Lecturas marcianas

Lecturas marcianas: ‘La invasión desde Marte’, de Hadley Cantril

'La invasión desde Marte', de Hadley Cantril.“Durante la noche del 30 de octubre de 1938, miles de estadounidenes fueron presa del pánico mientras escuchaban una emisión que describía la invasión de nuestro planeta por lo marcianos. Probablemente, jamás se ha visto tanta gente súbita e intensamente conmocionada en calles y paseos de todas las localidades del país como durante la noche en cuestión”. Así comienza La invasión desde Marte. Estudio de la psicología del pánico (1940), libro de Hadley Cantril, psicólogo de la Universidad de Princeton, en el que presenta las conclusiones de su análisis del impacto social de la dramatización de La guerra de los mundos de Orson Welles y el Mercury Theatre en la noche de Halloween de 1938.

Publicado en Estados Unidos en 1940 y dos años después en España por Revista de Occidente -lo reeditó Abada Editores en 2002-, el libro incluye el texto original de Orson Welles y Howard Koch, que sería uno de los guionistas de Casablanca. Su lectura retrotrae a uno a aquella noche en la que un joven Welles se puso ante los micrófonos de la CBS y la lio parda. Un episodio de la historia de la radio que en 1975 saltó a la televisión con The night that panicked America, una dramatización protagonizada por Vic Morrow, muy interesante y hoy en día cai imposible de encontrar.

Cantril concluye en La invasión desde Marte que 1,2 millones de personas vivieron el ataque alienígena como si fuera real. No fue así. Fue este estudio el que creó el mito de que la sesión de radioteatro había sembrado el terror en las calles estadounidenses. “Existe un creciente consenso entre los sociólogos acerca de que la extensión del pánico, tal como la describió Cantril, fue enormemente exagerada”, sentenciaba el sociólogo Robert Bartholomew sesenta años después. Admitía, no obstante, que “hay pocas dudas de que muchos americanos resultaron verdaderamente asustados”, posiblemente decenas de miles en Nueva Jersey y Nueva York. Exageraciones aparte, hubo quienes creyeron ver cosas que en realidad no estaban ocurriendo y pasaron mucho miedo aquella noche, como demuestran los testimonios que rcoge este libro. Welles temía que la audiencia de la CBS se aburriera ante una “historia tan improbable” como la de la novela de H.G. Wells. Sin embargo, parte de su público se sintió víctima de una invasión alienígena. Nueve años antes de la aparición los primeros platillos volantes, los extraterrestres ya sobrevolaban Estados Unidos.

Cantril, Hadley [1940]: La invasión desde Marte. Estudio de la psicología del pánico [The invasion from Mars. A study in the psychology of panic with the complete script of the famous Orson Welles broadcast]. Trad. de Carlos Reyles. Revista de Occidente (Col. “Cosas que Importan”). Madrid 1942. 237 páginas.

Lecturas marcianas: ‘Alternativa 3’, de Leslie Watkins, David Ambrose y Christopher Miles

'Alternativa 3', de David Ambrose, Christopher Miles y Leslie Watkins.“La más asombrosa y terrible conspiración de todos los tiempos: la vida en la Tierra está condenada, y los Gobiernos de las grandes potencias tienen un plan para preservar a un minúsculo núcleo de supervivientes humanos”, se lee en la solapa de Alternativa 3, un libro firmado por Leslie Watkins, David Ambrose y Christopher Miles. Publicado en Reino Unido en 1978, cuenta cómo el ser humano llegó a Marte en 1962 y, ante una inminente catástrofe ambiental, Estados Unidos y la Unión Soviética pusieron inmediatamente en marcha un programa secreto para terraformar el planeta rojo y trasladar allí a lo mejor de nuestra especie.

La terrible historia salió a la luz por casualidad. Mientras preparaba en 1977 un reportaje sobre la fuga de cerebros, un equipo británico de televisión descubrió que el fin del mundo tal como lo conocemos estaba próximo y que estaba desapareciendo gente inexplicablemente. Con el tiempo, averiguaron que los desaparecidos tenían un doble destino: por un lado, había sabios que serían parte de la élite que sobreviviría en Marte; por otro, ciudadanos normales y corrientes que estaban siendo utilizados como esclavos en la construcción de una base en la cara oculta de la Luna que serviría de estación de tránsito. Un astronauta del programa Apollo, Bob Grodin, confirmó ante las cámaras de televisión que, cuando puso el pie en el satélite terrestre, aquello estaba lleno de gente.

