Medicinas alternativas y cáncer: un caso espeluznante

A Inés le detectaron un cáncer de ovario durante una exploración ginecológica. Un mes después, le extirparon los dos ovarios, las trompas de Falopio, el útero y el epiplón. Quince días más tarde, le diagnosticaron metástasis e indicaron quimioterapia. Todavía no ha empezado a recibirla porque desconfía de su oncólogo. Un mes después, le insertaron una sonda entre la vejiga y el riñón, como tratamiento paliativo. Y, en estos momentos, sigue luchando por la vida. Espero.

El de Inés -nombre ficticio para una mujer real que reside en el País Vasco- podría ser hasta aquí uno más de los miles de dramas personales causados por el cáncer. No lo es porque, desde poco después de la intervención quirúrgica, esta mujer está sufriendo un calvario añadido en forma de consultas a todo tipo de curanderos y médicos alternativos. Lo narra su marido, Santiago -nombre también ficticio-, en un blog cuya lectura me ha puesto los pelos de punta: Cáncer de Mujer se llama. El peregrinaje de esta enferma de curandero en curandero demuestra la impunidad con que actúan en nuestro entorno los charlatanes de la salud y el peligro que eso puede entrañar para algunos ciudadanos.

En situaciones límite -y la de Inés lo es- resulta comprensible que uno se agarre a un clavo ardiendo y que prefiera las buenas palabras de un sanador alternativo -con o sin título de médico- a la cruda realidad transmitida por el médico. Ese deseo de vivir a toda costa nunca debería, no obstante, nublar la razón y hacernos dar la espalda a la medicina que cura el cáncer, que no es la del chamán que juega con energías que sólo él detecta, sino la que se practica en ambulatorios y hospitales. «Probablemente ninguna de las noticias sobre cura del cáncer sea tan real como promete, pero, en suma, los avances científicos y médicos están arrinconando este conjunto de enfermedades», escribía recientemente el bioquímico vasco Sergio Pérez Acebrón en su blog Tall & Cute. Lamentablemente, Inés y Santiago han optado por rechazar la medicina. La pareja dio el primer paso hacia el abismo poco antes de que los oncólogos le diagnosticaran a la mujer metástasis y le indicaran la necesidad de cirugía hepática y quimioterapia. Consultaron entonces a un especialista que el hombre identifica como el doctor Druva. Ahí empezó todo.

Una pseudoterapia tras otra

«Ha sido un error quitar los ovarios y el útero porque lo que tú tenías ya estaba en proceso de sanación», les dijo para empezar. Las fluctuaciones energéticas revelaron al curandero que la enfermedad se había debido a «un disgusto muy grande, un trauma emocional muy importante relacionado con hijo, esposo y amigo». Ella lo identificó con la falsa noticia de la muerte de un amigo detenido que le dio la Guardia Civil cuando estaba arrestada por el caso del cierre del diario Egunkaria. Según el brujo, la angustia vital había llevado al cerebro de la mujer a desatender el control de los ovarios, y de ahí la enfermedad. Después de testar «los pares biomagnéticos de la mujer» -sea eso lo que sea-, el doctor Druva le hizo pruebas con varios productos homeopáticos y emitió su diagnóstico: «No tienes cáncer. Para mí, esto va a misa». Y, cuando el matrimonio preguntó por la conveniencia de la quimioterapia, el curandero sentenció: «Es un tóxico orgánico que perjudica. Hay que evitarla».

La siguiente consulta alternativa que visitaron fue la de un tal Alejandro. Éste recetó a la mujer, como antitumoral, un preparado homeopático derivado del muérdago y Hepatodoron, un compuesto de hierbas, para el hígado. Y «comentó los inconvenientes del tratamiento con quimioterapia». Después, fueron a ver a un supuesto oncólogo, el doctor Didier, que les dijo que estaba en un 80% a favor de la quimioterapia, pero que «operar cualquier cosa más es una tontería total». Urgió a la mujer a quitarse «los empastes de mercurio» y le prometió limpiar el hígado mediante el Suplemento Mineral Milagroso (MMS), un compuesto que su inventor, Jim Humble, dice que cura el sida, la hepatitis, la malaria y el cáncer, entre otras enfermedades. El doctor Didier les dijo que Inés precisaba de quimioterapia, «pero nunca radioterapia. Si damos radioterapia, nosotros no podremos seguir».

Santiago concluyó de todo esto que el origen la enfermedad de su esposa había sido la falsa noticia de la muerte de un amigo vivida durante su detención. «Según las tesis del doctor [Geerd Ryke] Hamer, resultaría que el cáncer se ha desencadenado debido a un conflicto de pérdida profunda», escribe en el blog. Es la idea que está en la base de la nueva medicina germánica de Hamer, inhabilitado profesionalmente y que sostiene que existe una conspiración sionista para silenciarle. Cuando, poco después, los oncólogos recomendaron con urgencia la quimioterapia, Inés y Santiago pidieron tiempo para pensárselo y, más tarde, retrasaron una operación para viajar a Málaga a la consulta de otro médico alternativo. Este nuevo curandero, el doctor Raymond Hilu, simuló hacer un análisis de sangre y recomendó a la mujer que tomara 40 sesiones de la máquina de pulsos Papimi, un aparato que, según él, estimularía eléctricamente las células sanas y mataría los cancerígenas, además de recetarle pastillas variadas, enemas… ¡y darle cita para octubre!

