Ann Druyan

Carl Sagan, el señor del Cosmos

Carl Sagan posa en el Valle de la Muerte (California) con una réplica de uno de las naves ‘Viking’ que aterrizaron en Marte en 1976. Foto: NASA.

Dieciséis inexplicables años ha tardado en traducirse al español la biografía de Carl Sagan (1934-1996) escrita por William Poundstone, un autor que ya tenía dos nominaciones al Pulitzer cuando se enfrentó a la tarea de contar la vida y obra del más célebre divulgador científico. Desaparecido prematuramente a causa de una mielodisplasia -un tipo de cáncer-, el astrofísico neoyorquino nació en una familia de emigrantes judíos ucranianos y llegó a lo más alto en la investigación y de la cultura popular. Veinte años después de su muerte, sigue siendo un icono para los aficionados a la ciencia, y a la astronomía en particular, que tienen en Carl Sagan. Una vida en el Cosmos (Akal) un libro extraordinariamente documentado que les sorprenderá casi en cada página.

Sagan no fue un tipo normal. Fue un firme defensor de la popularización del conocimiento, un obseso de la búsqueda de vida en otros mundos, un cerebro clave en algunas de las más importantes misiones de exploración del Sistema Solar, un crítico sin tapujos de la carrera armamentística y de la política de bloques, y uno de los más lúcidos promotores del pensamiento crítico y de la razón frente a la fe. Quizás esta última faceta es la que pasa más desapercibida en el retrato de Poundstone, donde la implicación del astrofísico en la creación del actual Comité para la Investigación Escéptica (CSI) -una entidad que fundó junto a otros gigantes de la divulgacion como Isaac Asimov, Martin Gardner y el mago James Randi para intentar frenar el avance de la pseudociencia- y su memorable El mundo y sus demonios (1995) se citan casi a título anecdótico. Habrá que ver si en un futuro alguien explora esa vertiente, para nada menor, del científico estadounidense.

'Carl Sagan. Una vida en el Cosmos', de William Poundstone.Adolescente cuando los platillos volantes aparecieron en los cielos de Estados Unidos a finales de los años 40, se sintió atraído por el fenómeno. Era lógico en alguien con su interés por la vida extraterrestre. “No había nada que Sagan deseara más que ver un ovni por sí mismo”, indica Poundstone. Esa curiosidad le llevó a los 18 años a preguntar al entonces secretario de Estado, Dean Acheson, qué pensaba hacer EE UU si se demostraba que los “platillos volantes eran vehículos extraterrestres” que investigaban nuestro desarrollo tecnológico. Posteriormente, formó parte de la comisión científica que analizó el informe Condon -el estudio de la Fuerza Aérea que zanjó definitivamente el asunto ovni- y organizó en 1969 un debate sobre el fenómeno en el seno de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia. Fruto de esta iniciativa fue Ufos: a scientific debate (1972), libro que coordinó junto con el astrofísico Thornton Page.

Polvo de estrellas
Escéptico, Sagan nunca eludió pronunciarse públicamente sobre el fenómeno ovni, que salpicó casi todas sus grandes obras, incluida la serie Cosmos (1980). Producida por la KCET, la televisión pública de California, y vista por más de 500 millones de personas -TVE la emitió en 1982-, Cosmos ganó tres premios Emmy y marcó a varias generaciones. Tuvo en marzo de 2014 una extraordinaria continuación a cargo del también astrofísico Neil deGrasse Tyson. Ganadora de cuatro Emmy, la nueva versión se vio en medio mundo -España incluida- a través de National Geographic Channel, y Atresmedia adquirió poco después los derechos de emisión, pero parece que se ha olvidado de la serie. El éxito del Cosmos original supuso la consagración como estrella mediática de un científico que desde sus inicios se había caracterizado por su extraordinaria facilidad para conectar con el público. Pero Sagan fue mucho más que un comunicador sin igual, autor de libros superventas, al que ese don costó el desprecio de algunos colegas.

Durante sus años formativos, se codeó con los científicos más destacados de los campos que le atraían: Harold Urey, Gerard Kuiper, Linus Pauling, George Gamow y Subrahmanuan Chandrasekhar, entre otros. Estuvo en la carrera espacial desde el principio, predijo que Venus era un mundo abrasador y especuló con que Europa, la luna de Júpiter, podría tener un océano bajo el hielo, participó en la planificación de las misiones Viking a Marte -las páginas del libro sobre esta doble gesta resultan apasionantes- y en el diseño de las placas de las Pioneer y los discos de las Voyager, mensajes lanzados por la Humanidad a lo que él llamaba el océano cósmico.

