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La 2 promociona la astrología. ¡No con mi dinero!

La astróloga argentina Martina Carutti.Me avisó el astrónomo Sergio J. Monferrer a través de Twitter. “Profunda tristeza de ver este tipo de información en La 2”, escribió. Enlazaba a un vídeo de la emisión del magazín A punto con La 2 del pasado martes. La misma cadena de espacios como Tres14 y Órbita Laika se entregó hace una semana a una delirante promoción de la astrología. Visto el reportaje -lo tienen al pie de estas líneas-, lo primero que siente uno es vergüenza y lo segundo indignación porque el dinero público se destine a fomentar la superstición y la incultura. Claro que un país que en el que algunos medios cuentan lo que ciertos individuos han robado en Cristianos Ronaldos que podrían ficharse…

Que Obi-Wan Kenobi y Yoda me perdonen, pero el discurso de la astróloga argentina Martina Carutti -la protagonista del reportaje- me recordó sus dos explicaciones de La Fuerza en La guerra de las galaxias (1977) y El Imperio contraataca (1980), respectivamente. En la primera, Obi-Wan le explica a Luke Skywalker: “La Fuerza es lo que le da al jedi su poder. Es un campo de energía creado por todas las formas de vida. Nos rodea, penetra en nosotrros y mantiene unida la galaxia”. En la segunda, es Yoda quien le dice al joven: “Mi aliada es La Fuerza y una poderosa aliada es. De la vida es la creadora, crecer la hace, su energía nos rodea a todos y nos une. Luminosos seres somos; no esta cruda materia. Debes sentir La Fuerza a tu alrededor, aquí, entre tú y yo, y el árbol y la roca, incluso entre la tierra y la nave”.

El discurso de Carutti bebe de esa idea de una energía mística universal y es asumido como cierto por los responsables del programa de La 2 cuando, por ejemplo, la narradora dice cosas como que, “en el Sistema Solar, los planetas se mueven todo el tiempo y eso produce cierta vibracion energética” y que, “como las células, que no tienen conciencia de que forman parte de un cuerpo, se diría que los humanos formamos parte de una red, como si fuera un tejido, que es el Universo. Hay una interconexión entre todas las partes y hasta los pensamientos pueden generar movimientos en otras zonas de la red”. No busquen lógica ni en la narración ni en las declaraciones de la astróloga, que, por supuesto, no explica cómo narices sabe ella que existe esa energía desconocida para la ciencia ni nada de nada de lo que dice.

Aquí tienen la transcripción de la pieza:

Presentadora (Elisabet Carnicé): “Ahora vamos a hablar de planetas y de cartas astrales. Estad atentos. Porque ¿alguna vez les han hecho una carta astral? Cuando pensamos en la astrología, nos imaginamos las predicciones de futuro de nuestro signo, pero, para los astrólogos, éste es un malentendido importante. La astrología es un sistema de símbolos que refleja las relaciones entre los humanos y el Sistema Solar. Veamos en el siguiente reportaje que ayuda nos puede proporcionar las astrología en nuestra vida cotidiana”.

Narradora (Cristina Hernández): “En el Sistema Solar, los planetas se mueven todo el tiempo y eso produce cierta vibracion energética. Nuestro nacimiento sucede en un momento dado dentro de esos movimientos planetarios. Según la astrología, eso influye en nuestra vida, pues llevamos en nosotros la vibración energética del momento en que nacimos”.

Astróloga (Martina Carutti): “Somos cualidades energéticas. Tenemos un cuerpo energético, además del cuerpo físico. Ese cuerpo energético tiene determinadas cualidades y en general las desconocemos porque nuestra conciencia se identifica con algunas de esas cualidades. Entonces, yo voy a organizar mi personalidad con algunas cualidades energéticas y no con todas las cualidades energéticas que tengo como potencial. Pero, de todas maneras, como esas energías tienen que manifestarse en mi vida, porque forman parte de mi campo energético, aparecen en las experiencias que tengo, las personas con las que me rodeo”.

Narradora (Cristina Hernández): “Martina Carutti creció entre astrólogos. Es hija del famoso astrólogo argentino Eugenio Carutti. Su abuela también era astróloga. Ella, además de psicóloga, aprendió la astrología y ayuda a las personas mediante la interpretación de su carta astral a que encuentren una manera más amplia de mirar lo que les está sucediendo y descubran cualidades desconocidas de su persona que les están condicionando sin que sean conscientes de ello”.

Astróloga (Martina Carutti): “La carta natal es un mapa de cómo estaba el Sistema Solar en el momento del nacimiento y, con ese mapa, conociendo el lenguaje de la astrología, conociendo esos símbolos, yo puedo saber cuál es, por ejemplo, tu potencial energético. El planeta Marte tiene una cualidad, que es la del impulso, la decisión, la fuerza, por ejemplo. El planeta Venus tiene una cualidad de apertura, la receptividad, el encuentro con el otro, por ejemplo. Entonces, cuando yo nací, el planeta Venus estaba en una determinada posición en el Sistema Solar; el planeta Marte estaba en otra posición en el Sistema Solar… Y eso hace que en ese momento de mi nacimiento, en el campo, en el espacio, hubiera un determinado tipo de cualidades. Es decir, la cualidad de la fuerza, el impulso, la decisión, y la cualidad de la receptividad y la apertura estaban, por ejemplo, fuertemente presentes”.

