Investigadores españoles graban en vídeo los duendes y elfos de las tormentas

Un equipo de investigadores españoles ha grabado por primera vez en Europa a alta velocidad los duendes y elfos de las tormentas, unos fenómenos eléctricos fugaces y luminosos que se producen en las capas altas de la atmósfera y que podrían estar en el origen de algunas visiones de ovnis. El análisis de las observaciones se ha publicado en el Journal of Geophysical Research.
Los duendes son descargas eléctricas con forma de zanahoria o columna vertical que se producen a entre 50 y 85 kilómetros de altura y que, a menudo, aparecen con un sombrero luminoso encima denominado halo. Los elfos son anillos que se expanden y propagan horizontalmente a la velocidad de la luz por la base de la ionosfera, a altitudes de 85 a 700 kilómetros. Un tercer grupo de fenómenos, los jets, son unos rayos azulados que pueden conectar eléctricamente la cima de las nubes con la base de la ionosfera.
«Todos estos fenómenos están relacionados con las tormentas, especialmente las invernales, pero sólo aparecen en sistemas convectivos de mesoescala -usualmente en grandes frentes- en los que se producen rayos de mucha energía o corrientes eléctricas extremas», ha explicado Joan Montanyà, coautor del trabajo e investigador de la Universidad Politécnica de Cataluña al Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC). Los científicos españoles han visto, entre otras cosas, cómo una de las ramificaciones de un duende choca contra otro, un suceso que da pistas sobre su dinámica y estructura eléctrica. Los duendes suelen surgir durante unos 40 milisegundos a 20 ó 30 kilómetros de la localización del rayo.
Las grabaciones fueron hechas con una cámara de alta velocidad situada en tierra que registró los fenómenos ocurridos en un tormenta invernal en el Mediterráneo Occidental, a entre 400 y 1.000 kilómetros de distancia.

Fotografían los duendes que provocan algunos ovnis

Los destellos vinculados a tormentas se dan a entre 56 y 129 kilómetros de altura.Investigadores de la Universidad de Tel Aviv estudian desde hace años las causas de un nuevo fenómeno luminoso que sucede por encima de la capa de ozono y al cual cabría atribuir algunas visiones de ovnis. Los duendes, como los han bautizado, son destellos vinculados a tormentas y se dan a entre 56 y 129 kilómetros de altura, muy por encima de los relámpagos normales, que suceden a entre 11 y 16 kilómetros. «Los duendes sólo ocurren en conjunción con tormentas, nunca aislados, y son primos hermanos de otros fenómenos naturales parecidos que los físicos atmosféricos conocen como elfos, trasgos y trolls», explica Colin Price, jefe del Departamento de Geofisica y Ciencias Planetarias de la Universidad de Tel Aviv y coordinador del proyecto Flash.
El fenómeno fue presenciado por primera vez accidentalmente en 1989 por un investigador cuando calibraba una cámara para observar las estrellas. Veinte años después, los científicos todavía debaten sobre la causa de esos flashes que parecen danzar en el cielo. «Los duendes parecen por encima de la mayoría de las tormentas, pero no los hemos visto hasta hace poco. Suceden a mucha altura y duran sólo una fracción de segundo», justifica Price, cuyo grupo estudia los duendes de invierno del hemisferio Norte. «Los rayos de tormenta excitan el campo eléctrico superior, producendo los destellos. Ahora sabemos que sólo un tipo de rayo es el detonante de los duendes». Los flashes pueden organizarse en estructuras circulares con la apariencia de las velas de una tarta de cumpleaños. «Las velas de los duendes pueden tener 24 kilómetros de alto y todo el conjunto, unos 70 de ancho. ¡Parece una gigantesca celebración de cumpleaños!».Price y su equipo trabajan ahora con otros científicos israelíes en un proyecto para tomar las primeras imágenes tridimensionales del fenómeno. Usan en su investigación cámaras de control remoto montadas en tejados que les permiten ver las tormentas sobre las que se producen los duendes cuando todavía están sobre el Mediterráneo.