Horóscopo

El diplomático español encargado de las relaciones científicas se jacta de ser aries. ¿Cree en la astrología?

Cabecera de la entrevista a Roberto Varela en 'La Voz de Galicia'.“Los aries nunca miramos atrás”, ha dicho a La Voz de Galicia el diplomático y político Roberto Varela. Puede que se lo crea o puede que sea un latiguillo sin más, ya que cierra así la respuesta a una pregunta sobre si se arrepiente de algo. En cualquier caso, la frase resulta desafortunada porque Varela es el actual director general de Relaciones Culturales y Científicas de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), organismo dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores.

La astrología es una vieja superstición en la que todavía cree mucha gente. En su expresión más infantil, el horóscopo, confía un 14,7% de los españoles, según la Octava encuesta de percepción social de la ciencia y la tecnología en España, realizada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt). Es decir, en 2017 unos 6,8 millones de españoles tienen fe en los pronósticos diarios basados en el signo del Zodiaco. Y hay más que reniegan del horóscopo, pero creen que la posición de los astros influye en nuestras vidas.

Ningún cargo público, y menos todavía el diplomático encargado de las relaciones científicas, debería otorgar públicamente verosimilitud alguna a la astrología ni a otra pseudociencia. Es irresponsable, como mínimo, y hace un flaco favor a insituciones como la Fecyt, que luchan por arrinconar la charlatanería. Si Varela quería hacer una gracieta, también podía haber dicho al periodista: “Los aries nunca miramos atrás, ni creemos en la astrología”. Si no quería hacer un chiste, no es la persona apropiada para el cargo que ocupa, como no lo eran en su día Leire Pajín, con sus pulseras Power Balance, y Ana Mato, con su apoyo a las pseudoterapias, para ser ministras de Sanidad.

El diario ‘Perú.21’ elimina el horóscopo de sus páginas

Así anunció 'Perú.21' la eliminación del horóscopo.Perú.21, uno de los periódicos más importantes de Perú, entró en 2017 sin horóscopo. “Así como no entrevistamos a videntes ni damos espacio a chamanes, hemos decidido comenzar este nuevo año con la necesaria decisión de eliminar todo rastro de esoterismo del diario”, se anunciaba en el Blog de la Redacción. Mientras otros medios publicaban los típicos vaticinios de charlatanes para el nuevo año, el diario limeño daba la espalda a la superstición. Una buena noticia de la que me enteré gracias al periodista Robert Basic.

“En pleno siglo XXI, sabemos que la astrología es una creencia que jamás revelará los misterios del Universo como lo hace la precisa y científica astronomía”, decía la nota de la redacción que anunciaba la medida. Y añadía que el horóscopo no es sólo algo “anacrónico”, sino que además su publicación contraviene los principios éticos del diario y su “compromiso con la veracidad”. Algo que debería ser evidente para todo periodista, pero, al parecer, no lo es. “Tras una amplia reflexión, Perú.21 empieza el 2017 sin el horóscopo y nos sentimos contentos de anunciarlo pues sabemos que nuestra audiencia también nos solicita, y reclama, cada vez más rigor, cada vez más periodismo”, concluye el texto.

Ahora que tanto se critica, con razón, la propensión a la mentira y la tergiversación por parte de algunos políticos -particularmente por Donald Trump y los promotores del Brexit-, estaría bien que los medios de comunicación serios dejaran para siempre de dar cancha a la astrología, los denominados misterios paranormales y la anticiencia, porque al hacerlo fomentan la superstición, la ignorancia, la incultura y la mentira, y traicionan el principio básico del periodismo, contar la verdad.

‘El archivo del misterio’: el horóscopo

Ha sido un día duro, pero al final ha merecido la pena. Ya me lo había avisado el horóscopo: “No te dejes agobiar por asuntos que parecen complicados, verás que se resolverán favorablemente. Tendrás oportunidad de solucionar los problemas con quien se alejó de ti”. Supongo que uno de cada doce de ustedes se habrá visto en las mismas. ¿Ridícula suposición? Pues, claro. Según la astrología,  de la que he hablado en la octava entrega de El archivo del misterio de Órbita Laika (La 2), la posición de los astros cuando nacemos condiciona nuestra vida y los seres humanos nos dividimos en doce tipos de personas, correspondientes a los doce signos del Zodiaco. Aún así, hay gente inteligente que cree en el horóscopo y, con frecuencia, hay quien le pregunta a uno el signo zodiacal como si revelara algo de nuestra personalidad. Yo suelo responder que soy (adivínelo) y que los (adivínelo) no creemos en la astrología.

