Vampiros, poseídos, literalistas bíblicos, encomiendas a la Virgen y ‘alertas ovni’: la Edad Media está aquí

El esqueleto de uno de los 'vampiros' de Sozopol, con el trozo de hierro que le clavaron en el pecho. Foto: AFP.Un equipo de arqueólogos ha descubierto en Bulgaria dos esqueletos con el pecho atravesado por sendas barras de hierro para que no pudieran levantarse de entre los muertos. Fueron enterrados hace unos 800 años en un monastario de Sozopol, a orillas del mar Negro. Sus vecinos creían que los individuos habían sido tan malvados en vida que, una vez muertos, podían convertirse en vampiros. Bozhidar Dimitrov, director del Museo Nacional de Historia de Sofía, ha asegurado que ese antivampirismo preventivo era habitual en el país hasta la primera década del siglo pasado. De hecho, los arqueólogos han desenterrado en Bulgaria en los últimos años más de cien cuerpos de vampiros.
Nada más leer la noticia, me he sentido afortunado de vivir en una época en la que la creencia en esos monstruos chupansangres se limita a locos de atar; pero, minutos después, me he dado cuenta de que, desgraciadamente, muchos coetáneos nuestros no están mentalmente tan lejos de los campesinos que perforaron el pecho de los cadáveres de Sozopol. Me he acordado del pobre niño mexicano de 5 años al que sus padres sacaron los ojos durante un ritual para expulsar de él al demonio; del predicador evangélico Mack Wolford, que murió el 27 de mayo después de que le mordiera una víbora porque, en vez de salir corriendo al hospital más próximo, confío en que Dios le curaría por ser un auténtico creyente, tal como dice la Biblia; de la ministra española de Empleo, Fátima Báñez, encomendándose a la Virgen del Rocío para “salir de la crisis y volver al crecimiento”; y de los miles de ingenuos que en la noche de mañana buscarán en los cielos de España naves de visitantes de otros mundos durante una Alerta ovni organizada por la más importante emisora privada de radio del país.
Es posible que mucha gente ya no crea en vampiros, pero la hay que está convencida de que la divinidad que toque puede hacer milagros, de que hay personas capaces de comunicarse con los muertos y otras que ven el futuro, de que hay individuos que emiten energías curativas, de que nos visitan seres casi todopoderosos de otros mundos… La Edad Media está aquí; y no es para reírse. A mí, por lo menos, me preocupa y avergüenza que un político delegue su responsabilidad en una divinidad, la califique de «aliada privilegiada» y confíe en ella la solución de problemas. ¿Qué será lo próximo? ¿Echar la culpa de la crisis al Diablo?

«No soy un vampiro», dice Nicolas Cage en el ‘show’ de David Letterman

La imagen del prisionero confederado puesta a la venta en eBay. Foto: The Thanatos Archive.Nicolas Cage ha negado en la televisión estadounidense que sea un vampiro. «No bebo sangre y, la última vez que me miré en un espejo, vi mi reflejo», dijo el jueves en el programa Late Night with David Letterman, en la CBS, después de que el presentador bromeara con una foto de hace 140 años cuyo protagonista guarda un cierto parecido con el actor, ahora en plena promoción de su película Ghost Rider: spirit of vengeance.
La imagen fue puesta a la venta en eBay en septiembre por Jack Mord, un colecionista que pedía por ella un millón de dólares. «Mi teoría es que él llegará a los 70 u 80 años y, entonces, el actor Nicolas Cage morirá; pero, en realidad, el vampiro Nicolas Cage rejuvenecerá y aparecerá en otra parte del mundo para empezar de nuevo», decía entonces el vendedor. Y, claro, la disparatada historia empezó a circular por Internet y los medios de comunicación.
Según Josh Grossberg, la foto corresponde a un recluso confederado de la guerra civil estadounidense, el teniente G.B. Smith, y fue tomada en 1864 en el campo de prisioneros la isla Johnson, en Ohio.

Los vampiros son matemáticamente imposibles

Drácula.Los físicos Costas Efthimiou y Sohang Gandhi, de la Universidad Central de Florida y la de Cornell, respectivamente, sostienen que es matemáticamente imposible la existencia de vampiros. La explicación, muy simple -hasta yo la he entendido a la primera-, la publicaron en agosto de 2007 en un artículo también dedicado a la solidez de los fantasmas y el ataque zombi contra la Humanidad. Los científicos parten del supuesto de que alguien se convierte en vampiro al sufrir la mordedura de uno de esos seres, como si se tratara de una infección incontrolable. Es la idea que ha trasmitido el cine y que tiene mayor arraigo en la cultura popular. Presuponen, además, que, para sobrevivir, un vampiro necesita chupar sangre humana una vez al mes, lo que implica que cada mes se duplica la población de colmilludos y tendría consecuencias catastróficas para la Humanidad y, al final, para los propios vampiros.
Efthimiou y Gandhi toman como punto de partida la aparición del primer vampiro hacia 1600 con una población humana de más de 536 millones de individuos, y concluyen que, treinta meses después, no quedaría ni un hombre sobre la Tierra. ¿Exagerado? Comprueben cómo no. Situemos la aparición del primer vampiro el 1 de enero de 2010, cuando la ONU calcula que habrá 6.908.688 millones de humanos, que serán 7.302.186 en 2015. El 1 de febrero, habría dos chupasangres; el 1 de marzo, cuatro; el 1 de abril, ocho; el 1 de mayo, dieciséis… y el 1 de diciembre, 2.048 vampiros. Parece una cantidad no preocupante, pero, como se duplica cada mes, el 1 de abril de 2011, su población ascendería a 32.768 y, el 1 de agosto de ese año, a 524.288. Dos años después de la aparición del primer vampiro, habría 16.777.216 chupasangres sueltos por ahí y, seis meses más tarde, su población ascendería a 536.870.912, duplicándose al mes siguiente. El 1 de septiembre de 2012, caminarían sobre la Tierra 4.294.967.296 vampiros y, al mes siguiente, tendrían que ser 8.589.934.592; pero no alcanzarían esa cifra porque ya no quedarían humanos que morder porque, al mismo tiempo que la población de vampiros ha crecido geométricamente, la humana ha disminuido geométricamente.
¿Conclusión? La existencia de los vampiros es imposible matemáticamente. Y lo mismo puede decirse de la zombificación humana por mordedura de putrefacto muerto viviente popularizada por George A. Romero en La noche de los muertos vivientes (1968) y las otras películas de su serie zombi.
Crecimiento de una población de vampiros.
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