¿Admitirá hoy Iker Jiménez que la foto de fantasmas que ha vendido durante meses como auténtica es un fraude?

Iker Jiménez y Carmen Porter, en la radio.

En el mundillo de lo paranormal ha tomado forma en los últimos días la idea de que Iker Jiménez desvelará hoy un fraude: que la foto de tres niñas fantasma tomada en un cementerio de un pueblo de Ávila es un trucaje. «Me gustaría que no faltasen a la cita la próxima semana porque el caso que vamos a analizar es sorprendente. Yo diría que pavoroso, incluso. Las imágenes que obtuvo una familia de la provincia de Ávila en un camposanto han sido motivo de quebradero de cabeza para este equipo durante un largo año. Analistas informáticos, fotográficos, miembros de las fuerzas de Seguridad… han intentado desentrañar el misterio de tres misteriosas niñas que aparecen en mitad de la nada junto a unas tumbas. Intentaremos descubrir toda la verdad para ustedes. Ya lo saben: somos Cuarto milenio«, decía Jiménez el pasado domingo al final de su programa en Cuatro.
La imagen en cuestión es la misma que Jiménez ha vendido como auténtica durante meses y que, casualidad de casualidades, colgó de su web en mayo de 2005 en coincidencia con la campaña promocional de su novela Camposanto. Casualidad de casualidades, entonces tituló el presunto estudio de la fotografía espectral «Investigación en camposanto». Varias fuentes han indicado durante los últimos días que el vendedor de misterios dirá hoy a sus telespectadores que todo es un montaje e intentará, al mismo tiempo, quedar como el periodista riguroso que nunca ha sido. Lo adelanta Mauricio-José Schwarz, con detalles de primera mano, y nos lo han asegurado también en sectores próximos al periodista vitoriano en los que desde hace un mes se hablaba de que estaba buscando desesperadamente una airosa salida para su último misterio prefabricado.
El enigma del camposanto se centra en una fotografía tomada por la, en palabras de Jiménez, «respetada familia» García Peña en un cementerio de un pueblo de Ávila. El periodista, según un comunicado de los autores de la foto, sólo la habría hecho pública «después de un año de estudios minuciosos».»La fotografía de las niñas ha causado gran asombro a los profesionales de la informática y la fotografía que la han estudiado. Si bien en un principio todos, por lógica, pensamos en un fraude o en algún tipo de ilusión gráfica, a lo largo de este año los detalles observados en el lugar y el estudio exhaustivo de éstas tomas nos demuestran que estamos a un 99% de posibilidades de admitir que eso efectivamente estaba allí», concluía Iker Jiménez en mayo pasado. Pronto, sin embargo, se alzaron, entre los aficionados a lo paranormal, voces que argumentaban todo lo contrario.
Las niñas fantasma, en una ampliación de la foto vista en 'Cuarto milenio'.Como dijimos aquí mismo en julio, seguramente, los estudios de los que habla el misteriólogo los hicieron expertos de la TIA, porque el análisis de López Vilas, otro posterior de un escéptico y un tercero del creyente en lo paranormal Rafael Cabello Herrero demuestran que la foto presentada por Jiménez como enigmática no lo es y que ha sido descaradamente manipulada informáticamente. Él siguió, no obstante, en sus trece hasta que el divulgador científico y fotógrafo Mauricio-José Schwarz le tiró el tenderete por los suelos hace un mes. Schwarz y Marta Menéndez viajaron al pueblo abulense, visitaron el cementerio y se hicieron fotos para simular la aparición fantasmal. Además, el primero de ellos examinó copias de dos imágenes publicadas como diferentes por Jiménez y llegó a la conclusión de que ambas eran la misma, sólo que en una copia se habían pegado las fantasmas mediante un programa de tratamiento fotográfico. Después de dos días, entre viaje y examen de las fotografías, quedó patente que todo era un montaje y Schwarz lo expuso en su bitácora el 20 de diciembre. A partir de ese momento, Jiménez empezó a buscar escapatoria. Estaba atrapado: él había dado carta de autenticidad a la foto y la había promocionado, supuestamente respaldado por «profesionales de la informática y la fotografía».
El pacto al que, al parecer, han llegado Jiménez y la «respetada familia» García Peña consistiría en culpar a un tercero inventado, el verdadero fotógrafo. Los que el periodista presentó como autores de la fotografía ya no lo serían, aunque eso mantuvieran el 12 de julio en el comunicado que, a raíz de las primeras críticas, emitieron y en el que decían: «Queremos declarar, para zanjar de una vez, esta o futuras polémicas, que las fotos jamás fueron manipuladas; lo que aparece en ellas, sea lo que sea, estaba allí». Los García Peña no pagarían el pato, y el periodista saldría del apuro. Así que lo más posible es que hoy se siga presentando al personal la foto como un sofisticadísimo montaje, aunque no lo es,como repetidamente ha explicado Schwarz. Es la manera de justificar la inoperancia de los expertos del equipo de Milenio 3 y de Cuarto milenio, que habrían necesitado más de un año para llegar a las mismas conclusiones que un fotógrafo en menos de una hora. Un tercero desconocido carga con el mochuelo, y los confesos autores de la fraudulenta foto y el experto en lo paranormal que ha explotado el misterio quedan como los buenos de la película.
¿La solución? En unas horas. Muy posiblemente, irá por dónde ha adelantado Schwarz y he contado en estas líneas. No en vano, Cuatro ya ha anunciado que «esta semana Cuarto Milenio se centra en un caso apasionante surgido a raíz de unas fotos de supuestos fantasmas, obtenidas en un camposanto de la provincia de Ávila». ¿Supuestos fantasmas? ¡Pero si Iker Jiménez tenía hasta hace dos días la certeza de que lo eran y así nos los vendía!