Narradora (Cristina Hernández): “Como las células, que no tienen conciencia de que forman parte de un cuerpo, se diría que los humanos formamos parte de una red, como si fuera un tejido, que es el Universo. Hay una interconexión entre todas las partes y hasta los pensamientos pueden generar movimientos en otras zonas de la red, como los movimientos de las estrellas o la Luna generan movimientos en nosotros a modo de espejo y en un intercambio de información”.

Astróloga (Martina Carutti): “Tenemos que abrirnos a la posibilidad de pensar y de sentir que, de alguna extraña y misteriosa manera, estamos los seres humanos relacionados íntimamente con los planetas y las estrellas que nos parecen algo tan lejano y que no tiene nada que ver con nosotros”.

Narradora (Cristina Hernández): “Para la astrología, nuestra mente tecnológica tiene una forma de actuar que nos hace sentirnos separados del resto del sistema. Su único fin es manipular objetos y el entorno en una lucha depredadora por la propia supervivencia”.

Astróloga (Martina Carutti): “Que somos un sistema no es algo que está despierto en nosotros. Me parece que esto trae casi todos los conflictos que tenemos y, en este sentido, creo que la astrología puede humildemente aportar una mirada nueva. Porque, realmente, si nos adentramos en el conocimiento de la astrología, la evidencia de que estamos interconectados es muy fuerte”.

Narradora (Cristina Hernández): “Dice Martina Carutti que algunas cualidades del Universo, como la cualidad vibratoria del amor, no se están manifestando como es debido. Cree que quizá la especie humana no haya evolucionado del todo todavía y tiene que hacerlo hasta que se desarrolle la comprensión de que estamos todos vinculados y de que el mal que hacemos al prójimo nos lo estamos haciendo a nosotros mismos”.

¡Qué vergüenza! ¡Que dejen de financiar este tipo de basura con nuestros impuestos!

 

El ‘Telediario’ fomenta la quimiofobia y la histeria electromagnética

Es algo tristemente habitual: se reúnen para promocionar su negocio los expertos en una pseudociencia, y un gran medio los trata como si fueran científicos y lo que dicen mereciera algún crédito. Ha ocurrido en el pasado con ufólogos, parapsicólogos, sindonólogos y practicantes de todo tipo de pseudoterapias, y ayer les tocó a los autodenominados medicos ambientales, a quienes el Telediario de La 1 dedicó una sonrojante pieza calcada de una de La Sexta de 2012. El motivo, como hace tres años, era la celebración en Madrid de un congreso de medicina ambiental, destinado, según la entidad organizadora -la Fundación Alborada-, a “aquellas personas interesadas en cómo el entorno afecta al desarrollo de patologías como la sensibilidad química múltiple, fibromialgia, fatiga crónica, electrosensibilidad, trastornos hormonales, autismo y un amplio conjunto de enfermedades cada vez más comunes”.

La autora de la información comenzaba diciendo que hay entre nosotros personas que no soportan el cóctel compuesto por la polución, los pesticidas en los alimentos y las sustancias tóxicas “en comida, productos de limpieza, cosmética, perfumes…”. Dejando a un lado los productos de limpieza, sería de agradecer que la periodista se hubiera dejado de generalidades y hubiera  precisado en qué alimentos, cosméticos y perfumes hay “sustancias tóxicas” para que las autoridades sanitarias tomaran cartas en el asunto. No lo hizo porque ese preámbulo era el gancho alarmista e infundado para vender dos males inexistentes: la sensiblidad química múltiple (SQM) y la hipersensiblidad electromagnética.

La SQM fue identificada en los años 50 por el alergólogo estadounidense Theron G. Randolph, quien en 1965 fundó lo que hoy es la Academia Estadounidense de Medicina Ambiental. Según él, hay personas a las que ponen enfermas las sustancias químicas sintéticas. No las tóxicas, sino cualquier sustancia a un nivel muy por debajo del considerado seguro. Sufren tanto que llegan a tener que aislarse del plástico, de los colorantes, de las fibras sintéticas… Del mundo artificial. Quienes, por su parte, dicen padecer hipersensibilidad electromagnética creen que las ondas de radiofrecuencia están detrás de numerosos síntomas -dolores de cabeza, insomnio, cansancio, malestar general…- e incluso de enfermedades graves como el cáncer. Lo cierto es que ninguna de estas dos patologias existe como tal. Los enfermos son personas que sufren, aunque la causa de su mal no sean las ondas o las sustancias químicas de síntesis, sino la creencia en que aquéllas o éstas son peligrosas. Como hay gente que cree estar enferma, hay desaprensivos que hacen negocio de esa creencia: geobiólogos -antes llamados zahorís-, médicos ambientalistas, asesores legales y vendedores de remedios para males imaginarios.

