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Ciencia, superstición, incultura

Un zahorí en el Colegio de Enfermería de Vizcaya

Anuncio de la conferencia del zahorí Aitor López en la sede del Colegio de Enfemería de Vizcaya.El zahorí Aitor López hablará de Geobiología como medicina del hábitat el martes en el Colegio de Enfermería de Vizcaya (c/ Rodríguez Arias, 6; 48008 Bilbao). “La geobiología -explica el conferenciante en la convocatoria del acto, que es sólo para asociados- es la disciplina que estudia la interacción entre un lugar y un ser vivo, sea una persona, un animal o una planta. Se analizan las corrientes de agua subterránea, las fallas geológicas, los cruces de líneas Hartmann etc., así como la contaminación electromagnética, y sus posibles efectos sobre el bienestar y la salud. También se abordan detalles como el color de las paredes, la forma de las estancias y objetos de la casa… La herramienta principal de detección de alteraciones o geopatías es la radiestesia o sensibilidad corporal, así como los aparatos eléctricos para la medición electromagnética”.  El anuncio incluye una foto de los útiles que usa López en su trabajo: varillas metálicas de rabdomante.

Un zahorí es alguien que asegura tener el don de localizar en el subsuelo desde agua hasta metales preciosos y, a veces, de diagnosticar enfermedades, así como de detectar variaciones en una energía que únicamente él capta. También se les conoce como rabdomantes, radiestesistas y geobiólogos, denominación esta última con la que intentan rodearse de un halo científico. Sus útiles pueden ser palos con forma de Y, varillas metálicas o pendulos cuyo movimiento indicaría la presencia de lo que buscan. Ningún zahorí ha demostrado nunca en condiciones controladas hacer lo que dice hacer desde que, en la segunda mitad del siglo XVIII, se empezó a someter a prueba a los practicantes de esta arte ardivinatoria. Estamos ante un fenómeno tan digno de crédito como la güija, que ha costado muchísimas de vidas en Irak, donde militares y policías han utilizado durante años varillas de zahorí, disfrazadas de alta tecnología, para detectar bombas con el resultado previsible: decenas de explosiones que podían haberse evitado con el uso de perros adiestrados en los controles de seguridad. Las varillas de zahorí funcionan por el mismo principio que la güija, el llamado efecto ideomotor, que hace que nuestras creencias y expectativas se reflejen en movimientos musculares inconscientes y da lugar a otros fenómenos prodigiosos.

Un zahorí, en una ilustración del libro 'Histoire critique des pratiques superstitieuses', de Pierre Le Brun.“La práctica continuada de la radiestesia (sensibilidad del cuerpo) para testar casas y negocios, el estudio de ciencias como la geobiología y el arte del feng shui, y la intensa y dilatada experiencia profesional han ampliado mi bagaje a la hora de tratar situaciones muy diversas y ofrecer soluciones efectivas. Desde hace un tiempo a esta parte, además, utilizo la Kabbalah terapéutica, para profundizar en mi labor de armonización y de creación de bienestar, pues conecto con mecanismos internos que rige nuestra alma”, explica en su web López, quien se presenta como geobiólogo armonizador y cabalista. Por supuesto, como cualquier otro adivino -desde el tarotista televisivo nocturno hasta el grafólogo que selecciona personal para empresarios ignorantes-, este zahorí vizcaíno tampoco ha demostrado nunca sus poderes y todo lo que dice carece de sentido, como cuando habla de las líneas Hartmann. Nadie que no sea zahorí cree en esas líneas de emisiones energéticas, descubiertas a mediados del siglo pasado por el radiestesista alemán Ernst Hartmann, y de contaminación electromagnética sólo hablan quienes explotan el miedo a las ondas para vender a incautos asesorias ambientales, defensa legal y todo tipo de inútiles cachivaches para protegerles de una amenaza que sólo existe en sus mentes,