El psicólogo estadounidense Bertram Forer hizo en 1948 un test de personalidad a sus alumnos y luego, a partir de los resultados, entregó a cada uno una descripción de su carácter y le pidió que puntuara su grado de identificación con el texto de 0 (nada) a 5 (total). De 39 universitarios, 25 concedieron al perfil psicológico un 4 y 13, un 5. La nota más baja fue un 3. Pero Forer se la había dado con queso. Todas las descripciones eran la misma, una que había redatado a partir de frases tomadas de un libro de astrología. El experimento se ha repetido desde entonces en numerosas ocasiones, y se llama efecto Forer a la tendencia que tenemos los humanos a identificarnos con una descripción tan general en la que encajaría cualquiera si nos dicen que el análisis ha sido personalizado.

Carta astral individual.Le propongo un experimento para esa comida familiar o de amigos en la que siempre hay alguien que cree en el horóscopo. Meta la astrología en la conversación en un momento dado y deje que la gente hable con total libertad. Después de un rato, anuncie que como regalo para los presentes ha encargado a un astrólogo un horóscopo individualizado de cada uno de ellos y entregue a cada comensal su carta astral metida en un sobre con su nombre. El texto, basado en el original de Forer con un par de añadidos astrales, puede descargarlo pinchando aquí. El archivo incluye dos versiones que sólo se diferencian en el género de algunas palabras, así que elija la variante que corresponda al sexo de cada comensal. Pida a cada participante que lea su horóscopo privadamente y puntúe su precisión. Se sorprenderá con las altas notas. Pero lo mejor llegará al final, cuando le pida a uno que lea la primera fase de su carta astral, a otro la segunda, a otro la tercera… No se desespere si,a pesar de todo, los creyentes en el horóscopo de la reunión siguen en sus trece. Como decía el filósofo Paul Kurtz, padre del movimiento escéptico y del humanismo moderno, “la astrología es la religión más popular del mundo”, y un cerebro en el que manda la fe suele resistirse a la evidencia científica que la contradice.

Por cierto, mi horóscopo no me avisó ayer de nada. La predicción que encabeza estas líneas la elegí al azar en internet y no corrresponde a mi signo del Zodiaco. O sí.

‘Objeciones a la astrología’: 40 años de un manifiesto

186 científicos -18 de ellos, premios Nobel- firmaron el 3 de septiembre de 1975 un manifiesto contra la astrología, por iniciativa del astrónomo Bart J. Book, el divulgador científico Lawrence E. Jerome y el filósofo Paul Kurtz. Les sorprendía el éxito, en una época con la cultura y la educación más accesibles que nunca, de una creencia basada “en la magia y la superstición” y les preocupaba la “acrítica difusión” de contenidos astrológicos en los medios de comunicación serios, algo que, a su juicio, sólo podía “contribuir al crecimiento del irracionalismo y el oscurantismo”.

El manifiesto decía:

Objeciones a la astrología

Científicos de diversos campos estamos preocupados por la creciente aceptación de la astrología en muchas partes del mundo. Los abajo firmantes -astrónomos, astrofísicos y científicos de otras áreas- queremos advertir al público contra la aceptación incondicional de las predicciones y consejos dados privada y públicamente por los astrólogos. Aquéllos que quieran creer en la astrología deberían saber que sus principios carecen de fundamento científico.

En la Antigüedad las personas creían en las predicciones y consejos de los astrólogos porque la astrología formaba parte de su visión mágica del mundo. Veían los objetos celestes como moradas y presagios de los dioses y, por tanto, íntimamente conectados con los sucesos que ocurrían en la Tierra; no tenían idea de las grandes distancias que nos separan de los planetas y las estrellas. Ahora que esas distancias pueden ser y han sido calculadas, podemos ver lo infinitamente pequeñas que son los efectos gravitacionales y de cualquier otro tipo producidos por los lejanos planetas y las aún más distantes estrellas. Es simplemente un error imaginar que las fuerzas ejercidas por las estrellas y los planetas en el momento del nacimiento pueden de alguna forma condicionar nuestro futuro. Tampoco es cierto que la posición de los cuerpos celestes distantes haga que ciertos días o periodos de tiempo sean más favorables para emprender algún tipo de acción o que el signo bajo el cual uno ha nacido determine su compatibilidad o incompatibilidad con otras personas.

