Prudencio Muguruza

El origen de la maldición de Ochate

El campanario en ruinas de Ochate, en el Condado de Treviño. Foto: Basotxerri.
El campanario en ruinas de Ochate, en el Condado de Treviño. Foto: Basotxerri.

Toda leyenda tiene un comienzo; pero pocas veces puede datarse este con precisión. Es lo que ocurre con la maldición de Ochate, el pueblo abandonado del Condado de Treviño (Burgos). Sabemos no solo cuándo nació, sino también dónde y quién fue su creador. No en vano, muchos asistimos al alumbramiento de este mito de la España paranormal, equiparable en el norte peninsular a las caras de Bélmez en el sur…

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Ochate protagoniza este sábado el primer ‘Enigmas y Birras’ de Bilbao. ¿Te lo vas a perder?

Cartel anunciador del primer 'Enigmas y Birras' de Bilbao, dedicado a Ochate.El Círculo Escéptico (CE) llevará este sábado el pensamiento crítico de bares en el primer encuentro Enigmas y Birras de Bilbao. Será en el restaurante KZ (Alameda San Mamés, 6) a las 18 horas, el acto estará dedicado a “Ochate, mitos y leyendas de un pueblo abandonado”, y la exposición correrá a cargo de Luis Miguel Ortega, buen amigo y uno de los veteranos del escepticismo ibérico.

“Transcurridos treinta años desde la invención de la leyenda de Ochate por Prudencio Muguruza, el misterio ha evolucionado. Como en una carrera de obstáculos, según se han ido aclarando los orígenes de la historia, han ido surgiendo otros supuestos enigmas entre las ruinas sólo para que los vividores del misterio puedan seguir vendiendo libros y revistas”, me comentaba hace un rato Luis Miguel. Hace poco,compartió debate televisivo con Muguruza y éste le anunció que iba a escribir un libro sobre Ochate. “Conociendo al personaje, tiemblo sólo de pensar lo que va a contar”, ironiza el miembro del CE, quien nos pondrá pasado mañana al día sobre este clásico del misterio ibérico.

La entrada al acto es gratis, aunque cada asistente se compromete a hacer, al menos, una consumición como agradecimiento a la empresa hostelera por la cesión de local. Si están por Bilbao el sábado por la tarde, nos vemos en el KZ para hablar de pueblos malditos, psicofonías, espíritus, platillos volantes y lo que se tercie. Corre la voz… Enigmas y Birras llega a la capital vizcaína, y lo hace para quedarse.

“Iker miente”, dice una pintada en el pueblo maldito de Ochate

Pintada en la torre de San Miguel, en Ochate, en la que puede leerse en rojo: 'Iker miente'. Foto: L.A. Gámez

La torre de San Miguel, en Ochate. Foto: L.A. Gámez.“Iker miente”, dice una pintada en la torre de San Miguel, en Ochate, el pueblo abandonado del Condado de Treviño (Burgos). Me ha alertado de ello Aitor Gutiérrez, realizador de la serie Escépticos, de ETB 2, cuando esta mañana caminábamos por los alrededores del edificio, y aquí tienen la foto. Ochate es un enclave maldito desde que Prudencio Muguruza escribió en 1982, en la revista Mundo Desconocido, que había sufrido tres epidemias entre 1860 y 1870 que habían diezmado su población y llevado a los tres supervivientes de tanta desgracia a huir de la aldea. Luces y figuras misteriosas rondaron a partir de ese momento las ruinas, según Muguruza, cuyo reportaje convirtió Ochate en los años 80 del siglo pasado en centro de peregrinaciones paranormales.

En 1999, Iker Jiménez volvía a contar la leyenda en su libro Enigmas sin resolver y sentenciaba que lo que había ocurrido en el pueblo a mediados del siglo XIX había sido “como una maldición bíblica”. Y parapsicólogos, ufólogos, videntes y demás regresaron a la aldea para molestia de los vecinos de los pueblos cercanos. En 2005, el periodista esotérico contaba otra vez la historia del pueblo maldito en el estreno de Cuarto Milenio, acompañado por Muguruza, quien desde hace años se dedica a echar las cartas. Y Ochate volvía a ponerse de moda en el mundillo paranormal a pesar de que allí no pasa ni ha pasado nada inexplicable. Porque la verdad es que no hay ninguna prueba de lo que sostienen Muguruza y Jiménez; ni la ha habido nunca. Toda la historia de las epidemias y la maldición es un cuento chino. “Iker miente”, puede leerse en la base de la torre de San Miguel. ¿Lo habrán escrito los espíritus?

Prudencio Muguruza dice que contará en un libro la verdad sobre la leyenda de Ochate: ¿toda la verdad?

Prudencio Muguruza, a quien muchos consideramos el inventor de la leyenda de Ochate, adelantó el jueves a Luis Miguel Ortega Gil, miembro del Círculo Escéptico, que contará la verdadera historia del pueblo maldito en un libro que publicará a finales de año. Los dos coincidieron en un debate en Ni Más Ni Menos, programa de sobremesa de ETB 2, sobre lo que hay de verdad y de mentira en el misterio del pueblo del Condado de Treviño (Burgos), y Luis Miguel puso las cosas en su justo término.