El lector de Magonia que me ha enviado la información del Colegio de Enfermería de Vizcaya no podía creérselo; yo tampoco. Que, a estas alturas del siglo XXI, una organización de profesionales de la salud haga entre sus asociados publicidad de brujería resulta descorazonador. Igual dentro de poco asistimos en los servicios de urgencias de los hospitales vascos a algo parecido a lo que se ve en este vídeo de That Mitchell and Webb Look, el programa de humor que tuvieron David Mitchell y Robert Webb en la BBC entre 2006 y 2010:

La homeopatía es ciencia para uno de cada cuatro españoles

alfabetizacion-cientifica-2015-2Uno de cada cuatro españoles (24,6%) está convencido de que la homeopatía es una disciplina científica y uno de cada cinco (18,6%), de que lo es la acupuntura, según la Séptima encuesta de percepción social de la ciencia y la tecnología en España 2014, realizada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) y cuyos resultados se han hecho públicos hoy. Los autores del trabajo muestran su sorpresa por el nivel de cita como científicas de la homeopatía y la acupuntura, terapias que nunca han demostrado mayor efectividad que el placebo.

Los datos resultan inquietantes. Más de la mitad de la población (50,4%) cree que la homeopatía tiene algo o mucho de ciencia, y casi la mitad (49,2%) piensa lo mismo de la acupuntura. En la información facilitada por la Fecyt, no se detectan diferencias significativas ni por sexos ni por edades en cuanto a otorgar validez cientíca a estas dos pseudomedicinas, ni hay datos segregados por formación académica. Como contrapartida, sólo un 6,4% de los 6.355 encuestados da validez científica a los horóscopos.

Un tercio es geocentrista

alfabetizacion-cientifica-2015-1La encuesta incluye una docena de preguntas básicas sobre conceptos científicos básicos. La inmensa mayoría de la población está de acuerdo con que “el centro de la Tierra es muy caliente” (90%); “los continentes se han estado moviendo a lo largo de millones de años y continuarán haciéndolo” (87%); “los teléfonos móviles producen campos electromagnéticos” (86%); “se pueden extraer células madre del cordón umbilical de los mamíferos” (84,9%); “los seres humanos provienen de especies animales anteriores” (83,7%); y “el oxígeno que respiramos en el aire proviene de las plantas” (80,1%).

Todavía hay casi un tercio de españoles para los que “el Sol gira alrededor de la Tierra” (27,5%) y “los primeros humanos vivieron al mismo tiempo que los dinosaurios” (30,5%). Casi cuatro de cada diez creen que, “cuando una persona come una fruta modificada genéticamente, sus genes también pueden modificarse” (37,5%) y que “toda la radiactividad del planeta es producida por los seres humanos” (39,9%). Más de la mitad cree que “los antibióticos curan enfermedades causadas tanto por virus como por bacterias” (53,5%) y que “los rayos láser funcionan mediante la concentración de ondas de sonido” (55%).

Red del Uno: elevando la vibración del planeta

Cartel del acto que se celebrará en Gexto con motivo del solsticio de invierno.Red del Uno. El nombre es propio de una organización de la cual sólo nos podrían salvar el Doctor  o  Torchwood. Por fortuna, no es así. Se trata más bien de un eco de las chifladas acampadas del 15-M, con sus chemtrails, biodanza, reiki y conspiranoias varias. Me he enterado de su existencia a través de una colega a quien le ha llegado un mensaje de correo en el que la invitan a participar en los actos del solsticio de invierno que celebrarán en Vizcaya en el polideportivo de Fadura (Getxo) el sábado.

Habrá en ese encuentro danzas de paz, ruedas energéticas, risoterapia, meditación guiada y otras actividades con tufo orientaloide o tribal. El objeto de la Red del Uno es, explica una de las promotoras, “crear una gran red a nivel planetario y ayudar a elevar la vibración del planeta, así como invitar a las personas al despertar y tomar conciencia de la luz que todos somos”. Amén. Vibración es, junto con energía y frecuencia, una de las palabras más torturadas por los adeptos de la Nueva Era.

