La Cienciología, en Hala Bedi Irratia

Koldo Alzola y yo hablamos el jueves pasado en Suelta la olla, en Hala Bedi Irratia, de la Cienciología y L. Ron Hubbard, en la sexta entrega del curso 2012-2013 de Gámez over, intervenciones que también emiten Tas Tas-Bilbao, Eguzki-Pamplona, Uhinak (Ayala), Txapa (Bergara), Eztanda (Sakana), Arraio (Zarautz), Zintzilik (Orereta), Itxungi (Arrasate) y Kkinzona (Urretxu-Zumarraga).

‘The Sun’ pide disculpas a «cualesquiera formas de vida extraterrestres» por vincularlas a la Cienciología

La disculpa de 'The Sun' a los alienígenas.Después de recibir una carta de los abogados de la Cienciología, la secta creada por el menos que mediocre escritor de ciencia ficción L. Ron Hubbard, el diario británico The Sun se ha visto obligado a publicar hoy una disculpa, que traduzco a continuación:

Extraterrestres: una disculpa

El sábado, en un artículo titulado «Platillos volantes sobre el cuartel general británico de Cienciología», dijimos que «dos discos plateados planos» fueron vistos «sobre el cuartel general de la Iglesia de la Cienciología».

A raíz de una carta de los abogados de la Iglesia, pedimos disculpas a cualesquiera formas de vida extraterrestres por vincularlas a los cienciólogos.

«Es la fe de erratas más cachonda de la historia», ha escrito Ramón Salaverría, profesor de periodismo en la Universidad de Navarra, en Twitter, red social en la que ha destapado la humorada Sophy Ridge, corresponsal política de Sky News.
The Sun informó el sábado de que,en la mañana del 30 de diciembre, las tripulaciones de tres aviones de pasajeron habían visto un total de seis ovnis -dos cada una- sobre la vertical de la sede británica de la Cienciología, una mansión georgiana de Sussex que anteriormente perteneció al marajá de Jaipur. Los objetos fueron captados por los radares de control de tráfico aéreo antes de desaparecer repentinamente. «Curiosamente, se vieron un día después de que los cienciólogos -uno de cuyos seguidores famosos es Tom Cruise- grabaron un mensaje para los alienígenas en las colinas de Nuevo México (Estados Unidos)«, escribió Paul Sims, cuyo artículo, llevaba el antetítulo de «Encuentro cercano del tipo absurdo».
Ciertamente, demuestra muy poco respeto por cualquier ser inteligente vincularle a la cienciología.

Cienciología se disfraza de atea y racionalista para captar adeptos a través de MTV España

Cienciología ha optado por disfrazarse de atea y racionalista para captar adeptos. Un anuncio que se ve desde hace semanas en MTV España, y que se estrenó en Estados Unidos durante un descanso de la Super Bowl el 3 de febrero, presenta la secta creada por el escritor de ciencia ficción L. Ron Hubbard como una alternativa «para los curiosos, para los que hacen preguntas, para los buscadores del conocimiento». «Eres poderoso más allá de toda medida, y lo que te da energía no es la magia o el misticismo, sino el conocimiento», sentencia el spot, dirigido a «los rebeldes, los artistas, los librepensadores y los innovadores». El chirrido se produce al final, justo antes de revelarse que quien está detrás del anuncio es la Cienciología. «Porque, en el eterno debate de las respuestas, lo único que es verdad es lo que es verdad para ti», se dice justo antes de que aparezca el logo de la secta.
Ese «lo que es verdad para ti» deja claro que todo lo dicho hasta ese momento -un mensaje que suscribiríamos la mayoría de los ateos, escépticos y librepensadores- es mentira, pero es posible que mucha gente no repare en ello. Lo que pretende el emisor no es que renuncies a «la magia o el misticismo» en general, sino a los de otros credos para creer en los suyos. Si no, el futuro adepto no podría abrazar uno de los principios fundamentales de la Cienciología, que, hace 75 millones de años, el dictador galáctico Xenu trajo a la Tierra a miles de millones de personas, las puso alrededor de volcanes, las exterminó con bombas de hidrógeno y las almas de aquellos muertos todavía crean el caos en el mundo actual.
Hay una versión atea pirata de este anuncio en la que la voz en off se ha alterado, concluye diciendo que, «en el eterno debate de las respuestas, lo único que es verdad es el poder de la lógica», y se sobreimpresiona después: «Nosotros vamos un dios más allá. Ateísmo». Ésta fue la primera que vi, a raíz de un mensaje de un usuario de Twitter entusiasmado con lo que creía una campaña de publicidad de los ateos estadounidenses. Me mosqueó el cambio de voz de la frase final y, buscando, buscando, di con el anuncio original de la secta de Hubbard. Ahora, en España, en sus pantallas gracias a la MTV. Incluyo aquí el original estadounidense subtitulado por mí.

