Los transgénicos son peligrosos, dice un libro de ciencias de Bachillerato

Los transgénicos pueden propiciar las aparición de nuevas especies con consecuencias desconocidas, reducen la biodiversidad y su consumo podría ser peligroso para el ser humano. Es el mensaje del libro de Cultura científica para 1º de Bachillerato de McGraw Hill Education. Los autores exponen en dos páginas lo que es la biotecnología y sus beneficios y, a modo de conclusión sobre los transgénicos, dicen:

Portada del libro de Cultura científica de 1º de Bachillerato de McGraw Hill.

Junto a innegables beneficios, la utilización de organismos transgénicos presenta inconvenientes no desdeñables. Destacan la posible aparición de especies nuevas cuyo nicho ecológico se desconoce, el tránsito de genes de unos organismos a otros, la reducción de la biodiversidad, el desarrollo de resistencias en insectos y el crecimiento de malas hierbas, con efectos en los ecosistemas imprevisibles e irreversibles [en negrita en el original]. Su consumo también podría acarrear riesgos sanitarios y alergias aún no evaluados. Además, podrían incrementar las diferencias socioeconómicas entre países ricos y pobres.

Si en el párrafo anterior cambiamos transgénicos por organismos domesticados, sería igual de cierto. Y de falso. Porque todo lo que cultivamos y criamos, casi todo lo que compramos en el supermercado y en la tienda de agricultura natural bendecida por Greenpeace, es artificial en el sentido de que lo hemos modificado genéticamente durante siglos. Llevamos manipulando genes, talando bosques y disminuyendo la biodiversidad a través de la agricultura y ganadería desde hace unos 10.000 años. Al principio, modificábamos organismos como quien mezcla las cartas de una baraja con la esperanza de que le salga arriba el as de corazones. A veces, salía; otras muchas, no. Ahora, la biotecnología permite mezclar las cartas de tal modo que arriba nos salga siempre la que queramos.

¿Por qué es eso más peligroso que cruzar dos especies de plantas como se ha hecho desde hace miles de años sin tener claro cuál iba a ser el resultado? ¿Por qué es más peligroso modificar plantas para que sean resistentes al ataque de ciertos insectos que usar toneladas de insecticidas? Como me contaba hace años en una entrevista la bioquímica Pilar Carbonero, “todos los riesgos achacados a los transgénicos existen desde que la agricultura es agricultura”. Que esos prejuicios se alimenten en un manual escolar resulta inquietante.

En contra de lo que alerta este libro de Bachillerato, comer transgénicos no entraña ningún peligro. “Una vez comercializado, un transgénico es tan seguro o más que un cultivo convencional o ecológico. Los transgénicos están más controlados que los productos agrícolas que compramos normalmente en el supermercado -procedentes de explotaciones convencionales o ecológicas- porque, en estos casos, la legislación es muy poco exigente, muy light“, me decía la bioquímica vasca Mertxe de Renobales en 2011. Y es que, como recordaba en su libro Comer sin miedo el bioquímico José Miguel Mulet, la mayoría de las intoxicaciones alimentarias que hemos sufrido en Europa en los últimos años han tenido su origen en productos ecológicos.

Estaría bien saber de dónde han sacado los autores de este texto escolar unas conclusiones que parecen extraídas del manual del perfecto ecólatra. El polémico párrafo lo ha cazado un profesor de biología de Secundaria, alarmado porque “miles y miles de alumnos se llevarán a casa esta idea, que seguramente no será desmentida por la mayoría de profesores, que no tiene formación adecuada. Me parece que algo se debería hacer al respecto. Es muy grave. Otros libros de esta materia de otras editoriales también siembran falsedades y alarmismos. Se supone que esta asignatura es para fomentar la cultura científica, no para lo contrario”.