La ‘superluna’ del 19 de marzo y el terremoto de Japón

La Luna, vista desde la Tierra en su perigeo y apogeo.

El sábado de la próxima semana, la Luna estará llena y a 356.577 kilómetros de la Tierra. En algunas webs dedicadas a la divulgación científica, dicen que estará más cerca que nunca desde hace 18 años y que, a ese fenómeno, los astrónomos le llaman superluna. Según el astrólogo estadounidense Richard Nolle, las superlunas provocan el caos en nuestro planeta: grandes tormentas, terremotos, erupciones volcánicas y otros desastres naturales. Así que cabe suponer que pronto algunos vincularán la superluna del 19 de marzo con el terremoto de Japón de la pasada madrugada.

La órbita de la Luna alrededor de la Tierra es ligeramente elíptica y sus dos extremos se llaman apogeo y perigeo, cuando el satélite está más lejos y más cerca de nuestro planeta, respectivamente. Aunque la distancia media entre los dos mundos se sitúa en los 384.400 kilómetros, en determinados momentos puede superar los 406.000 y reducirse hasta casi los 356.000. El domingo, por ejemplo, la Luna estaba a 406.582 kilómetros de nosotros y, el sábado de la semana que viene, estará a sólo 356.577, cuando el perigeo suele estar comprendido entre los 356.000 y 370.000 kilómetros.

Preguntas y respuestas

¿Tienen los perigeos extremos, como el de dentro de ocho días, algún nombre especial? No. En contra de lo que se está contando por ahí, los astrónomos no los llaman superlunas, según me han confirmado astrónomos. El nombre, en realidad, es un invento del astrólogo Richard Nolle.

¿Estará, el sábado de la semana próxima, la Luna más cerca de la Tierra que nunca en los últimos 18 años? No. El 12 de diciembre de 2008 estuvo a 356.567 kilómetros; el 10 de enero de 2005, a 356.571; y el 4 de noviembre de 1998, a 356.614. Puede comprobarlo usted mismo con la calculadora de perigeos y apogeos lunares de John Walker.

¿La última superluna extrema ocurrió el 10 de enero de 2005, poco después del terremoto del Índico? No. Desde enero de 2005 hasta hoy, ha habido cuatro perigeos en los que la Luna ha estado a menos de 357.000 kilómetros y en unos de ellos, el de diciembre de 2008, llegó a acercarse más que en el inmediatamente posterior al terremoto del Índico. Además, la catástrofe ocurrió el 26 de diciembre de 2004, cuando la Luna estaba casi en su apogeo, registrado al día siguiente cuando se encontraba a 406.487 kilómetros.

¿Están las superlunas vinculadas con desastres naturales? Quienes defienden esta idea dicen que las superlunas de 1955, 1974 y 1992 estuvieron acompañadas de fenómenos meteorológicos extremos. Todos los años hay fenómenos meteorológicos extremos en alguna parte del mundo y, además, las superlunas de esos años no han sido las únicas. Gracias a la herramienta de John Walker, cualquiera puede comprobar que los acercamientos lunares a menos de 357.000 kilómetros son bastante habituales.

Perigeos y terremotos

El perigeo lunar no está vinculado con un aumento de la actividad sísmica, según explican en Space.com el geofísico John Bellini, del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), y el sismólogo John Vidale, de la Universidad de Washington y de la Red Sísmica del Noroeste del Pacífico. “Científicos del USGS y otros que no lo son han hecho una gran cantidad de estudios sobre este tipo de cosas y no han encontrado nada importante en absoluto”, ha dicho Bellini. Según Vidale, “nunca verás ningún efecto del perigeo lunar. Está en algún lugar entre «no tiene ningún efecto» y «es tan pequeño que no ves ningún efecto»”.

La gravedad lunar causa las subidas y bajadas de mareas en los océanos terrestres, y también movimientos equiparables, aunque a menor escala, en las masas continentales que los expertos llaman mareas de tierra. Éstas son mayores cuando hay luna nueva y llena, que es cuando nuestro satélite y el Sol están alineados al mismo lado o en lados opuestos de la Tierra. “La Luna y el Sol someten a la Tierra a una ligera tensión y, si miras bien, puedes ver un pequeño aumento de la actividad tectónica cuando están alineados. Ves menos de un 1% de aumento de los terremotos y una ligeramente mayor respuesta volcánica”.