El visionario Harold Camping está «desconcertado» y «perplejo» porque el sábado no se acabó el mundo

Harold Camping, en una imagen de 2002. Foto: AP.Que el Juicio Final no comenzara el sábado ha dejado, según su esposa, «desconcertado» y «perplejo» al ingeniero estadounidense Harold Camping, quien ya se hacía a estas alturas en el Cielo. Dueño de la cadena fundamentalista Family Radio, había calculado, a partir de la Biblia, que el sábado, cuando el reloj marcara las seis de la tarde hora local, cada ciudad del planeta sería sacudida por «un terremoto que haría que el último de Japón no pareciera nada», 207 millones de justos se salvarían automáticamente y el resto nos quedaríamos en la Tierra para sufrir como perros hasta el 21 de octubre, cuando el planeta sería destruido por Dios. Y llegaron las seis de la tarde del sábado y no pasó nada. ¡Me habría encantado ver la cara del profeta cuando el reloj marcó la hora fatídica en su casa de California!».
Ha sido un fin de semana muy duro», declaró Camping poco después a periodistas del San Francisco Chronicle que llamaron a la puerta de su domicilio. «Estoy buscando respuestas», añadió antes de cerrar la puerta prometiendo que hoy daría explicaciones sobre su segundo error apocalíptico. Porque ya predijo el fin del mundo para el 6 de septiembre de 1994 y, cuando no pasó nada, lo achacó a un error de cálculo. Eso no minó la fe de sus seguidores, que han financiado con unos 100 millones de dólares la campaña publicitaria del último fallido fin del mundo. Uno de los adeptos de Camping, Robert Fitzpatrick, un jubilado neoyorquino de 60 años, donó 140.000 dólares -prácticamente, todos sus ahorros- para pagar carteles apocalípticos, según Abc News. Cuando no pasó nada, el infeliz se quedó desconcertado -como lo habrán hecho muchos otros-, pero no culpa de su desgracia a Camping.Barbara Bradley Hagerty, de la Radio Pública Nacional, llamó por teléfono a seguidores del predicador fundamentalista al día siguiente del fin del mundo. «La mayoría no contestó el teléfono. Muchos de los que lo hicieron dijeron que no iban a hablar para la radio». Sin embargo, un creyente dio con la perfecta justificación: dijo que sus oraciones habían dado fruto, que Dios había retrasado el Juicio Final para posibilitar que más gente pudiera salvarse, pero que el Apocalipsis es «inminente». Gary Vollmer, otro seguidor de Camping, dice que su líder se ha confundido porque el sábado no empezaba el Juicio Final, sino una batalla espiritual que acabará con el arrebatamiento el 21 de octubre, cuando el dueño de Family Radio decía que Dios destruirá el mundo.
Así que Camping lo tiene fácil. Como auguró Richard Dawkins, puede volver a pedir dinero a sus fieles porque están dispuestos a creer cualquier cosa con tal de no admitir lo obvio, que su profeta es un fraude.

¡Suspendido el Juicio Final!