John Travolta será el próximo famoso en abandonar la Cienciología, según una casa de apuestas irlandesa

John Travolta, en 'Campo de batalla: la Tierra'.¿Será John Travolta el próximo famoso en abandonar la Iglesia de la Cienciología? Eso creen los jugadores de la casa de apuestas irlandesa Paddy Power, donde en estos momentos las apuestas están 9 a 4 en el caso de la estrella de ese engendro titulado Campo de batalla: la Tierra (2000). El segundo candidato a huir de la secta es Katie Holmes (3/1), la esposa de Tom cruise (50/1), a quien se considera el menos proclive a dejar el credo; el tercer lugar lo ocupa Lisa Marie Presley (4/1) y el quinto su madre, Priscilla Presley (8/1).
La apuesta sobre cuál será el primer famoso en renegar de esta creencia acabará con el año y tiene su origen en la salida del grupo del director de cine Paul Haggis, cienciólogo desde hace 35 años, por el apoyo de una rama de la secta a la prohibición de los matrimonios gays. «La negativa de la Iglesia a denunciar las acciones de estos intolerantes [por sus ex compañeros], hipócritas y homófobos es cobarde. No puedo decirlo de otra manera. El silencio es consentimiento», escribió en su carta de despedida. La Cienciología fue creada en 1950 por el escritor de ciencia ficción L. Ron Hubbard, a quien sus seguidores adoran como si fuera un gran sabio, pero que en realidad compró su doctorado universitario y se inventó una religión para ganarse la vida a costa de los más ingenuos.

Usando a Einstein para difundir las patrañas de la cienciología

Cienciólogo vasco, repartiendo propaganda en Bilbao disfrazado de Einstein. Foto: César Higuero.Unos amigos nos topamos el sábado en la Gran Vía bilbaína con un cienciólogo disfrazado de Albert Einstein. Repartía el papelillo que ven aquí, según el cual el físico habría dicho que «sólo utilizamos el 10% de nuestra potencia mental». La solución a tanta cortedad se leía justo debajo de esa afirmación: «En el libro Dianética, L. Ronald Hubbard le enseña a utilizar el 90% restante (del cerebro)». El pobre hombre con careta -bastante cutre, por cierto- de Einstein me pareció la viva demostración de la falsa afirmación atribuida al científico. «Estoy de acuerdo, algunos sólo usan el 10% del cerebro», le comenté irónicamente. No lo pilló, claro. Si no, no sería cienciólogo. Y me ofreció que leyera la obra de su gurú, lo que amablemente rechacé.
No tengo nada contra los cienciólogos por el hecho de que crean un montón de cosas disparatadas. A fin de cuentas, es lo mismo que hacen los creyentes de cualquier otra religión. Lo que me molesta no son los cuentos chinos de mesías alienigenas y demás, sino que tergiversen la realidad. El mito del 10% del cerebro es sólo eso, un mito. ¿Conoce a alguien que tenga un cerebro de 130 gramos, del tamaño del de una oveja? ¿Sabe de alguien a quien hayan extirpado el 90% de ese órgano y lleve una vida normal? ¿Ha oído a algún médico decir a un paciente cosas esperanzadoras como: «Ha tenido suerte, el tumor es inoperable y mortal, pero está en la parte del cerebro que no usamos»? No, no y no. Porque usamos todo el cerebro, pero no todo a la vez, como tampoco usamos todos los músculos al mismo tiempo.
Publicidad de la cienciología que usa la figura de Einstein.Hubbard era un tipo de tan limitadas aptitudes que tuvo que comprar su doctorado universitario, pero fue lo suficientemente astuto como para sacarse una religión de la manga para dejar de trabajar y aprovecharse de los todavía menos capacitados intelectualmente que él. Como recordaba Carl Sagan en su libro Cerebro de Broca (1979), parece ser que Hubbard inventó su credo «en una sola noche tras una apuesta según la cual tenía que hacer lo mismo que Freud, inventarse una religión y ganarse la vida con ella». La cienciología y los cienciólogos confirman así que Einstein estaba en lo cierto cuando sentenció: «Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro». Esta frase, que sí dijo el físico, debería sustituir a la del 10% mental en la publicidad de cienciología: iría como anillo al dedo a sus logros.