La primera vez que se habló del enigma de Ochate fue en un reportaje firmado por Muguruza en la revista Mundo Desconocido en abril de 1982. Nuestro protagonista había irrumpido pocos meses antes en el panorama paranormal español con una foto de una nube en Aguillo que él y el ufólogo Juan José Benítez tomaron por una nave extraterrestre. El ovni fue portada de Mundo Desconocido en enero de 1982 y Muguruza, en aquel entonces conserje de una caja de ahorros alavesa, vendió el negativo por 500.000 pesetas (3.000 euros) a un industrial que hizo pósteres con la imagen. En sólo tres meses, pasó de testigo de un caso ovni a autor de un reportaje sobre un pueblo maldito en la principal revista esotérica de la época.

En “Luces en la puerta secreta”, como titulaba el texto sobre Ochate, Muguruza contaba que el pueblo sufrió en 1860 el azote de la viruela; en 1864, el del tifus; y el cólera mató en 1870 a todos sus habitantes menos a tres, que huyeron de la aldea. Desde entonces, según el exempleado de banca, allí ocurrían cosas extrañas. Es lo que todavía sostienen videntes, ufólogos y parapsicólogos que acuden al lugar a grabar psicofonías. Sin embargo, no hay ninguna prueba de que Ochate sufriera las epidemias citadas por Muguruza en Mundo Desconocido y por Iker Jiménez en su libro Enigmas sin resolver (1999) y en Cuarto Milenio.

Los documentos sobre los que se basa el misterio de este pueblo burgalés, y que Muguruza dice haber consultado, no existen. No lo digo yo; lo llevan diciendo los historiadores desde que el presunto enigma surgió de la nada en la revista Mundo Desconocido. Y hay constancia de que la aldea estuvo habitada hasta que, bien entrado el siglo XX, se despobló como otros tantos núcleos rurales españoles. Treinta años después del nacimiento de la leyenda negra de Ochate, Muguruza, que ahora se gana la vida echando las cartas, dice que va a contar la verdad. ¡Ojalá sea toda la verdad, que ya es hora!

Iker Jiménez afirma que “jamás ha habido en ‘Cuarto milenio’ un tarotista”, pero el vídeo dice lo contrario

“Te voy a decir una cosa: jamás ha habido en Cuarto milenio un vidente o un tarotista”, aseguraba ayer Iker Jiménez a su interlocutor en una entrevista que publican El Correo y otros diarios de Vocento en las páginas de televisión con motivo de las 200 ediciones del programa esotérico de Cuatro. El capitán de la nave del misterio quería dar a entender con esa tajante negación -pueden leer la entrevista en la web de La Verdad– que él es muy serio, pero en realidad nos demuestra la nula credibilidad que merece. Porque el invitado estelar del estreno de Cuarto milenio, el 13 de noviembre de 2005, fue un tarotista, Prudencio Muguruza, que vendió a la audiencia la por él inventada leyenda del pueblo maldito de Ochate. Jiménez sabía en aquel momento que Muguruza era tarotista y que toda la historia de Ochate era mentira, pero no le importó. Al contrario.

Aunque el periodista esotérico acababa de dar el visto bueno a que la colección que dirige en Aguilar publicara el libro Ochate. Realidad y leyenda del pueblo maldito, de Antonio Arroyo y Julio Corral, ignoró el contenido de esa obra, que acaba con el mito. Además, editó las declaraciones del segundo de los autores y de Enrique Echazarra para que diera la impresión de que apoyaban la verosimilitud de la maldición cuando ambos la negaban desde hacía años. “Me han metido muchos tajos en el montaje. La imagen que dieron de Ochate en el programa de Iker Jiménez es la de hace veinte años, de la época de Muguruza”, me confesó Echazarra al día siguiente. Corral me contó lo mismo, pero se desdijo después recibir una llamada telefónica de Carmen Porter, esposa de Jiménez y subdirectora del programa, indignada tras leer la anotación de este blog en la que desmontaba la historia estrella de su estreno televisivo. Así que no sólo en Cuarto milenio ha habido tarotistas, sino que, además, ya desde el principio quedó clara la marca de la casa: la realidad da igual cuando hay que vender misterio.

La entrevista publicada ayer en El Correo y otros diarios de Vocento es una más de ésas en las que, gracias al desconocimiento de su interlocutor, Jiménez consigue venderse como un periodista serio, alejado de los videntes de túnica y bola de cristal, y cercano a la ciencia. Sostiene en ella, entre otras cosas, que “la tele había hecho mucho daño al misterio en general porque lo trataba como un producto marginal, casi insultando la inteligencia del espectador”, y emplea el pasado. Como si él no hubiera insultado al televidente vendiendo como abducción un cuento inventado por un soldado chileno cuando una noche se apartó de su patrulla para orinar, como un viajero en el tiempo a un joven arrollado por el tren y como mensajes del Más Allá los ruidos grabados en un campo de concentración nazi, por citar sólo tres ejemplos. La única manera de tratar lo que él llama el misterio con profesionalidad es desde el escepticismo, punto de vista del que carecen tanto él como sus colaboradores.

“Hacer que gente importante, como premios Príncipe de Asturias, hablen de cosas que son misteriosas y que forman parte de su trabajo, ha sido un gran reto. No tenían ningún temor en venir al programa”, indica el misteriólogo. Hay que reconocer a Jiménez que ha conseguido que algunos investigadores de prestigio y periodistas científicos reconocidos bailen a su son y se sienten con él en el mismo plató que abducidos, cazafantasmas y exorcistas, no sé si atraídos por los focos de la tele o cheque mediante. Sea cual sea la razón, es tan mérito de él como demérito de esos científicos y periodistas que ponen sus discursos al mismo nivel que el del tarotista Prudencio Muguruza y el exorcista José Antonio Fortea. A fin de cuentas, todos se sientan a la misma mesa.