La charlatanería no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Es un principio básico del mundo de lo paranormal. Por eso, los mismos que durante años sostuvieron que los alunizajes fueron un montaje ahora admiten que el Hombre sí pisó la Luna, pero nos ocultan lo que en realidad hay allí. La Red del Uno lleva activa un año. Se puso en marcha en diciembre de 2013, doce meses después del fiasco del apocalipsis maya, la enésima demostración de que nunca hay que poner fecha cercana a una profecía. Diga que contactaremos con extraterrestres en los próximos 50 años, pero no el próximo año. Si no, algunos se reirán de usted, como yo cuando recuerdo la apertura de las puertas estelares que permitirán “que entre la luz en este mundo de oscuridad y de tinieblas que ha sido la cárcel que llamamos la Tierra”. La profetizó Enrique de Vicente con motivo del fin del mundo de diciembre de 2012, y seguimos esperando. Como el hallazgo de “vida microorgánica en Europa, satélite de Júpiter”, que iba a tener lugar en 2008, según Iker Jiménez. ¡Qué injusticia olvidar aportaciones de esta talla!

La Red del Uno parece una excentricidad de gente ociosa, no un movimiento sectario peligroso, aunque algunos de éstos se envuelven en un discurso parecido. Lo más divertido, como destacaba la compañera que me ha puesto al tanto de su existencia, es que andan dejando por ahí trozos de cuarzo. “Estamos plantando cuarzos por todos los puntos más importantes de energía o actividad, creando como una tela de araña que unifique todo. Bilbao está prácticamente sembrado”, dicen en su mensaje. Hacen todo “bajo los principios de armonía, amor, compasión, libertad, creatividad y luz, basándonos en el respeto y la acción correcta”. Qué bien. Bilbao ya no sólo tiene el Guggenheim, sino que es también es un punto importante de energía. ¿De qué energía? No me sean escépticos, ¡eso a quién le importa!

Anumerismo en ‘El Mundo': “Dónde comprar Lotería de Navidad… y que toque”

Décimo de la Lotería de Navidad.Se acerca el sorteo de la Lotería de Navidad y, como todos los años, sale a la luz el anumerismo. Su imagen más palmaria, las largas colas ante administraciones como la de Doña Manolita, en Madrid, y las de Azcarreta y Ormaechea, en Bilbao. Hay mucha gente que cree que tiene más probabilidades de que le toque el Gordo si adquiere un décimo en uno de esos despachos, y esa falsa idea se alimenta a veces desde los medios de comunicación. Hoy, por ejemplo, la engorda El Mundo.

“Dónde comprar Lotería de Navidad… y que toque”, titula el diario madrileño un reportaje en el que se dice que, aunque “hay 14.000 puntos de venta de lotería” en España, “la fama y las mayores ventas las acumulan sólo unos pocos. ¿Por qué? ¿Qué tienen de especial? Pues ser las que año tras año dan más premios”. Y, seguidamente, guiada por esa premisa, la autora da una lista con un puñado de despachos “en los que se puede tentar a la suerte”. El problema es que su punto de partida es erróneo: esas administraciones no venden más por dar más premios, sino que dan más premios porque venden más.

En el bombo de la Lotería de Navidad entran 100.000 bolas, con números del 00000 al 99.999. Si compro un décimo de un número, tengo una probabilidad entre 100.000 de que me toque el Gordo; si compro décimos de dos números, dos probabilidades; si compro décimos de tres números, tres; y así sucesivamente. Cuantos más números diferentes juegue, más probabilidades habrá de que me lleve el gran premio. Por esa misma razón, las administraciones de lotería que venden muchísimos números tienen más probabilidades de repartirlo que las que venden menos. No es que sean más afortunadas porque sí, es que juegan más números y, por eso, les toca más.

