Sexo fantasmal en Ohio: el Más Allá se desmelena

El Más Allá ya no es lo que era. No me refiero al espectáculo ofrecido por Paquirrín, quien se echó a llorar como una Magdalena ante las cámaras de Telecinco cuando oía las perogrulladas que le soltaba la falsa médium -¡toma redundancia!- Anne Germain como si las dijera su padre, en una nueva entrega de Más Allá de la Vida. Ni tampoco a la versión cañí de Ghost Hunting With emitida por La Primera, en la que famosos de andar por casa se tragaron las trolas de otra falsa médium guiados por un parapsicólogo, Pedro Amorós, al que no toman en serio ni en el Más Allá: «¡Que te jodan!», dejaron grabadas las inexistentes almas en pena a las que pidió que se manifestaran para Comando Actualidad hace tres años. Los fantasmas siempre han tenido poca vergüenza -suelen gritar y gemir como nenazas-, pero ahora ya la han perdido totalmente y se han puesto a copular ante menores.
Fotografía de supuestos fantasmas copulando tomada por una niña de 4 años en Ohio. Foto: Fox 8 Cleveland.Sí, porque en el Más Allá también hay sexo, según ha revelado el canal de televisión Fox 8 de Cleveland. ¡Y hay pruebas de ello! Bueno, ya me entienden, lo que Anne Germain y Pedro Amorós considerarían pruebas y cualquiera con dos dedos de frente, un invento de una espabilada para tener sus segundos de gloria mediática. La protagonista, que en el vídeo se muere de risa, se llama Dianne Carlisle. Asegura que, jugando con su teléfono, su nieta Kimora, de 4 años, sacó la primera foto X del Otro Lado. «¡Parecen fantasmas teniendo relaciones sexuales en mi salón! Están practicando el sexo; puedes ver los zapatos de tacón alto de la mujer», dice Carlisle. ¿Ustedes ven algo parecido en la imagen de la derecha?
Los expertos en estas cosas están divididos, según cuenta el periodista Dave Moye en The Huffington Post. Para un investigador paranormal -¡toma oxímoron!- local llamado David Jones, estamos ante una imagen extraordinaria, aunque no cree que tenga que ver con el sexo. Alexandra Holzer, hija del cazafantasmas Hans Holzer, sospecha que los protagonistas pudieron haberse conocido en vida y estar reviviendo un viejo amor, aunque no descarta que se hayan conocido en el Más Allá y se hayan dejado llevar por la pasión. Por cierto, ¿qué tendrán las parejas espectrales? ¿fantasmitas? Las repercusiones de la foto son inmensas: los 99.000 espíritus de los que hablaba hace unos días pueden ser sólo una diminuta fracción del total. Eso implicaría que en el Otro Lado noviven como sardinas en lata. ¿Se deberán los gemidos, lamentos y gritos de las psicofonías a los apretujones? ¿Habrá alguna vez un Sálvame del Más Allá?

Cazafantasmas y ‘black metal’

Ilustración: Iker Ayestarán.Tiene que ser un fastidio comprarse o construirse una bonita casa, mudarse a ella ilusionado y comprobar que está encantada. Y más cuando se trata de espíritus con tan malas pulgas como los de Poltergeist (1982), la película de Tobe Hooper. Por fortuna, los casos de okupas del Más Allá violentos se reducen a los llevados a la pequeña y gran pantalla en producciones basadas en hechos tan reales como las aventuras de Buffy la cazavampiros y las del padre Fortea contra Satanás. Eso no impide que en algún momento haya gente convencida de que su hogar sufre una invasión espectral, sienta la necesidad de recurrir a un cazafantasmas y no encuentre la solución en las páginas amarillas.
El psicólogo Robert Baker, de la Universidad de Kentucky y estudioso de los fenómenos paranormales, se enfrentó durante años con éxito a los espectros en Estados Unidos, donde un tercio de la población cree en fantasmas. «El secreto para tratar con los espíritus -en particular, con los malignos y espantosos- es luchar contra el miedo con el miedo», explicaba en 1986. Baker murió hace cuatro años y seguro que le hubiera gustado que otros profesionales de la salud mental se aprovecharan de su experiencia como exorcista, en la cual no utilizaba ni agua bendita ni ningún otro elemento de complicada obtención.
Si usted tiene un equipo de música con unos buenos altavoces y discos de black metal -de la música más estridente que se le ocurra o de efectos especiales de artillería, tormentas, sirenas…-, ya tiene la mitad de la carrera hecha. Para la otra mitad, adquiera o alquile un potente juego de luces estroboscópicas, esas mareantes de discoteca. No es obligatorio leer ningún libro sobre fantasmas, aunque puede hacerlo para pillar la jerga.
Guerra con los espíritus
Supongamos que ha contratado sus servicios una familia que vive en una casa de campo. El día señalado va con todo el equipo, incluidas unas orejeras y unas gafas de sol para su protección personal. Los habitantes de la casa pasarán la noche fuera mientras usted se enfrenta a los espíritus. Antes del anochecer, repartirá las luces mareantes por todas las estancias e instalará el equipo de música. Y pedirá a sus clientes que, antes de irse, asistan a los primeros minutos del ritual, en los que usará su arsenal a la máxima potencia para que «sientan los efectos de la luz y el sonido, y se den cuenta de lo que los infortunados fantasmas van a tener que soportar». Una vez que la familia abandone la casa, con la idea de que allí no va a haber quien pare hasta el amanecer, apaga todo y a dormir.
Baker comprobó que no había espíritu que reapareciera tras una serenata de ese tipo, para la que hay que tomar precauciones especiales en pisos y adosados, donde es mejor evitar los disparos si el cazafantasmas no quiere acabar en comisaría. Además, la música muy alta tiene un peligro añadido. «El uso del rock duro -es lo que utilizaba Baker en sus tiempos, y una demostración de que todo evoluciona y no necesariamente a mejor- puede atraer hordas de adolescentes que tomen su trabajo por una fiesta». Aunque eso, bien pensado, también echaría a los espíritus.
Publicado originalmente en el diario El Correo.