Tres veces casado y con una relación no siempre fácil con sus hijos, el Sagan de Poundstone es un ser de carne y hueso cuyos defectos y flaquezas -los hay y no menores- humanizan al personaje público. El biógrafo deja claro que el astrofísico no era de trato fácil y que su tercera esposa, Ann Druyan, es la gran mujer junto al gran hombre. Coautora de los dos Cosmos, fueron desde 1981 inseparables, con ella protegiendo siempre al científico de frágil salud y, tras su muerte, velando por su memoria y legado, desde la película Contact (1997), basada en la novela homonima de Sagan, y el nuevo Cosmos hasta la cinta biográfica que prepara Warner Bros sobre el hombre que nos enseñó que somos polvo de estrellas y, que sepamos, el único modo del Cosmos de conocerse a sí mismo.

William Poundstone (1999): Carl sagan. Una vida en el Cosmos [Carl Sagan. A life in the Cosmos]. Traducción de Alfredo Brotons Muñoz. Ediciones Akal (Col. “Biografías”). Madrid 2015. 544 páginas.

Publicado originalmente en suplemento Territorios del diario El Correo.

‘Cosmos’ gana cuatro premios Emmy

Neil deGrasse Tyson explica el calendario cósmico en el nuevo 'Cosmos'.

Cosmos ganó el sábado cuatro premios Emmy a las Artes Creativas de los doce a los que estaba nominada. La gran serie de divulgación ha visto reconocida su excelencia con los galardones al mejor guion –Ann Druyan y Steven Soter-, la mejor banda sonora y la mejor sintonía de cabecera (Alan Silvestri), y la mejor edición de sonido. El Cosmos original, presentado por Carl Sagan (1934-1996), fue en 1981 candidato en cinco categorías de los Emmy y ganó tres. Al recibir su premio, Druyan agradeció el trabajo de las 1.200 personas que han participado en la creación de la serie, especialmente de Brannon Braga, director y productor ejecutivo; Mitchell Cannold, productor ejecutivo; Seth MacFarlane, productor ejecutivo; y su marido, “Carl sagan, quien iluminó el camino para todos nosotros”. Silvestri, por parte, agradeció el trabajo a su equipo, al presentador, el inigualable Neil deGrasse Tyson, y a Sagan, “por seguir trayendo la magia al punto azul (la Tierra).

Fox estrenó el nuevo Cosmos simultáneamente en todo el mundo el 10 de marzo. La serie, de trece episodios, recoge el testigo de la original, emociona y está llamada a convertirse en la gran aventura de una nueva generación, la de los apasionados por el conocimiento de la primera mitad del siglo XXI. A pesar de haberse emitido sólo en los canales de National Geographic Channel y Fox, la han visto por televisión 135 millones de personas, cantidad que crecerá considerablemente cuando se dé en abierto. En España, se emitió los lunes en National Geographic Channel y consiguió más de 32.000 espectadores de media y un 0,19% de cuota de pantalla.

Sinceramente, cuatro galardones me saben a poco para una serie de la calidad de Cosmos. Lo escribí tras ver el primer episodio y lo vuelvo a repetir: visualmente hipnótico, con un guión que alimenta el sentido de la maravilla, unos efectos especiales magníficos y a la vez comedidos, una seductora banda sonora, una acertada dirección y un conductor imponente, no falta ni sobra nada en el nuevo Cosmos. ¡Gracias por haberlo hecho!

El ‘trailer’ del primer episodio del nuevo ‘Cosmos’

Aquí tienen el trailer oficial del primer episodio del nuevo Cosmos, que, presentado por el astrofísico Neil deGrasse Tyson, Fox estrenará simultáneamente en todos sus canales el lunes en 180 países y 48 idiomas. En España, podrá verse en versión original o doblada en National Geographic Channel, Fox, Fox Crime, Nat Geo Wild y Viajar. ¡Para que vayan abriendo boca!

El ‘Cosmos’ de Neil deGrasse Tyson: una gran aventura para una nueva generación

Neil deGrasse Tyson asiste al Big Bang, en 'Cosmos'.

