Ciencia, superstición, incultura

Más de 2 millones de españoles usan pseudoterapias en sustitución de tratamientos médicos

Creencias pseudocientíficas de los españoles. Fuente: Fecyt.

Uno de cada dos españoles cree que la homeopatía y la acupuntura funcionan, y uno de cada tres (30,6%) que lo hace el reiki, según la Novena encuesta de percepción social de la ciencia y la tecnología en España, realizada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt). El estudio, presentado hoy en Madrid, revela que el 58,7% de los encuestados “confía mucho, bastante o algo” en la acupuntura, porcentaje que desciende al 49,5% para la homeopatía, y que un 5,2% de la población -más de 2,3 millones de personas- usa pseudoterapias en sustitución de tratamientos médicos. Los porcentajes de adeptos a la acupuntura y la homeopatía apenas han descendido uno y tres puntos, respectivamente, respecto a la encuesta de 2016, cuando los creyentes en la primera suponían el 59,8% y los de la segunda, el 52,7%.

Uno de cada cinco encuestados (19,6%) ha recurrido alguna vez a la homeopatía o la acupuntura, y -lo que es más grave- un 5,2% ha optado por esas pseudoterapias en sustitución de tratamientos médicos reales. Las mujeres (24,7%) son más propensas a estas prácticas que los hombres (14,7%) y también a reemplazar con ellas tratamientos médicos (6,7% frente a 3,5%), con todos los riesgos que eso conlleva. Uno de cada cuatro españoles (23,3%) cree que la acupuntura es una disciplina científica y uno de cada cinco (21,6%), que lo es la homeopatía. Hace cuatro años, uno de cada cuatro españoles (24,6%) estaba convencido de que la homeopatía es una disciplina científica y uno de cada cinco (18,6%), de que lo es la acupuntura,

A falta de datos más detallados, la encuesta refleja que esas dos pseudoterapias apenas han sufrido una merma de creyentes a pesar del aparente deterioro de su imagen desde la suspensión del máster en homeopatía de la Universidad de Barcelona en marzo de 2016. Esa decisión académica supuso un cambio radical en el tratamiento que recibían las pseudoterapias por parte de los medios de comunicación: la mayoría son ahora críticos, cuando hasta hace dos años impulsaban estas pseudociencias. Sin embargo, eso no parece haber llegado a la opinión pública. El fenómeno merece, sin duda, ser analizado por expertos.

Por otro lado, llama la atención que un nada despreciable 6,4% de la población crea que los riesgos de las vacunas infantiles superan sus beneficios.

Para la Novena encuesta de percepción social de la ciencia y la tecnología en España, se hicieron 5.200 entrevistas personales entre el 14 de mayo y el 2 de julio pasados, a mayores de 15 años. Los resultados tienen un margen de error de ±1,36% para un nivel de confianza del 95%.

El ‘terraplanista’ Mad Mike Hughes suspende su despegue en un cohete casero

Mad Mike Hughes, junto al cohete que ha construido en su garaje. Foto: Waldo Stakes.

Despegue abortado. Mad Mike Hughes, el terraplanista que iba a intentar volar en un cohete propulsado a vapor, suspendió ayer su aventura por carecer de los pertinentes permisos gubernamentales. El conductor de limusinas, de 61 años, asegura en un vídeo en YouTube que la Oficina de Administración de Tierras (BLM), la agencia federal que gestiona el suelo público en Estados Unidos, le comunicó hace unos días que no le permitiría hacer el lanzamiento sobre el pueblo fantasma de Amboy (California).

“Fue muy desagradable”, dice el terraplanista, quien afirma que, por si eso fuera poco, el miércoles se averió la autocaravana que hace las veces de lanzador. Hughes achaca la reacción gubernamental al eco mediático de su aventura y afirma que hace un año la BLM le dio autorización verbal para el vuelo a la espera de aprobación por la Administración Federal de Aviación (FAA). Sin embargo, un portavoz de la BML ha señalado a The Washington Post que en su oficina local no sabían nada del asunto.

