Espectacular exorcismo en Colombia

Claudia Gaviria increpa al brujo, durante su exorcismo. Foto: Luis Robayo/AFP.

Claudia Gaviria, de 28 años; Lilia Rozo, de 52; y Eduardo Moreno, de 55, creían estar poseídos por espíritus malignos. Por eso, el 1 de junio, Hermes Cifuentes, más conocido como el Hermano Cifuentes, les práctico un exorcismo conjunto en La Cumbre, en el departamento colombiano de Valle del Cauca. Cada semana, diez personas se someten al ritual, que se celebra en la casa del brujo; pero también al aire libre con el cuerpo del poseído cubierto de barro, con cruces, huevos, fruta y velas por todos lados. Una expresión de incultura popular que ha inmortalizado el fotógrafo Luis Robayo y que traigo aquí por la espectacularidad de las imágenes. Recuerden que el Diablo y los espíritus sólo poseen a quienes creen en ellos y que, según ha ido avanzando la psiquiatría, las posesiones por entes sobrenaturales se han convertido en expresiones de desórdenes mentales.
Diversos momentos del exorUn momento del exorcismo practicado por el Hermano Cifuentes a tres presuntos poseídos. Foto: Luis Robayo/AFP.cismo practicado por el Hermano Cifuentes a tres presuntos poseídos. Foto: Luis Robayo/AFP. Un momento del exorcismo practicado por el Hermano Cifuentes a tres presuntos poseídos. Foto: Luis Robayo/AFP. Un momento del exorcismo practicado por el Hermano Cifuentes a tres presuntos poseídos. Foto: Luis Robayo/AFP.
Un momento del exorcismo practicado por el Hermano Cifuentes a tres presuntos poseídos. Foto: Luis Robayo/AFP. Un momento del exorcismo practicado por el Hermano Cifuentes a tres presuntos poseídos. Foto: Luis Robayo/AFP. Un momento del exorcismo practicado por el Hermano Cifuentes a tres presuntos poseídos. Foto: Luis Robayo/AFP.

Vendidos dos fantasmas embotellados por 1.462 euros en una subasta en Internet

Fantasmas embotellados a subasta en Internet.Un vecino de Christchurch (Nueva Zelanda) ha pagado 1.462 euros por dos fantasmas embotellados, después de que la casa de subastas Trade Me anulara una serie de pujas fraudulentas hechas en los últimos minutos antes del cierre de la subasta de los espectros con el objetivo de subir el precio. La afortunada vendedora, Avie Woodbury, asegura que los viales contienen el espíritu de un hombre llamado Les Graham, que murió en los años 20 del siglo pasado, y el de «una niña pequeña a la que le gusta mover cosas y cambiarlas de un lado a otro», y que ambos se manifestaban en su casa hasta que acabaron embotellados en julio gracias a las artes de un exorcista. Dice que están en agua porque ésta «amortigua la energía de los espíritus, los pone a dormir. Para revivir el espíritu, me han dicho que hay que verter el agua en un recipiente pequeño y dejar que se evapore en tu casa. Sólo quiero deshacerme de ellos, ya que me asustan. Pero alguien podría quererlos para jugar».
La venta se cerró el lunes con un precio final de 2.583 euros, pero la casa de subastas neozelandesa abrió inmediatamente una investigación no para descartar que se tratara de una estafa y en las botellitas no hubiera espíritu alguno, sino porque durante los últimos ocho minutos el precio había ascendido desde los 950 hasta los 2.583 euros y sospechaba que hubiera sido manipulado mediante pujas falsas. Pocas horas después de anunciar que iba a comprobarse la legitimidad de las últimas ofertas, Trade Me ha determinado que el precio final debe ser 1.462 euros. Durante la subasta, la vendedora siguió el juego a los bromistas y chiflados que visitaban la página donde podían contemplarse los viales -se registraron más de 214.000 páginas vistas- y respondió con desparpajo a quienes se interesaron por su mercancia en serio y en broma.
Como no podía ser menos, ya hay otro espabilado que ha puesto a la venta otro espíritu embotellado. A pesar de que el nuevo cazafantasmas intenta promocionar su producto diciendo que se trata de un espèctro maligno, por ahora no ha colado y la máxima oferta no llega a los 6 euros después de dos días de puja. También tienen, si quieren, un generador de movimiento perpetuo por poco más de 1 euro. La oferta no puede ser más atractiva. Tal como su vendedor indica, se trata de «¡un generador tan real como cualquier fantasma en una botella!», cuyo principio básico es que «produce energía a partir de esencialmente nada, dando al usuario acceso a energía gratis ilimitada (violando, literalmente, la ley de la conservación de la energía)».