Harold Camping, con la Biblia, y sus adeptos advirtiendo del fin del mundo por las calles de Nueva York. Fotos: AFP/AP/Reuters.Si está leyendo estas líneas, es que se ha suspendido el Juicio Final. El macroproceso iba a empezar ayer, según Harold Camping, ingeniero y presidente de Family Radio, una cadena de emisoras fundamentalistas con base en Oakland (California, Estados Unidos). Sólo 207 millones de justos iban a ir al Cielo directamente y no tendrían que estar ya aquí. «¡La Biblia lo garantiza!», anunciaban desde hace semanas 3.000 vallas publicitarias en todo el mundo, Madrid, incluido. O el mundo posterior al Juicio Final no se diferencia en nada del anterior o este profeta de 89 años es un charlatán. Elija.
La primera señal de que el Apocalipsis había comenzado debía haberse registrado ayer por la tarde en todo el planeta. Según contaba Camping recientemente en una entrevista concedida a New York Magazine, cuando el reloj marcara las seis de la tarde hora local, cada ciudad iba a ser sacudida por «un terremoto que haría que el último de Japón no pareciera nada». El seísmo global sembraría el caos y el terror, como paso previo a la destrucción del planeta el 21 de octubre. ¿Cómo había llegado Camping a precisar las fechas del inicio del Juicio Final y del fin del mundo? A través de la Biblia, claro.
El dueño de la cadena Family Radio, 66 emisoras valoradas en 76 millones de dólares, cree que Adán y Eva existieron, y que el Diluvio Universal, el Éxodo y otros episodios míticos del Antiguo Testamento ocurrieron en realidad. Cree que la historia del mundo es la que narran los textos bíblicos. Según él, la Creación del mundo por Dios tuvo lugar en 11013 antes de Cristo (aC); el Diluvio ocurrió en 4990 aC; el Éxodo, en 1447 aC; y la muerte de Salomón, en 931 aC. Y fueron sus cálculos bíblicos los que le llevaron a establecer ayer como el día del Juicio Final.
No hay año en el que no sobrevivamos a un Apocalipsis anunciado por profetas, videntes o adoradores de los extraterrestres. El diseñador Paco Rabanne, miembro del segundo grupo entre puntada y puntada, predijo en su día que la estación espacial Mir iba a caer el 11 de agosto de 1999 sobre París, en coincidencia con el último eclipse total de Sol del segundo milenio. Aseguraba haberlo deducido de las Centurias de Nostradamus, un vidente francés del siglo XVI que, en realidad, nunca adivinó nada. Rabanne decía que la catástrofe -«ciertos barrios (de París) recordarán Hiroshima»- supondría el principio del fin, y aquí estamos. Por eso, desde entonces no se cansa de repetir que nunca habló del fin del mundo, aunque las hemerotecas se empeñan en lo contrario.
100 millones de dólares
Los profetas no suelen tener reparos en corregir sus vaticinios a posteriori y adaptarlos a la terca realidad. ¿Qué dirá hoy Camping, de 89 años? Lo más posible es que haga lo que apunta el biólogo y militante ateo Richard Dawkins: reconocer haberse confundido, recalcular la fecha del Juicio Final y volver a pedir dinero a sus crédulos fieles para contratar vallas publicitarias actualizadas. No en vano, es un veterano en estas lides: vaticinó en un libro publicado en 1992 la Segunda Venida para el 6 de septiembre de dos años después y hace unas semanas decía que aquel fue un estudio preliminar. El fallo no le hizo perder adeptos, como no los ha perdido casi ningún profeta apocalíptico.
William Miller, fundador de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, calculó el fin del mundo, según la Biblia, para el 21 de marzo de 1843 y, como no llegó, lo retraso al 22 de octubre de 1844. Charles Russell, fundador de los testigos de Jehová, lo predijo para 1874 y 1914; su sucesor, Joseph Rutherford, para 1918, 1925 y la década de 1940; y el sucesor de Rutherford, Nathan Knorr, para 1975. Tanta interpretación errónea de la Biblia no ha minado la credibilidad de estos líderes religiosos a ojos de su adeptos. A pesar del fallo de Camping de 1994, hay gente que confía ciegamente en él, como los voluntarios que han paseado su mensaje por las calles de Nueva York. El despliegue publicitario apocalíptico de Family Radio ha sido posible porque, en los últimos siete años, ha recaudado entre sus oyentes unos 100 millones de dólares en donativos para financiar la campaña del fin del mundo.
Los medios estadounidenses cuentan que muchos seguidores de Camping han vendido sus propiedades y liquidado sus ahorros para contribuir a la causa porque, lógicamente, ese dinero no les iba a servir para nada en la otra vida. Para esas personas que se han deshecho de todos sus bienes materiales por su fe ciega en el profeta, ayer sí fue el fin del mundo tal y como lo conocían hasta ahora. Es posible que tarden en darse cuenta, pero se han quedado sin nada mientras que su líder espiritual sigue siendo el propietario de un emporio radiofónico. Por la gracia de Dios.