¿Por qué cree la gente en la astrología? En esta época de incertidumbre, muchos anhelan la comodidad de tener una guía en la toma de decisiones. Les gusta creer en un destino predeterminado por fuerzas astrales más allá de cualquier control. Sin embargo, somos nosotros los que debemos enfrentarnos al mundo y darnos cuenta de que nuestro futuro depende de nosotros, y no de las estrellas.

Imaginábamos que, en una época con amplia difusión de la cultura y educación, que sería innecesario desenmascarar creencias basadas en la magia y la superstición. Sin embargo, la aceptación de la astrología empapa la sociedad actual. Estamos especialmente preocupados por la continuada y acrítica difusión de cartas astrales, predicciones y horóscopos en los medios audiovisuales y en reputados periódicos, revistas y editoriales. Esto sólo puede contribuir al crecimiento del irracionalismo y el oscurantismo. Creemos que ha llegado el momento de desafiar directamente, y con fuerza, las afirmaciones pretenciosas de los charlatanes astrológicos.

Es evidente que quienes siguen teniendo fe en la astrología lo hacen a pesar de que no existe una base científica comprobada por sus creencias, y sí una fuerte evidencia de lo contrario.

El libro 'Objections to astrology', de Bart J. Bok y Lawrence E. Jerome.Aunque inicialmente fue firmado por 186 científicos, al final se sumaron 192, incluidos 19 premios Nobel. Hubo ausencias notables, como la de Carl Sagan, quien dos décadas después explicaba en su libro El mundo y los demonios (1995) por qué no había suscrito el texto: “Después de lidiar con las palabras, al final fui incapaz de firmar… no porque pensara que la astrología tenía algún tipo de validez, sino porque me pareció (y todavía me lo parece) que el tono de la declaración era autoritario. Criticaba la astrología porque sus orígenes estaban envueltos en la superstición. Pero eso también ocurre con la religión, la química, la medicina y la astronomía, por mencionar sólo cuatro temas. Lo importante no es el origen vacilante y rudimentario del conocimiento de la astrología, sino su validez presente”. El astrofísico y divulgador añadía que tampoco le convencía que el manifiesto aludiera a que “no se nos ocurre ningún mecanismo mediante el cual pueda funcionar la astrología” porque, por sí solas, “las objeciones a la pseudociencia basadas en un mecanismo del que no disponemos pueden ser erróneas [citaba el caso de la deriva continental]… aunque, si las opiniones violan leyes de física bien establecidas, las objeciones tienen un gran peso”. Y aseguraba que  “habría firmado encantado una declaración que describiera y refutara los dogmas principales de la fe en la astrología. Una declaración así habría sido mucho más persuasiva que la que realmente se publicó y circuló”.

Con los años, las cosas no fueron a mejor en lo que se refiere a la atención recibida por la astrología en los medios y, el 28 de noviembre de 1984, el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP) -actual Comité para la Investigación Escéptica (CSI)– mandó una carta a 1.500 diarios estadounidenses y canadientes pidiéndoles que incluyeran junto al horóscopo esta advertencia: “La siguientes predicciones astrológicas deben leerse sólo como entretenimiento. Estas predicciones no tienen ninguna base científica”. La misiva iba acompañada de un artículo de cuatro páginas de Kurtz, entonces presidente del CSICOP, y del astrónomo Andrew Fraknoi, director ejecutivo de la Sociedad Astronómica del Pacífico, titulado “Scientific tests of astrology do not support its claims” (Los estudios científicos de la astrología no apoyan sus afirmaciones). Hacían un resumen de los trabajos que habían demostrado que las atrología no funciona, que es un fraude. En 2001, Kurtz presentaba en su libro Skepticism and humanism: the new paradigm (Escepticismo y humanismo: el nuevo paradigma) una lista de sesenta periódicos de Canadá y Estados Unidos que publicaban el aviso. Sí, sólo sesenta, ha leído bien.

En 1990, los astrofísicos Miguel Ángel Sabadell y Javier Armentia promovieron la versión española del manifiesto contra la astrología de 1975, con la inclusión de la petición del aviso en los periódicos y revistas sobre la validez del horóscopo únicamente como entretenimiento. Consiguieron las firmas de 250 astrónomos, pero no me consta que algún medio incorporara la advertencia lúdica junto al horóscopo.