Los secretos de las psicofonías, en ‘Pensar’

Portada del número 12 de la revista ‘Pensar’.Carmen Porter, subdirectora de Cuarto milenio, defendía hace unos días en Las mañanas de Cuatro la verosimilitud de las caras de Bélmez presentando como prueba unas voces del Más Allá grabadas en un magnetofón, lo que en jerga paranormal se conoce como psicofonías. La tontería de respaldar un falso enigma con otro -las caras de Bélmez y la psicofonías forman parte del mismo mercadillo de baratijas de la superstición- no me sorprendió tanto como que sus entrevistadores se quedaran con la boca abierta, algo literal en el caso del pobre Gonzalo Miró. ¿Cómo es posible que a alguien le vendan la moto de que unas apariciones fantasmales han sido confirmadas por otras revelaciones fantasmales y no se le encienda una lucecita de alerta en la cabeza?
Harían bien Miró y Concha García Campoy, su compañera de asombro catódico paranormal, en leer el artículo que Gerardo García-Trío, miembro del Círculo Escéptico, dedica a las psicofonías y otras variedades de mensajes de ultratumba en el último número de Pensar, la revista en español del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP). «Con la transcomunicación instrumental sucede lo mismo que con todo lo paranormal: que, en cuanto te acercas demasiado, desaparece. Con esto espero no equivocarme y pasar a la historia del ridículo junto a los que despreciaron lo que resultó ser la verdadera ciencia marginal; aunque, si estoy errado, siempre tendría la oportunidad para pedir disculpas mediante algún electrodoméstico. Vigilad, pues, vuestra yogurtera», advierte el autor, después de habernos contado qué es lo que hay detrás de psicofonías, psicoimágenes y otros supuestos mensajes desde el Otro Lado, que dirían engañabobos como el espiritista televisivo John Edward.
Tan interesante como el ensayo psicofónico, o más, es el dedicado a la clonación por el biólogo argentino Mariano Moldes, quien demuestra lo tonto de los argumentos que emplean quienes demonizan esa técnica. A vuelta de página, el astrofísico Daniel Altschuler, del observatorio de Arecibo, narra su visita al Parque del Misterio de Erich von Däniken en Suiza y su encuentro con el autor de Recuerdos del futuro para hacerse una foto «con uno de los más influyentes pseudocientíficos del mundo, una especie de anticristo». El psicólogo Carlos A. Domínguez cuenta la historia de dos vacunas a las que se acusó de provocar autismo. Alejandro J. Borgo, director de la revista, repasa lo ocurrido en la Segunda Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico, celebrada en Lima en agosto. Y a mí me toca reflexionar sobre la demostración de rigor mortis periodístico que dio Iker Jiménez en el caso del cosmonauta fantasma y la ola que le hicieron días después los colegas que se tragaron la falsa profecía mundialista de Nostradamus. Sumen a todo esto las habituales noticias locales y críticas de libros, y puede decirse que estamos ante uno de los números más interesantes de esta publicación. Por lo menos, para mí.
Pensar es una revista trimestral del CSICOP, tiene 28 páginas y cuesta 12 dólares por un año y 20 por dos para Iberoamérica, y 15,5 dólares por un año y 26,5 por dos para Europa, EE UU y Canadá. Pueden suscribirse a la revista directamente a través de Internet o del correo convencional, usando en el primero de los casos la tarjeta de crédito y en el segundo, además, el giro postal. Los residentes en España pueden hacerlo ahora en euros a través de PayPal en la web del Círculo Escéptico y también mediante un ingreso bancario previa consulta. Los números atrasados pueden conseguirse por los mismos medios.