El doctorado universitario comprado por L. Ron Hubbard, el fundador de la Cienciología

Que los logros del fundador de la Cienciología, incluido su doctorado honorario, son más ficticios que las aventuras interestelares de sus novelas es algo sabido desde hace décadas, a pesar de que algunos se hayan enterado ahora porque The Times ha publicado una reportaje al respecto y el resto de la prensa británica se ha hecho eco de ello. Lo nuevo no es que el doctorado de L. Ron Hubbard sea tan falso como los títulos universitarios de Luis Roldán. Lo nuevo es que, según revela el diario londinense a partir de información desclasificada, tras prohibir en 1968 la entrada de cienciólogos en el país y para preparar su defensa ante posibles demandas, el Gobierno británico se empeñó en los años 70 en reunir pruebas de que Hubbard era un charlatán, para lo cual su Consulado de Los Ángeles abrió una investigación. La conclusión fue que el guía espiritual de Tom Cruise y John Travolta era un fraude porque, entre otras cosas, había comprado un doctorado a una de esas universidades que los venden por correo.
«Tengo entendido que se afirma que L. Ronald Hubbard fue galardonado con el grado de doctor por la Universidad de Sequoia el 10 de febrero de 1953, en reconocimiento a su destacada labor en los ámbitos de la Dianética y la Cienciología, y que el título está reconocido por el Departamento de Educación del Estado de California», declaró a los investigadores el ex cienciólogo John McMaster según consta en el material desclasificado. Y añadió: «La realidad es que L. Ronald Hubbard [y otros] adquirieron locales en algún lugar de Los Ángeles que registraron como una universidad llamada Sequoia e inmediatamente se pusieron a otorgarse doctorados entre ellos».
Un mal estudiante
La verdad sobre la formación académica de Hubbard la publicó ya en 1968 la periodista Paulette Cooper en su libro The scandal of Scientology (El escándalo de la Cienciología), cuyo capítulo 20 está dedicado al currículo de Hubbard, que se presentaba -y sus adeptos presentan hoy en día- como poco menos que un genio cuando fue un pésimo estudiante. Su experiencia académica se limita a dos años en la Universidad George Washington con muy malas calificaciones -decía haberse titulado como ingeniero- y a otros tres meses en un curso de formación militar.
Con tan pobre bagaje, no es de extrañar que, como ya denunciaba Cooper a finales de los 60, para hacerse con un título universitario tuviera que comprarlo en 1953 en la Universidad de Sequoia, que «operaba a través de un apartado postal y enviaba por correo doctorados sin que hubiera que hacer exámenes o asistir a clase». «Recibí el doctorado por la Universidad de Sequoia y, por consiguiente, soy doctor bajo las leyes del Estado de California», se defendía el cienciólogo en una carta en 1966. Y volvía a mentir, porque los titulos de esa universidad fantasma nunca fueron reconocidos como tales por California.
Por cierto, la Iglesia de la Cienciología se anuncia en la página de la edición digital de The Times que denuncia desde el jueves que L. Ron Hubbard era un fraude.

