Uri Geller no engañó a la CIA con sus trucos

La CIA ha colgado en su web documentos sobre los proyectos de investigación psíquica militar desclasificados en 1995, que desde entonces podían consultarse en los Archivos Nacionales en Washington, sobre los que se han publicado varios libros en las últimas décadas y que demuestran que Uri Geller y otros charlatanes nunca demostraron científicamente ante los militares estadounidenses tener ningún poder paranormal. Si ha leído o escuchado en algún medio lo contrario, lo siento, pero no es verdad. Geller nunca convenció a la CIA de sus poderes, como dijo ayer La Sexta, por ejemplo.

A principios de los años 70, los parapsicólogos Harold Puthoff y Russell Targ sometieron a una serie de pruebas a Uri Geller en el Instituto de Investigación de Stanford (SRI), en Menlo Park (California), para comprobar si poseía el don de la telepatía. La iniciativa formaba parte de un programa del Pentágono para el desarrollo de los poderes paranormales con fines militares: soñaban con espías capaces de viajar mentalmente hasta instalaciones enemigas, capaces de manipular a distancia la mente del enemigo y hasta de inutilizar equipos militares, incluidas naves espaciales. EE UU temía que la Unión Soviética ganara la carrera de la guerra psíquica porque Moscú se había volcado en la investigación paranormal tras enterarse del experimento telepático del Nautilus de 1959, que en realidad nunca ocurrió y fue un invento de Jacques Bergier.

Según explicaron Puthoff y Targ en octubre de 1974 en la revista Nature, en los experimentos con Geller, éste estaba en una habitación cerrada, alguien hacía un dibujo -había varios métodos azarosos para determinar qué se dibujaba- y el israelí tenía que replicarlo mediante telepatía. Los investigadores aseguraban que había acertado en siete de trece ocasiones -algo extraordinario-, y una resultó especialmente llamativa: el objetivo era un racimo de uvas y dibujó uno con el número exacto de frutos, veinticuatro. Aunque Geller hizo las delicias de Puthoff y Targ doblando cucharas, éstos no lo consideraron prueba de nada porque no habían establecido unos mínimos mecanismos de control.

Controles insuficientes

Opinión que tenían los responsables de la ARPA sobre Uri Geller y los parapsicólogos Puthoff y Targ, según un informe del SRI.Ante el aparente éxito telepático de Geller, el teniente coronel Austin Kibler, psicólogo y director de Investigación Conductual de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (ARPA) de EE UU, pidió a su colega Ray Hyman, de la Universidad de Oregón, que examinara el trabajo los dos parapsicólogos, que  habían llegado a escribir en un informe preliminar que había quedado demostrada la habilidad paranormal del sujeto. Sin embargo, tras haber visto al dotado en acción en 1972 en el SRI, Kibler tenía “serias dudas de que sus logros fueran más allá de los propios de un mago” y estaba “muy preocupado porque el sesgo  de Puthoff y Targ a favor de la obtención de resultados minara su objetividad en el diseño de los procedimientos de control adecuados”, como así fue. Hyman concluyó que las medidas de control habían sido insuficientes y que Geller era “un completo fraude”, y Puthoff y Targ perdieron su contrato con el Pentágono.

Aunque habían asegurado que, durante las pruebas telepáticas, Geller estaba aislado en una habitación, no era así. El cuarto tenía una ventana transparente a la estancia desde la que se entraba y, a unos 80 centímetros de altura, un agujero relleno con gasa por el que podían meterse y sacarse cosas. El israelí podía ver y ser visto, escuchar lo que se decía al otro lado de la puerta y hasta recibir papeles. Además, entre los asistentes a los experimentos “contaba con dos cómplices en las personas de Shipi y Hannah Shtrang, a los que habían entrenado en Israel para que le transmitieran información durante las pruebas. Jean Mayo, devota de Geller, también estaba presente”, indica en su libro Fraudes paranormales (1980) el ilusionista James Randi, que desenmascaró al psíquico en los años 70. Esos compinches podían hacer gestos que Geller viera sobre lo que tenía que dibujar, y hay constancia de que, al menos en una ocasión, Mayo tarareó el tema principal de la película 2001: una odisea del espacio cuando Targ pidió que se incluyera una nave espacial en el dibujo que su amigo tenía que adivinar.

