El Senado de California aprueba una ley que obliga a vacunar a los niños

El Senado de California aprobó ayer, por 25 votos a favor y 10 en contra, una ley que obliga a vacunar a los niños antes de entrar en el jardín de infancia e impide cualquier exención por motivos religiosos. Sólo las causas médicas se consideran validas a la hora de no inmunizar a un niño. La normativa necesita ahora la aprobación de la Asamblea Estatal de California, tras lo cual la última palabra la tendrá el gobernador del estado, el demócrata Jerry Brown, cuyo portavoz declaró en febrero a Los Angeles Times que “cree que las vacunas son muy importantes y un gran beneficio para la salud pública, y cualquier ley que llegue a su mesa será debidamente considerada”.

Niña con Sarampión. Foto: CDC / Barbara Rice.La norma fue propuesta por los senadores demócratas Richard Pan y Ben Allen tras el brote de sarampión de diciembre en Disneylandia, cuyos efectos se dispararon  gracias a los bajos índices de vacunación, según un estudio publicado en la revista Jama Pediatrics, y que superó los cien casos. El sarampión es una enfermedad muy contagiosa y peligrosa. “Puede ser grave en niños pequeños y causar neumonía, encefalitis (inflamación del cerebro) y la muerte”, explican en su web los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, que añaden que “es tan contagioso que, si alguien tiene la enfermedad, el 90% de las personas a su alrededor también se infectarán si no cuentan con protección”

“Las vacunas son necesarias para protegernos, pero esa protección se ha ido erosionando”, advirtió Pan, pediatra, en su discurso previo a la votación del jueves en el Senado de California. “Necesitamos hacer más para proteger a nuestras comunidades”. Si la ley sale adelante, California -en cuyos jardines de infancia hay en la actualidad 13.500 niños sin vacunar por  razones no médicas-, se convertirá en el tercer estado, junto con Misisipi y Virginia Occidental, que impida exenciones a la inmunización por creencias religiosas o personales.

La Organización Mundial de la Salud calcula que las vacunas, que han erradicado enfermedades como la viruela y acorralado a la poliomielitis, salvan cada año entre 2 y 3 millones de vidas. El movimiento antivacunas moderno estalló en 1998 cuando el médico británico Andrew Wakefield publicó en The Lancet los resultados de un estudio según el cual la administración de la triple vírica (SPR) -la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubeola- provocaba autismo. Considerado hoy en día uno de los grandes fraudes de la historia de la ciencia -el objetivo último de Wakefield era desacreditar la SPR para hacerse millonario con vacunas alternativas-, el trabajo impulsó la antivacunación, primero, en Reino Unido y Estados Unidos y, después, en el resto de Occidente, España incluida. Todos los estudios posteriores han desmontado las afirmaciones del médico británico.