Dos fantasmas embotellados alcanzan ya un precio de casi 800 euros en una casa de subastas de Internet

Fantasmas embotellados a subasta en Internet.Un vecino de Christchurch (Nueva Zelanda) ha sacado a subasta en Internet dos fantasmas que un exorcista capturó para él en dos frascos. El individuo sostiene que uno de los espectros es el de un hombre llamado Les Graham, que murió en los años 20 en la casa en la que vive. «El exorcista cree que a este espíritu le gusta darse a conocer y asustar a la gente, aunque no es muy fuerte», explica el vendedor. El otro fantasma se manifestó por primera vez cuando él y su pareja jugaban con una ouija. «Creemos que es una niña pequeña a la que le gusta mover cosas y cambiarlas de un lado a otro. El exorcista dice que es y fuerte y, si le dejamos, lo será más». Como no han vuelto a sufrir molestias en la casa desde el 15 de julio, el hombre piensa que los fantasmas están encerrados en los dos frascos de agua bendita que subasta, porque ésta «amortigua la energía de los espíritus, los hace dormir. Para revivir el espíritu, me han dicho que hay que verter el agua en un recipiente pequeño y dejar que se evapore en tu casa. Sólo quiero deshacerme de ellos, ya que me asustan. Pero alguien podría quererlos para jugar».
Las preguntas de la gente son para morirse de risa. Está quien se enfada porque diga que hay alguien al que pueden interesar los espíritus para jugar y quien sugiere al vendedor que busque a parientes de los fallecidos para que éstos puedan descansar en paz. Él sigue el juego y responde, por ejemplo, que ha buscado a familiares de los espectros y no los ha encontrado. Cuando otro internauta le recrimina que crea posible meter a un fantasma en un frasco, él responde que está documentado históricamente. Supongo que se refiere al cuento de Aladino y la lámpara maravillosa o algo así. Y explica que los frascos están etiquetados para que el comprador no desembotelle accidentalmente a la niña, «que es muy activa». Lo más impresionante es que las pujas se suceden, ya se ofrecen por la pareja de fantasmas cerca de 800 euros, y la subasta no acabará hasta el lunes. Parece increíble que haya gente tan tonta.