Las sesiones del inductor de pulsos Papimi, de eficacia tan probada como el resto de los remedios alternativos, las toma Inés en la consulta pamplonesa de Alberto Martí Bosch, involucrado en su día en el caso del Bio-Bac, un producto milagro que se vendía como la cura al cáncer y el sida. Y parece que las simultanea con visitas al doctor Didier y vaya usted a saber con cuántos de los muchos tratamientos que le han recomendado en los últimos tres meses y sirven para nada. Lo último ha sido una visita a «una terapeuta de par biomagnético» llamada Aranxa Jubin.

A estas alturas, el matrimonio se ha debido de dejar un dineral en terapias inútiles. Lo que no parece -él no ha dicho nada en el blog hasta el momento- es que la mujer se haya sometido ni a la cirugía hepática ni a la quimioterapia recomendadas por sus oncólogos. ¡Ojalá me confunda! Entiendo, como he dicho antes, que en una situación límite haya quien caiga en brazos de desaprensivos que prometen milagros; lo que no entiendo es que sujetos de esa calaña campen a sus anchas sin que las autoridades ni los colegios de médicos hagan algo por evitarlo. ¿Cuántos casos como el de Inés se están dando ahora mismo en España?, ¿cuántos enfermos de cáncer están condenándose a muerte porque curanderos y médicos alternativos les aconsejan abandonar los tratamientos que podían salvarles la vida?

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.

2 respuestas a «Medicinas alternativas y cáncer: un caso espeluznante»

  1. La diferencia entre la pseudociencia y la ciencia está en el método. Mientras la pseudociencia es practicada por personas que se basan en creencias no demostradas, los médicos basan sus diagnósticos y tratamientos en estudios que demuestran sus beneficios, y también sus inconvenientes. El método científico supone la proposición de una hipótesis, su comprobación mediante el análisis de datos, que ofrecen unos resultados, y de estos resultados se extraen unas conclusiones. En el método científico lo importante es la rigurosidad en la demostración o rechazo de una hipótesis, sin dar por hecho que el resultado vaya a ser favorable (hipótesis alternativa) o desfavorable (hipótesis nula). Por tanto no existe prejuicio en el desarrollo de la investigación que se realiza. Todo se recoge y se detalla, de forma que otro investigador pueda reproducir el estudio muy fielmente. La medicina científica se basa en este método. Después de más de 100 años de la aplicación del método científico a la medicina se han corregido la mayoría de los mitos y creencias que se habían transmitido previamente, y hoy día ya no puede comercializarse ninguna técnica diagnóstica o terapéutica que no haya demostrado presentar un beneficio muy superior a sus inconvenientes en estudios con una metodología generalmente impecable. A largo plazo se realiza un seguimiento permanente, siendo obligatorio la declaración de acontecimientos adversos, que han obligado a retirar decenas de compuestos al haberse detectado efectos adversos graves, incluso aunque sean muy poco frecuentes. El miedo del público general procede de este punto, ya que no se suele entender correctamente el significado de la información completa. Pero en principio, si un medicamento no tiene efectos adversos, probablemente tampoco tenga efectos favorables de ningún tipo, aunque sea por dosis excesivas, hasta el agua los tiene.
    En cambio, la medicina alternativa, el curanderismo, homeopatía y otras modalidades de terapia no basadas en el método científico no pueden garantizar de manera alguna, justificar o ni siquiera explicar satisfactoriamente cómo actúan, por qué actúan, por qué se indica a unos pacientes y a otros no, y por supuesto en ningún caso cuáles pueden ser los inconvenientes de su uso, ya que habitualmente se indica que no tienen ningún efecto adverso, simplemente no se registran. Siempre hay gente que dice que «a fulanito le fue bien» o «setanito se curó con tal cosa». Para los charlatanes con eso basta, pero en medicina eso no sirve absolutamente para nada, puesto que puede ser simplemente falso o apreciaciones equivocadas.
    Yo desde luego jamás me fiaría de un terapeuta que basa sus tratamientos en opinables en lugar de un método científico y riguroso, controles exhaustivos y descripción de acontecimientos adversos potenciales. De crédulos y gente dispuesta a enriquecer el bolsillo de desaprensivos está el mundo lleno, cuidado con los amorales a los que poco importa el mal ajeno y se aprovechan de la ignorancia. No sólo habría que demonizarlos, sino meterlos entre rejas y por supuesto impedir que siguiesen engañando a gente inocente, en parte por la pasividad de colegios médicos e instituciones.

  2. Pienso que cada caso es diferente, pero no hay que decir tan radicalmente que la medicina alternativa es un fraude. La medicina convencional comete muchos errores. Pienso que cada persona debe someterse al procedimiento que le de mejor resultados, yo conozco un caso desahuciado por la medicina convencional y siguiendo un tratamiento naturista se curó, los médicos del hospital dijeron que era un milagro. Entonces no demonicemos a nadie, cada caso es diferente y no hay que dudar que la gente es una estafadora simplemente porque utiliza otros medios diferentes, que por otro lado son los de toda la vida, comer sano.

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