La revista ‘Enigmas’ vende la falsa prueba telepática del ‘Nautilus’ como un experimento real

El 'Nautilus', durante sus primeras pruebas en mar abierto en enero de 1955.

En febrero de 1960, el periodista francés Gérald Messadié publicó en la revista Science et Vie un reportaje titulado “Étrange expérience a bord du Nautilus” (Extraña experiencia a bordo del Nautilus). Revelaba en él que Estados Unidos había realizado meses antes una prueba de comunicación mental entre el primer submarino nuclear, sumergido bajo los hielos polares, y un laboratorio de Maryland. “¿Es la telepatía una nueva arma secreta? ¿Será la percepción extrasensorial un factor decisivo en la guerra futura? ¿Han aprendido los militares americanos los secretos del poder mental?”, se preguntaba Messadié después de contar a sus lectores que la comunicación mental entre el submarino y tierra había sido un éxito en el 70% de los intentos.

Informe de julio de 1972 de la Agencia de Inteligencia de la Defensa de EE UU sobre el experimento del 'Nautilus'.La historia del experimento del Nautilus fue en realidad un invento del escritor Jacques Bergier, uno de los autores de El retorno de los brujos (1960), y Messadié, entonces un reportero novato, mordió el anzuelo. Nada más leer el reportaje, tema de portada del número 509 (febrero de 1960) de Science et Vie, los soviéticos pusieron en marcha un programa de investigación parapsicológica y, cuando después los estadounidenses se enteraron, hicieron lo propio a pesar de que sabían que lo de la prueba del Nautilus era un cuento chino. Años más tarde, en 1983, el periodista Martin Ebon contaba esta disparatada historia en su libro Psychic warfare: threat or illusion (La guerra psíquica: amenaza o ilusión) y, más recientemente, han podido ustedes conocerla gracias a la versión cinematográfica de Los hombres que miraban fijamente a las cabras, el libro de Jon Ronson que saca a luz la paranoia paranormal que llegó a invadir al Ejército estadounidense. En un momento de la cinta protagonizada por George Clooney, dos militares mantienen la siguiente conversación:

General Brown: Pero ¿cuándo empezaron los soviéticos a hacer este tipo de investigación?

General de Brigada Dean Hopgood: Bueno, señor, parece que se enteraron de nuestro intento de comunicarnos telepáticamente con uno de nuestros submarinos nucleares, el Nautilus, cuando estaba bajo el casquete polar.

General Brown: ¿Qué intento?

General de Brigada Dean Hopgood: No hubo tal intento. Toda la historia fue un fraude francés, pero los rusos creyeron que la historia sobre la historia del fraude francés era sólo una historia, señor.

General Brown: ¿Así que ellos empezaron con la investigación psi porque creían que nosotros estábamos haciendo investigación psi cuando en realidad no estábamos haciendo investigación psi?

General de Brigada Dean Hopgood: Sí, señor. Pero, ahora que están haciendo investigación psi, vamos a tener que hacer investigación psi, señor. No podemos permitirnos el lujo de que los rusos lideren el campo de la investigación paranormal.

Ya ven: en el origen de la llamada guerra psíquica, en la que EE UU y la Unión Soviética tiraron millones de dólares y rublos, no hay más que una trola, denunciada en documentos como el informe de julio de 1972 de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) de EE UU que reproduzo junto a estas líneas. Pues bien, si usted compra este mes la revista española Enigmas, dirigida por Lorenzo Fernández Bueno, le volverán a vender como auténtica la falsa historia de la telepatía y el primer submarino nuclear. Lo hace el ufólogo Bruno Cardeñosa, quien incluye la inexistente prueba en una selección de “los casos a los que la ciencia no ha dado una respuesta satisfactoria y que desafían, por su falta de lógica, a los investigadores”. “Los aciertos [de la prueba telepática del Nautilus] -para sorpresa de todos- alcanzaron el 70%. No había vuelta de hoja: entre los dos experimentadores que se encontraban a una distancia entre sí de 2.000 kilómetros hubo algún tipo de comunicación que no fue ni verbal ni instrumental… ¿Acaso mental?”, se pregunta Cardeñosa en Enigmas.

No, la respuesta es mucho más simple: es todo mentira de principio a fin, como demuestran los documentos militares y la conversación que, a principios de los años 80, mantuvo Ebon con Messadié, en la cual el periodista francés admitió haber sido engañado por Bergier. Han pasado décadas y se han publicado numerosos libros y artículos desenmascarando el fraude del autor de El retorno de los brujos; pero, al parecer, la noticia no ha llegado todavía a ese universo repleto de alienígenas y magia en el que viven Cardeñosa y los responsables de Enigmas. En 2010, Cardeñosa considera la prueba del Nautilus uno de los más impactantes experimentos parapsicológicos sin resolver y lo incluye como tal en su nuevo libro Enigmas del mundo (2010), y los responsables de la revista presentan el fraudulento episodio como uno de los “experimentos psíquicos que pudieron cambiar la historia”. ¡Así de bien informados suelen estar los periodistas del misterio! ¡Y así de bien informados suelen estar quienes confían en ellos!

Doble página del último número de 'Enigmas' en la que Bruno Cardeñosa se traga, cincuenta años después, la trola de Jacques Bergier.