Sin embargo, si yo compro un décimo de un número en una de esas administraciones afortunadas, no tengo más probabilidades de que me toque que si lo adquiero en una que vende muy pocos números. La probabilidad es exactamente la misma: una entre 100.000. Así que dejen de perder el tiempo haciendo cola para conseguir un décimo de ese despacho en el que tanto toca porque no por eso ustedes van a tener más suerte. Eso sí, gracias al anumerismo generalizado, hay loteros que cada vez venden más números porque ponen el gancho de que han repartido no sé cuántos premios, la gente pica y así tienen cada año más probabilidades de repartir el Gordo.

La cadena ESPN suspende en Twitter a un comentarista de béisbol por defender la teoría de la evolución

“Eppur si muove”, escribió Keith Law, columnista de béisbol de la cadena ESPN, ayer en Twitter después de cinco días de inexplicable silencio. No dijo más y siguió con sus comentarios habituales. Su uso de la famosa frase que Galileo habría dicho después de abjurar de su visión heliocéntrica del Cosmos ante el tribunal Inquisición -“Y, sin embargo, se mueve”, en referencia a la Tierra- da verosimilitud a lo que reveló hace unos días Deadspin: que ESPN suspendió el miércoles de la semana pasada la actividad de Law en Twitter por defender en esa red la teoría de la evolución, y la ciencia en general, frente a su compañero de cadena Curtis Schilling, exjugador de béisbol.

Fragmento de la discusión entre Curtis Schilling y Keith Law.“No es una coincidencia. ESPN le ha dado [a Law] un tiempo de descanso en Twitter y nos han dicho que es por defender en voz alta y en repetidas ocasiones a Charles Darwin del fósil de transición Curt Schilling, su colega de Bristol”, escribió Barry Petchesky en Deadspin el viernes. Schilling es un furibundo creacionista y el 13 de noviembre los dos se enzarzaron en una discusión, con Law como defensor de la teoría de la evolución y de la razón. Todo empezó con Schilling diciendo cosas como: “¿Que todos los seres vivos provienen de una única célula? Enseñadme los fósiles de los seres que se convirtieron en humanos antes de que fueran humanos…”; “¿Dónde están los fósiles perdidos en vuestra teoría de la evolución? Los elefantes tienen elefantes y lo harán durante otros mil años, ¿no?”; “Pon [dirigiéndose a un crítico] un enlace a cualquier fósil entre los anfibios y una mosca, un mosquito, un elefante, un rinoceronte, un humano, una serpiente o cualquier otro”… Law le respondió: “Hay cientos de fósiles de transición en el registro, Curt”. Y le dio un enlace a la página correspondiente de la Wikipedia.

“En serio, si alguien dice que la teoría de la evolución es errónea porque no hay fósiles entre los monos y los humanos, coge un mono y dale con él”, escribió poco después Law. Cuando un tuitero le dijo que se dejara de meter en asuntos científicos y se limitara al béisbol, respondió: “No, no lo haré. La ciencia es infinitamente más importante”. Schilling le preguntó si había dado en serio el enlace a la Wikipedia, y le respondió que sí: “Es un artículo sólido, bien fundamentado. Eres libre de mandar refutaciones a esos fósiles transicionales”. Y, cuando otro interlocutor le comentó que ciencia y fe pueden ir de la mano, Law replicó que no se había metido con la fe de nadie. “Me opongo a la anticiencia. Eso es todo”, sentenció.

Poco después de que Deadspin publicara la noticia en la que vinculaba el silencio tuitero de Law a una medida disciplinaria de ESPN que duraría hasta el lunes, como así ha sido, por su defensa de la teoría de la evolución, la cadena aseguró que “no había tenido nada que ver con sus opiniones sobre ese asunto”. ¿De verdad? Las tres palabras con las que reapareció ayer Law en Twitter apuntan en otro sentido. Además, si lo que no les gusta es que dos de sus profesionales muestren públicamente sus discrepancias sobre un asunto que levanta ampollas en Estados Unidos, donde la sinrazón fundamentalista es en muchos sitios ley, ¿por qué no suspendieron también a Schilling?