Morfopsicología en selección de personal: discriminación laboral por la cara

La oferta de empleo de 'Infojobs' con preselección según la morfopsicología.¿Se imagina que le rechazaran para un puesto de trabajo aduciendo que tiene la nariz pequeña (o grande), los ojos muy juntos (o muy separados) o un mentón muy pronunciado (o apenas marcado)? Pues eso se está haciendo en España. Una semana después de que Javier Cárdenas hiciera en TVE un apología de la morfopsicología -una práctica tan científica como la quiromancia y la mucho más risible culomancia-, el fotógrafo y diseñador gráfico Tomás Generelo descubrió en el portal Infojobs una oferta para un puesto de comercial en la que pedían una foto del candidato para una “previa preselección morfopsicológica”. El anuncio decía en ese apartado:

Rogamos que en su oferta adjunten fotografía reciente ya que hacemos una previa preselección morfopsicológica y con ello podemos ahorrarles y ahorrarnos tiempo.

Con la preselección morfopsicológica no buscamos personas guapas, sino que tengas competencias naturales innatas para ejercer dicha función además de las aprendidas.

Ahora resulta no sólo que hay personas con competencias profesionales “naturales innatas”, sino que además ésas se reflejan en el rostro.

La morfopsicología fue inventada en 1937 por el psiquiatra francés Louis Corman (1901-1995) y está en la onda de la craneometría, usada por los nazis para diferenciar por las medidas del cráneo a arios de quienes no lo son; la frenología, que clasifica las personalidades por la forma del cráneo y las facciones; la fisiognomía, que juzga a la gente por sus rasgos faciales y de la que la morfopsicología es una versión modernizada; y la metospocopia, que determina el carácter por las arrugas, en especial las de la frente. Divide el rostro en la parte alta o de la razón, la media o de la emoción y la baja o de los instintos. Se basa en patochadas como que una boca pequeña demuestra que alguien es ahorrador y una nariz carnosa implica capacidad de afecto.

El morfopsicólogo más conocido de España es Julián Gabarre, que también practica la grafología, otra arte adivinatoria. A él han recurrido en los últimos años algunos medios para establecer por la cara las posibilidades de éxito de Fernando Alonso en la Fórmula 1 y el candidato más apto para presidir el Barça, aunque otras cabeceras han optado por otros expertos para dictaminar, por ejemplo, cómo es el rostro del poder y analizar las personalidades de Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton.

Aunque preocupante y censurable, una cosa es que haya medios de comunicación que promocionen una pseudociencia y otra que las opciones de uno de optar a un empleo dependan de la opinión sobre tu cara del adivino de turno. Porque eso, y no otra cosa, es un morfopsicólogo, un Rappel con ínfulas. Si ustedes se ven en esa situación, o en que en un proceso de selección de personal tiene en cuenta la forma de su letra, denuncienlo porque es tan arbitrario como discriminar por el signo del Zodiaco, el color de piel, la tendencia sexual, el credo y las líneas de la mano.