«¡Que te jodan!», le dicen los espíritus a Pedro Amorós

Impresionante documento psicofónico el expuesto en la noche del 31 de octubre en el reportaje que el programa Comando Actualidad de TVE dedicó a la muerte desde diferentes enfoques. Hubo un apartado dedicado a lo paranormal y ahí salieron Pedro Amorós y sus chicos de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP) grabando psicofonías -voces de ultratumba- en un cementerio de Riópar (Albacete). Hay momentos hilarantes en los poco más de cinco minutos -los pueden ver al pie- que el programa dedicó a los cazafantasmas, como cuando Amorós pone a funcionar un detector de presencias. «Si oímos en cualquier momento este pitidito, debemos asustarnos», dice muy serio el parapsicólogo. El fantasmal aparato de la SEIP me recordó inmediatamente a la máquina que hace ¡ping! de El sentido de la vida (1983), de Monty Python:

Sobrecoge cuando se dispara el detector de presencias, y Amorós y su equipo hacen un barrido de campos, que no consiste en sacar la escoba y ponerse a barrer, sino en coger otros aparatitos que hacen ¡ping! y darse una vuelta entre tumbas a la luz de un candil. Sobrecoge porque los parapsicólogos se toman su papel en serio, aunque a mí me dé la risa floja. Al final, uno de ellos lanza la pregunta al Más Allá: «Si hay algo aquí inteligente y no físico que pueda estar escuchándonos, que se identifique». El espíritu de marras no se identifica, pero deja claro que le molesta que le hagan preguntas tontas: «¡Que te jodan!», alerta Amorós que dice la psicofonía que ha grabado su equipo. Y lo hace con cara de susto, como de alguien que se cree que en cualquier momento se va materializar un espectro y a emprenderla contra él y su equipo. Y TVE publicita las andanzas de estos cazafantasmas, que para eso está la televisión pública.

Tristanbraker, el más ‘freak’ de los cazafantasmas

Tristanbraker.Me comentaba recientemente Ernesto J. Carmena, un escéptico de conocidas tendencias paleontológicas, que había visto a Tristanbraker en el centro de Madrid. El parapsicólogo tenía muy buen aspecto e iba acompañado de una guapa joven. Me sorprendió. La penúltima vez que tuve noticias del más exótico de los cazafantasmas –Bill Murray y compañía son a su lado unos aprendices- fue hace un par de años y, entonces, Pedro Luis Gómez Barrondo, director ejecutivo de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, me dijo que se lo había encontrado en fiestas de Bilbao y que parecía un sin techo.Tristanbraker alcanzó cierta popularidad después de que un grupo de parapsicólogos anunció el 29 de mayo de 1990 que había grabado lamentos fantasmales en el madrileño palacio de Linares, sede hoy de la Casa de América. Días más tarde, la Policía detuvo a la directora del equipo, la psiquiatra Carmen Sánchez Castro, por haber librado un cheque sin fondos ocho años antes. Poco a poco, todos y cada de los expertos en lo paranormal que habían avalado el trabajo de la cazafantasmas se fueron bajando del carro. Al final, Sánchez de Castro se quedó sola en su defensa del misterio. Pero antes peregrinaron al palacio de Linares todo tipo de misteriólogos, Tristanbraker y su hijo de 19 años incluidos, e hicieron las delicias de los periodistas con sus disparatadas declaraciones.
De aspecto quijotesco, el parapsicólogo madrileño saltó pronto de las romerías nocturnas a la caza de almas en pena al programa Al ataque, que Alfonso Arús dirigía en Antena 3 Televisión. El periodista catalán llenó el espacio de freaks, con el curandero y contactado Carlos Jesús a la cabeza. Fueron buenos tiempos para Tristanbraker. No parecía importarle que media España se riera de él y sus compañeros de andanzas. Había creado la Asociación Esotérico Cultural Española y esperaba que la fama televisiva le reportara el dinero necesario para sacar adelante sus proyectos.
«Estamos haciendo este aparato, que hemos bautizado como Bobby’s y que en Al ataque me han dicho que me van a financiar, así como un coche para menearnos. Del Boby’s sale un chorro pulverizado de una especie de líquido que evita que los átomos de los fantasmas se puedan juntar. Además, lleva una luz muy fuerte roja que hace que se vea la silueta del espíritu», explicaba en marzo de 1993 en la revista Teleindiscreta. El Boby’s era una versión casera de las coloristas armas de plástico infantiles, con una voluminosa lintera apoyada sobre el cañón y, cuando el parapsicólogo lo dejaba en casa, sabía que estaba a buen recaudo. Varios muñecos de gnomos eran su «particular sistema de seguridad» desde que habían ahuyentado, según Tristanbraker, a unos ladrones. «A éste -decía mientras enseñaba al periodista una réplica del personaje protagonista de la serie de animación David el gnomo-, que tiene los ojos azules, se le cambian a verde cuando alguien no le cae bien».
Tristanbraker tenía 46 años cuando Alfonso Arús le descubrió. Había sido carpintero y electricista. Después, muchos le han visto en El Retiro, con su tenderete de vidente puesto junto a los de otros augures del parque madrileño. Volvió así al lugar del que había salido, ese submundo ubicado entre la credulidad y la pequeña picaresca en el que malviven personajes como él mientras otros, que no creen en nada de lo que predican y que se presentan ante la opinión pública como serios investigadores, se hacen de oro.