Ciencia, superstición, incultura

Deepak Chopra, un charlatán desenmascarado por la edad

Portada de un libro de 1995 de Deepak Chopra, y él en la actualidad.

Hay veces que una imagen vale más que millones de palabras, como ésta que me ha llegado a través de Vicente Prieto, presidente del Círculo Escéptico: un joven Deepak Chopra, gurú de la Nueva Era, en la portada de su libro Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo. La alternativa cuántica al envejecimiento (1995) y en la actualidad. Veintiún años después parece que el tiempo ha pasado para Chopra como para el resto de los mortales, ¿no? Como ha escrito Prieto en Twitter, aquí tienen una “definición gráfica de charlatán desenmascarado“.

Los fantasmas invaden la Universidad de Córdoba

Cartel de la conferencia sobre fantasmas de José Manuel Morales en la Universidad de Córdoba.Los espectros invadirán mañana las aulas y los pasillos de la Universidad de Córdoba (UCO) gracias a la charla Apariciones poltergeist y fantasmas de niños, del misteriodista José Manuel Morales en la Facultad de Derecho. El ponente es colaborador de Cuarto milenio y de las revistas Año Cero, Enigmas y Más Allá de la Ciencia, además de autor de los libros Guía secreta de casas encantadas de Córdoba (2015) y Enigmas y misterios de Córdoba. Un currículo que le sitúa claramente entre los impulsores de la superstición y la pseudociencia y, por supuesto, al margen de todo conocimiento científico y cultural, en las antípodas de lo que representa la universidad. Sin embargo, la UCO cede sus locales a la difusión de sus ideas y contribuye así a su legitimación social. He llamado dos veces a la Facultad de Derecho pidiendo explicaciones y se han desentendido, diciéndome que el acto lo organiza el Consejo de Estudiantes de Derecho, Ciencias Económicas y Empresariales (también figura como organizador UCO Campus). Una manera como otra cualquiera de escurrir el bulto por parte de una universidad pública, una entidad que nunca debería servir de foro para la difusión del pensamiento mágico.

¿Una mujer se esfuma en un aeropuerto? Va ser que no

Este vídeo ha sido una de las sensaciones de las redes sociales en los últimos días. Durante una entrevista en directo en la zona de recogida de equipajes del aeropuerto de Copenhague para el programa SportsCenter de la cadena danesa Tv 2, parece esfumarse ante la cámara una mujer rubia que se encuentra en segundo plano delante de un banco. No hay truco. El vídeo no está manipulado. La mujer cambia unas palabras con otra, morena, gira la cabeza hacia su interlocutora y… desaparece. Ya ha habido quien lo ha vendido como fenómeno paranormal sin reparar -¿para qué?- en que nadie de los que están en el lugar parece sorprendido. La explicación es muy sencilla: la mujer rubia se va siguiendo a su conocida, que sale de la escena por el ángulo inferior izquierdo tapando a la protagonista. Sólo hace falta pararse a pensar un poco. Muy, muy poco. Es algo siempre recomendable: si nos paráramos a pensar más, no nos engañarían tan fácilmente todo tipo de charlatanes.

Los españoles consideran la homeopatía y la acupuntura más científicas que la historia y la economía

“La homeopatía y la acupuntura son percibidas (por los españoles) como más científicas que la historia y la economía”, advierten María Fernández-Mellizo y Marta Romero, socióloga y politóloga de la Universidad Complutense de Madrid, respectivamente, en el estudio Percepción social de la ciencia y la tecnología en España, hecho público ayer por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt). Basado en los datos de la Séptima encuesta de percepción social de la ciencia y la tecnología en España 2014, según los cuales más de la mitad de los españoles (50,4%) cree que la homeopatía tiene algo o mucho de ciencia, y casi la mitad (49,2%) piensa lo mismo de la acupuntura, el nuevo trabajo confirma que esas dos prácticas son las pseudociencias que más confunden a los ciudadanos.

Percepción como científicas de una serie de disciplinas. / Fecyt

Las autoras creen que la percepción de la homeopatía y la acupuntura como disciplinas científicas por parte de los españoles “no tiene por qué atribuirse a un bajo nivel de conocimiento en la población, sino al estatus y valoración social de los que gozan las diferentes disciplinas. Al aparecer la homeopatía y la acupuntura como medicinas alternativas, y teniendo en cuenta que la medicina es la disciplina percibida como más científica, es comprensible que una considerable parte de la población opine que son muy o bastante científicas (y que esta opinión sea compartida por casi el 30% de los encuestados con estudios universitarios)”. En el resumen final del estudio, una obra firmada por una veintena de expertos, se indica que a la hora de percibir como científica una disciplina no hay apenas variaciones por sexo y edad, “lo único destacable es la menor consideración como científica de la acupuntura por parte de las personas de 15 a 24 años, algo menos aún por los hombres, y la mayor consideración como científicas de la homeopatía y de los horóscopos por parte de las mujeres mayores de 64 años”.

¿Cómo es posible que los españoles vean la homeopatía y la acupuntura como disciplinas más científicas que la historia y la economía? Las investigadoras dicen que “hay que tener en cuenta el efecto del márquetin y la consideración de éstas como medicinas alternativas (atribuyéndose, por ende, el calificativo de científico al considerarlas medicinas). Desde este planteamiento no es de extrañar que, entre las personas con mayor nivel de formación (estudios universitarios), haya un amplio porcentaje que considere que la acupuntura (28,1%) y la homeopatía (27,3%) son muy o bastante científicas. Una percepción que, por otra parte, no tienen las personas con mayor nivel formativo sobre los horóscopos, ya que no llegan al 4% los que consideran que estos son bastante o muy científicos”.

