La calavera de cristal, en un rincón del Museo Británico

La calavera de cristal, tal como está expuesta en el Museo Británico. Foto: L.A. Gámez.La calavera de cristal del Museo Británico está arrinconada en una gran sala cuya entrada desde el patio central del edificio preside un precioso moai. El cráneo de cuarzo está en una pequeña urna alejada de los trayectos normales de los visitantes. Una tarjeta informa al curioso de que data del siglo XIX y de que, aunque al principio se pensó que era azteca, investigaciones recientes han demostrado que es de factura europea. Hasta mediados de los años 90, la pieza estuvo catalogada como «probablemente azteca, de entre 1300 y 1500», según la leyenda que figuraba en la diapositiva de la reliquia que vendía la institución.Cuando hace un par de días contemplaba el cráneo en Londres, comprobé que pasaba desapercibido para la mayoría de los visitantes y que los que se acercaban o no leían el tarjetón o se armaban un lío con lo que decía, quizá llevados por la leyenda de la que parte la última aventura del arqueólogo más famoso. Así que, al escuchar a unas jóvenes españolas hablar de ella como de una pieza de origen americano antiguo, no pude evitar meterme en la conversación, llamarles la atención sobre lo que realmente dice la tarjeta que acompaña al cráneo y añadir que todas las reliquias de este tipo, incluida la de Mitchell-Hedges citada en Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, son obras humanas recientes y no tienen nada de misterioso. Por cierto, la calavera del Museo Británico al natural es espectacular y llama la atención su exquisito tallado; pero, si miras a sus ojos, no te pasa nada…

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista.