
Seguro que ha visto la escena. Un ser de aspecto simiesco camina entre ramas y rocas de izquierda a derecha de la pantalla. Al fondo, un bosque. Sin interrumpir la marcha, gira la cabeza y mira a la cámara antes de desaparecer entre la vegetación. Dura 59 segundos y se considera la mejor prueba de la existencia del bigfoot o pie grande, el homínido que, según algunos, vive en los bosques de Norteamérica. Se conoce como la película Patterson-Gimlin, por los vaqueros Roger Patterson y Bob Gimlin, testigos de ese avistamiento en Bluff Creek (California) en 1967. Casi sesenta años después, un documental, estrenado el lunes en el festival de cine y música SXSW de Austin (Texas), demuestra definitivamente que esa filmación es un montaje.
Comienzo del reportaje publicado en el diario El Correo el 20 de marzo de 2026.
Sigue en «Las tomas falsas del bigfoot».
