¿Creería a su madre si le dijera que los extraterrestres secuestran humanos a cientos?

Imagen promocional del programa australiano 'Mi mamá habla con extraterrestres'.Una mujer que tiene todas las pintas de ser una chiflada, si somos bienpensados, y un hijo que no cree en sus locuras son los protagonistas de My mum talks to aliens (Mi mamá habla con extraterrestres), un documental que estrena hoy la SBS One australiana. Ella se llama Mary Rodwell y fundó en 1997 la Red Australiana de Recursos sobre Encuentros Cercanos (ACERN), organización dedicada a ayudar a víctimas de abducciones cuyos médicos, psicólogos y terapeutas han atendido a más de 1.600 personas en trece años. Su hijo, Chris Rodwell, es veterinario y uno de los presentadores de Pet Show, un programa de la ABC australiana dedicado a las mascotas.

Según la nota de prensa de la cadena, a ella, sus creencias le costaron el matrimonio, ya que su marido la abandonó por ellas. Su hijo tampoco la cree. De hecho, el punto de partida del reportaje televisivo podría ser la siguiente frase del joven: “No me gusta pensar en mamá como en una chiflada… Sería bueno que pudiera demostrarme que no lo es”. El documental resume un viaje de la pareja a la búsqueda de las pruebas que demuestren que es cierto lo que sostiene la mujer, ex matrona, ex enfermera y discípula del ufólogo Bud Hopkins. Para ello, presentará a su hijo a algunos de sus clientes, uno de los cuales contará ante las cámaras su encuentro sexual con los visitantes.

Mary Rodwell no sólo cree en la realidad de los secuestros extraterrestres, sino que también sostiene que se han recuperado implantes alienígenas de algunos abducidos, que las grandes potencias tienen la capacidad para producir energía e ilimitada, que seres de otros mundos han dirigido nuestra evolución y que consecuencia de esto es una nueva generación de humanos con habilidades paranormales. Con este historial, comprenderán que sea una de las figuras de la exopolítica, la chaladura que se define como “el estudio de los procesos políticos y de gobierno en la sociedad interestelar”. Cabe, ciertamente, la posibilidad de que, como espera su hijo, no sea una chiflada, claro que entonces será una caradura.