Dos décadas después y vista la falta de resultados a favor de la existencia de los poderes psiquicos, la CIA pidió un informe sobre la visión remota -en la que se habían centrado las investigaciones- a los Institutos Estadounidenses para la Investigación (AIR), una organización científica independiente. Los expertos dictaminaron que no estaba justificado seguir financiando unos trabajos que ya habían costado 20 millones de dólares al contribuyente y no habían demostrado nada. La CIA suspendió el programa en 1995 y desclasificó inmediatamente toda la documentación sobre él, que desde hace veinte años puede consultarse en los Archivos Nacionales, en Washington, y ahora la agencia de espionaje ha colgado en su web.

Sin embargo, ¿qué han dicho muchos medios españoles? Los que yo he leído y visto, que los documentos del programa Stargate, como se llamó la iniciativa, veían ahora la luz por primera vez y que Geller asombró en su día la CIA. Rigor mortis.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.

Únete a la conversación

3 comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  1. Justo el párrafo que has mostrado (y cortado a medias) del documento de la CIA continúa diciendo que «sin embargo, personalmente no observé ayer ningún comportamiento no ortodoxo por parte de Puthoff y Targ que pudiera corroborar la afirmación del ARPA (acerca de posible fraude de estos por simpatía)». Y termina el documento recomendando que se considere la posibilidad de invertir en experimentos de ese tipo llevado a cabo fuera de las condiciones de lo realizado en Stanford. Es decir, que básicamente como en este ámbito hay mucho fraude, hay que andarse con ojo pero que le parece que puede merecer la pena continuar con este caso, que parece investigación bien hecha.

    A dónde quiero llegar es que este documento no sirve para confirmar ni desmentir la opinión de la CIA con respecto a Uri Geller.

    Es más, en la prensa que tanto criticas dan como referencia un documento de agosto del 73, es decir, 6 meses posterior al que tú has citado, que era de enero del 73. Con lo cual está claro que la CIA financió más experimentos (contrariamente a lo que afirmas) y curiosamente tampoco desmintieron las capacidades de Geller, si no mas bien lo contrario https://www.cia.gov/library/readingroom/docs/CIA-RDP96-00787R000700110003-2.pdf
    En el penúltimo día concluyen: «Estos dibujos demuestran que 1) Geller es capaz de acceder a la información que está en la memoria del ordenador (visión remota) o 2) que tiene telepatía, pues varias personas conocían el contenido del dibujo». Si bien, otros de los días, ninguna persona que conociera el contenido del dibujo pudo ponerse en contacto con él, sino que la comunicación se hizo a través de un intermediario. Que la CIA, cuando se trata de la guerra fría no se anda con dejarse engañar por «magos» de tres al cuarto y sus compinches.

  2. respecto a la validez de los estudios científicos, condicionados siempre por las creencias y el capital, prefiero no opinar.
    cuando yo era pequeña, uri geller salió en «un, dos, tres» pidiendo a los telespectadores que pusieran frente al televisor cualquier cacharro estropeado que tuviera a mano, para arreglarlo de no sé qué forma (telepática supongo). en mi casa sacamos un despertador que conservabamos por ser un recuerdo familiar, pero que ya había pasado varias veces por el relojero sin que fuera posible su reparación.
    la cuchara no recuerdo si se dobló (también instó a los televidentes a hacer ese «truco»en casa), pero al apagar la tele dispuestos a ir a la cama, el tic-tac del despertador, que había resucitado de entre los muertos, nos puso a todos los pelos de punta.
    no sé cómo lo hizo, pero el despertador desahuciado hacía tiempo por el experto relojero volvió a funcionar y ha seguido haciéndolo hasta ahora, más de treinta años después.

    el que no se pueda comprobar algo por el método científico no implica a la fuerza que sea falso.