Mad Mike Hughes quiere despegar en los próximos días desde una propiedad privada cercana a Amboy, pueblo fantasma localizado en el desierto de Mojave. Habrá que ver si lo hace y, si lo consigue, si no acaba estampándose contra el suelo como en 2014, cuando miembros de su equipo le sacaron semiinconsciente de otro cohete con el que se estrelló en Arizona.

El terraplanista se ha gastado 17.000 euros en la construcción de la nave, que él mismo ha montado en el garaje de su casa, y la conversión en rampa de lanzamiento de una autocaravana. Ayer pretendía volar 1,5 kilómetros a 800 kilómetros por hora. Iba ser el primer vuelo de un programa espacial para desmontar la conspiración según la cual la Tierra tiene forma de esfera achatada por los polos. Porque para Mike El Loco está claro que vivimos en un disco.

Mad Mike Hughes: el ‘terraplanista’ y su cohete

Mad Mike Hughes, junto al cohete que ha construido en su garaje. Foto: Waldo Stakes.

Es conductor de limusinas y en su última aventura hace más que nunca honor a su apodo: El Loco. Mad Mike Hughes, de 61 años, tiene todo preparado para intentar volar este sábado sobre California en un cohete construido en su garaje a partir de piezas de repuesto y propulsado a vapor. Sí, ha leído bien: a vapor. Si despega -algo más que dudoso- y no se estampa contra el suelo -algo más que posible- dice que será el primer paso de un programa espacial cuyo último objetivo es desmontar la más grande de las conspiraciones, la idea que la Tierra es una esfera.

Porque Hughes es terraplanista. Cree que vivimos en un disco a cuyos bordes se levanta un gigantesco muro de hielo como el de Juego de tronos, aunque al otro lado no habría zombis, sino el abismo. Quiere dejar en evidencia a magnates como Elon Musk y Jeff Bezos, embarcados en sendos proyectos espaciales, y, por supuesto, a la NASA. La estadounidense, las otras agencias espaciales y todos los astronautas llevarían décadas engañándonos sobre la forma de nuestro mundo, no se sabe muy bien por qué.

“John Glenn y Neil Armstrong son francmasones. Una vez que entiendes eso, entiendes cuáles son las raíces del engaño”, afirma Hughes. El lunes, otro terraplanista, un youtuber español con 91.000 seguidores, explicaba al astronauta Pedro Duque, que ha visto nuestro planeta desde el espacio, que la idea de “la Tierra bola” se basa “en teorías que jamás se han comprobado y en imágenes fraudulentas creadas por ordenador”. Amén.

El Loco, cuyo principal patrocinador es el grupo terraplanista Research Flat Earth, se ha gastado 17.000 euros en la construcción del cohete y la conversión en rampa de lanzamiento de una autocaravana que compró por 1.300. Pretende despegar el sábado desde Amboy, un pueblo fantasma del desierto de Mojave, y volar 1,5 kilómetros a 800 kilómetros por hora. “No creo en la ciencia. Sé sobre aerodinámica y dinámica de fluidos y sobre cómo se mueven las cosas a través del aire, el tamaño de las boquillas de los cohetes y el empuje. Pero eso no es ciencia, es solo una fórmula. No hay diferencia entre la ciencia y la ciencia ficción”, ha declarado a AP. Si todo sale bien, la próxima vez volará más alto para, adelanta, sacar fotos con las que probar que la Tierra es plana.

Mad Mike Hughes no ha probado su cohete y es consciente del riesgo que corre. “Si no tienes miedo a la muerte, eres un idiota”, reconoce. Tiene experiencia en vuelos. Ostenta desde el 28 de septiembre de 2002 el récord Guinness de salto de limusina, con 31,39 metros. Sin embargo, en 2014, la última vez que montó en uno de sus cohetes, la nave se estrelló contra el suelo y sufrió heridas de las que tardó dos semanas en recuperarse. Esta vez podría ser peor. Mucho peor.