En el caso de la economía, Fernández-Mellizo y Romero creen que su menor rigor que la homeopatía y la acupuntura de cara el público “puede estar relacionado con la pérdida de prestigio que ha sufrido en los últimos años la economía como ciencia social y los economistas como profesionales, al calor de la crisis económica y del debate sobre los fallos de las previsiones económicas. En esta línea, encontramos que en 2004 los españoles consideraban que la economía era más científica de lo que lo hacen ahora”. Es una explicación plausible. Respecto a la historia, no apuntan nada. Personalmente, no descartaría que, como nos encontramos ante una de las denominadas disciplinas de letras, se vea perjudicada por no asociarse popularmente con batas blancas y laboratorios.

Una ventaja añadida para la homeopatía y la acupuntura sería también la complicidad de los colegios profesionales de medicina, farmacia y enfermería, además del apoyo de algunas universidades, lo que les otorga a ojos del ciudadano un rigor del que experimentalmente carecen. Las organizaciones profesionales de médicos, farmacéuticos y enfermeros confunden a los ciudadanos con su compadreo con las llamadas medicinas alternativas y están haciendo un lado favor a la salud pública porque la fe en las pseudoterapias puede pagarse con la vida.

‘El archivo del misterio': los zahorís

Miles de personas han muerto en los últimos años en Irak y otros países en guerra, declarada o soterrada, por la confianza de militares y servicios policiales en detectores de explosivos, armas y drogas basados en los principios del zahorismo. ¿Pero qué es el zahorismo? Un zahorí es alguien que dice tener el don de localizar en el subsuelo agua y otras sustancias y, a veces, de diagnosticar enfermedades y encontrar personas desaparecidas gracias a una energía que únicamente él capta. Se les conoce también como rabdomantes, radiestesistas y geobiólogos, denominación esta última con la que intentan rodearse de un halo científico quienes se oponen a las ondas de radiofrecuencia o hacen negocio con el feng shui. Tradicionalmente, los zahorís han solido llevar en las manos péndulos, varillas metálicas o ramas de madera con forma de Y, cuyo movimiento indicaría la presencia de lo que buscan.

Los primeros experimentos científicos sobre el zahorismo se remontan a ginales del siglo XIX y, a pesar del tiempo transcurrido, ningún practicante de esta ténica ha sido jamás capaz de demostrar que hace lo que dice que hace. Pruebas sencillas, en las que se han puesto delante de ellos recipientes con agua u otras sustancias y se les ha pedido que identifiquen los contenidos con su arte, han dejado claro que los zahorís son incapaces de detectar nada. El artilugio que llevan en sus manos se mueve  por un fenómeno psicológico que hace que nuestras creencias y expectativas se reflejen en movimientos musculares inconscientes. El médico y zoólogo inglés William Benjamin Carpenter (1813-1885) bautizó ese fenómeno como efecto ideomotor en 1852, aunque se conocía desde décadas antes, y está en el origen de otros aparentes prodigios como las mesas giratorias, la comunicación facilitada y la güija. Aún así, los zahorís -de quienes he hablado en la novena entrega de El archivo del misterio de Órbita Laika (La 2)- encuentran agua con frecuencia, pero eso no debería sorprendernos.

“Hay agua bajo la superficie de la Tierra prácticamente en todos los sitios. Esto explica por qué muchos zahorís parecen tener éxito”, indica el Servicio Geológico de Estados Unidos. En contra de lo que mucha gente cree, la mayoría del agua subterránea no se encuentra en forma de pequeños o grandes cursos o depósitos, sino embebida entre las rocas. Por eso, si usted contrata a un rabdomante para que le diga dónde excavar un pozo en una finca, acabará encontrándola, pero puede que tenga que profundizar más que si hubiera confiado en un geólogo. Además de perder dinero, creer en el zahorismo puede tener consecuencias terribles.

El peligro de la magia

El fraudulento detector de bombas ADE 651, fabricado y comercializado por el millonario británico James McCormick.En mayo de 2013, el millonario británico James McCormick, fabricante y vendedor de detectores de bombas basados en el zahorismo que se habían utilizado en Irak, fue condenado a 10 años de cárcel por un tribunal británico que le consideró culpable de fraude por la venta de los aparatos, cuyo precio oscilaba entre 11.000 y 40.000 euros la unidad. Sus equipos, dijo el juez, “han creado (en Irak) una fasa sensación de seguridad” y han provocado indirectamente numerosos muertos y heridos. “El dispositivo era inútil, el beneficio indignante y su culpabilidad como estafador tiene que ser considerada de primer orden”, sentenció el magistrado.

Los equipos de McCormick -uno de ellos, el ADE 651, pueden verlo junto a estas líneas- consistían en una carcasa de plástico vacía con una varilla metálica y sin ningún tipo de fuente de energía. Funcionan “según los mismos principios que la güija”, ironizaba en 2009 en The New York Times el teniente coronel retirado Hal Bidlack, de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Sin embargo, en noviembre de 2009, el responsable iraquí para el control de explosivos, general Jehad al-Jabiri, decía que no le importaban  las pruebas científicas  y que prefería recurrir al ADE 651 que a perros adiestrados porque las inspecciones eran más rápidas. El resultado de tanta rapidez  fue cientos de explosiones y de muertes que podían haberse evitado.

Hoy en día, dispositivos similares a los de McCormick se siguen usando en países como México y Egipto para detectar drogas, explosivos y armas, con el éxito previsible. ¿Mi sospecha? Que hay funcionarios corruptos entre quienes deciden la compra de estas varillas de zahorí disfrazadas de alta tecnología.