La Iglesia de la Cienciología se anuncia en la página de la edición digital de 'The Times' que denuncia desde el jueves que L. Ron Hubbard era un fraude.

La Wikipedia ‘banea’ las conexiones desde la Iglesia de la Cienciología por manipular sus contenidos

Tom Cruise, durante su discurso en la inauguración de la sede de Cienciología en Madrid, el 18 de septiembre de 2004. Foto: Reuters.

La Wikipedia se ha cerrado a todas las contribuciones realizadas desde direcciones IP de la Iglesia de la Cienciología y entidades asociadas, después de descubrir que miembros de ese credo editaban artículos para que fueran favorables a la secta fundada por el escritor de ciencia ficción L. Ron Hubbard. Según informa The Register, esta medida, sin precedentes, ha sido tomada por el Comité de Arbitraje de la enciclopedia libre en línea por diez votos a favor, ninguno en contra y una abstención.

Los principios de la cienciología y la imposición religiosa

El abogado Alan Shore, al que da vida James Spader en la serie Boston legal, suele defender causas aparentemente perdidas con argumentos políticamente muy incorrectos. Acostumbra a decir las cosas con toda su crudeza. Así, cuando en el episodio ‘Whose god is it anyway?’ (¿De quién es ese dios?) representa a un colega que ha despedido de su firma a un abogado por ser cienciólogo, Shore deja a las claras lo ridículo de los principios del credo inventado por el escritor de ciencia ficción L. Ron Hubbard.

Reducidos a la literalidad, los principios de cualquier religión son tan poco defendibles desde la razón como los de la cienciología, ya se trate de reencarnaciones, inundaciones planetarias, concepciones virginales, gigantescos harenes en el Más Allá… En el alegato final del caso citado, Shore aboga por la desacralización de la religión en Estados Unidos, por defender que cada uno sea libre de creer en lo que quiera, de adorar al dios que le dé la gana; pero que nadie tenga derecho ni a imponer a los demás su divinidad ni a causarles daño alguno en su nombre.

Mientras tanto, en nuestro querido país, los funerales de Estado siguen imponiendo el dios cristiano a todos -recuerden el accidente de aviación de Barajas y el 11-M- y en algunos tanatorios -no sé si en todos- la sala para despedir públicamente al difunto no sólo se llama capilla, sino que además los símbolos cristianos forman parte de su decoración permanente, aunque la ceremonia sea laica. ¡Viva la imposición religiosa!

La Cienciología sigue siendo una secta

Juan G. Bedoya nos dice hoy en El País que «la Cienciología ya no es una secta», porque la organización creada por L. Ron Hubbard figura desde el 19 de diciembre en el Registro de Entidades Religiosas español, lo que le otorga las mismas ventajas que a otros credos. El titular es engañoso. La Cienciología sigue siendo una secta, ya que, según el Diccionario de la RAE, secta se define como «conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica, doctrina religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otra, o conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa». La Cienciología encaja objetivamente en las dos primeras acepciones y subjetivamente -para mí- en la tercera. Obviamente, no es la única religión -establecida o no- que considero una secta no sólo en el sentido de la Real Academia, sin también en el popular, que equipara secta a secta destructiva.
La aspiración de Hubbard y los suyos a ser considerados miembros de una religión es lógica viniendo de donde vienen, de un Estados Unidos donde ese reconocimento otorga a cualquier conjunto de creencias un blindaje frente a la crítica. Esa errónea idea de que todas las opiniones y credos son respetables se ha instalado también en otros países occidentales, incluida España, y por eso la Cienciología aspira allí donde puede a ser reconocida como una religión. Sin embargo, eso no implica que su fundamento sea hoy menos ridículo que ayer ni que su líder merezca hoy más respeto que en vida. Cualquiera puede crear una religión que con el tiempo sea reconocida como tal por los poderes públicos, pero eso no demuestra que sus bases sean ciertas, sólo que hay gente que cree en ellas, como en otros tiempos en Zeus, Thor, Baal y tantos otros dioses a los que el hombre adoró alguna vez y que han perdido sus altares.
Los cienciólogos destacan que en España son unos 10.000, como si la cantidad de fieles supusiera un plus de credibilidad para una fe. La religión jedi -sí, creen en La Fuerza– tiene unos 70.000 adeptos en Australia y más de 390.000 en Inglaterra y Gales, según los censos de esos países.