Composición química de una manzana.Detrás del denominado VIII Congreso Internacional de Medicina Ambiental, celebrado en Madrid el pasado fin de semana, no hay instituciones científicas, sino organizaciones que se dedican al negocio de asesorar a presuntos afectados, defenderles legalmente, hacer auditorias medioambientales y venderles todo tipo de cachivaches frente a una amenaza inexistente, además de clínicas alternativas con sus correspondientes tratamientos mágicos. Al médico estadounidense William Rea, a quien TVE presentaba ayer como “el primer catedrático de medicina ambiental del mundo” y que pinta un panorama apocalíptico causado por las sustancias químicas de síntesis, la Junta Médica de Texas le acusó de utilizar test pseudocientíficos, hacer diagnósticos erróneos, practicar tratamientos “irracionales”, no informar a sus pacientes de que lo que hace no está probado y ejercer especialidades para las que no está preparado, tal como indica Stephen Barrett. ¡Ah!, por cierto, la medicina ambiental es una especialidad tan reconocida científicamente como la ufología, la parapsicología y la lectura de las líneas de la mano.

“La solución es volver a recuperar alimentos más naturales y alejarnos de los productos elaborados con excesivos químicos”, concluye la reportera. No sé lo que son “excesivos químicos” -¿los que tiene una manzana?-, pero sí que ahora vivimos más y mejor que cuando estábamos más integrados en la naturaleza, como pueden estar en algunos países del mundo subdesarrollado. Si mi colega quiere volver a lo natural y jugarse la vida, que lo haga, pero un medio de comunicación público no debe fomentar histerias ni dar cabida a tonterías pseudocientíficas y la quimifobia. TVE tendría que cuidar más la información científica para que nadie colara con esa etiqueta lo que no son sino supercherías.

TVE recomienda la homeopatía frente a las vacunas, aunque esa medicina alternativa mate niños

Si no puede pagar unas vacunas especiales para su hijo, no se preocupe. Puede protegerle contra la enfermedad que sea igual de bien, y gastándose mucho menos dinero, con homeopatía. Es el peligroso mensaje que se lanzó hace once días desde Entre Todos, el programa de fomento de la caridad de TVE que presenta Toñi Moreno. Una madre, en precaria situación económica, contó el 14 de noviembre que tiene un hijo asmático, de 9 años, y no puede pagar los 400 euros de unas “vacunas contra el asma”. En ese momento, pidió la palabra la supuesta médico pediatra María Ángeles Morales, homeópata y colaboradora del programa, y dijo: “Yo tengo unos tratamientos, sin necesidad de vacunas -yo te puedo hacer las consultas gratis, en Pozuelo-, y son con medicina homeopática. Y los niños están fenomenal y no usa ninguno los medicamentos que se están usando”.

La madre angustiada y la homeópata del programa 'Entre Todos'.Por si eso fuera poco, la presentadora ahondó en el disparate: “Es una doctora, ¿eh? No te vayas a pensar tú… Dirás: «¿Quién me está ofreciendo un tratamiento para mi niño?». Una doctora muy buena”. Y la doctora muy buena añadió: “Yo los tengo a todos [los niños] sin las cosas que los tienen mis compañeros porque he estudiado otras cosas más”. Así dicho, da la impresión de que la homeópata es mejor médico -ha estudiado “otras cosas más” que sus colegas-, pero la realidad es la contraria. Porque la homeopatía es nada: el principio activo está tan diluido que los llamados productos homeopáticos no contienen ni una molécula del mismo y, por lo tanto, no hacen nada más allá del placebo.

Decir que la homeopatía puede suplir a una vacuna cualquiera es jugar a la ruelta rusa con la salud infantil. Las únicas que protegen frente a las enfermedades son las vacunas a secas. Las homeopáticas no existen; son un timo. Y recomendarlas desde la televisión pública es una irresponsabilidad; como fomentar la homeopatía en general. Las autoridades de Calgary (Canadá) acaban de acusar a una madre de neglicencia por la muerte de su hijo de 7 años de una infección al optar por tratarle con homeopatía en vez de ir al médico y que le recetara antibióticos. Es lo que pasa con la homeopatía y las mal llamadas medicinas alternativas en general, que, cuando estás enfermo, pueden matarte si confías en ellas y abandonas la medicina de verdad. Porque el del pequeño canadiense no es un caso aislado. Un estudio hecho por tres médicos australianos en 2010 demuestra que las pseudoterapias son, en ocasiones, mortales para los niños cuando su uso conlleva el abandono de los tratamientos convencionales. Espero que la desesperada madre de Entre Todos no caiga en la trampa. Si no, su hijo puede pagarlo muy caro.

Recuerden que la Asociación Médica Británica han dicho que la homeopatía “es brujería”;  el Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes considera que “no existe ninguna prueba de que funcione más allá del placebo”; su capacidad terapéutica “ha sido científica y concluyentemente refutada”, según Ichiro Kanazawa, presidente del Consejo Científico de Japón (SCJ); y un grupo de expertos dictaminó a finales de 2011, en un informe para el Ministerio de Sanidad español, que no hay ninguna prueba de que esta práctica funcione más allá del placebo.

Les dejo con esta muestra de lo que nunca debe ser una televisión pública: