Teresa de Calcuta

Roban en Estados Unidos un pan de canela con el rostro de Teresa de Calcuta

Un cliente paga a un empleado del local una taza de café, junto a la caja acristalada con el 'pan de la monja'. Foto: AP.

La cafetería Bongo Java de Nashville (Tennessee, EE UU) se ha quedado sin la que era su principal atracción desde diciembre de 1996: un pan de canela en el que Todd Truly, un empleado del establecimiento, creyó ver hace nueve años la cara de Teresa de Calcuta. El dueño del local, Bob Bernstein, se dio cuenta de inmediato del negocio y empezó a exhibir el pan de la monja en una caja acristalada, al tiempo que vendía camisetas, estampitas, tazas y otros objetos con la efigie de la religiosa. El dulce dio a su dueño publicidad gratuita en los principales medios de comunicación estadounidenses y pronto se enteró de la historia la protagonista de carne y hueso.

A través de su abogado, Teresa de Calcuta pidió entonces sin éxito a Burn que dejara de comercializar su imagen (¿qué hubiera hecho la religiosa ante el negocio montado en Roma alrededor de su meteórica ascensión a los altares?). Al final, ambas partes llegaron al acuerdo de que la cafetería no usaría ni el nombre de la monja ni la expresión Inmaculada confección. Al hostelero se le acabó el chollo el pasado domingo, día de Navidad, cuando un ladrón se llevó de la cafetería el milagroso pan de canela. Burn cree que era un fiel de la monja, porque se llevó el dulce, pero no el dinero del cepillo que siempre había al lado. ¿Se lo habrá comido?

Teresa de Calcuta, la ‘turbosantidad’ a precio de saldo

Seiku Murmu está “muy orgulloso” de su esposa, Monica Besra, a quien asegura que Teresa de Calcuta (1910-1997) curó milagrosamente de un tumor en los ovarios en 1998. Lo he leído en The Daily Telegraph y al principio me ha chocado. Es todo lo contrario de lo que este vecino de Dhulinakod, una aldea del este de India, decía hace un año. El satisfecho marido actual -“Fue el milagro sanador de Teresa de Calcuta lo que curó a mi mujer”- no tiene nada que ver con el irritado de octubre de 2002, cuando hacía fe de su escepticismo en la revista Time. “A mi esposa la curaron los médicos y no un milagro”, sentenciaba. Y añadía: “Mi mujer se sintió mejor una noche cuando usó el medallón, pero el dolor iba y venía. Entonces, fue a que la vieran los médicos y ellos la curaron”. Monica Besra admitía que se había tomado los fármacos que le habían prescrito, aunque para ella la curación había sido obra del medallón bendecido por Teresa de Calcuta que le habían dado las monjas.

Los médicos que trataron a la mujer siempre lo han tenido claro: no hubo ningún milagro. El tumor en los ovarios que sufrió fue consecuencia de una meningitis tuberculosa y desapareció tras un tratamiento médico de casi un año. Posteriormente, Manzur Murshed, uno de los doctores que atendió a la enferma, denunció en la prensa india que representantes de la Iglesia católica y de las Misioneras de la Caridad, orden creada por la monja de origen albanés, le habían visitado para presionarle. “Querían que dijéramos que la recuperación de Monica Besra fue un milagro y que está más allá de la comprensión de la ciencia médica”, declaró Murshed, superintendente del hospital Balurghat, en el sur del distrito de Dinajour, en octubre del año pasado.

A sólo unos días de la solemne beatificación de Teresa de Calcuta en Roma el 19 de octubre, Ranjan Kumar Mustafi, otro de los médicos que vieron a la mujer, no tiene ninguna duda: “Decir que estamos ante un milagro es un sinsentido que todos debemos denunciar”. Casi todos, porque Seiku Murmu ha cambiado de opinión y ha pasado de negar el milagro -“es un fraude”- a ser un abanderado de la causa sobrenatural. Tiene sus razones. La familia se convirtió al Cristianismo tras la curación de la mujer y, desde entonces, la vida les sonríe. “Nuestra situación era terrible y no sabíamos qué hacer. Ahora, mis hijos están siendo educados con la ayuda de las monjas y voy a poder comprar un pequeño trozo de tierra. Todo ha ido a mejor”. También para el Vaticano, que se ha quitado del medio a un detractor y ha ganado un socio en la santificación de Teresa de Calcuta, cuyo proceso de beatificación comenzó en 1999, cuando las reglas de la Iglesia establecen que han de pasar al menos cinco años desde la muerte del futuro santo. Además, sobre la vida y obra de la infrenable beata hay muchas sombras.