IU, PP y PSOE se unen en Castronuño contra las fumigaciones para cambiar el clima

Izquierda Unida ha conseguido que el PSOE y el PP se unan a ella en Castronuño (Valladolid) en una moción de rechazo “a las fumigaciones clandestinas aéreas” para “manipular el clima y las comunicaciones globales”, y suscriban una petición al Parlamento Europeo para que investigue unos hechos que consideran “consumados”. Me he enterado gracias al humorista gráfico J.R. Mora. La prueba de esas fumigaciones son, según ellos, las estelas químicas o chemtrails,  Las promotoras originales de ambas iniciativas son la Asociación Terra-SOStenible y la plataforma Skyguards, “formada por ciudadanos de a pie que comparten un mismo sentir: es hora de pasar a la acción para poner fin al horror de las fumigaciones aéreas clandestinas en España. Y a las actividades y estrategias de modificación climática en el marco de programas como la geoingeniería y el HAARP“.

Cabecera de la página web de los 'guardacielos' españoles.

La petición al Parlamento Europeo que el Ayuntamiento de Castronuño, gobernado por el PSOE- ha acordado suscribir fue presentada originalmente por los guardacielos el 10 de mayo de 2013 y dice:

1. Europa está siendo objeto de fumigaciones clandestinas masivas desde hace más de una década, relacionadas con programas de geoingeniería orientados supuestamente a “paliar el calentamiento global”, y facilitar operaciones de HAARP (Programa de Investigación de Alta Frecuencia Auroral Activa) y actividades relacionadas con HAARP, como las del MUOS, en Sicilia;

2. estas acciones se llevan al margen de todo marco legal, nacional e internacional, sin conocimiento ni autorización de los ciudadanos y despreciando el más elemental principio de precaución;

3. las consecuencias de estas acciones sobre la salud de las personas, y la vida en el planeta son invaluables;

4. los gobiernos nacionales, que forzosamente autorizan el uso del espacio aéreo para estos fines, niegan que esto esté sucediendo; y

5. la negación institucional de hechos evidentes que violan los derechos fundamentales de los ciudadanos (el derecho a la salud, a la seguridad y a la integridad física y psíquica) deja a los ciudadanos en la más absoluta indefensión.

“Castronuño y Alaejos, junto con la comarca zamorana de La Guareña, se encuentran en la zona experimental Remedhus, que desde 1999 se está viendo afectada por este estudio de la Universidad de Salamanca patrocinado por la Agencia Espacial Europea. En teoría, bajo el objetivo de estudiar la humedad del suelo en la cuenca del Duero aunque, en realidad, su campo de acción no está muy claro ya que se actúa bajo un gran secretismo”, sostienen los representantes de IU en su web. Y añaden que “los análisis de metales pesados en el suelo, elaborados en la zona de La Guareña por el servicio de criminalística de la Guardia Civil, así como los aportados por Terra-SOStenible, corroboran valores de metales pesados hasta 40.000 veces superiores a los de referencia o considerados normales. Estos datos llevan a la conclusión de que se está cometiendo en la zona una contaminación masiva del medio ambiente y que, por lo tanto, podría derivar en graves daños en la salud pública que violan todos los tratados de derechos fundamentales de las personas así como de protección al medio ambiente”. Lamentablemente, la formación de izquierdas no presenta ningún documento que avale la realidad de esas medidas.

En el discurso del Ayuntamiento de Castronuño de “rechazo a las fumigaciones clandestinas aéreas de nuestros cielos en el marco de programas de geoingeniería orientados a manipular el clima”, hay -¡cómo no!- una referencia a los transgénicos. Sostiene la Corporación que en las fumigaciones se usan “sales de aluminio, bario, titanio, y torio, de materia orgánica, de fibras, o de nanomateriales”, que “intoxican nuestro aire, agua, y toda la cadena alimentaria, afectando a nuestra salud. El aluminio y el bario son neurotóxicos y se les relaciona con el alzhéimer y el parkinson. También reducen nuestras cosechas y deciman nuestros bosques. Casualmente, Monsanto ya vende semillas transgénicas y árboles resistentes al aluminio y al estrés hídrico”. Por supuesto, se trata de una iniciativa de Estados Unidos, con el apoyo de la OTAN y la ONU, que “está siendo llevada a cabo a nivel global desde hace más de una década, sin conocimiento ni consentimiento de la población civil, y despreciando el más elemental principio de precaución”.

Espero que pronto se den cuenta en IU, que alardea de haber promovido esta delirante moción y la adhesión a la petición al Parlamento Europeo de la plataforma Guardacielos, de que todo forma parte de un vasto plan para cambiar el clima y alterar los recursos hídricos a través de los chemtrails con el objetivo de hacer el planeta ideal para los reptilianos una vez que los humanos seamos exterminados mediante las campañas masivas de vacunación. Menos mal que hay buena gente vigilando el cielo. ¿O no?