“El Cosmos es todo lo que es, o lo que ha sido o lo que será”. Así empezaba el Cosmos de Carl Sagan; así lo hace el de Neil deGrasse Tyson. Arranca con el diente de león -la nave de la imaginación de Sagan- soltado al viento por el fallecido astrofísico al tiempo que nos invita -“¡Acompáñenme!”- a viajar con él por un universo repleto de maravillas y enigmas. Estamos en lo alto del mismo acantilado donde muchos vimos por primera vez al divulgador por excelencia, encorbatado -luego optaría casi siempre por un jersey de cuello vuelto- y con un anorak anaranjado. Eso pasó hace mucho, mucho tiempo. “Hace una generación, el astrónomo Carl Sagan estuvo aquí y lanzó a cientos de millones de nosotros a una gran aventura: la exploración del Universo revelado por la ciencia. ¡Es hora de hacerlo otra vez!”, dice Tyson, nuestro nuevo guía.

En medio de la Vía Láctea, el primer episodio del Cosmos del siglo XXI, adelanta lo que nos espera en los doce siguientes y es, de principio a fin, un homenaje al original, sin renunciar a su propia personalidad. Así, hacemos el mismo viaje para situar la Tierra en la inmensidad del espacio, pero desde nuestro planeta hacia los límites del Universo conocido -¿uno de muchos?- y no al revés, como con Sagan. Las escenas espaciales tienen la firma de Brannon Braga, veterano de la franquicia Star trek y director principal de la serie, que aprovecha al máximo las posibilidades de la nueva nave de la imaginación, con guiño histórico incluido en el sobrevuelo de Marte. Y la música de Alan Silvestri -autor de las bandas sonoras de la trilogía de Regreso al futuro (1985, 1989, 1990), Forrest Gump (1994), Contact (1997) y Los Vengadores (2012), entre otras muchas producciones hollywoodienses- lo envuelve todo sin que echemos de menos a Vangelis.

El astrofísico Neil deGrasse Tyson, director del Planetario Hayden de Nueva York y presentador del nuevo 'Cosmos'. Foto: AP.Al viaje en el espacio, le sigue el viaje en el tiempo, como no podía ser de otro modo en esta “odisea espaciotemporal”. Asistimos a cómo el hombre dejó de ser el centro de Universo gracias a una recreación en dibujos animados de momentos clave de la vida de Giordano Bruno, que sustituye al Johannes Kepler de la serie original. Hasta ese momento, Tyson ya ha aliñado la narración con muchas más cosas de las que parece -incluida la explicación del método científico- y, cuando nos lleva desde el Big Bang hasta el presente en el calendario cósmico, hace un par de guiños humorísticos antes del comienzo de todo y en el momento de la extinción de los dinosaurios, a los que no se ve ni falta que hace. Las nuevas generaciones han crecido rodeadas de dinosaurios de carne y hueso; verlos en la pantalla les impacta lo mismo que a nosotros le presencia de un perro o un gato.

Y acabamos donde empezamos, en el acantilado desde el que partiremos en nuestro viaje y donde Tyson vuelve a homenajear a Sagan. “¡Acompáñenme! Nuestro viaje acaba de empezar”, nos anima antes de los créditos. El círculo se ha cerrado.

Seth MacFarlane -creador de Padre de familia y Padre made in USA-, Ann Druyan -viuda de Sagan y coguionista del original y de esta producción, junto a Steven Soter-, Neil deGrasse Tyson -astrofísico y director del Planetario Hayden de Nueva York- y su equipo han resucitado el espíritu de Cosmos. Visualmente hipnótico, con un guión que alimenta el sentido de la maravilla, unos efectos especiales magníficos y a la vez comedidos, una seductora banda sonora, una acertada dirección y un conductor imponente, no falta ni sobra nada en el primer episodio del nuevo Cosmos, que Fox estrenará simultáneamente en todos sus canales el 10 de marzo en 180 países y 48 idiomas. En España, podrá verse en versión original o doblada en National Geographic Channel, Fox, Fox Crime, Nat Geo Wild y Viajar.

Olvídense de las comparaciones con la obra del divulgador científico más carismático. Vuelvan mentalmente al momento en que se sentaron ante el televisor para ver Cosmos y los ojos se les quedaron como platos. ¿Han retrocedido ya hasta hace veinte o treinta años? Pues, entonces, prepárense para gozar. Porque estamos ante una invitación irrechazable a participar en la gran aventura de una nueva generación, la de los apasionados por el conocimiento de la primera mitad del siglo XXI. Es posible que nuestro Cosmos nunca sea el de ellos; pero el suyo reúne méritos más que suficientes para ser también nuestro.