Pasión por el misterio

A todos nos atrae el misterio. Las películas, las series de televisión y las novelas de intriga cuentan con seguidores por millones. Y la ciencia avanza por el ansia del ser humano de aclarar misterios, desde de dónde venimos hasta por qué enfermamos, pasando por qué hace que el clima cambie y cómo funciona nuestro cerebro. Cada vez que los científicos desvelan un misterio, aprendemos algo sobre el Universo y sobre nosotros mismos. Pero hay misterios que se nos presentan como reales y no lo son. De ésos es de los que se ocupa este libro, de algunos enigmas de los que casi todo el mundo ha oído hablar y que resultan seductores porque implican la existencia de fenómenos y entes sobrenaturales.

No conozco a nadie que no se sienta intrigado por un buen enigma y que no quiera aprender más sobre él. Yo me introduje en el mundo de lo paranormal hace casi treinta años, en la adolescencia, interesado por la posibilidad de que nos visitaran seres de otros mundos. Me volqué en la lectura de libros y revistas sobre platillos volantes. Creía entonces que lo que contaban los ufólogos, los expertos en ovnis, tenía una base real. Con los años, me di cuenta de que esa base real existía, pero deformada hasta tal punto que, una vez que el experto de turno entraba en escena, cualquier fenómeno podía volverse inexplicable. Porque basta con seleccionar cuidadosamente los datos a incluir en el relato para hacer de un suceso vulgar y corriente, como la visión de una estrella o un sueño, algo misterioso. Eso es lo que me llevó a desconfiar de los ufólogos, primero, y del resto de los expertos en lo paranormal, después.

La transición de adolescente crédulo a adulto escéptico fue una rápida sucesión de desengaños, de autores derribados de sus pedestales como las estatuas de Lenin en Europa del Este tras la caída del Muro de Berlín. Primero, cayeron los ufólogos. Luego, según fui escarbando en otros misterios, les siguieron los parapsicólogos, los arqueólogos fantásticos, los periodistas de misterios… El proceso fue más largo de lo que puede ser hoy para un joven porque a principios de los años 80 del siglo pasado no existía Internet y las lecturas que dejaban desnudos a los emperadores del misterio tenían que ser localizadas en catálogos de papel y pedidas al otro del Atlántico por correo convencional. Por fortuna, eso ha cambiado; pero, aún así, hay tanta información en la Red que muchas veces es difícil diferenciar la que merece la pena de la que no, las fuentes fidedignas de las que no lo son. Antes no había información fidedigna accesible; ahora la hay, pero está mezclada con toneladas de basura. Es el reto al que se enfrentan quienes en la actualidad buscan respuestas por su cuenta.

Este libro reúne 42 reportajes sobre otros tantos misterios que publiqué en el diario El Correo durante el verano de 2008. No es habitual que un periodista que cubre la información de ciencia escriba sobre fenómenos paranormales. Yo lo hago siempre que puedo porque los misterios atraen la atención de mucha gente sinceramente curiosa y porque buscar explicación a lo aparentemente inexplicado resulta divertido. No hay nada tan gratificante como aprender. Cuando me propuse, por ejemplo, averiguar qué había detrás de la leyenda de la Atlántida, la historia de las calaveras de cristal y la cirugía psíquica, sabía muy poco acerca de cada uno de esos enigmas. Al acercarme a ellos, acabé descubriendo historias apasionantes. Es algo que me pasó durante la redacción de cada uno de los capítulos de este libro, estuviera intentando saber qué hay de verdad en los relatos bíblicos o en que sólo usamos el 10% del cerebro.

Si una obra como ésta tiene algún sentido, es que haya gente que pueda encontrar en sus páginas respuestas a preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez. No pretendo -sería ingenuo y contraproducente- que me crean sin más. Me basta con que sean conscientes de que las cosas no son siempre como nos las cuentan en los medios de comunicación y en los libros, que conviene pararse a pensar de vez en cuando para evitar que nos engañen. En el mundo del misterio, hay una ley que funciona para identificar al mentiroso, la de la fama. Cuanto más conocido es un ufólogo, un parapsicólogo o un periodista esotérico, menos hay que fiarse de él. Apliquen esta máxima cuando se expongan a lo extraordinario y evitarán muchos engaños.

Publicado originalmente como parte del prólogo del libro La cara oculta del misterio, de Luis Alfonso Gámez y con ilustraciones de Iker Ayestarán.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista. Ha sido el conductor de Escépticos (ETB), la primera producción española de televisión dedicada a la promoción del pensamiento crítico, y llevado la sección El archivo del misterio en Órbita Laika (La 2). Ha colaborado con la Cadena SER, Radio Nacional de España, Radio 3, M80 Radio, Radio Vitoria y Punto Radio Bizkaia -antes Punto Radio Bilbao-, con intervenciones que pueden escucharse en cualquier sitio gracias al podcast Magonia. Da ante todo tipo de público charlas sobre ciencia y pseudociencia, en las que habla de la conspiración lunar, la Atlántida, los ovnis, la guerra psíquica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, las conspiraciones, el periodismo gilipollas y, si se da el caso, hace a los asistentes experimentar lo paranormal. Trabaja en el diario El Correo de Bilbao, donde cubre la información de ciencia desde hace años. Mantiene desde junio de 2003 este blog, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales y al fomento del escepticismo, y firma desde octubre de 2010 una columna en español, ¡Paparruchas!, en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización científica más importante dedicada al estudio de lo extraordinario, de la que es consultor. Además, es fundador del Círculo Escéptico, asociación organizadora del Día de Darwin y de los encuentros Enigmas y Birras, entre otros actos de divulgación del pensamiento crítico. Ha escrito los libros El peligro de creer (2015), La cara oculta del misterio (2010) y Crónicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008), publicada por la Universidad del País Vasco y en la cual destacados científicos examinan la posibilidad de vida extraterrestre y la existencia de monstruos, entre otros asuntos. Fue el único español participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world's leading paranormal inquirers (Odiseas escépticas. Reflexiones personales de los principales investigadores mundiales sobre lo paranormal. 2001), editado por el filósofo Paul Kurtz. Si quiere informarle de algo relacionado con los temas de este blog o entrar en contacto con él para cualquier cosa, puede hacerlo por correo electrónico, Twitter, Facebook o Google +.

3 respuestas a «Pasión por el misterio»

  1. No hay duda alguna que Luis Alfonso es un mistico a su forma ,que sea usted esceptico es otro punto de vista ,pero el misticismo como concepto siempre lo ha mantenido en el blog desde siempre .

  2. Cuando se hable del campo mistico o de filosofia habra que mencionar siempre al escritor Santiago Aranegui ,una de las celebridades mas destacadas en el campo mistico , filosofico e investigativo ,lamentablemente ya no esta entre nosotros ,pero sin dudas que deja un vacio irreparable el gran maestro Aranegui .

  3. Luis ALfonso ,usted no cree en la Homeopatia ,sin embargo cuando usted sin queres se da una herida y usted se suele echar miel de abeja vera que la herida en dos dias ya esta cicatrizada ? Entonces la homeopatia existe ? .un saludo .

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