Todo esto lo vieron millones de británicos en la ITV el 20 de junio de 1977, y millones de españoles en TVE el 13 de febrero de 1983, en la última entrega de la temporada de La Puerta del Misterio, un programa de Fernando Jiménez del Oso. El popular psiquiatra presentó el documental como si lo que en él se contaba fuera real y hubiera conmocionado a la Prensa británica. La realidad era que Alternativa 3 se había grabado con la idea de emitirlo el 1 de abril, Día de los Inocentes en el mundo aglosajón, pero al final se pospuso. El falso documental, que los medios británicos compararon al día siguiente con el montaje radiofónico de Orson Welles sobre La guerra de los mundos, fue durante años tomado como prueba de una conspiración planetaria por muchos vendedores de misterios. A ello contribuyeron las dificultades para conseguir el vídeo y que el libro se agotó. “Por supuesto, Alternativa 3 -el documental de televisión y el libro- fue una broma, una farsa. Nadie en sus cabales puede haberlo visto como otra cosa”, escribía en 1999 Nick Austin, responsable de la editorial que contrató en 1977 la edición del libro. El DVD de Alternativa 3 salió a la venta hace cinco años, con unos extras en los que se explica cómo se gestó la broma.

Jiménez del Oso presentó esta ficción a los españoles en 1983 diciendo que era un documental basado en hechos reales, mencionando a los actores como si fueran científicos de prestigio, ocultando la reacción real de la Prensa británica y recordando la “muerte extraña” en 1978 del astronauta Bob Grodin; en realidad, el actor Shane Rimmer -no hubo ningún astronauta del Apollo con ese nombre-, que sigue vivo y sí tenía experiencia espacial, pero limitada a series como Ufo (1970) y Espacio 1999 (1975), y en películas como La guerra de las galaxias (1977).

Leslie Watkins, David Ambrose y Christopher Miles: Alternativa 3 [Alternative 3]. Traducción de Horacio González Trejo. Ediciones Martínez Roca (Col. “Fontana Fantástica”). Barcelona, 1980. 224 páginas.

Lecturas marcianas: ‘El enigmático Marte’, de Joaquín Lizondo

'El enigmático Marte’, de Joaquín Lizondo.“Los datos que han facilitado las Mariner plantean cien incógnitas por cada enigma que despejan”, escribía el físico Joaquín Lizondo en 1969. Su libro El enigmático Marte visitaba el planeta rojo a la luz de las observaciones de las sondas robot de la NASA. Una obra optimista, como tantas otras de la era Apollo, en la que el autor vaticinaba que el Marte misterioso “desaparecerá el día en que el hombre pose su pie sobre él”. Un hito, en su opinión, no muy lejano. “Los científicos aún dudan [habla de la posibilidad de vida en Marte], y es evidente que la prueba final sólo podrá ser dada por las futuras expediciones -¿1971? ¿1973?- que desciendan sobre el suelo del planeta”, auguraba en la frase que cierra la obra.

Lizondo divide su exposición en tres partes: en la primera, cuenta lo que la ciencia sabe del mundo vecino; en la segunda, deja que “la imaginación se desborde un poco”, con la ciencia ficción y las historias de los canales y las lunas marcianas; y la tercera se dedica a la vida extraterrestre. Se añade, al final, un capítulo con los resultados de los sobrevuelos de las sondas Mariner, que “han proporcionado una gran cantidad de sorpresas a los científicos, al tiempo que han despertado no pocas controversias entre ellos”. El volumen incluye, además, un cuento corto de Ray Bradbury titulado “Los desterrados”, que el autor estadounidense asegura que está en el germen de Fahrenheit 451.

