El alunizaje del ‘Apollo 11’ se grabó en un desierto, dice una ingeniera espacial en el Euskal Encounter

Aldrin mirando al módulo lunar tras desplegar un paquete de experimentos científicos en Base Tranquilidad. Foto: NASA.
Aldrin mirando al módulo lunar tras desplegar un paquete de experimentos científicos en Base Tranquilidad. Foto: NASA.

«Yo no me creo que hayamos llegado a la Luna. Es muy complicado». Es posible que usted haya escuchado algo parecido la semana pasada con motivo del 46º aniversario del alunizaje del Apollo 11, pero dudo de que se lo haya oído decir a alguien con un mínimo de formación científica. A no ser, claro, que estuviera el sábado en el Euskal Encounter, la reunión de aficionados a la informática más veteranana de España, que celebró su vigesimotercera edición en el Bilbao Exhibition Center (BEC). La frase -literal- la soltó Zaloa Campillo, ingeniera de telecomunicación y máster en ciencia y tecnología espacial por la Universidad del País Vasco, durante un taller que impartió en el encuentro informático, a parte de la cual asistió el ingeniero Jorge Aranda, miembro del Círculo Escéptico.

Campillo dijo que no cree que Neil Armstrong y Buzz Aldrin pisaran la Luna el 21 de julio de 1969. Según ella, la tecnología entonces no era lo suficientemente avanzada. Sin decirlo abiertamente, dio a entender que las misiones posteriores sí fueron reales. Sorprendente que en julio de 1969 no hubiera la capacidad tecnológica para poner al ser humano en la Luna y en noviembre del mismo año, cuando alunizó el Apollo 12 con Alan Bean y Pete Conrad, sí. ¿Revelaron seres extraterrestres las claves tecnológicas a la NASA o fue inspiración divina? Hubiera estado bien preguntárselo a la conferenciante. En su opinión, las escenas transmitidas desde el Mar de la Tranquilidad fueron rodadas en un desierto. No aclaró si las dirigió Stanley Kubrick.

Folletos de la ESA que entregó Zaloa Campillo. Foto: Jorge Aranda.
Folletos de la ESA que entregó Zaloa Campillo. Foto: Jorge Aranda.

No fue la única afirmación extravagante de la ponente, integrante de la AeroEspazio Eskola-Space School. Esta entidad se presenta en su web como «una asociación sin ánimo de lucro dedicada a la divulgación, el impulso y la promoción del sector aeroespacial en Euskadi, desde un punto de vista tanto científico como tecnológico» y dice que cuenta con la colaboración de la Agencia Espacial Europea (ESA), que figuraba como patrocinadora en el anuncio de la charla del sábado. De hecho, Campillo repartió entre los asistentes folletos de la ESA, como pueden ver en la foto adjunta. Sin embargo, la ESA me ha confirmado que no patrocina a AeroEspazio Eskola y que el material divulgativo que distribuyó es el que suele mandar la agencia para muchos cursos y actividades. Los participantes en el taller El espacio: ciencia y tecnología. Oportunidades y curiosidades también se enteraron, gracias a la joven, de que «todos los satélites llevan sistemas espía, porque es como una especie de pago», y de que «las capas superiores de la atmósfera están muy calientes y, por eso, se calientan tanto las naves al entrar en la Tierra o Marte».

Lo dice alguien con un máster en ciencia y tecnología espacial -es decir, con formación-, en representación de una asociación dedicada a la divulgación científica y en el marco de un encuentro -el Euskal Encounter- al que acuden miles de jóvenes. ¿En cuántos niños, jóvenes y adultos habrá sembrado la semilla de la duda sobre la hazaña lunar y su visión conspiranoica de los satélites artificiales esta ingeniera en los cursos y talleres que organiza su asociación en colaboración con otras entidades?

PS. La ingeniera Zaloa Campillo dice que el hombre llegó a la Luna y que se la malinterpretó en el Euskal Encounter.

Nota publicada en Magonia el 27 de julio de 2015.


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