Astrología y astronomía en ‘El País’, explicaciones y carencias escépticas

Reconoce hoy Sebastián Serrano, el Defensor del Lector de El País, la metedura de pata del diario en la primera del domingo pasado y en la portada de EPS correspondiente al confundir astrología y astronomía. Gracias a Gerardo Rodríguez, jefe de sección de EPS, nos enteramos de que la portada del suplemento pasó por cinco pares de ojos «antes de ser enviada a fotomecánica». Nos quedamos, sin embargo, sin saber qué ocurrió con la primera del diario, en la cual se repitió el error. ¿Cuántas personas la revisaron y no lo detectaron? Cinco no la vieron en el colorín y cabe suponer que en el periódico sucedió lo mismo con al menos otros tantos profesionales, porque, si hay una página que en un diario se revisa a conciencia, ésa es la primera.

El responsable de EPS admite que el error es lamentable, pero se siente dolido por las quejas de los profesionales de la astronomía: «Nunca habíamos confundido a los astrónomos con los astrólogos. Ahora, por un desliz, recibimos quejas a título privado y de instituciones públicas. Tan injusta es la errata como la reacción de algunos por este lapsus calami«. Es su opinión y no la comparto. No han sido uno ni dos ni tres los periodistas a quienes no ha golpeado en los ojos la astrología de la portada del EPS y de la primera de El País. Eso para mí resulta preocupante y me lleva a sospechar que algunos de esos colegas no tienen muy claro la diferencia entre la pseudociencia de las estrellas y la ciencia. Por lo demás, el artículo del Defensor del Lector dice lo que se esperaba: entona un mea culpa y acaba animando a sus compañeros a «esmerarse en evitar que la astrología y los astrólogos sigan medrando».

«Los astrónomos protestan», titula Serrano un texto en el que indica que «la utilización del término astrólogos en lugar de astrónomos en las dos primeras páginas citadas ha llevado a una docena de científicos a expresar su protesta mediante mensajes remitidos al Defensor del Lector». Él se hace eco de cuatro quejas y entre los autores hay, por lo menos, tres astrofísicos. Además, consulta a un cuarto, Javier Armentia. ¿Es que nadie que no sea científico se dirigió a El País? ¿Es que los escépticos organizados no se enteraron de la historia? Si es así, han perdido otra magnífica oportunidad de hacerse notar más allá de las listas de correo y los canales del IRC, de saltar a la calle y decir: «¡Aquí estamos!».

Bastaba con un simple mensaje de correo electrónico. Una nueva omisión de acción demostraría, una vez más, lo mucho que nos queda por aprender en el campo de la comunicación, donde los charlatanes nos dan sopas con honda. Aprovechan cualquier pretexto para llevar el agua a su molino, mientras que los escépticos somos capaces de desperdiciar oportunidades continuamente, da igual que se trate de la emisión de documentales pseudocientíficos por una televisión pública, del engaño perpetrado por un cazador de misterios desde una emisora privada o de un grave error en el diario de más tirada. Parece que nuestra realidad no es de este mundo.

Publicado por Luis Alfonso Gámez

Luis Alfonso Gámez es periodista.