El enigmático Marte es un libro de su tiempo. Por eso, el autor, aunque bastante escéptico, cree que “no se puede dudar” de que en el fondo de los valles marcianos haya vegetación ni es posible rechazar “desdeñosamente” la artificialidad de Fobos y Deimos; aunque niega tajantemente cualquier verosimilitud a la mitología platillista, tan en boga entonces, en un capítulo con referencias a la abducción del matrimonio Hill y al fraude de Ummo. “Cierto es que existen muchos testimonios, incluso colectivos, de los hechos que estamos analizando. Pero, o mucho nos equivocamos, o no pasan de ser simples alucinaciones que, por no tener, carecen incluso de originalidad”. Lizondo compara, así, a los tripulantes de los ovnis con los dioses y ninfas de la Antigüedad, las brujas y demonios medievales, y los espíritus y fantasmas de la Edad Moderna. Y advierte de que el hombre de la calle, que “no está acostumbrado a mirar al firmamento”, observa de vez en cuando en él fenómenos naturales que desconoce y, por eso, los “atribuye un origen erróneo”. “¿Cómo podemos creer en aquello de cuya realidad no se tiene la menor prueba?”, se pregunta.

Aunque rechaza la existencia de una civilización marciana contemporánea, cree que “Marte es, pese a quien pese, un mundo moribundo que pudo, en el pasado, haber sido asiento de una vida inteligente, pero que en la actualidad sólo es un mudo testigo de las posibles grandezas de esa supuesta civilización marciana”. ¿Cómo interpretó Lizondo en un principio la foto que en julio de 1976 tomó la Viking 1 de la región marciana de Cydonia en la que se veía una cara tallada en la roca y que luego se demostró una ilusión óptica? ¿Y las pirámides y otras ruinas que, a partir de ese momento, descubrieron en esa región todo tipo de iluminados y engañabobos? No lo sé.

Joaquín Lizondo: El enigmático Marte. Ediciones Telstar. Barcelona 1969. 289 páginas.

Lecturas marcianas: ‘La vida en Marte’, de Giovanni Schiaparelli

'La vida en Marte', de Giovanni Schiaparelli.Marte nos obsesiona desde que, a finales del siglo XIX y principios del XX, Percival Lowell lo llenó de canales artificiales construidos por una civilización agonizante. El astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli fue quien primero vio las supuestas vías de agua en el planeta rojo, pero la atribución a extraterrestres se la debemos al estadounidense. La vida en Marte reúne, por primera vez en español, tres artículos sobre el mundo vecino publicados por Schiaparelli en la revista Natura ed Arte en 1893, 1895 y 1909. Los acompaña un estudio del historiador José Carlos Hernanz que sitúa los hallazgos del investigador europeo en su época. En su textos, el astrónomo se muestra cauto a la hora de hablar de los canales como algo más que formaciones naturales, aunque no descarta totalmente su artificialidad.

“La red formada por los mismos probablemente fue determinada en origen por el estado geológico del planeta, y se ha venido lentamente elaborando en el curso de los siglos. No es preciso suponer aquí la obra de seres inteligentes; y, a pesar de la apariencia casi geométrica de todo su sistema, por ahora nos inclinamos a creer que los mismos se han producido por la evolución del planeta, igual que en la Tierra el canal de la Mancha o el de Mozambique”, escribe Schiaparelli en 1893. Dos años más tarde, aunque sigue sin abrazar la artificialidad de los supuestos cursos de agua, dice que “no puede ser considerada como absurda” la idea de que haya de por medio “una raza de seres inteligentes”.

Schiaparelli está en el arranque de la obsesión marciana de la que he hablado aquí en repetidas ocasiones y con diferentes ejemplos. “La prensa, la literatura, luego la radio y el cine, se encargaron de crear un mundo misterioso, fascinante o peligroso, pero siempre más o menos análogo a la Tierra, un mundo del que si Schiaparelli fue el Colón, Lowell sería su Vespucio; Colón y Vespucio de un mundo imaginado y creído como verdadero por muchos, hasta que se desvaneció, de manera total, cuando los satélites artificiales mostraron con detalle la atormentada pero aparentemente yerma y desierta superficie marciana…”, escribe Hernanz en su estudio.

Por eso, este libro me parece el más apropiado para el arranque de una pequeña serie de lecturas recomendadas sobre el planeta rojo en un año en el que un ingenio humano, el Laboratorio Científico Marciano de la NASA, llegará al mundo vecino para seguir desentrañando sus secretos.

Giovanni Schiaparelli: La vida en Marte. Traducido y comentado por José Carlos Hernanz. Prologado por Marcio Ares-Stella. Interfolio Libros (Col. “Leer y Viajar Imaginario”, nº 3) . Madrid 2009. 281 páginas