¿Usan los cienciólogos más del 10% del cerebro?

Publicidad de la Iglesia de la Cienciología.¡Confirmado! La Cienciología aspira a captar a sus militantes de base entre personas que sufren una grave discapacidad cerebral. Creía que habían cambiado de política hace años, pero en los últimos días varios amigos y un anuncio publicado en una revista esotérica me han sacado del error. La secta fundada por L. Ron Hubbard dice tener en España unos 10.000 adeptos e intenta seducir a más incautos con una presunta frase de Einstein sobre las limitaciones del cerebro humano. «Nosotros sólo utilizamos el 10% de nuestra potencia mental», sostienen los cienciólogos que sentenció el afamado físico. En el panfleto que reproduzco -que data de los años 80 del siglo pasado, pero que siguen usando-, aseguran que la mejor manera de superar esa carencia es, ¡faltaría más!, leer el libro Dianética y seguir las enseñanzas de su mesías.
Hubbard fue un escritor de ciencia ficción de segunda y un tipo con serios problemas mentales cuya religión es una patochada de cuidado: «Los principios fundamentales de Cienciología son los siguientes: eres un ser espiritual inmortal. Tu experiencia se extiende más allá de un solo ciclo de vida y tus capacidades son ilimitadas, aunque no se hayan realizado en la actualidad». Vamos, el típico bla-bla-bla misticoide al que tan proclives son las estrellas de Hollywood y muchos renegados de las religiones tradicionales.
¿Realmente usamos sólo el 10% del cerebro? Pues, no. No hay ningún ser humano que haya sufrido importantes daños cerebrales y siga tan ancho, cuando eso es lo que debería pasar en muchos casos si el 90% de nuestro cerebro fuera inútil. Nadie conoce a una persona con daños cerebrales a la que el médico haya dicho: «No se preocupe; la parte afectada es una que usted no utilizaba». Al contrario, como recordaba hace unas semanas en Bilbao el psicólogo Carlos J. Álvarez -en la segunda edición de Misterios, a la luz de la ciencia-, basta una pequeña lesión neurológica para que una vida pueda irse al traste. Sin embargo, los cienciólogos sostienen lo contrario y buscan a sus adeptos entre quienes creen que sólo usan el 10% del cerebro. Si están convencidos de esa limitación por algo será, ¿no?

