Ciencia, superstición, incultura

Estados Unidos, territorio paranormal

Lo paranormal cotiza al alza en Estados Unidos. Incluso la creencia en los ovnis, que algunos considerábamos en imparable declive. Aunque parezca mentira, el número de estadounidenses convencidos de que nos visitan extraterrestres se ha duplicado en tres años: en 2015 suponían el 18,1% de la población y ahora son el 35,1%. Es decir, de 57,9 millones han pasado a 114,6 millones, aproximadamente.

Un incremento similar se ha dado entre quienes creen que seres de otros mundos nos visitaron en la Antigüedad (eran el 20,3% hace cuatro años y hoy son el 41,4%) y en el bigfoot (del 11,4% al 20,7%), y en menor medida, entre los creyentes en lugares encantados (del 41,4% al 57,7%) y en antiguas civilizaciones del estilo de la Atlántida (del 39,6% en 2016 al 57%…

Sigue en la revista Muy Interesante (Nº 452, enero de 2019).

Más de 2 millones de españoles usan pseudoterapias en sustitución de tratamientos médicos

Creencias pseudocientíficas de los españoles. Fuente: Fecyt.

Uno de cada dos españoles cree que la homeopatía y la acupuntura funcionan, y uno de cada tres (30,6%) que lo hace el reiki, según la Novena encuesta de percepción social de la ciencia y la tecnología en España, realizada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt). El estudio, presentado hoy en Madrid, revela que el 58,7% de los encuestados “confía mucho, bastante o algo” en la acupuntura, porcentaje que desciende al 49,5% para la homeopatía, y que un 5,2% de la población -más de 2,3 millones de personas- usa pseudoterapias en sustitución de tratamientos médicos. Los porcentajes de adeptos a la acupuntura y la homeopatía apenas han descendido uno y tres puntos, respectivamente, respecto a la encuesta de 2016, cuando los creyentes en la primera suponían el 59,8% y los de la segunda, el 52,7%.

Uno de cada cinco encuestados (19,6%) ha recurrido alguna vez a la homeopatía o la acupuntura, y -lo que es más grave- un 5,2% ha optado por esas pseudoterapias en sustitución de tratamientos médicos reales. Las mujeres (24,7%) son más propensas a estas prácticas que los hombres (14,7%) y también a reemplazar con ellas tratamientos médicos (6,7% frente a 3,5%), con todos los riesgos que eso conlleva. Uno de cada cuatro españoles (23,3%) cree que la acupuntura es una disciplina científica y uno de cada cinco (21,6%), que lo es la homeopatía. Hace cuatro años, uno de cada cuatro españoles (24,6%) estaba convencido de que la homeopatía es una disciplina científica y uno de cada cinco (18,6%), de que lo es la acupuntura,

A falta de datos más detallados, la encuesta refleja que esas dos pseudoterapias apenas han sufrido una merma de creyentes a pesar del aparente deterioro de su imagen desde la suspensión del máster en homeopatía de la Universidad de Barcelona en marzo de 2016. Esa decisión académica supuso un cambio radical en el tratamiento que recibían las pseudoterapias por parte de los medios de comunicación: la mayoría son ahora críticos, cuando hasta hace dos años impulsaban estas pseudociencias. Sin embargo, eso no parece haber llegado a la opinión pública. El fenómeno merece, sin duda, ser analizado por expertos.

Por otro lado, llama la atención que un nada despreciable 6,4% de la población crea que los riesgos de las vacunas infantiles superan sus beneficios.

Para la Novena encuesta de percepción social de la ciencia y la tecnología en España, se hicieron 5.200 entrevistas personales entre el 14 de mayo y el 2 de julio pasados, a mayores de 15 años. Los resultados tienen un margen de error de ±1,36% para un nivel de confianza del 95%.

El ‘terraplanista’ Mad Mike Hughes suspende su despegue en un cohete casero

Mad Mike Hughes, junto al cohete que ha construido en su garaje. Foto: Waldo Stakes.

Despegue abortado. Mad Mike Hughes, el terraplanista que iba a intentar volar en un cohete propulsado a vapor, suspendió ayer su aventura por carecer de los pertinentes permisos gubernamentales. El conductor de limusinas, de 61 años, asegura en un vídeo en YouTube que la Oficina de Administración de Tierras (BLM), la agencia federal que gestiona el suelo público en Estados Unidos, le comunicó hace unos días que no le permitiría hacer el lanzamiento sobre el pueblo fantasma de Amboy (California).

“Fue muy desagradable”, dice el terraplanista, quien afirma que, por si eso fuera poco, el miércoles se averió la autocaravana que hace las veces de lanzador. Hughes achaca la reacción gubernamental al eco mediático de su aventura y afirma que hace un año la BLM le dio autorización verbal para el vuelo a la espera de aprobación por la Administración Federal de Aviación (FAA). Sin embargo, un portavoz de la BML ha señalado a The Washington Post que en su oficina local no sabían nada del asunto.

Mad Mike Hughes quiere despegar en los próximos días desde una propiedad privada cercana a Amboy, pueblo fantasma localizado en el desierto de Mojave. Habrá que ver si lo hace y, si lo consigue, si no acaba estampándose contra el suelo como en 2014, cuando miembros de su equipo le sacaron semiinconsciente de otro cohete con el que se estrelló en Arizona.

El terraplanista se ha gastado 17.000 euros en la construcción de la nave, que él mismo ha montado en el garaje de su casa, y la conversión en rampa de lanzamiento de una autocaravana. Ayer pretendía volar 1,5 kilómetros a 800 kilómetros por hora. Iba ser el primer vuelo de un programa espacial para desmontar la conspiración según la cual la Tierra tiene forma de esfera achatada por los polos. Porque para Mike El Loco está claro que vivimos en un disco.