El inventor de la conexión entre triple vírica y autismo planeó ganar millones gracias al miedo a las vacunas

Andrew Wakefield, con su esposa Carmel, llegando a la sede del Consejo general Médico, en Londres en enero de 2010. Foto: AFP.

Andrew Wakefield, el inventor de la falsa conexión entre la vacuna triple vírica -contra el sarampión, la rubéola y las paperas- y el autismo, planificó una serie de negocios para obtener millones aprovechándose del miedo hacia las vacunas que su fraudulenta investigación iba a infundir entre el público, según revela el periodista Brian Deer en el número de esta semana del British Medical Journal. El cirujano británico y sus socios calculaban, por ejemplo, que iban a ganar hasta 33 millones de euros anuales en Estados Unidos y Reino Unido sólo con la comercialización de pruebas para la detección de la enterocolitis autística, enfermedad cuya existencia no ha sido probada y que fue descrita por él y sus colaboradores en el mismo artículo de The Lancet en el que conectaban la triple vírica (SPR) con el autismo.

Wakefield y otros investigadores publicaron en 1998, en la revista The Lancet, un artículo en el cual, tras examinar sólo doce casos infantiles, aseguraban que existía una conexión entre la administración de la SPR y el autismo. El trabajo tuvo un gran impacto en Reino Unido. En los diez años siguientes, el índice de vacunación bajó del 92% al 85%, y los casos de sarampión pasaron de 58 a 1.348. En 2004, diez de los coautores de la investigación retiraron su firma del artículo que había desatado la tormenta, y The Lancet publicó una rectificación poniendo en duda las conclusiones; la prestigiosa revista retiró en febrero del año pasado el polémico artículo de sus archivos; y el Consejo General Médico (GMC) de Reino Unido prohibió en mayo a Wakefield ejercer en el país por su actitud deshonesta e irresponsable en el trabajo citado. Ningún otro equipo de investigadores ha confirmado nunca la relación entre la SPR y el autismo por la cual Wakefield es famoso.

Basándose en una investigación de siete años del periodista Brian Deer, The British Medical Journal (BMJ) dictaminó la semana pasada que la conexión entre la triple vírica y el autismo había sido fruto de un «sofisticado fraude», algo que ya había denunciado The Times hace un año. «El pánico a la SPR no se basó en mala ciencia, sino en un fraude deliberado», y las «pruebas claras de la falsificación de datos deben ahora cerrar la puerta definitivamente al dañino pánico sobre los efectos de esta vacuna», decía hace unos días Fiona Godlee, directora del BMJ, quien compara el fraude de Wakefield con el del hombre de Piltdown.

El negocio del miedo

Jenny McCarthy y Jim Carrey, en Cannes cuando todavía eran pareja. Foto: AP.Deer destapa esta semana en el BMJ una compleja trama de intereses económicos detrás del montaje, que involucra no sólo Wakefield, sino también al Hospital Real Gratuito de Londres en el cual trabajaba. Los gestores del centro, revela el periodista, empezaron a hablar con el cirujano de posibles negocios a montar basados en el miedo a la triple vírica cuando todavía no habían acabado sus investigaciones, y las conversaciones se relanzaron nada más publicarse el artículo de The Lancet que desató el pánico. Uno de los negocios, creado a nombre de la esposa de Wakefield, pretendía desarrollar vacunas con las que reemplazar la SPR, un kit de diagnóstico de la enterocolitis autística y otros productos que «sólo podían tener alguna probabilidad de éxito si se minaba la confianza del público en la triple vírica». Además, desde febrero de 1996, Wakefield estaba en contacto con Richard Barr, un abogado del movimiento antivacunas que quería demandar a las farmacéuticas y buscaba pruebas científicas en su apoyo, y que financió secretamente buena parte de los trabajos del médico.

La investigación de Deer saca a la luz, asimismo, cómo Wakefield no tuvo nunca intención de replicar los sorprendentes -y falsos- resultados de la investigación publicada en The Lancet a partir de sólo doce niños autistas. Cuenta el periodista cómo, a principios de la pasada década, el médico rechazó financiación para repetir las pruebas con 150 pacientes con la justificación de que su libertad académica podía verse comprometida, algo que, al parecer, no pensaba que ocurría con los centenares de miles de libras que había recibido del abogado Richard Barr.

Wakefield ha sido durante más de una década el líder intelectual del movimiento antivacunas mundial, impulsado en Estados Unidos por Jenny McCarthy, conejita Playboy y actriz, y su exnovio Jim Carrey, celebridades que encabezaron la lucha contra la SPR en ese país. Con la experiencia médica que le da haberse desnudado ante medio mundo, McCarthy empezó a decir en 2007 que su hijo era autista a causa de la triple vírica, aunque en 2008 anunció que el pequeño se había curado de esa enfermedad, que, en realidad, nunca había sufrido. El eco en televisión de la insensateces de estas dos estrellas del mundo del espectáculo minó la confianza de muchos padres estadounidenses en las vacunas y ha supuesto un incremento en los casos de rubéola, sarampión y paperas registrados en el país.

Ahora queda lo más difícil: restituir la confianza del público británico y estadounidense en la triple vírica, socavada por Wakefield y quienes le han apoyado desde los medios de comunicación, culpables por difundir falsedades sin contrastarlas, por puro sensacionalismo, como ocurre también en los casos de la telefonía móvil y los transgénicos. Por fortuna, todavía queda sitio para el periodismo de verdad, personificado en Brian Deer, autor de una investigación de indudable valor social, larga y, hay que suponer, cara.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.

2 respuestas a «El inventor de la conexión entre triple vírica y autismo planeó ganar millones gracias al miedo a las vacunas»

  1. Si la causa del autismo es genética, el Aluminio y el Mercurio simulan la enfermedad la mar de bien…

    2012 – Encontrada la relación causal Vacunas->Autismo por investigadores de la Universidad de Columbia:

    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22099159

    Do aluminum vaccine adjuvants contribute to the rising prevalence of autism?

    Fuente: Neural Dynamics Research Group, Department of Ophthalmology and Visual Sciences, University of British Columbia, Canada.

    » … The application of the Hill’s criteria to these data indicates that the correlation between Aluminium in vaccines and Autism spectrum disorders may be causal. Because children represent a fraction of the population most at risk for complications following exposure to Al, a more rigorous evaluation of Al adjuvant safety seems warranted…:»

  2. Pongamods un poco de equilibrio en el debate Vacunas/Autismo:

    Negadores de la relación vacunas-autismo reciben golpe bajo en su credibilidad.

    El investigador de vacunas Poul Thorsen, procesado por lavado de dinero y apropiación indebida de fondos para la investigación.

    http://www.noticiasmedicas.es/medicina/noticias/8286/1/Investigador-en-debate-de-vacunas-y-autismo-acusado-de-fraude-/Page1.html

    Fue director de un estudio que negaba la relación entre el mercurio de las vacunas y el autismo por el cual recibió millones de dólares: «Thimerosal and the occurrence of autism: negative ecological evidence from Danish population-based data.»

    Ya había sido citado anteriormente por conducta no académica por parte de la Universidad de Aarhus en Dinamarca. Ahora está acusado de malversación de un millón de dólares asignados a probar que las vacunas no causan autismo, concedidos por el Centro de Control de Enfermedades (CDC).

    El incidente está mermando la credibilidad de los investigadores oficiales que publican estudios sobre la inocuidad de las vacunas a cambio de grandes sumas de dinero.

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