La religión de Tom Cruise es fruto de una apuesta de un escritor de segunda

John Travolta, en 'Campo de batalla: la Tierra'.«Un escritor de ciencia ficción, L. Ron Hubbard, ha fundado un culto con no poca aceptación llamado Cienciología, inventado, según me han referido, en una sola noche tras una apuesta, según la cual tenía que hacer lo mismo que Freud, inventarse una religión y ganarse la vida con ella», cuenta Carl Sagan, en su libro Cerebro de Broca (1979). Y Hubbard se convirtió con el tiempo en el profeta de una religión basada en sus nunca probados descubrimientos sobre el funcionamiento de la mente humana. Adorado por sus adeptos, gustaba de presentarse como físico nuclear y héroe de guerra, cuando la verdad es que nunca obtuvo una titulación académica ni participó en batalla alguna. Sin embargo, él decía haber sobrevivido a graves heridas de combate gracias a la Dianética, nombre con el que tituló su superventas de 1950. Su biografía tiene tantos agujeros como ese engendro de película titulado Campo de batalla: la Tierra, en el que uno de sus adeptos en la vida real, John Travolta, interpreta a un alienígena temible que en realidad da risa (como toda la cinta, que está basada en una novela de Hubbard ).
La más demoledora síntesis biográfica dellider sectario es obra de Martín Gardner. «Fue un hombre profundamente perturbado, un mentiroso patológico que degeneró constantemente, pasando de ser un sinvergüenza encantador a un paranoico egomaníaco ‘incapaz de distinguir -en palabras de [Rusell] Miller, [autor de The True Story of L. Ronald Hubbard]-‘, entre los hechos y sus propias fantásticas ficciones», escribe en La nueva era. Con el paso del tiempo la locura del profeta fue a más. «Durante años, la Org del mar, que así llamaba él a su flota, erró por el Atlántico oriental, convencido su comodoro como lo estaba de que los nazis y los rojos le perseguían. Se llevaron a cabo burdos intentos ridículamente cómicos de hacerse con Rhodesia [hoy, Zimbabwe] y Marruecos. Una prueba de que Hubbard -ahora gordo, de cara flácida, impotente, con pelo en la espalda y los dientes podridos- había llegado a creerse su mitología es que su tripulación gastase meses enteros buscando los tesoros que recordaba haber enterrado en reencarnaciones anteriores».
Tom Cruise, con Katie Holmes y su hija.«Los principios fundamentales de Cienciología son los siguientes: eres un ser espiritual inmortal. Tu experiencia se extiende más allá de un solo ciclo de vida y tus capacidades son ilimitadas, aunque no se hayan realizado en la actualidad». Por consiguiente, tus problemas mentales se extienden por milenios y los psiquiatras no pueden hacer nada, sólo pueden hacerlo los cienciólogos. Lo sorprendente es que, alrededor de una idea tan tonta y de un sujeto como Hubbard, se haya montado una lucrativa industria religiosa basada en la venta de libros, cintas y cursillos. Como dice Gardner, «evidentemente las estúpidas fantasías de Hubbard fueron pensadas para atraer a conversos a la Cienciología tan brillantes como John Travolta (el actor), Sonny Bono (ex marido de Cher), ese eminente parapsicólogo, Harold Puthoff, antes en el SRI International, y su superpsíquico más importante, Ingo Swan (TO)».
En 1981, cuando se publicó La nueva era, Tom Cruise no era la estrella de Hollywood que es, ni había hecho el ridículo en ruedas de prensa defendiendo el credo que profesa, ni se había casado -como hará hoy- con Katie Holmes siguiendo el rito de una religión inventada por un escritor de segunda para ganar una apuesta. Entonces, Hubbard todavía vivía. Ahora, se comunica desde el Más Allá con un grupo de chiflados que también sostiene estár en contacto directo con Jesús de Nazaret y otras entidades. Veamos un ejemplo de una sesión espiritista supuestamente celebrada el 22 de marzo de 2005, en la que pregunta un tal Horacio Velmont y el médium, a través del que se manifiesta Hubbard, responde al nombre de Jorge Olguín:

«Horacio Velmont: ¿Cómo fue este asunto tan controvertido? Digo controvertido porque no se encontraron restos del avión que supuestamente impactó en el Pentágono. Además, el avión que se dirigía a este sector militar desapareció de los radares y jamás volvió a aparecer. Por otra parte, algunos hablan de un misil. ¿Hubo algún misil?

L. Ron Hubbard: Sí, hubo un misil, pero mejor comencemos por el principio. La historia es así: había un avión de línea que pesaba 60 toneladas, tenía 20.000 litros de gasolina. Estamos hablando de un avión con todo su potencial que sí se dirigía hacia el Pentágono comandado por un árabe que no tenía la más mínima idea de lo que era pilotar un Boeing.

H.V.: ¿Qué sucedió con ese avión?

L.R.H.: Hubo una especie de jugarreta. Hay un sistema planetario cuyos habitantes no tienen mucha vida.

H.V.: ¿Son humano o humanoides?

