visto este par de vídeos…
    El 864
    http://www.mundodesconocido.es/el-gran-misterio-sagrado-del-864.html
    El misterio del paralelo 33
    http://www.mundodesconocido.es/el-misterio-del-paralelo-33.html

        1. ¿Manipulado? Lo que demuestra este tipo de «juegos» es lo relativamente fácil que es jugar con los numeros hasta encontrar coincidencias curiosas que uno desee. Y por tanto, que estas por si mismas no significan nada.

          1. Ya lo habéis leído, para Jonlarmann son coincidencias ¿Manipuladas?, ja ja ja ja.
            De todos modos lo del 864 y el 33 es solo un aperitivo; Ya tocaremos mas ejemplos de paralelismo, repeticiones y sincronicidades numerológicas cuando venga a cuento, al tiempo.

  5. «Aunque hubo un tiempo en que se pensó que las creencias paranormales podían achacarse a una menor formación o capacidad intelectual»
    Me voy a poner pesado como los de la Wikipedia, pero… ¿en qué tiempo ocurrió eso? ¿quiénes lo pensaban?… Una afirmación tan aparentemente subjetiva necesita fuentes para tener alguna consistencia.

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