Las ‘timopulseras’ causan graves enfermedades en la misma medida en que favorecen el equilibrio

Las pulseras del equilibrio causan cáncer, esterilidad, malformaciones en el feto en las embarazadas y un largo etcétera de graves patologías al alterar las emisiones de su holograma el equilibrio electromagnético natural del cuerpo humano. Esta frase es tan cierta como que el artilugio de marras -en cualquiera de sus múltiples marcas y variedades- ayuda a desarrollar el equilibrio, la flexibilidad y la fuerza. La primera vez que leí algo parecido fue en un comentario de este blog. El chiste es bueno y puede servir para llamar la atención sobre el inexistente poder del amuleto, pero ¿creen ustedes que, sin la segunda parte -la que se refiere a la certeza de la frase-, debería usarse como contrapublicidad de la timopulsera?
Les hago esta pregunta porque me he enterado este fin de semana de que un habitual de Magonia ha lanzado una peculiar campaña contra las pulseras Power Balance, EFX, Body & Mind… Harto de la impunidad con que actúan los vendedores de estos artilugios, ha decidido luchar contra este engaño difundiendo un bulo. Para ello, ha redactado un mensaje de correo que imita el lenguaje pseudocientífico de los fabricantes de la pulsera, aderezado con el típico estudio científico inexistente y las necesarias gotas de conspiranoia.
El mensaje dice:

«Todos conocemos a alguien que tiene la pulserita Power Balance, ésa que dicen que es tan buena para la salud y que ha sido un éxito de ventas. Pues bien, un equipo de investigadores del departamento de Medicina Legal de la Universidad de Oxford ha realizado una serie de pruebas para determinar qué efectos exactos puede producir en el organismo y ha llegado a una conclusión alarmante en la que nadie había caído antes. Resulta que, si situamos un móvil cerca de la pulsera, el efecto que produce es idéntico a la de una antena de repetición de las radiaciones electromagnéticas que emite el móvil, amplificando dichas radiaciones a límites muy por encima de lo máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

Como consecuencia, si llevamos una pulsera Power Balance y tenemos un móvil (según los estudios, es suficiente con estar a menos de 10 metros de uno), estaremos siendo continuamente bombardeados por radiaciones que nos pueden provocar, a medio plazo, algún tipo de cáncer.

La compañía que distribuye dichas pulseritas ha tratado de dar carpetazo al estudio y silenciarlo por todos los medios legales, y los medios de comunicación no se han hecho eco de la noticia, así que tenemos que confiar en el boca a boca y la buena voluntad de todos para advertirnos del grave peligro que supone llevar una pulsera de este tipo. No tranquiliza el hecho de no tener móvil, ya que es posible que la pulsera amplifique las radiaciones del móvil de nuestro vecino (que pueden atravesar las paredes).»

¿Qué les parece? ¿Reenviarían ustedes un mensaje de este tipo para que la bola de nieve creciera? Yo no. Es posible que un mensaje así llegue a disuadir a alguien lo suficientemente iletrado, pero creo que recurrir a un arma como ésta es un error. En la lucha contra el pensamiento mágico, no vale todo. Lo siento. Hace años, un buen amigo me dijo que, en debates con pseudocientíficos, de vez en cuando sacaba a colación estudios inexistentes con conclusiones inventadas para descolocar a sus contertulios. No entendí por qué lo hacía ya que él estaba más preparado que cualquiera de sus oponentes. Además, me parece una falta de ética recurrir a la mentira, algo que, en el caso de la contrapublicidad de las timopulseras, se ve agravado por el abuso de la credulidad del público.
Los vendedores de las pulseras del equilibrio basan su éxito en aprovecharse de la ignorancia de la gente. Marean a sus víctimas con palabras que no entienden, las mezclan en un discurso sin sentido, aluden a estudios científicos inexistentes y muestran como prueba testimonios de famosos contratados a tal efecto. Si nosotros hacemos lo mismo, dándole vuelta al discurso pseudocientífico de los engañabobos para que diga que el amuleto es peligroso, estamos también explotando la incultura popular y no haciendo nada por resolver el problema de fondo: la incapacidad de buena parte de la ciudadanía de tomar decisiones basándose en criterios racionales. Por eso no me gusta la idea de este mensaje en cadena. Me parece mejor seguir hablando abiertamente de este timo en blogs y webs, y denunciar a los fabricantes ante las organizaciones de consumidores y las autoridades con la esperanza de que alguna vez empiecen a tomarse asuntos como éste en serio.