Niñas fantasma, mentiras y peritajes inexistentes ‘made in’ Iker Jiménez

Las niñas fantasma del cementerio de Navalperal de Pinares (Ávila) debutaron en Internet en mayo de 2005, en sospechosa coincidencia con la campaña de promoción de Camposanto, primera novela de Iker Jiménez. El periodista publicaba la imagen «después de un año de estudios minuciosos».»La fotografía de las niñas ha causado gran asombro a los profesionales de la informática y la fotografía que la han estudiado. Si bien en un principio todos, por lógica, pensamos en un fraude o en algún tipo de ilusión gráfica, a lo largo de este año los detalles observados en el lugar y el estudio exhaustivo de éstas tomas nos demuestran que estamos a un 99% de posibilidades de admitir que eso efectivamente estaba allí», decía Jiménez hace casi un año. Sin embargo, por esas fechas, nada sabían de la imagen ni los dos peritos que salieron en Cuarto milenio el pasado 22 de enero ni la Guardia Civil, cuyo coronel jefe del Servicio Criminalística, José Antonio García Sánchez-Molero, fue, según Jiménez, «una de las primeras grandes autoridades que tuvieron acceso a estas fotografías».
Para empezar, la carta del coronel García Sánchez-Molero -mostrada en televisión de forma confusa- tiene fecha del 27 de julio de 2005, dos meses después de que Jiménez asegurara que había expertos que llevaban estudiando las imágenes un año. Además, la misiva -como puede comprobarse en la transcripción adjunta- tampoco es la conclusión de un examen pericial, sino una carta de agradecimiento por el envío de un libro y un cederrón, en la que el militar indica a Jiménez que, «en principio, es bastante difícil determinar la autenticidad de una fotografía digital, sobre todo si el supuesto montaje se ha realizado con el necesario cuidado». Y añade: «En cualquier caso realizaremos sobre ellas un primer estudio que nos indique el camino a seguir».
Seis meses más tarde, el pasado 22 de enero, el misteriólogo de Cuatro decía en televisión: «Después de muchos análisis, (los expertos de la Guardia Civil) no han llegado a una determinación concreta. No saben cómo se ha hecho exactamente ese montaje. Tengo que decir también que gran parte de los analistas que han visto las fotografías coinciden también en que, si es un montaje, es un montaje excelente, un montaje en el que se ha trabajado mucho y durante mucho tiempo para dar ese efecto. Pero ¿es o no es (un montaje)?», se preguntaba Jiménez sin dar, claro, el nombre de ningún experto y atribuyendo al instituto armado algo que no había hecho. Además, como ha demostrado Mauricio-José Schwarz, fabricar una foto de fantasmas es algo sencillo con unos mínimos conocimientos.
"Texto de la carta de la Guardia Civil que Jiménez presentó en Cuatro como prueba de un análisis que, en realidad, no existió.
La Guardia Civil no hizo ningún análisis
Tras la emisión de Cuarto milenio, escribí al instituto armado. Me interesé por su implicación real en los hechos y pedí una copia del informe del examen de las fotos. «Se han presentado los hechos como si la Guardia Civil hubiera hecho un análisis de esas fotos, y no es así», me ha explicado recientemente un portavoz la Dirección General del cuerpo, después de consultar con sus colegas del Servicio de Criminalística. «No existe ningún informe ni nada parecido. La Guardia Civil no ha analizado esas fotos. Eso es una tergiversación», ha añadido la misma fuente. Así pues, Jiménez mintió en su programa sobre la participación en el caso de la Guardia Civil, cuyos expertos se limitaron a apuntar lo que dice el coronel García Sánchez-Molero en la carta: que siempre es posible falsificar una fotografía digital.
La foto original del cementerio sin fantasmas y la foto recortada, oscurecida y con los fantasmas pegados. Recuadrado en rojo, el lugar donde 'están' las fantasmas.
El periodista esotérico ocultó, además, información clave a los dos peritos que aparecieron en su programa de televisión el 22 de enero. Javier Pagès ni Eugenio Picón no supieron de los hechos de Navalperal de Pinares hasta que a principios de enero se pusieron en contacto con ellos desde Cuarto milenio, según han declarado ambos a Schwarz y a mí, que hemos trabajado juntos en este caso y compartido todos los datos. Los expertos no tuvieron acceso tampoco a toda la información. Sólo recibieron de Jiménez la foto en la que se ve a las niñas fantasma. Hasta que Schwarz y yo no se la enviamos, no conocían la otra imagen del cementerio sin fantasmas, cuya información interna prueba el fraude.
