Noé y el Diluvio

Russell Crowe interpreta a Noé en la película de Darren Aronofsky.

Vuelve el cine bíblico. Noé y su Diluvio han llegado ya a las salas; Moisés y su Éxodo lo harán en diciembre. Me apetece ver Noe y Exodus: dioses y reyes, de Darren Aronofsky y Ridley Scott, respectivamente. Las ficciones en las que se basan son parte de mi legado cultural, como la Ilíada y El Quijote. Por eso, creo que hay que conocerlas y que son susceptibles de todo tipo de versiones y visiones. “El Diluvio Universal formaba parte del acervo humano desde mucho antes de su incorporación a la tradiciones judía, cristiana e islámica. Nació en una Mesopotamia donde las inundaciones eran frecuentes y retrata a divinidades despiadadas que, como los hombres se portan mal, deciden acabar ¡con toda la vida de la Tierra!”, recuerdo en mi columna de la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI).

Sabemos que el relato bíblico de la gran inundación es una copia de otros anteriores babilónicos desde que, en 1872, el asiriólogo George Smith encontró en el Museo Británico la llamada Tablilla del Diluvio, del siglo VII antes de Cristo (aC). En ese trozo de barro, se narra cómo Utnapishtim de Shuruppak construye un arca y sobrevive a la catástrofe junto a su familia y animales de todas las especies. Con el paso del tiempo, los arqueólogos encontraron pruebas de que esa historia estaba, a su vez, basada en otra anterior en la que el héroe se llamaba Atrahasis de Shuruppak. El último hallazgo sobre los orígenes del relato bíblico lo ha hecho hace poco el asiriólogo Irving Finkel, conservador de los textos de la antigua Mesopotamia en el Museo Británico. Ha encontrado otra tablilla, del tamaño de un teléfono móvil y datada entre 1900 y 1700 aC, con las instrucciones para la construcción del arca ¡y ésta es circular!, como las embarcaciones usadas en la época en el Tigris y el Eúfrates. Lo cuenta en su libro The Ark before Noah.

Hablo de todo esto, y de algunas otras cosas más, en “Noé”, la undécima entrega de ¡Paparruchas!.