L.R.H.: Sus habitantes también son humanos, pues tienen el mismo ADN que los terrestres, pero no tienen la tecnología que tienen aquí a pesar de que pueden trasladarse de un mundo a otro en naves espaciales y pueden hacer viajes en el tiempo. Poseen incluso portales dimensionales. Cuando hablo de portales dimensionales no me estoy refiriendo a las aberturas como las de las películas de ciencia ficción, sino a agujeros de gusano o worm como hacían los extraterrestres de Orión 3 para pasar a otros mundos. Esto es lo que habían hecho ellos con su tecnología, pero les faltaba un investigador que pudiera lograr corregir la cadena de ADN porque su raza estaba muriendo.

H.V.: ¿De qué planeta estamos hablando?

L.R.H.: De un planeta llamado Bellatrix, Bellatrix IV. Su sol es azul o más bien de un tinte azulado. Pero continúo con la historia porque es muy importante para comprender lo que sucedió en el Pentágono.Hay razas que adelantan en una materia, como la de los viajes espaciales, y no adelantan en la otra, como en la del código genético. Esta raza ha hecho enormes adelantos en muchos temas, pero ello no impidió que su planeta se haya dividido en dos facciones, la del hemisferio Norte y la del hemisferio Sur. Entre ambos lados se había declarado una especie de guerra.

H.V.: Por lo que veo, en todos lados se cuecen habas.

L. Ron Hubbard, fundador de la secta de la Cienciología.L.R.H.: Así es. Los rebeldes del hemisferio Sur enviaban misiles a los habitantes del hemisferio Norte, que era la parte pacífica, para destruir sus ciudades. Estos misiles eran de un tipo energético que casi no dejaba huellas. Era un misil que directamente destruía lugares pero sin dejar ningún resto porque la misma materia del misil desaparecía al impactar. Estos seres podían viajar por portales dimensionales, para llamarlos de alguna manera, a otros mundos, y en un momento dado visualizaron al planeta Tierra mediante esos portales. Así como se ha dicho que había portales en las pirámides y los seres de Orión 3 podían viajar a través de ellos a su propio planeta, estos seres de Bellatrix IV lograron, con unos aparatos similares a los televisores terrestres, visualizar lo que sucedía en el 2001 en Estados Unidos. Así, vieron que había un avión de línea que se estaba dirigiendo al Pentágono con la intención de impactar allí.

H.V.: ¿El que pilotaba ese desquiciado y suicida piloto novato?

L.R.H.: Correcto. En ese avión de línea viajaban, además de los pasajeros de rutina, doctores, un embajador, y también había dos científicos expertos en biología molecular, esos que corrigen el ADN y cosas similares. Esto les interesó sobremanera a los seres de Bellatrix IV.

H.V.: ¿Y todo eso lo pudieron captar con sus aparatos?

L.R.H.: Sí, pero aparte viajaron por el tiempo un día antes y estudiaron todo el asunto.

H.V.: ¿Usted me quiere decir que estaban al tanto de todo porque habían viajado en el tiempo y lo habían averiguado?

L.R.H.: Tal cual. Y también sabían que iba a haber un atentado.

H.V.: ¡Vaya, qué interesante! ¿Y por qué no lo evitaron?

L.R.H.: No lo evitaron porque se desentendían de ese asunto, ya que su propósito era otro. Por lo general, los seres de otros mundos no se meten en los hechos conflictivos terrestres, ni políticos, ni territoriales.

H.V.: ¿Qué fue lo que hicieron en realidad?

L.R.H.: Aquí viene la parte que más va a traer debate entre los consultantes. Hicieron lo que en el planeta Tierra se llama doble jugada. Cuando el Boeing estuvo a pocos kilómetros del Pentágono le pusieron delante un portal dimensional y de esta forma se lo llevaron con todo el pasaje a Bellatrix IV.»

Esta transcripción literal, tomada de la web del Grupo Elron, podría pasar, dada la agudeza del espíritu invitado, por una obra de Hubbard, pero también es cierto que no hace falta llamar al Más Allá para toparse con tonterías sobre los ataques el 11-S, que ahí están las del inimitable Bruno Cardeñosa. Pero da un poco de miedo pensar que gente como la del Grupo Elron anda suelta por la calle. ¿O no?