Que seas muy inteligente no basta para protegerte frente a lo paranormal, las ‘conspiranoias’ y las paparruchas

Foto de Henri Robin y un espectro tomada por Eugène Thiébault en 1863.El bioquímico Kary Mullis, premio Nobel de Química, confía en el horóscopo y dice que una noche se topó, en un bosque de California, con un «mapache verde brillante» alienígena. Arthur Conan Doyle creía en el espiritismo y las hadas. El naturalista Alfred Russell Wallace, codescubridor de la teoría de la evolución, era espiritista y antivacunas. Steve Jobs y Peter Sellers murieron prematuramente por ponerse en manos de terapeutas alternativos. ¿Cómo es posible que individuos tan inteligentes tengan creencias paranormales, se jueguen la vida recurriendo a la mal llamada medicina alternativa o sean antivacunas?

Los psicólogos Tomas Ståhl y Jan-Willem van Prooijen, de las universidades de Illinois y Libre de Ámsterdam, respectivamente, han dado con una explicación al auge de lo irracional y, por extensión, a que gente inteligente crea cosas increíbles y se trague falsedades como las difundidas por los impulsores del Brexit, Donald Trump y los líderes independentistas catalanes. «Mostramos (en nuestro estudio) que el sano escepticismo sobre conspiraciones y fenómenos paranormales no solo requiere una capacidad cognitiva relativamente alta, sino también una fuerte motivación para ser racional», dice Ståhl, cuyo trabajo se publicará en febrero en la revista Personality and Individual Differences. Es decir, además de estar capacitado para pensar críticamente, el individuo ha de valorar el hecho de basar sus decisiones y creencias en la lógica y las pruebas. Si no es así, «las personas con una alta capacidad cognitiva tienen la misma probabilidad de creer en conspiraciones y fenómenos paranormales que las que tienen una capacidad cognitiva menor».

Para llegar a esta conclusión, Ståhl y Van Prooijen hicieron en internet dos encuestas en las que participaron 300 personas. En una, les pidieron que mostraran su grado de acuerdo con frases como: «Para mí es importante ser escéptico sobre afirmaciones que no están respaldadas por pruebas», «Ser escéptico sobre afirmaciones no respaldadas por pruebas es una virtud moral», «El alunizaje fue un fraude» y «Hay organizaciones secretas con gran influencia en las decisiones políticas». Comprobaron así que el pensamiento crítico se asociaba a una menor creencia en lo paranormal y las conspiraciones en quienes «valoraban mucho» la lógica y la exigencia de pruebas a la hora de tomar decisiones.

«Una alta capacidad cognitiva no inmuniza por sí sola contra las creencias irracionales», concluyen. Eso explicaría en parte por qué en una sociedad occidental mejor educada que nunca grandes sectores de la población mantienen creencias pseudocientíficas, abrazan teorías conspiranoicas y dan crédito a cualquier bulo. No basta con ser inteligente; hay que querer aplicar el pensamiento crítico en la vida diaria. Valorar el escepticismo como herramienta habitual. Si no lo haces, puedes ser muy inteligente y tragarte patrañas. Y, si lo haces, siempre pueden engañarte; tenlo presente. Que alguien crea en tonterías no significa que sea tonto. Como no lo eran Doyle, Wallace, Torres Quevedo -que creyó en los superpoderes del aristócrata español con visión de rayos X– y tantos otros.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista.

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5 comentarios

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  1. ¿Cómo? ¿La clave para tener un comportamiento estrictamente racional es la motivación, es decir, una emoción? Me temo que hay alguna contradicción en esto. Creo que esta cuestión merece detenerse en ella.
    Aparte de esto, creo que se confunden opiniones subjetivas (inductivas) con hechos probados. Tratar de meter en el mismo saco los delirios paranormales y «»falsedades» (sic.) como las difundidas por los impulsores del Brexit, Donald Trump y los líderes independentistas catalanes» resulta, como mínimo, grotesco. Menudo totum revolutum.
    Por último, el texto parece ignorar un tanto cándidamente cuáles son las motivaciones profundas de los seres humanos, y que el hecho de ser humano no solo lo marca el uso de la razón. Simplificaciones de tal calibre puede que estén en la base de diagnósticos de orden social erróneos, que hayan conducido a que hasta ahora hayamos sido incapaces de encontrar soluciones factibles a los grandes problemas que nos acechan, tanto ambientales como socioeconómicos, que nos pueden llevar a la extinción en un plazo muy breve.
    ¿Todos esos sabios a los que se nombra creían en las absurdeces mencionadas, o algunos las admitían como hipótesis? ¿Solo pueden engañarte si te tragas las patrañas de los alucinados, como parece querer decirse, y no si te tragas los montajes de los tecnólatras?

  2. En este artículo se habla de «falsedades como las difundidas por … los líderes independentistas catalanes». ¡Hombre, seamos serios! ¿Y si resulta que lo que son falsedades es lo que difunde el gobierno español y ciertos periódicos como El País?

    1. Efectivamente,seamos serios:

      Si escribes a 22 de Noviembre de 2017 y a estas alturas no te has dado cuenta que todo lo difundido por los líderes independentistas catalanes los últimos 5 años son falsedades…pues es que eres impermeable a la realidad,sencillamente.

  3. «poder económico en la sombra» suena más serio, pero están tan ocultos y están tan en la sombra y son tan chorradas como los illuminatis o los reptilianos. Forma parte de la conspiranoia igualmente.

  4. Hombre, en el caso de la frase “Hay organizaciones secretas con gran influencia en las decisiones políticas” yo diría que es ambigua.
    No sé si se refiere a illuminatis, reptilianos o demás chorradas, o más bien que el poder económico en la sombra es quién realmente gobierna.
    Personalmente, siendo escéptico nivel «no me fío ni de mi madre si no me da pruebas concluyentes», creo que hay maquinaciones ocultas por parte de la oligarquía económica que son quienes presionan o sobornan a los gobiernos para favorecer sus intereses por delante de la sociedad. Solo así se explica la existencia de paraísos fiscales, entre muchísimas otras cosas.