28 segundos para informar del fin del mundo como lo conocemos… y pasamos a la siguiente noticia

Veintiocho segundos dedicó ayer La Sexta Noticias, en su edición de tarde, a informar del fin del mundo tal como lo conocemos. «Groenlandia se derrite: en sólo cuatro días, el 97% de la cubierta de hielo se ha fundido», advertía la presentadora. Y añadía que los científicos no habían podido determinar todavía «si el fenómenos afectará a la pérdida de hielo global este verano y a la elevación del nivel del mar». Obviamente, era una muestra más del repetido error de confundir que el 97% de la cubierta helada de la isla sufrió entre el 8 y el 12 de julio deshielos superficiales con que el 97% del hielo de Groenlandia se había licuado. De haber ocurrido esto último, se habrían inundado todas las zonas urbanas costeras en mayor o menor grado y habría habido en el mundo millones de desplazados, porque el nivel del mar habría subido unos 7 metros.
Sentado delante de la tele, no me llamó tanto la atención la falta de precisión de la pieza como el tiempo dedicado a ella: menos de medio minuto. Un tercio de lo que había durado la información anterior, dedicada a cómo cocinan las sardinillas en la Festa da Xouba, en Rianxo, y una cuarta parte de lo habitual cuando hablan de las histerias electromagnética y química, y de terapias inútiles. El fin del mundo ha perdido muchos enteros de tanto anunciarse y no llegar. O eso o es que los responsables de La Sexta Noticias pensaron que mejor que la catástrofe medioambiental nos cogiera con el estómago lleno de sardinillas.

Por qué hoy algunos medios han dejado a Groenlandia sin hielo

Multitud de medios de comunicación españoles han informado hoy de que Groenlandia perdió casi todo su hielo durante cuatro días este mes, según datos procedentes de satélites de la NASA. Una falsa noticia, basada en una información real emitida a media tarde de ayer por la agencia espacial estadounidense. El comunicado de prensa original cuenta cómo, del 8 al 12 de julio, «casi toda la cubierta de hielo de Groenlandia, desde la fina de las costas hasta la de más de 2 kilómetros de espesor del centro, experimentó cierto grado de fusión en su superficie, según las mediciones de tres satélites independientes analizadas por científicos universitarios de la NASA». Vamos, que, donde desde el aire tenía que verse hielo en superficie, se veía agua bajo la cual había hielo. Lo normal suele ser que alrededor de la mitad de la isla sufra deshielos superficiales en verano: la mayoría de ese agua vuelve a congelarse rápidamente; pero, en las zonas costeras, parte va a parar al mar.
Muchos medios digitales han ido bastante más allá que la nota de la NASA y han presentado un escenario apocalíptico al estilo de El día de mañana, la película de Roland Emmerich en la que el clima global cambia a lo bestia de repente. Así, han podido leerse titulares -algunos ya corregidos- como: «Groenlandia perdió el 97% del hielo en cuatro días», «El 97% de la capa de hielo de Groenlandia se derrite en solo cuatro días»… Y la gente, tranquilamente en las playas del Cantábrico cuando, de haberse derretido todo el hielo de Groenlandia, el nivel del mar habría subido hasta 7 metros.
Efe ha titulado su despacho, distribuido a cientos de medios hispanohablantes: «Groenlandia perdió casi totalmente su capa de hielo varios días en julio». Y el primer párrafo se reafirma en esa falsa idea: «El hielo que cubre habitualmente Groenlandia llegó a desaparecer casi por completo de su superficie durante varios días de este mes de julio, algo que no había sido detectado desde que se iniciaron las observaciones vía satélite de la zona, hace treinta años». ¿Todo ese hielo derretido dónde fue a parar? ¿O es que el agua quedó mágicamente en bloque sobre la isla como contenida por una pared invisible? Ya sé que son preguntas tontas, pero es que soy periodista y de letras.
¿Por qué pasan estas cosas? ¿Por qué, sobre todo cuando hablamos de ciencia, en los medios metemos tanto la pata? Desde mi punto de vista, de insider, en casos como éste pueden y tienen que darse varios factores:

  1.  Que el redactor que escriba la historia ni domine el inglés ni tenga la menor idea de lo que supondría lo que dice, lo que parece haber ocurrido con el teletipo de Efe y los  textos de algunos medios.
  2. Que, siendo una noticia de ciencia y, además, alarmante, ni se consulte con quien cubra ese tipo de información en el medio o, si no existe esa figura, con un científico.
  3. Que al jefe de la sección que la publique no le chirríe el titular puesto por su redactor o que, también puede darse el caso, decida cambiarlo por otro más impactante porque considera el original sin fuerza.
  4. Que, ahora que es más fácil de nunca acceder a la fuente, no se haga el menor esfuerzo por consultarla.
  5. Y, si hablamos de una web, hay uno más peligroso que todos los anteriores juntos que recordaba hoy en Twitter mi colega Patricia Fernández de Lis, directora de Materia: la existencia de un sistema automático de publicación de contenidos que cuelgue material procedente de agencias sin ningún tipo de filtrado, algo que usan en muchos medios.

El resultado final son noticias erróneas o falsas que sacrifican la credibilidad de los medios, su principal patrimonio, en aras de la primicia, del titular impactante o de ambas cosas. Por cierto, si quieren leer una buena información sobre este asunto, les recomiendo la de la Agencia SINC.
Extensión del hielo superficial derretido -en rosa fuerte- y probablemente derretido -en rosa claro- en Groenlandia el 8 y el 12 de julio. Imagen: NASA.