Comparativa de el 'carné de identidad' de las dos imágenes, que demuestra que en relaidad se trata de una.Los datos EXIF -como se denomina esa información técnica- demuestran que las dos fotos fueron tomadas a las 4 horas, 14 minutos y 2 segundos del 29 de agosto de 2004. La cámara Sony DSC P92, que fue la que utilizaron los protagonistas, no puede, sin embargo, sacar dos instantáneas en un mismo segundo. Además, las dos fotos fueron manipuladas posteriormente con el programa Adobe Photoshop CS. Todo esto lo demostró Schwarz -que hoy también publica sus conclusiones sobre esta escandalosa historia– el 20 de diciembre del año pasado a partir de copias digitales de las imágenes que llegaron a su poder y de las que Pagès y Picón sólo conocieron la que no tiene fantasmas cuando se la mandamos nosotros. ¿Por qué Jiménez escamoteó información a los peritos? Porque, si hubieran comparado la información EXIF de las dos fotos se habrían dado cuenta de que todo era un fraude, de que alguien había ampliado la instantánea el cementerio de Navalperal sin fantasmas y pegado a las niñas en ella. Sin esa información, todo lo que podían decir los peritos es lo que dijeron, que la fotografía fantasmal había sido manipulada con un programa de retoque fotográfico y, por tanto, no podía descartarse el fotomontaje.
Sin originales que examinar
Los dos expertos que aparecieron en Cuarto milenio pidieron desde el primer momento a Jiménez que les enviara los archivos originales, las fotos grabadas en la tarjeta de memoria de la cámara a partir de las que se habían obtenido las manipuladas con el Adobe Photoshop CS. «Yo reclamé al programa las fotografías originales, tal como salieron de la cámara, y parece ser que no las tenían, que no existen», dijo Pagès días después de la emisión del programa. Al no conocer la foto del cementerio sin fantasmas y no tener acceso a los archivos digitales originales, los peritos no podían pronunciarse sobre la autenticidad de las instantáneas. Cuando Pagès fue informado por nosotros de la existencia de la foto sin niñas y accedió a la información EXIF, concluyó que todo parecía indicar que la imagen con los fantasmas era un recorte de la foto sin ellos en la que se habían pegado las niñas. Él ya había plasmado ya antes sus dudas en su bitácora y no le sorprendió ni la existencia de la foto sin espectros ni el reciente anuncio, en la web del periodista esotérico, del hallazgo de la imagen original de la que se habían recortado las niñas para pegarlas en el cementerio abulense.
Iker Jiménez aseguró, en Cuarto milenio el 22 de enero, que había puesto en su web las fotos «a disposición de todo el mundo para que pudieran analizarlas. Nuestra opción era clara: absoluta presencia de luz y taquígrafos para saber qué era eso». Mentira. Una cosa es lo que anunció en Internet -y repitióen la tele- y otra lo que en realidad ha hecho. Porque el reportero paranormal de Cuatro no ha enviado las fotos de las niñas fantasma a todos los que se las han pedido, además de inventarse un análisis de la Guardia Civil y ocultar información a dos peritos. Nunca creí que fuera a mandar copias de las fotos a cualquiera y por eso no me tomé en serio hace unos meses su oferta en Internet. Sin embargo, cuando repitió el ofrecimiento en el canal de televisión de Sogecable, decidí pedirle por correo electrónico los archivos digitales de dos imágenes: la del cementerio sin fantamas y la del camposanto con ellos.
Le pedí los originales el pasado 29 de enero, en un mensaje que le volví a mandar el 3 de febrero. En ambos casos, advertí a Jiménez de que tenía ya los archivos digitales de las imágenes mostradas por él en la tele y en Internet -los mismos sobre los que había trabajado su equipo-, pero que prefería disponer de los originales tal como salieron de la cámara. «Mi intención es someter esas dos imágenes a diversos análisis por especialistas y dispongo ya de dos ficheros que corresponderían a esas fotos. Sin embargo, para no hacer perder el tiempo a los peritos ni que luego haya quien diga que no son las mismas fotos, me interesaría contar con archivos procedentes de ti», le expliqué en un mensaje que acababa diciendo: «Imagínate que los expertos consultados por los malvados escépticos, descartan el fraude, ¿no sería todo un aval para este misterio? Naturalmente, si consigo algún peritaje, daré a conocer los resultados del mismo sean cuales sean». Jiménez ha dado la callada por respuesta a esta petición, como hizo antes con la cursada por Schwarz en diciembre.
