Uri Geller, el engaño continúa

Uri Geller, en Cannes. Foto: Efe.Parece mentira, pero Uri Geller sigue de moda. Su última aparición pública ha tenido lugar en Cannes, en el mercado audiovisual más grande del mundo. Ha visitado esta semana la ciudad francesa para promocionar The successor, el reality show paranormal en el que busca heredero y que ha emitido la televisión israelí. Sorprende que este pícaro continúe en el candelero con sus cucharas dobladas cuando fue desenmascarado hace décadas por el ilusionista como James Randi y en programas de televisión como el Tonight Show, de Johnny Carson. En España, no, claro. Aquí se tragaron su cuento, entre otros, José María Íñigo en los años 70 del siglo pasado y Javier Sardá en sus más recientes Crónicas Marcianas. El primero todavía asegura de vez en cuando estar impresionado por los trucos -él no los llama así, obviamente- que hizo Geller ante sus ojos y da la impresión su fe no se resentirá por muchas pruebas que se le presenten.
Randi ha concedido este año al israelí su premio Pigasus 2006 -consistente en una placa con un cerdo volador-, en la categoría correspondientes al psíquico que ha engañado a más de gente con la menor cantidad de talento, por el truco de escuela en el que vuelve loca una brújula con un imán. Hace unos años, lo hizo ante Manuel Carballal, vendedor de misterios al que encandiló también con sus trucos de telepatía y que cree en los poderes Geller. Abraham Lincoln dijo: «Puedes engañar a algunas personas todo el tiempo y durante un tiempo a todo el mundo, pero no puedes engañar todo el tiempo a todo el mundo». Hace tiempo que Geller sólo engaña a los periodistas ávidos de espectáculo fácil y a los misteriólogos necesitados de mercancía que vender. Porque todo el mundo sabe que basta que le pongan un ilusionista delante para que se le fundan los poderes.