La oportuna ‘aparición’ de las niñas
El pasado sábado, Jiménez anunció en su web el hallazgo de la foto de la que se habrían recortado las niñas y que no habían contado nunca con los originales porque la cámara y la tarjeta original se habían averiado. ¿Por qué el director de Cuarto milenio ha tardado casi un año en contarnos que las fotos originales no existen? A mí, me suena a la típica justificación para encubrir un fraude. Además, no es casual que Jiménez revele ahora la existencia de la foto antigua de la que se recortaron las niñas. Estudiosos honrados de lo paranormal buscan desde hace meses esa imagen en Internet y en libros, y hace nueve días Lois López Vilas publicó un anuncio al respecto en El Ojo Crítico, un fanzine publicado por el misteriólogo gallego Manuel Carballal, que tiene de escéptico lo mismo que Jiménez, pero con el que no puede ni verse. ¿No es mucha casualidad que Jiménez haya dado con esa foto un par de días después de ese anuncio? Para mí, sí. Tras la sistemática manipulación y ocultación de información por parte de los equipos de Milenio 3 y Cuarto Milenio -los programas que dirige y presenta en la Cadena SER y Cuatro, respectivamente-, resulta difícil de creer que estemos ante una simple coincidencia.
La presunta foto original de las niñas fantasma, según Iker Jiménez, y las pequeñas oscurecidas, recortadas, bajadas de resolución y pegadas en el cementerio de Navalperal de Pinares.Jiménez sostiene en la actualidad que la foto de las niñas fantasma de Navalperal es lo que ya concluyeron hace meses en sus análisis López Vilas, Schwarz, Macías Pajas, Gerardo García-Trío y Rafael Cabello: un fraude. Da así la razón a quienes desde el principio sospecharon de la autenticidad de la foto. Y eso que él hace un año decía: «El estudio exhaustivo de éstas tomas nos demuestran que estamos a un 99% de posibilidades de admitir que eso efectivamente estaba allí». ¿Dónde está ese «estudio exhaustivo»?, ¿cómo justifica el haberse inventado un análisis de la Guardia Civil que nunca existió?, ¿pensó en serio alguna vez que nadie iba a darse cuenta de que había escamoteado información vital a Pagès y Picón? ¿desde cuándo tiene en su poder la foto antigua de las niñas?, ¿quién pegó a las pequeñas en la instantánea del cementerio de Navalperal de Pinares?, ¿ha visto y examinado alguien la cámara averiada o tenemos que seguir creyendo en su poco fiable palabra?
Éstas son algunas de las preguntas que quedan todavía por responder de lo que se vendió hasta hace unos días como un gran enigma y que, en realidad, se sustentaba en una chapucera -en el mejor de los casos- investigación, en la ocultación a los expertos de información que demostraba el engaño, en la mentira y en la tergiversación. Todo, con el único objetivo de que los ingenuos pasen por caja, como ha hecho nuestro protagonista en el caso de la leyenda de Ochate y la de las caras cambiantes de Bélmez. ¡Es el negocio de lo paranormal y una nueva muesca en el extenso historial de Iker Jiménez como vendedor de falsos misterios!

Iker Jiménez no rectificó: las no-fantasmas siguen ahí

Iker Jiménez no reconoció ayer en Cuarto milenio que la foto de tres niñas fantasma en el cementerio de Navalperal de Pinares (Ávila) es un descararado fraude, como han demostrado Mauricio-José Schwarz y otros sin tener que recurrir a costosos y sofisticados análisis informáticos. Por el contrario, el periodista, respaldado en el plató por Isabel García Peña -una de las propietarias de la imagen-, engrandeció aún mas el inexistente misterio con los adjetivos de rigor, con la presencia de un par de peritos que dejaron claro que la fotografía sí había sido manipulada y con una carta de la Guardia Civil que no dice nada, aunque Jiménez la venda como prueba de sus tesis. No ha habido, al parecer, ni admisión del engaño ni pacto, como nos habían contado y adelantamos aquí ayer; pero tampoco se ha presentado ninguna prueba de nada. Al revés. La última entrega de Cuarto milenio enreda aún más la historia y pone nuevas fichas sobre el tablero de este montaje paranormal. En Magonia, vamos a hacer lo posible por presentar toda la verdad, la que nos han escamoteado en Cuatro. Permanezcan atentos, que esto no ha hecho nada más que empezar.